Mi compañera me instó a llegar a la oficina donde nos cambiamos para hacer las leyendas, a las 18:30 horas, yo dije de llegar a y 15 pero esta me recordó que yo tenía poco que preparar que podría llegar más tarde, eso sí, mi otro compañero que si tiene mucho que preparar estaría allí con mucho más tiempo de antelación.
Pues a las 18:30 mi compañera me estaba avisando que si me quedaba mucho, yo me disponía a subir, estaba en la puerta del edificio pero antes tenía que resolver un asunto de importancia preferente, mi sobrina había ido a su primera entrevista de trabajo y yo tenía que saber todo al detalle. Las noticias no fueron muy buenas, pero su positividad me atrapó.En definitiva que fui el último en entrar en la oficina, pero el primero en salir.
Como bien decía mi compañera tenía poco que hacer, solté mis cosas en un rincón, con especial atención a mis gafas, cerré el último botón del cuello de la camisa, me puse el pañuelo, me puse el pañuelo, no es que haya un error ortográfico es que siempre que voy más cortito de tiempo me tengo que poner el pañuelo 2 veces, pues la primera sale mal, me puse el abrigo, me cerré el chaleco, guardé el atrezo en los bolsillos, algo que duró segundos.
Desde aquí gracias y mil gracias a mí compi Dani, con el que me alterno haciendo de Francisc puesto me dejó todo el atrezo tan bien localizado y colocado que solo fue llegar, coger y guardar.
Me puse el sombrero, cogí el candil y listo, a la calle.Es más me dio tiempo hasta hacer unas fotillos, aunque esta vez debo decir que no espere a los compis que salimos casi a la vez.
Marina y Miguel Juárez, dan vitamina, no sé, pero no nos vemos frecuentemente, cuando lo hago es en lapsus de tiempos cortos, pero siempre hay buen rollo, desprenden buen rollismo, son como un duo cómico y yo me empapo de ellos siempre. Van soltando buen ambiente cada segundo.
Y con ese buen ambiente paseamos, vestidos con nuestras pintas, por el centro, hasta llegar al lugar de reunión donde recogemos a los visitantes y como quedaban pocos minutos y podrían verme pasar, decidí quedarme ya directamente con el público y despedirme de ellos. Ahm por cierto, en todo el camino no nos llovió.
Pero antes sí. Mirad que yo soy un animal de costumbre y siempre me gusta vivir los previos a una actuación como si de un ritual se tratara, pues esta vez no lo hice así.
Antes de salir, eso sí, me duché, me maquillé en casa, así luego hago menos y no debo ir cargado, me medio vestí.
Por cierto, me hice un juego con los botones de la camisa que vi en Internet, que la deja perfecta, pero no tuve en cuenta que al final de la visita salgo con la camisa por fuera y se notaba el truco, así que, tuve que hacer el monólogo final desabrochando los botones finales y volviéndolo a abrochar.A lo que voy que no tiré por el camino habitual, sino por uno más lejano, porque antes fui a por medicamentos, a comprar croissant para la cena y creo que algo más y fue en ese momento donde comenzó a llover y yo sin paraguas.
Qué me gusta jugar con los minutos, porque me recuerdo por calle Armengual de la Mota, pensando que me quedan pocos minutos para actuar, para llegar a la cita y estoy aquí haciendo otras cosas. Me encanta esa dualidad.
Por cierto, en dicha calle me encontré a una persona que conocí hace poco y con una enorme sonrisa y fuerte abrazo celebró nuestro encuentro. Yo nada más acabar la visita le escribí para decirle que mi cara era el resultado de la preparación para un trabajo, a lo que me contestó:" Si lo he pensado o está preparado para trabajar o vaya conjuntivitis que ha pillado". Je,je,je.
Málaga, viernes 24 de abril de 2026.



No hay comentarios:
Publicar un comentario