Es que no tengo claro que palabra fue la que sonó más ayer, si la de
Cicatrices,
como se llama la obra o la de chocho, que era lo que Anai repetía una y otra
vez: " ay que chocho tengo en la cabeza".

Ayer quedé
, con Anai, para hacer el primer ensayo de la pieza
completa y teniendo en cuenta los cambios de escenografía y vestuario.
Aunque aún no está elegido el vestuario definitivo, si nos pusimos piezas
parecidas a la que íbamos a llevar.
Cuando venía de vuelta, en el tren, tras el ensayo, veía la obra como cuando
echas un papel en el fuego y las pavesas negras salen volando y flotando por el
aire y es imposible de coger porque se escapan o se rompen, pues igual veía la pieza,
hecha trocitos, piezas sueltas que se nos habían ido de
las manos y ya no eran nuestras, las escenas no
estaban controladas y otras que estaban perfectas estaban ya destrozadas y no
tenían nada que ver con lo que eran.
Siempre hemos ensayado, tarde, en oscuridad y ahora con toda la luz que
entraba por las ventanas perdimos el encanto y la atmósfera que siempre hemos
tenido, pero además como estábamos tan pendientes a lo que pasaba fuera de
escena, no estábamos para actuar.
Sentía que todo el trabajo realizado, durante tanto tiempo, se había perdido
totalmente, al principio, me
desconcentró todo mucho, era como perder estos
meses, pero luego me tranquilicé, porque está claro que ese trabajo
realizado no se ha perdido, sino que está ahora escondido en nuestra preocupación
de vestuario y escenografía.

Hubo escenas, donde yo estaba hablando, pero pendiente al cambio de
vestuario posterior y como lo haría,. Incluso en plena actuación me salí de
escena para cambiarme de ropa y contarle una idea a Anai para
mejorar los cambios o cuando Anai se puso a hablar por teléfono como un
papagayo y de pronto paró y dijo:” esto era
un ensayo de verdad ¿no?,¿ Qué hago pasando texto.?”
Esto y otras cosas más, como
ver a Anai, como un muñequito dando vueltas y cambiando de una escena a otra según
yo le indicaba, hizo que tuviéramos que parar muchas veces, la obra, para reinos a
pierna suelta, que bien me lo pasé, creo que jamás nos hemos reído juntos tanto
Anai y yo.
Tras el ensayo, hablamos de lo divino y lo humano, de su vida, de su
pasado
y fue maravilloso ANAI TE QUIERO...
Y pese a salir todo tan mal, solo hace falta machacar, para que la obra tenga
el lustre que tenía. Que ganas tengo de verla lista, moverla y volver a
ensayarla.
Hoy jueves 12 de marzo de 2015, he vuelto a buscar, nuevo vestuario.