sábado, 7 de marzo de 2026

LA MERIENDA DE LAS CONFESIONES.

 

Perdí el metro, sí porque el conductor del autobús tortuga así lo quiso. Desde el bus vi como se marchaba.

¡¡ Qué alegría y qué bonito es salir de tu casa siendo una pseudo primavera y volver al invierno, invierno, invernal!!!. ¡¡ Viva Granada!!.

Pues sí, me bajé del bus tarde, con un plan maquiavélico y alternativo, por si mi amigo David no podía salir esa noche, pero me salió de pena y me dispuse, no a coger, porque sabía que no lo iba a coger, sino a esperar el metro.

Lo esperé, lo pillé y cuando sabía que iba a llegar más tarde que mis compañeros porque era tardísimo, uno de ellos me escribió, de broma, diciendo que aún le quedaban una hora, y pensé: " Si yo voy tarde y ellos más, hoy los comensales nos ayudan a montar".

Pillé el metro, no tardó tanto, y me fui para el hotel. El metro estaba atestado, siempre está así, eso sí la media de edad, es baja, baja y todos muy alternativos... 

Por primera vez, llegué y no pregunté en que parada bajarme, se supone que ya debo saberlo. Fui de listo, salí por otra escalera, no por la habitual, para poder terminar de grabar un vídeo para las redes y me perdí.

Simplemente estaba en la acera de frente y en vez de tirar para la derecha, tiré para la izquierda y de pronto parecía que estaba en Tanzania, no me sonaba nada. ¿ Dónde porras me había bajado?. 

Estuve unos minutos andando hasta que realmente me agobié, Elena hacía un rato que me había escrito que ya estaban en el hotel y yo dando paseos por Granada. 

Puse el Google, este me informó que el hotel estaba a 2 minutos caminando, entonces me di la vuelta y por arte de magia, el hotel estaba en la acera de frente y allí me fui. 

Entré, ya estaba todo descargado y estaban montando, que poco me gusta que ocurra eso. Me fui a la sala de frente al comedor para cambiarme, me llamaron urgente, me regañaron, y volví a dicha sala donde me puse el uniforme y me fui a montar. 

Ya poco que contar, el tiempo que tardé en montar, que fue un poco lento, porque se había iniciado de una forma diferente a como siempre se hace siempre y fue un poco "liosillo", eso hizo que fuera el último en acabar y tuviera a Elena, ella menos, Stella y Fran alrededor metiéndome presión. 

Una presión adorable, qué bien me lo pasé, ahi dándonos caña unos a otros y oyendo las confesiones maquiavélicas de Fran. 

Pues lo dicho, montado todo, corriendo a merendar y el previo se acabó, porque apuramos hasta el último minuto como si del zumo de un limón se tratara. 

Es más Martin, muy amable y protocolario vino a anunciar a Rubén, Fran y un servidor, que iban a dar las 20:00h y que en media hora empezarían a llegar los comensales, que era oportuno ir preparándose. 

Yo me quedé sin mi dulce en La Isla, famosa confiteria de Granada, pero es que hubo una conversación, confesión llena de ternura, que nos hizo viajar a Rubén, Fran y a mí a lo más "inocente" de nuestro pasado. Quisimos compartirlo con nuestros compañeros y después la conversación se animó y nos quedamos solos los 3 solos, y ya digo, porque vinieron a buscarnos sino aún estamos allí. 

El otro día Ismael Merlo decía que nuestra profesión creaba una conexión de conversaciones muy íntima con los compañeros y eso nos pasó a nosotros. 

Luego ya todo fue, sistemático, maquillaje, ropa, hoy con una banda sonora nueva, Sevilla de Miguel Bosé que me hizo recuperar el glamour perdido de Víctor, luego soledad en las trastienda del hotel, hacer videos y fotos y a esperar. 



Granada, sábado 7 de marzo de 2026.




No hay comentarios:

Publicar un comentario