Yo no sé si he distorsionado la realidad o las cosas antes no eran así o no sé lo que ha pasado , lo mismo que como hace tiempo que no trabajo como Loring he idealizado el momento, no lo sé, pero esta vez la soledad de Jorge en ese sitio tan maravilloso como es ese pequeño, pero coqueto jardín, con esos tonos verdes, ese cielo azul, al lado de la catedral, ay.... se me hizo eterno.
Tremendamente eterno, pero fue una eternidad, que lo calculé por el reloj y fue una hora, ya no sabía que hacer.Que uno quiere estar de pie, metido en el personaje, con la energía arriba, comiéndose el mundo, repasando texto, gestos, posición corporal del personaje, un poco activo hasta que ya viene la chavalería y pum explotas, pues yo llegué hasta a sentarme, con mis piernas cruzadas, entre los guiris, ya totalmente desconectado y con la cabeza en otra parte, vamos que si llego a estar en un sitio cerrado y más oscuro, entre el madrugón y el gym me hubiera dormido.
El pase empezaba a las 10:00 y pese a estar mi compañera Marina y yo ya vestidos y enfrascados en una conversación divertida, eran menos 10 y le propuse dejarla sola y ella aceptó de buen agrado, lo cual, entendí que necesitaba también su momento de preparación y completamente vestido de Loring, pero con mi mochila a cuestas, me fui a mí lugar de actuación.
Con ganas, me dijeron, antes de empezar, que los niños eran de sexto, yo los quería más pequeños, pero al segundo me dijeron que eran de tercero, me gustaba, una vez empezado el pase me informaron que eran de un grupo de teatro y eso me gustó mucho más. Pero cuando sobre las 10: 30 mi compañera Marina, al acabar su parte, me dijo que eran de sexto pero encantadores, mis ganas aumentaron aún más.Por tanto, me dije: "De sexto, guays y de teatro más guay. Voy a hacerlo todo, el texto íntegro, las intenciones y todo pero vamos a gamberrear, voy a pasármelo bien para que ellos se lo pasen genial". Es más inventé situaciones donde ellos también pudieran participar y actuar.
Y más o menos ahí empezó esa media hora, eterna que hasta las ganas perdí. Miento, no las perdí pues estaba deseando actuar, pero esa emoción a flor de piel, se quedó escondida bajo la piel.
Tan aburrido estaba que me puse a calcular minutos y claro si la visita dura 90 minutos y entre mi monólogo y el último de Marina pueden ser unos 20 más 10 de desplazamiento, la visita debe llevar 60 minutos cuando llegue a mí, o sea, a las 11:00, o sea, que la hora no me la quita nadie.Cuando llegué a los jardines, mi cabeza tenía todo un plan de tareas a hacer previas a la actuación, repasar el texto, hacer video de bienvenida de Jorge, beber agua, hacer fotos para el blog e Instagram, echarme colonia, subir todo a redes y pillar la postura de Loring.
Eso me genera adrenalina, muchas cosas que hacer y poco tiempo, y esa adrenalina luego sirve como energía para el personaje.
Pues me dio tiempo a hacerlo todo, y eso que hice 1583 fotos hasta que me medio gustó alguna.
Cada vez que acababa una tarea miraba el WhatsApp. Ya vienen me decía, pero no, no había mensaje.
Y cuando lo hubo, a las 11:06, me puse de pie y me dije: " Bueno ya vienen, voy a poner el móvil en modo avión, mirarme si tengo puesto bien el pañuelo, echarme un poco de colonia y calentar", pero fue imposible, porque el mensaje anunciaba que ya venían, pero no fue así, ya estaban allí.
Pero allí, significa a 10 metros, de todo el plan, lo único que pude hacer fue guardar el móvil, que espero que no lo vieran.
Málaga, viernes 8 de mayo de 2026.



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