domingo, 4 de octubre de 2015

UNA CITA MUY CREATIVA PERO... MORTAL.



El texto de Juicio Final, las danzas de la muerte, es muy complicado. De hecho desde que lo recibí lo he leído varias veces y no  pillo  ni el objetivo de mi personaje, ni de la función completa. 

 
Anoche descubrí que el resto del  elenco, estaba igual que yo.

Esta mañana a las 10:30 horas, debido a necesidades de algunos compañeros, hemos quedado en la Asociación de vecinos de Nueva Málaga, para nuestro primer ensayo de Juicio final, danzas de la muerte. Aunque debido a la dificultad del mismo, propusimos a Edu y María José, director y autora del proyecto, respectivamente, no ensayar y hacer una lectura aclaratoria.

No hemos podido ir todo el elenco, han faltado dos, uno por enfermedad y otro por ser una nueva incorporación.

Tras oír como iba a ser el espectáculo, los actores hemos comentado nuestras dudas, inquietudes y necesidades y ese Edu, ese director siempre dispuesto a oír y abierto a recibir todo lo que sus actores pueden aportar. Nos ha oido y gracias a oirnos, se  ha dado una vuelta de tuerca al proyecto muy, pero que muy interesante, se van a modificar textos, situaciones y sobre todo  será un proyecto muy creativo. Donde la función va a depender de  lo que aportemos cada actor/actriz.  Nuestra actuaciones dependeran de nuestra propia cosecha y eso me parece muy interesante. Tengo ganas de empezar a trabajarlo y ver que vamos a sacar entre todos.

Seguro que lo que hagamos si lo defendemos bien, nuestro Edu lo acepta sonriente como siempre, ay ese loco llamado Edu.

GRACIAS, LUIS Y ANGELES POR ESE MOMENTO.



Hoy, domingo 4 de octubre de 2015,  me he emocionado. No lo esperaba, era un primer ensayo. Simplemente íbamos a  marcar y tomar  contacto, pero en teatro,  nunca sabes dónde puede surgir el arte, la emoción o la musa.

Eso sí, cuando ha ocurrido ha sido precioso. De pronto el tiempo se paró, los tres nos quedamos en silencio. Yo como director rompí el hielo y hablé. Dije  que me había quedado congelado, en silencio,  que  los vellos se me habían puesto de punta, pero es que mientras hablaba y  explicaba esto,  un escalofrío recorrió,  de nuevo, mi cuerpo y  los vellos  se me  erizaron. La emoción me pudo. Y   mis compañeros estaban igual.

 Todo esto ha tenido lugar  en la asociación de Nueva Málaga, nuestro lugar de ensayo de Marcelino Pan y Vino.

El actor que hacía de Claudio, padre de  Marcelino, no puede asistir a la representación benéfica del 17  de octubre y esta mañana  ha venido su sustituto. 

Un hombre  con poca experiencia  y conocido de Luismi, su tocayo Luis.  

El muchacho ha llegado muy cortés. Le he explicado un poco la escena y el personaje,  hemos hecho algún repaso, hasta que ha llegado Ángeles.

 Con ella, hemos repasado el  texto,  hemos marcado movimientos y  hemos hecho la escena.
 Le he dado miles de indicaciones, al pobre, que ha intentado seguir.

 Pero ha llegado el momento de la entrega del niño, recién nacido, a los frailes. Ángeles ha hecho una pequeña indicación, mirar al niño antes de entregarlo. 

He decidido trabajar ese gesto, ampliándolo a una despedida silenciosa entre madre e hijo. 

Hasta entonces, ese momento, era una pelea, irreal, entre ambos. Pero con el gesto,  lo han  convertido en un momento  donde ambos  han  creado un clima, inexplicable.


Cuanto le ha dado ese hombre, Luis, a María Angeles, como me ha impresionado su mirada, qué cambio y giro le ha dado al personaje, no tendrá experiencia, pero hoy nos ha dejado en silencio.
 
Ya digo, los tres hemos quedado  en shock y la cara de Luis me ha dado escalofríos de emoción.

 Sé que se va a trabajar más y la escena quedará mucho mejor que hoy. Pero ese gran momento solo  hemos tenido el privilegio de  vivirlo los tres.

 Ole, chicos.



viernes, 2 de octubre de 2015

CARRERAS, ORDENES, LIOS, RISAS Y COMPAÑERISMO EN EL CERVANTES.



 Hoy ha sido mi primer día de clase, como profe de teatro. Y la verdad que gracias a los consejos y ayuda de mi amigo Dani, ha salido todo a la perfección.

Fui a clase con buenas energías y al ir todo tan bien, salí del cole cargado de positividad. Con lo cual, llegué  al  Teatro Cervantes con muy buenas vibraciones   y unas  ganas descomunal.

 Ya el he hecho de moverme en el Cervantes me gustaba, pero ahora con   la adrenalina a tope  todo iba mucho  mejor.


 Llegué saludé y rápidamente me fui al escenario.


Ufffff ese Cervantes visto desde el escenario, tan grande, pero tan pequeño y tan coqueto a la vez.

 No estaba nada nervioso   me sentía el dueño y señor de dichas tablas.

 Al poco de llegar, vi que algo gordo fallaba, se nos presentaba  un gran problema. Entre el  ciclorama, el telón, el piano, los micros y las luces,  los movimientos marcados serían difíciles de realizar. Así que uní a mi gente , urgentemente y empezamos a ensayar como pudimos.

Las condiciones no eran las mejores, los músicos por un lado, los técnicos de luces por otro, de pronto llegaron  los de sonido, los cantantes, el pianista, los pregoneros y hasta la Legión!!!  Todos  intentando ensayar y nosotros en medio....

Pero debo  decir que nos  trataron muy bien. Intentando,  siempre, dejarnos espacio para poder ensayar, poniéndonos las luces para nosotros..

Desde aquí gracias Antonio por dejarnos ensayar mientras tú lo hacías con tus músicos y gracias también a Manolo, el pregonero, por dejarnos hacerlo mientras calentaba y se concentraba para su pregón y en medio de  todo eso el tenor  Luis Pacetti,  mi antiguo profesor de canto.

 Que placer y honor compartir tablas con él.  Que orgullo. Hace poco alumno y profesor y ahora colegas.

 Hasta el mando de la Legión, tras mi solicitud  acortó  su ensayo y  nos cedieron  su tiempo  a nosotros. No se de mandos por tanto no se su cargo. Por  cierto son  unos tíos encantadores.
 Listo todo y con un Ismael muy nervioso, como buen profesional,  nos fuimos a descansar.
 Mi pie ya no podía más y me  senté a reposarlo y de pronto mi  camerino se fue llenando de  gente, de buena gente.

 Que buenos momentos hemos pasado, que peché de reír con Ángeles y ese grupo de actores jóvenes, que tienen tanto que dar.  Desde aquí les reivindico más oportunidades y mejores para  Cisco, Javi, Santi, Fran y Tony.

Y  a las ocho tras irse la banda, a su lugar en el teatro, todos nosotros nos fimos  al escenario...

EL PREGÓN DESDE MI RINCÓN.



Dolor, dolor y más dolor, fue lo que sentí cuando acabó todo y me senté en el escalón de la puerta que separa el escenario del primer palco del Teatro Cervantes.

 Un dolor horrible del pie. Poco  a poco  se fueron yendo los actores y me quede solo.

 Descansando mi pie, en  esa oscuridad de la pata, donde solo me acompañaba  la cara de la Virgen de la Soledad perfectamente  iluminada, en una colgadura en un lateral del escenario.

 Ahí repasaba un poco todo, a la vez que veía desde mi sitio de privilegio el pregón . Puesto que cada vez que había algo muy interesante me levanta y lo veía en primera fila.

  Al principio, del pregón y en los momentos previos  estaba muy nervioso. Como nunca, pero no era el típico nervio teatral de cualquier actor. Eran unos nervios de responsabilidad, eran muchos los que estaban trabajando para que  todo cuadrara, era un gran engranaje formado por muchas personas. Y nosotros debido a cambios de última hora o pocos ensayos no lo teníamos todo a nuestro favor.

 Y estaba ufff que no paraba de dar vueltas en la caja. Gracias a Carmen Rosado por su constante  atención y a Pepelu  por su ayuda como regidor, me aseguró conocer con antelación la salida y entrada de los actores.

 Las condiciones de   seguridad en mis actores no eran las mejores, pero ellos: Galindo, Quero, José Luis,  Blas, Juanjo, Rafa, Cisco, Javi, Toni, Fran,  Santi, estos cinco ultimos han creado un buen equipo,  Ismael, Alex, Amado, Luismi o Angel, estuvieron a la altura.

Temía que por inseguridad  hubieran algún fallos evidentes de movimiento, que se situaran fueran de las marcas. Pero todo salió muy bien, quitando algún problema de texto debido a excesiva seguridad, el resto, desde mi punto de vista, no se desde el patio de butaca, quedó muy bien.

Como lo nuestro fue todo al principio, descargué pronto y me senté en  mi rinconcito, donde veía los nervios de los otros.

Ya deje de dar vueltas ya observaba. Y me di cuenta que  me había movido por el Cervantes como mi propia casa, que  a gusto estaba allí, además ya formando parte de los profesionales y llevanado a un grupo de actores a mi cargo.

 Gracias por poder estar en ese momento histórico en un lugar privilegiado.

DEDICADO A MI ABUELA MANUELA, UN LUGAR Y UNA CANCION

Que fresco hace,  ya por fin   da gusto ir a la cama. Estoy muy cansado, a  punto de dormir. Pero antes de hacerlo  quiero escribir estas reflexiones.

 Quizá sea una entrada muy sentimentaloide, quizá polémica, quizá sorprenda a muchos, pero, sinceramente,  soy consciente de  que es un  poco de todo. 

El otro día en el programa de televisión, En tu casa o en la mía,  Elena Furiase comentaba que echaba de menos que su abuela no hubiera podido estar con ella en su actual momento  profesional  y me identifiqué mucho con ella. Yo también tengo esa espinita, siempre lo he pensado. Desde siempre quise ser actor pero cuando empecé a dedicarme a esto   mi abuela ya era  muy mayor y cuando lo hice de forma oficial, ella ya no estaba con nosotros. Y siempre me he preguntado  ¿qué hubiera sentido ella con esta faceta mía?¿ Cómo la hubiera vivído? Seguro que la hubiera disfrutado.
 Pues ayer, jueves 1 de octubre de 2015, estuve realizando labores de dirección en el pregón del centenario de la cofradía de Mena. Había una parte teatralizada que encargaron a la empresa de Eventos con historia y estos contaron conmigo. Pues bien, una vez pasado nuestra intervención, y ya con  los nervios calmados, me quedé  prácticamente solo,  entre  cajas junto a los miembros de regiduría.

 El pregón acabó con el clásico himno  de la Legión  El novio de la muerte y aunque, realmente,  no me apasiona esos  temas, ayer con el Teatro Cervantes puesto en pie, cantando dicha canción, recordé a mi abuela Manuela. 
 
Mi abuelo, su marido, fue legionario y aunque mi cofradía es otra,  desde pequeño  esa canción ha estado presente en mi vida. Mi abuela siempre iba a ver a  este Cristo, me hablaba de la Legión etc. Y ahora me estaba entre cajas, pegado a la primera pata. Oyendo la canción de mi abuela y viendo el teatro lleno, yo acababa de trabajar  sobre esas tablas, veía  las luces, parte del techo, la bambalina, las varas y me  sentía la mayor estrella del teatro  me imaginaba que todo ese público había venido a  verme.

 Pensé que mi abuela estaría ayer muy orgullosa de mí viendo que trabajaba en ese teatro y para esa Cofradía y dediqué ese momento a ella, había mil personas allí pero yo sentía que estábamos los dos solos. 

Anoche mi abuela disfrutó conmigo de ese momento. Con lo cual acabé bastante emocionado pero feliz.