De pronto, estábamos en los sótanos de la Galería JM, Susana
estaba nerviosa porque faltaba una modelo, Marc seguía con su trabajo, subía y
bajaba las escaleras organizando cosas, dos modelos esperando, una muy
silenciosa y otra más charlatana, Samuel con los brazos cruzados observaba la
escena muy serio, como yo, creo que pensaba lo mismo que yo:" ver, oír y
callar" y de pronto apareció ella.
Ella era la modelo que faltaba, llegó como media hora tarde
y hecha un torbellino, explicando las causas de su tardanza. Marc le sonrió y
la subió a la galería para explicarle la instalación.
Estuvimos hablando con Susana y de nuevo esta chica de pelo
corto, labios rojos, delgada y con el cuerpo lleno de tatuajes, bajó al sótano
y empezó a hablar. A hablar sin parar con un marcado acento cordobés mezclado
con un estilo hippie y pasota y a mí me CONQUISTÓ.
Era una especie de Alaska y Bimba Bosé de hecho en medio de
su larga verborrea las mentó a ambas y muy justificadamente. Pero no os lo voy
a explicar el porqué, tampoco es plan de contar sus intimidades.
Lo dicho, para mí, ha sido la protagonista o mi protagonista
del previo a la performance.

Es curioso como hay gente con arte, que habla sin
premeditarlo, llegan y te conquistan. Tienen ese algo y otras personas que
por más que busquen frases divertidas, maravillosas e inteligentes no llegan.
Se nota mucho cuando es arte natural, como mi amiga Luisa, y
cuando lo fuerzan.
Puedo contar más cosas del previo, pero es que lo que más
recuerdo es la luz y la energía de esa chica. Además, como digo, la espera ha
sido solo de una hora y...tampoco....

Pese a todo llegué a las 18:04. Estaban todos en la puerta, entramos y Marc nos enseñó la galería yo ya la conocía.
Después nos explicó la instalación. Por cierto, me encantó
su explicación del fin de la misma y de su evolución como artista.
Como dije era su reaparición en Málaga después de dos años y
ha querido volver a sus inicios con algo más íntimo y más cercano al "piel
con piel" palabras textuales.
Luego hemos bajado, otra vez, al sótano a esperar. Se preveía
una espera muy " protocolaria" muy de; "vamos a pasarlo
bien" y " guai" hasta que llegó esta niña terremoto y el tiempo
pasó volando al menos para mí.
De pronto apareció Marc, que me pilló hablando vía WhatsApp
sobre otro proyecto y me dijo:" Vamos a preparar las cuerdas, será unos
cinco minutos y ya bajamos por vosotros".
Y ahí comenzó la otra hora.