sábado, 21 de febrero de 2026

VUELVO EN SEVILLA.

 


Qué os digo, pues que vuelvo a mí blog. Después de casi 2 meses desaparecido y lo hago por consejo o "petición" del productor, distribuidor de La cena de las emociones, además de mi jefe y lo más importante mi amigo, Raúl, que el pasado sábado, me dijo que echaba de menos mi blog, porque le encantaba leerlo y al día siguiente me volvió a animar a escribir.

Pues aquí estoy otra vez, y espero que no sea un amago de vuelta como he hecho últimamente, tantas veces, que esta sea la vuelta definitiva y lo hago en tu honor. Raúl, esta vuelva va por tí.

Y como voy a volver con entradas dedicadas a La cena de las emociones, lo hago con un vídeo de la entrada triunfal de Víctor Ferrara, al Hotel Giralda Center el pasado sábado 21 de Febrero de 2026. Deseo que esta vuelta sea tan triunfal como en el video.  

Así empiezan las cenas, así empiezo mis entradas dedicadas a la cena y así empiezo mi vuelta al blog:



 

ROMPIENDO CON TODO, NOVEDADES A SEVILLA.

 

Tenía que hacer 8 cosas, solo 8, antes de partir a Sevilla, a realizar La cena de las emociones, algunas se pueden contar, como teñirme la barba o hacer la maleta y otras forman parte de mi vida privada y no las voy a decir.

Pero vamos que tiempo había más que suficiente, además entre esas 8 cosas no se contemplaba la de almorzar, que era la que más tiempo me hubiera llevado. Mi bus destino a Sevilla, salía a las 14:30 h, es decir, podía salir almorzado, pero como tenía el estómago chungo debido a una empachera, decidimos que lo mejor era no cargarlo y llevarme un pequeño, casi minúsculo bocadillo de jamón para el almuerzo y comerlo cuando el cuerpo me lo pidiera. 

Pienso que se debió a que tuvimos una visita y me  relajé mucho quedándome un rato hablando con ellos y otro tumbado en la cama, pero eran las 13:40, estaba en el salón de casa, con la maleta recién hecha, corriendo de un lugar a otro, con el tinte en la barba recién echado,  debía  tenerlo 10 minutos y el mini bocata aún sin hacer.

No quería agobiarme, sé que tengo visión positiva del tiempo y creo que en un minuto puedo hacer cosas que necesitan 3, pero lo que estaba ocurriendo era ya evidente, no tenía tiempo. 

Si salía a las 14:00 de casa, podría llegar bien al bus, si todo estaba a mí favor, pero como hubiera un contratiempo despídete, de lo que ya me había despedido era de ir paseando, oyendo música,  haciendo videos o salir a las 13:45.

La cosa pintaba mal, me hice el bocata en un segundo, me quité el tinte de la barba, cogí dinero, el cargador, me vestí y cuando iba a ponerme las gafas. Pum estás habían desaparecido. 

No estaban, me recorrí varias veces la casa y nada, pero nada. Hasta opté por irme en gafas de sol y pasarme el día y la noche así, es que el bus se me iba. 

No hay  nada peor que un miope, buscando las gafas, porque de lejos no ves. 

Pues nada, las encontré y a las 14:03 salía de casa. 

Mira que me molesta el ruido de las ruedas de las maletas en el suelo, pues vamos, yo sonaba que ni la carrera de cuadrigas de Ben Hur, ni música, ni sol, ni nada, corre que te corre. 

Si a las 14:10 iba por el centro comercial Málaga Plaza, todo ok, había recuperado el tiempo perdido como decía Willy Fog en los dibus de la tele, mientras daba la vuelta al mundo. 

Lo conseguí con infusión, para el estómago y discusión, en la Granier, con una empleada...

Sabía que iba justo, pero ya llegaba, aflojé pero de pronto mi mente pensó:" Y si este bus es como el de Torre del Mar o el de Granada y puede salir unos minutitos antes" otra vez a correr

Llegué pero a mí que me gusta, en el trabajo, hacerlo todo por pasos como si de un ritual se tratara, fue imposible. Todo lo hice a salto de mata y sin protocolo alguno. 

Tenía que pasar casi 2 horas y 45 minutos de viaje y otra solo por Sevilla y el móvil a un 60%, pero lo cargaría en el bus. Pues, no, listo pues no, el bus era antediluviano y no tenía cargador, bueno a duras penas tenía espacio entre mi asiento y el de delante, eso sí polvo, ácaros y cortinas con pelotillas las que quisiera y una compañera de viaje que parecía un lienzo, no se movió en todo el camino. 

Y como no podía "gamberrear" por el móvil, ni oir música, me dediqué a cumplir lo prometido, que era escribir 3 de las 7 escenas, escribir no, desarrollar el texto, de la obra que voy a montar en marzo con los niños del cole de La Palmilla. 

Listas en nada de tiempo, el protocolo y la tradición no vinieron, pero la inspiración sí, porque en menos que canta un gallo, tenía las escenas listas y enviadas a la directora del cole, luego sin ganas almorcé el bocata, dormí, vi un poco el paisaje oí la música del conductor entre ellas Super estrella, es verdad, que la música era la caña y cuando menos lo esperaba, veo unos edificios que me suenan.

¡¡ Ostras ya estoy en Sevilla!! Media hora antes, tenía que llegar a las 17:15 y eran las 16:48.

Antes de bajar del bus llamé a casa y me quedé "citado" con una compi que ya estaba por allí y me bajé.

Tomaba tierra. Welcome to Sevilla. 



Entre Málaga y Sevilla, sabado 21 de febrero de 2026. 





EL VIAJE A SEVILLA EN VIDEO.

 

En mi nueva versión del blog, os ofrezco, como siempre,  textos y fotos, pero ahora también videos. 

Si queréis corroborar todo lo que he contado antes, o simplemente no leer y verlo con imagenes en movimientos y relatado, os dejo este vídeo del viaje.

Pese a las prisas saqué un poco de tiempo para grabar y publicarlo en Instagram, casi a tiempo real.

Es más, os confieso que lo primero que hice nada más llegar a Sevilla fue grabar el final del vídeo y meterme en los baños de la planta baja de la estación,  encerrarme y meter la voz.

Unos baños solitarios, pues mientras estaba allí yo no sé cuántos entraron y cuantas veces tuve que parar la grabación, pero lo conseguí y cuando subí al hall de arriba ya estaba publicado en redes.



Viaje de Málaga a Sevilla, sábado 21 de febrero de 2026




SEVILLA, CERO MIEDOS.

 

Pues aunque, mientras veía los restos de la Expo desde el bus, esa visión de hierros descoloridos y oxidado que me dan tan mal rollo, me puse nervioso y me dije :" Estás llegando a Sevilla y vas a estar más de una hora solo"... 

No sé si fue  que sabía que estaba una compi ya en Sevilla y me quedé citado con ella o que la primavera me tira mucho y fue bajarme del bus y notarla, pero fue poner un pie en Sevilla y se me fueron los nervios, estaba en la estación, como si fuera mi casa. Controlaba el espacio, la situación y mis nervios.  

De hecho salí del bus y me quedé un rato fuera organizando mis cosas, grabando el final del vídeo anterior  y lo más importante, no huí como siempre hago de las estaciones de bus que dan fobia,  sino que me quedé tranquilo, si hasta me senté a preparar la música o terminar el vídeo como dije en la entrada anterior. 

Y tranquilo salí. 

Según Internet, de Córdoba a Sevilla hay 1'45 horas de viaje en coche y Elena me informó a las 16:18 horas, que estaban  en el coche, por tanto, supuse que llegarían a las 18 y algo, así que lo que era un horror de una hora solo se transformó en ¡¡ Sólo tengo una hora!!.

Decidí ir andando, desde la estación de bus en Plaza de Armas, hasta el hotel Giralda Center, en San Bernardo, media hora de camino y según toda la información que había recolectado, el camino no era realmente bonito, pero decidí ir caminando.

Sí, todo marchaba bien,  iba oyendo Sevilla de Miguel Bosé, bueno todo no, porque los auriculares no paraban de cortarse y oírse, bajito, la perfección no existe, pero de pronto todo se iba a mejorar. 

Pues tras la última parada, para arreglar los auriculares, la calle me llevó  a doblar a la derecha, hasta hora el ambiente primaveral era maravilloso pero las calles estaban desiertas, y de pronto llegué a la calle San Pablo, donde la Iglesia de Magdalena, y allí se produjo la explosión. 

Ese cielo, esas terrazas, ese ambiente, las colas en las heladerías, los carteles cofrades, las iglesias abiertas y gente mucha gente. Me relajé pero como hacía tiempo que no me pasaba y como jamás me ha pasado en un viaje solo, relajación, control y lo más importante aprovechar el momento y la situación. Ahora es que no quería irme.

No os voy a contar más porque contar la ruta sería pesado, pero me gustó verme en lugares, recordar momentos vividos, ahora en soledad pero seguro,  os dejo el video para que veáis por donde pasé, solo decir que el paseo de feo nada, ni el taxista, ni el cura sevillano, ni mi amigo José acertaron, solo mi hermano, el camino era precioso. 

Pero cuando estaba a los pies de la Giralda y vi montarse una banda de cornetas y tambores, me escribieron:" Lolo ya estamos aquí" .

¿Cómo podrían haber llegado si eran las 17:30? No quería irme.  A partir de ahí la paz se perdió y corrí al hotel. 

Yo tenía previsto llegar a las 18:00h. Que era cuando pensé que llegarían ellos y a las 18:02 cruzaba el umbral del Giralda Center y me dirigía escaleras abajo al salón Hispalis a nuestro salón el previo comenzaba. 







PREVIO LENTO PERO RAPIDO.

 

Mal circulo de información, información tardía, tiempo mal calculado, falta de avisos, no sé llámalo "x" pero la cuestión es que yo llegué al hotel Giralda Center solo 2 minutos más tarde de la hora que yo tenía prevista que iban a llegar mis compañeros, según mis cabalas claro, porque nunca se me dijo una hora exacta, pero cuando yo entré en el salón Hispalis, ya habían descargado casi todo.

Fran andaba mirando lo de los altavoces, Stella estaba con los números, Elena empezando la mesa del inicio y Alejandra con las cajas. ¡¡ Ya estaban todos trabajando. Y yo acababa de llegar!! No me gusta eso.

No me gusta que empiecen a trabajar y yo no haya llegado, aunque no sea culpa mía, no me gusta. 

Rápidamente pedí perdón, solté mi maleta en un rincón, no saqué mi ropa ni nada y directo fui a saludar a una radiante Elena, a la que volví a pedir perdón y me dijo que no pasaba nada.

Luego saludé a los compis, a los que vi serios, o yo los quise ver así, por ejemplo a Stella, mi Stelita siempre tan cariñosa y enérgica la noté como desinflada, desganada y su saludo fue triston, de nuevo pensé que podían estar serios por mi tardanza, pero no fue así, ella tenía sus razones, de hecho ella adelantó la merienda y yo aun no tenía mi tarea acabada. 

Pues en cuanto llegué y saludé, le expliqué a Elena mi problema " camisetil" problema que disimulé con una camisa y me puse manos a la obra a montar, iluminar y decorar la entrada. 

Empecé solo, tuve un amago de ayuda de Rubén y finalmente la monté con Stefi, que ya estaba en Sevilla pero que no me pude ver con ella, por la premura del tiempo pero llegó más tarde que yo. 

Bueno y mi problema "camisetil" es que lavé mi camiseta de Saborearte, con un detergente liquido y nuevo que compró mi padre, sin saber que tenía lejía y la pobre salió muy afectada. 

El montaje se me hizo eterno, nuestra torpeza era de principiantes de los primeros años, ¿ Dónde está esto? Quita eso repite, que nos hemos equivocado, ¿ Esto de donde es? Falta aquello, así fue y con una velocidad de menos 20.

Yo creo que el estado al 50 % de nuestra Stella que es un polvorilla, nos lo pegó a los demás porque aunque montamos rápido, este se hizo denso y espeso. 

Ya digo merendamos antes y yo dejé mi chiringuito a medio montar, por unirme a la una unanimidad, pero eso sí antes de nada saqué y coloqué bien mi vestuario, por eso estaba tan desganado y descolocado, porque una vez más estaba trabajando sin seguir mi orden y mi ritual. 

Tampoco disfruté al 100% de las maravillosas meriendas de Elena, porque como estaba empachado, no tenía ganas y no pude comer como lo hago habitualmente.

Tras la merienda y grandes noticias, seguí con mi interminable decoración de la entrada.

Listo, salí a ver dónde andaban mis compis, y me encontré a Stella en un sofá del vestíbulo al salón y me senté o más bien me medio tumbé junto a ella. Ese momento me encantó, adaptados a las circunstancias, en el sofá de un hotel pero como si fuera nuestra casa. Hablamos de nuestras intimidades y repasamos la escena 9.

Apareció nuestro "malvado" Fran que nos condujo a la calle, yo me puse mi chaqueta y me fui, charlamos poco porque Stella ya se quería cambiar y yo aproveché para mí tradicional y genuino paseo por el barrio de San Bernardo.

Visité la iglesia, vi un magnífico altar de cultos y llamé a casa, pero el paseo no fue tan bonito como otras veces, después de la magnífica tarde por el centro de Sevilla eso ya no era igual. 

Creo que otras de las razones de mi falta de fuerza se podía deber a eso, mi cabeza solo pensaba en lo maravilloso y bonito que estaba el centro de Sevilla y yo a currar.

Y eso hice currar, bajar y comenzar a montar a Víctor. 

Y así se monta Víctor.




Sevilla, sábado 21 de febrero de 2026. 




MUCHO RUIDO NO ES FELICIDAD. PRINCIPIO Y FIN.



A ver, sé que no es bueno generalizar y eso de que los andaluces tenemos gracia porque la tenemos y los gaditanos más, no debe ser una norma, porque seguro que hay gaditanos lacios de narices, pero que una muchacha de Cadiz, con un arte para morirse, porque lo tenía, te diga repetidas veces a lo largo de la noche y salga del salón Hispalis del Hotel Giralda Center  tras La cena de las emociones, diciéndote :" Tienes que montar un romancero y venirte para Cádiz, tú sirve para romanceros porque tienes mucho arte". 
 
Yo no sé lo que es un romancero, pero si eso  lo pide una gaditana y para el carnaval , debe ser que, oye, a uno se le da " medianamente bien" la comedia y la improvisación o como a mí me gusta decirlo; el descaro y la poca vergüenza.

Con ese parrafo podría resumir La cena de las emociones más correcta o con menos emociones, o quizas más contenidas, de los 8 años que llevo haciéndola. Qué serios y educados eran y sobre todo ¡¡ Qué silenciosos!!. 

Ya en la introducción, del principio, donde Victor se presenta, me costó despertarlos, y que reaccionarán. 

Sevilla siempre la disfruto al máximo, porque, no me suponen ningún esfuerzo. Salgo tiro un pequeño anzuelo, lo agarran con fuerza y ya desde ahí solo es dejarse llevar por las bromas, el cachondeo y la total interactuación. Más  que un servidor, son ellos los que dirigen esa introducción y yo me adapto, pero esta vez no fue así, por ejemplo, mis temas favoritos, que siempre salen a relucir cuando visitamos Sevilla, como son la feria, la Semana Santa,  más ahora en cuaresma, y El Rocío, no se tocaron, no me dieron pie a ello y cuando lo intenté meter me  cortaron el tema pronto. 

Tampoco conseguí que se me arrancaran a cantar o bailar por sevillanas, cosa que he conseguido siempre, lo intenté pero nada.  

Como cantaba Rebeca, chiste para ancianos como yo, eran Duros de pelar. Pero bueno hablo desde mi punto de vista, esta es mi impresión, porque ha habido cenas donde lo han dado todo y luego quizás la retroalimentación ha estado llena de matices o consejos y  en cambio aquí acabó la cena y no se iban. Nos hicieron como un pasillo y cuando me movía por él, para marcharme, recibía abrazos y felicitaciones. 

No acabaron, como en otras ciudades, y empezaron a moverse buscando sus bolsos y abrigos, para marcharse, no, se quedaron a felicitarnos, pedir abrazos y  besos, los cuales  noté sinceros, así que, aunque fueron muy serios, sino se fueron sería porque estaban a gusto, ¿no? Y si querían saludar, sería porque les gustó, ¿no? Como el hombre de casi 2 metros que dijo que había disfrutado como un enano. 

En resumen que mucho ruido no define la felicidad. 


Sevilla, sábado 21 de febrero de 2026.








LA CENA DE LA PAZ

 

Era tal el silencio y contención de los comensales que las escenas se vivieron con más intensidad que nunca, porque las sentí que las hacíamos para nosotros, como si fuera un ensayo. Estábamos nosotros solos a oscuras, no se oía ni una mosca y me hizo vivirlas más.

Muchas veces, las escenas, son una lucha, para intentar que se nos oiga y conseguir retener y despertar la  atención de los comensales, pero esta vez, con el silencio absoluto, fue dejarnos llevar y disfrutarlas.

Y aunque esa misma mañana me había repasado todo el texto, me notaba inseguro, no lo sé pero en la primera escena tenía la sensación, irreal, de que me liaría, se me iba a ir la olla o saltar frases, caminaba como  un equilibrista en el alambre. 

En cambio hubo otras como la 2 donde improvisé lo más grande, con Fran me lo pasé muy bien,  la 5 que se me hizo muy corta o la 9 con Stella que la disfruté un montón, la llenamos de realismo, en cambio la 7 se me hizo larga, y la 10 pasó en un suspiro.

En estas escenas, anteriormente mencionadas, hay éxitos seguros como son los chistes locales, que cambio en cada función y hacen reír y comentar, pero aquí solo funcionó uno.

Un comentario con doble sentido entre Víctor y José, que suele provocar risas y comentarios incluso antes de que Fran remate el chiste, pues el sábado lo hicimos, dejamos como la mini pausa para la risa y el silencio fue ¡¡ absoluto!! A mí me dio hasta un poco de pudor.

Por cierto, que en la escena 3 salí fuera de la sala un momento y entré, vamos, 2 frases antes de hablar. ¡¡ Uff por los pelos!!.

Vuelvo a señalar que lo que viene ahora es mi impresión.

Pero ya son muchas cenas y muchos actings realizados y muchos comensales de todas las edades, condiciones y formas de ser, los que he tratado, pues esta ha sido la primera y única vez que en el rango de comensales que yo llevaba, unos 7, solo uno reaccionó a casi todos las acciones.

Sorpresa, rechazo, placer, relajación, deseo, tensión, suelen ser las reacciones de los comensales a nuestros actings, pero nada, esta vez cero grados, ni frío, ni calor.  6 de 7 personas no reaccionaban y eso no me ha pasado ¡¡ Jamás!! Me quedé un poco en shock la verdad. 

Pero que cada persona es un mundo porque se supone, según las felicitaciones del final, que lo estaban pasando genial, y en los actings de movimientos, así lo demostraron.

Hubo una chica, que no estaba para nada metida en nuestro rollo, pero de pronto ella sola, dejó sus emociones recorrer libremente por todo su cuerpo y ella sí que fue todo un espectáculo.

Lo que creo que sí ocurrió, fue que estaban muy metidos en lo que sucedía, puesto que había una chica que cuando empezaban las escenas, se volvía para sentirnos más cerca, pero a mí no me dieron bola, excepto  un chico, el resto no me daba pie a meterme con ellos y mientras los actings,  no pude decirles cosas al oido,  gamberrear, ponerles mote y hacer como un vínculo personal con los comensales ( creado este en la introducción y desarrollado durante la cena) pero esta vez no se creó, entonces todo fue según lo marcado, escena 1, acting 1, escena 2, acting 2...

Sería por eso, pero sentí que me perdí una emoción de la que yo disfruto en  las cenas,  yo también las tengo, que por cierto me encanta sentir, y es la de tener la maldad, la lengua de doble filo, el dar felicidad, el biorritmo, la gestualidad, las formas de Victor y acabar el acting o la escena e ir a mí rincón particular y ser Lolo, con mis pensamientos y mis cosas, luego ponerme de pie y volver a Victor. Está vez no pudo ser😢. Fue más sistemático.

Además es que noté a un Víctor, poco Víctor. Con feminidad y naturalidad pero sin su glamour o su esencia, o si la tuvo fue muy light, por ejemplo en el vídeo del inicio me veo sonriente y él nunca sonrie y si lo hace es con ironia. Mea culpa. 




Cronica de La cena de las emociones. Sevilla, sábado, 21 de febrero de 2026.








LA SEVILLANA CENA DESDE DENTRO.






Si empecé mi vuelta al blog con un vídeo de La cena de las emociones, lo acabo con otro.

No está muy currado, lo sé  pero en él podéis ver, como la vivo, la medio vivo, ya digo que no está muy currado, desde dentro. 

Espero que os guste.




Sevilla, La cena de las emociones, sábado 21 de febrero de 2026.