sábado, 21 de febrero de 2026

LA CENA DE LA PAZ

 

Era tal el silencio y contención de los comensales que las escenas se vivieron con más intensidad que nunca, porque las sentí que las hacíamos para nosotros, como si fuera un ensayo. Estábamos nosotros solos a oscuras, no se oía ni una mosca y me hizo vivirlas más.

Muchas veces, las escenas, son una lucha, para intentar que se nos oiga y conseguir retener y despertar la  atención de los comensales, pero esta vez, con el silencio absoluto, fue dejarnos llevar y disfrutarlas.

Y aunque esa misma mañana me había repasado todo el texto, me notaba inseguro, no lo sé pero en la primera escena tenía la sensación, irreal, de que me liaría, se me iba a ir la olla o saltar frases, caminaba como  un equilibrista en el alambre. 

En cambio hubo otras como la 2 donde improvisé lo más grande, con Fran me lo pasé muy bien,  la 5 que se me hizo muy corta o la 9 con Stella que la disfruté un montón, la llenamos de realismo, en cambio la 7 se me hizo larga, y la 10 pasó en un suspiro.

En estas escenas, anteriormente mencionadas, hay éxitos seguros como son los chistes locales, que cambio en cada función y hacen reír y comentar, pero aquí solo funcionó uno.

Un comentario con doble sentido entre Víctor y José, que suele provocar risas y comentarios incluso antes de que Fran remate el chiste, pues el sábado lo hicimos, dejamos como la mini pausa para la risa y el silencio fue ¡¡ absoluto!! A mí me dio hasta un poco de pudor.

Por cierto, que en la escena 3 salí fuera de la sala un momento y entré, vamos, 2 frases antes de hablar. ¡¡ Uff por los pelos!!.

Vuelvo a señalar que lo que viene ahora es mi impresión.

Pero ya son muchas cenas y muchos actings realizados y muchos comensales de todas las edades, condiciones y formas de ser, los que he tratado, pues esta ha sido la primera y única vez que en el rango de comensales que yo llevaba, unos 7, solo uno reaccionó a casi todos las acciones.

Sorpresa, rechazo, placer, relajación, deseo, tensión, suelen ser las reacciones de los comensales a nuestros actings, pero nada, esta vez cero grados, ni frío, ni calor.  6 de 7 personas no reaccionaban y eso no me ha pasado ¡¡ Jamás!! Me quedé un poco en shock la verdad. 

Pero que cada persona es un mundo porque se supone, según las felicitaciones del final, que lo estaban pasando genial, y en los actings de movimientos, así lo demostraron.

Hubo una chica, que no estaba para nada metida en nuestro rollo, pero de pronto ella sola, dejó sus emociones recorrer libremente por todo su cuerpo y ella sí que fue todo un espectáculo.

Lo que creo que sí ocurrió, fue que estaban muy metidos en lo que sucedía, puesto que había una chica que cuando empezaban las escenas, se volvía para sentirnos más cerca, pero a mí no me dieron bola, excepto  un chico, el resto no me daba pie a meterme con ellos y mientras los actings,  no pude decirles cosas al oido,  gamberrear, ponerles mote y hacer como un vínculo personal con los comensales ( creado este en la introducción y desarrollado durante la cena) pero esta vez no se creó, entonces todo fue según lo marcado, escena 1, acting 1, escena 2, acting 2...

Sería por eso, pero sentí que me perdí una emoción de la que yo disfruto en  las cenas,  yo también las tengo, que por cierto me encanta sentir, y es la de tener la maldad, la lengua de doble filo, el dar felicidad, el biorritmo, la gestualidad, las formas de Victor y acabar el acting o la escena e ir a mí rincón particular y ser Lolo, con mis pensamientos y mis cosas, luego ponerme de pie y volver a Victor. Está vez no pudo ser😢. Fue más sistemático.

Además es que noté a un Víctor, poco Víctor. Con feminidad y naturalidad pero sin su glamour o su esencia, o si la tuvo fue muy light, por ejemplo en el vídeo del inicio me veo sonriente y él nunca sonrie y si lo hace es con ironia. Mea culpa. 




Cronica de La cena de las emociones. Sevilla, sábado, 21 de febrero de 2026.








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