miércoles, 10 de junio de 2026

ESPERA LARGA = PLANES GAMBERROS.



En este trabajo no hubo soledad, hubo compañía porque el elenco formado por Jesucristo, Pepe, el soldado, Enrique, y yo, íbamos en pack, pegaditos y juntitos, de un lado a otro. Como Pepe era nuevo y Enrique es cortado por naturaleza y todo debe ser muy formal, yo era el líder gamberro.

Y cuando bajamos a la sala del Palacio Episcopal donde estaba nuestro cuadro, frente al que íbamos a actuar, se nos unieron, la chica del mostrador, pues descansábamos en la tienda del museo, el chaval de la sala y el seguridad, o sea, eramos la trouppe del prendimiento

Al principio la unión, museo/ actores, funcionó regular, pero luego empecé a hablar con la muchacha, que si le dejaba mi móvil para que me lo guardara, que si era de Graná, que si, que si, que se integró y a parte de echarnos alabanzas después de ver el primer ensayo, nos acompañaba a los sitios, nos indicaba por donde iban los grupos, y nos contó anécdotas chulas del museo. Era nuestra espía.

El seguridad nunca entró en el juego, pero vaya lo sustituimos pronto, por nuestro compañero Luismi que actuaba en la sala de al lado y se nos unia o  se nos iba según el momento.

El chico de la sala, estaba con nosotros, antes de que llegaramos, pues había visto a Eventos ya  en el María Cristina y le encantaba mi Arlequín. Ya lo teníamos conquistado. 

Hubo muy buen rollo entre todos, pero vamos, también fue porque  pasamos tanto tiempo juntos, casi dos horas, sin hacer nada, que nos hacíamos amigos o nos matábamos. 

Es que lo del otro día fue una versión de :" Era un hombre a una nariz pegado" pues lo nuestro fue similar:" Eran dos actuaciones a una espera pegada". 

Haced cuentas. Si nos bajamos sobre las 18:15h. y acabamos pasadas las 20:00 h eso suma 120 minutos y si la función como mucho, mucho, mucho, duraban 3 minutos cada pase,  nos quedan dos horas menos 10 de espera. 

A mí me sirvió para acercarme más a Pepe y eso no solo me venía bien para el personaje, sino, también, para conocer a un tío genial. 

Bueno la cosa fue aventurera desde el principio. Bajamos, voy a la sala de Luismi, el público ya estaba en la puerta del obispado, a punto de empezar, nosotros todos escondido en nuestras salas y de pronto todo explotó: " Luismi que me he dejado el candil arriba", me remangué la túnica blanca y la seda negra de drag y sin mediar palabra eché a correr por la sala, el patio, las escaleras y me fui a la sala donde nos cambiamos a por el candil. 

Joaquin que esperaba arriba su turno me recibió con un :" ¿Ya has acabado,?" Que leche vengo por el candil.

Ya no podía cruzar otra vez el patio, así que a la chica de la planta de arriba del museo, super amable y cómplice me dijo que podía bajar a mi sala sin pasar por el patio y me indicó muy amablemente y en plan colegas el camino alternativo, usando el ascensor, lo hice y salió bien, porque era discreto pero no perfecto. Primer plan gamberro.

Menos mal que me acordé,  porque el candil,  era una pieza esencial, pues aparece en el cuadro creando el claro/ oscuro característico de la pintura. 

Candil en la sala, hicimos un ensayo, el equipo del museo, quedó impresionante y ahí nos lo ganamos, menos al seguridad. 

Esperamos, no mucho, e hicimos el pase. Listo, a esperar el segundo. 

Yo tenía la boca como un estropajo y como estábamos en el museo, no teníamos agua, pero yo la necesitaba y Pepe también, así que urdí otro plan gamberro: Subir a por agua. 

Y ahí nos ves a los dos, mirando entre los cristales de la puerta y al ver que subían por las escaleras, correr el patio hasta el ascensor, salir del ascensor y andar pegados a la pared, como espías hasta la esquina y allí asomados discretamente, ver cómo entraban en la sala de la parte de arriba. 


Una vez dentro volver a correr, por los pasillos, llegar a la sala con los compis, beber agua, hablar un poco con ellos y de nuevo a remangarse las túnicas y correr pasillos, escaleras y patio pues nuestra puerta estaba cerrada. 

Una vez abajo esperar y esperar, pasear por el patio del obispado, esperar, mirar y aún no se habían ido los del primer pase y esperar.

Tercer plan gamberro: No esperar de pie en la tienda, entre libros y objetos delicados, ni en la sala del museo a oscuras: " Nos vamos al patio del Obispado a disfrutar las vistas, el aire libre y el sol", así fue mi tercer plan gamberro y  allí nos fuimos Pepe y yo. 

Yo tumbado en un banco y él en al filo de una ventana.

Ese patio nos inspiró unas conversaciones muy interesantes sobre teatro, condiciones laborales, lujos del obispado y hasta meditación sobre el mensaje de Jesús y la visita del Papa, origenes de nuestro vestuario etc. 

Es verdad que el sitio, era precioso, la conversación muy buena y la compañía excepcional, pues a veces se unia Luismi o Enrique. Todo muy bucólico, pero ya estaba bien de esperar. Mi mente necesitaba marchar conectar con otros temas. 

Pero no solo fuimos gamberros, pues en esa espera repasamos la escena como 6 o 7 veces. Era repasar yo solo mi texto, y Pepe engancharse, eso nos hizo hacerlo más rico y llenarlo de matices. 


Málaga, miércoles 10 de junio de 2026. 




 










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