domingo, 4 de julio de 2021

PELIGROSAS PRUEBAS DE VESTUARIO.


Se acercaba peligrosamente el mes de julio y por tanto el momento de meterme en la piel de Manuel Agustín Heredia y Rafael Echevarría.

Son dos personajes que están más que controlados y practicados, por tanto, no había que preocuparse, es más deseaba que llegara el  momento de meterme en sus pieles para disfrutarlos.

Ahora sí,  había algo que me preocupaba y mucho, lo tenía como un runrún constante en mi cabeza, y era la relación entre mi aumento considerable de peso y mi vestuario.

Hay que ser objetivo y consciente de la realidad, he aumentado mucho de peso, he intentado en muchas ocasiones reducirlo, pero el tema de la pandemia y la falta total de voluntad y motivación, han hecho que llegue al verano con sobrepeso.

El vestuario estilo antiguo de estos personajes no es incómodo, pero sí muy caluroso para el verano, esto lo hace complicado y si encima no te puedes mover bien porque estas muy apretado apaga y vámonos. 

Había dos grandes problemas: El vestuario que tengo es perfecto y el tener que buscar opciones o cambiarlo sería un fracaso, porque los personajes perderían un elemento que los define muy bien y el segundo problema era que había muy poco tiempo para buscar algo, así que tenía que pasar el mal trago de probarme la ropa ya. 

No tenía mucho tiempo y tampoco tenia ganas, pero el miércoles 30 de junio del 2021, como tenía la tarde libre, le eché valor y me dije:" Al toro".

Me encerré en el dormitorio de mis padres  con todo el vestuario desplegado en la cama, con el aire acondicionado puesto  y me dispuse a probar. 

Quería hacerlo con música y tranquilidad, pero tenía tanto estrés y ansiedad por saber el resultado que lo hice superrápido. 

Primero me probé el de Manuel, me hice una sesión de fotos, lo analicé y bajé a enseñarlo a mis padres para que me dieran el visto bueno. 

A continuación hice lo propio con el de Rafael.

Y el resultado fue el siguiente.


                        Manuel Agustín Heredia:


El pantalón como era nuevo me estaba bien, mi camisa blanca también , solo había que coser un
ojal, mi pañuelo era más pequeño que el usado en Navidad, con lo cual más cómodo, el pantalón me cerraba, pese a meterme la camisa por dentro y con todo puesto el abrigo también me cerraba. Encontré los zapatos que creí que había perdido, así que todo fue  un éxito. El sábado 3 de julio  del 2021, se procedió a lavar  todo y el  domingo 4 de julio, mi madre me lo planchó,  cosió el ojal y todo quedó listo para la actuación.  



Rafael Echevarría:

Todo me estaba bien, además este personaje tiene una estructura corporal, donde destaca su barriga, así que si se me nota demasiado no importa. Eso sí, debo comprar una pajarita porque la que uso está muy deteriorada y el pantalón aunque me estaba bien, cerraba muy mal y era muy inseguro. Hacia varios años que no andaba muy bien y con más kilos había más probabilidad de que cremallera y botón se rompiera. No quería actuar con ese  riesgo y el viernes 2 de julio del 2021, casi sin pensarlo me compré un pantalón en San Juan de Dios, por solo 3 euros. Al igual que el vestuario anterior, todo fue lavado y planchado entre el sábado 3 y el domingo 4 de julio del 2021 por mi gran madre.







RECOGIENDO EL VESTUARIO DE DON MANUEL.

 

El domingo, como dije en la entrada anterior, no pude asistir al ensayo recordatorio de Un paseo por el por el pasado industrial de Málaga: Huelin y sus personajes, pero el lunes 28 de junio del 2021, ya no pude decir que no. 

Sobre las 12:30 horas, Edu me telefoneó para informarme si podía asistir, por la tarde, a su local para recoger el vestuario de mi personaje. Esta vez no tenía que ir a probarme nada, pues no era la primera vez que interpretaba al empresario, solo sería llegar, recoger el vestuario y volver a casa.

Pero no fue así, pues le pedí a Edu que me diera un pantalón negro, porque el que suelo usar para el teatro, no solo está muy deteriorado, sino que con la cantidad de kilos que he cogido en los últimos meses no me0 iba a caber, actuaría muy incómodo y con el calor del verano, lo mejor es actuar  los más cómodo posible.

Después de un día de mucho contacto teatral, pues por la mañana temprano tuve una reunión donde cerré para siempre mi participación en la pieza teatral Laberinto, a media mañana tuve una cita con la jefa de estudios del cole donde doy el MUSE, pues había que preparar el próximo curso y después de volver a casa y pasar toda la tarde de descanso y tranquilidad, sobre las 20:00 emprendía mi camino a la recogida del vestuario.

Todo el camino lo hice repasando los textos de la piezas de El Terral, y una vez en el almacén, esperé que saliera un compañero que estaba en el interior y entré yo. Ya digo la recogida fue más larga de lo previsto, porque tuve que probarme el nuevo pantalón y no uno, sino dos, pues el primero que era negro no me estaba bien, luego me probé otro más feillo pero que me estaba bien.

Una vez con el vestuario en la bolsa ( la otra vez me dio una camisa antigua, un pañuelo que no usé y el abrigo) esta ve no me dio la camisa, y yo tampoco se lo recordé, el pañuelo no lo cogí y solo me llevé el abrigo y el nuevo pantalón.

La recogida fue intima y tranquila, solo los dos. Al irme me acompañó a la calle, donde estuvimos un rato hablando de teatro, de mi experiencia en Laberinto y de futuros proyectos  en Eventos con historia, algunos sonaban muy bien.

Una vez con el vestuario en la mano, me di un pequeño paseo, repasé texto y a casa, a lavar y ventilar la ropa.


Y VUELVE OTRO PERSONAJE ENTRAÑABLE PERO QUE NO CONOCEIS.

 

Eran las 9:00 de la mañana del jueves 10 de junio del 2021, estaba en mi camita, cuando de pronto sonó mi teléfono, lo miré y era como no, Eduardo Nieto, suele ser mi despertador oficial.

Hacía casi 2 meses que no sabía nada de él y me dispuse, con mi voz de camionero, a aceptar la llamada.

Esta fue, como de costumbre, rápida, fluida, llena de buen rollo, pero con mucha información en poco tiempo, ya digo, como una bala, me comentaba que volvían las visitas teatralizadas al barrio malagueño de Huelin, los días 5, 6, 8, 12, 14 y 15 de julio. 

En un principio acepté sin pensar en las fechas, pero tenía días comprometidos con el Jardín Botánico de Málaga y El Terral (sabía los días que era el festival, pero no cuáles iba yo) así que le dije que me las repitiera, las apunté y no pude aceptar el curro directamente, había que mirar mi disponibilidad, así que  tuve que hacerle esperar.

Este trabajo tanto a nivel personal, actoral, como económico es muy goloso y no quería perderlo, por tanto, estuve manejando hilos, agendas e información.

Días después, mientras paseaba por los jardines de la Catedral, este me volvió a llamar. Los problemas que yo tenía  eran los días 8 y 14. 

Debo de decir que Edu se portó de lujo conmigo, puesto que para poder hacerlo, el día 8 ha cambiado mi orden de actuación  para que pueda hacer doblete y me ha sustituido el 14, así que puedo hacer los 3 trabajos sin problema.

Como dije cuando retomé el blog, a finales del año pasado hice tantos trabajos, que me impedían actualizarlo y de muchos de ellos ni hablé. Uno de esos trabajos fue el de Huelin, puesto que  prácticamente todos los fines de semana de Navidad, estuve con ello, pero jamás escribí nada y si lo hice fue simplemente  de algún ensayo.

Había repasado tantas veces este texto, que días después de confirmar que lo hacía, tiré de memoria, pero tenía grandes lagunas, no lograba dar coherencia al mismo. Como no recordaba si tenía el monólogo impreso, lo intenté rescatar del mail pero el archivo estaba dañado y no podía abrirlo.

La tarde del jueves 24 de junio del 2021, cuando venía caminando del Puerto de la Torre, de la función final del curso de teatro 2020/21, me agregaron al grupo de WhatsApp del proyecto y me citaron para un ensayo recordatorio el próximo domingo, invitación que decliné, puesto que tenía esa fecha ya ocupada. 

Volví a pedir que me enviaran el texto, pues llevaba varios días esperando. Esta vez fue dicho y hecho, lo pedí y en menos de un minuto estaba en mi correo. Lo abrí y le eché un ojo. No recordaba que  había modificado un poco la estructura, pero con solo una lectura del original, lo recordé todo. Lo que me faltaba eran expresiones e ideas que completé en un plis plas.

Y después de unos días sin poder hacer nada, el sábado 26 de junio del 2021, cuando sobre las 20: 30 volvía a casa feliz, después de ver actuar, maravillosamente bien, a mi amiga y mamá teatral Anai en la Sala Maynake, me dispuse a repasar dicho monólogo, a darle su forma, sus pausas, sus entonaciones etc. 

Me alegró mucho recordarlo, tanto fue así que lo repetí como 4 o 5 veces. Estaba contento, tanto  que regresé a casa por un camino más largo de lo habitual para así repetirlo más veces.

Ni que decir tiene que con lo machacón que soy, en estos días lo he repasado ya  mil y una vez y en todos los momentos inimaginables: Mientras hacía la cama, mientras paseaba, mientras corría , mientras limpiaba la cocina...

Resumiendo, que si todo sale bien, el próximo lunes volveré a enfundarme en su piel y explicar a la orilla del mar, mientras se oyen las olas y se huele a marismo, la vida y los negocios de este riojano de nacimiento y malagueño de adopción.


 



LLEGA EL CALOR Y CON ELLO "EL TERRAL" PERO ESTE AÑO MÁS ADELANTADO QUE NUNCA.


No sé si os acordáis del grupo de teatro  "El Terral". 

Yo lo conozco desde hace mucho tiempo, pues son muchos los compañeros y compañeras que han trabajado en ese grupo y claro me habían hablado de él, pues bien, el verano pasado y gracias a la intermediación de mi compañero Juan Luna, yo también formé parte de este.                                                            Fueron varios días consecutivos los que me subí, con ellos, al escenario de un festival del humor en Campillos. Después, eso sí, de una loca e inagotable agenda de ensayos. 

Y por supuesto que os acordáis de este grupo, porque la última entrada del blog, previa a mi parón, fue en el mes de enero y  hablada de ellos, así que ha sido la cabecera de mi blog casi 6 meses.

El lunes 22 de marzo de 2021, aproximadamente, cuando la primavera, llevaba solo 1 día con nosotros, cuando pensábamos cómo sería la nueva y rara Semana Santa y cuando los árboles empezaban a oler a azahar, Antonio, gerente y director del grupo ya tenía  su mente instalada en el calor, los helados, la playa, el verano y por supuesto el festival del humor de Campillos.   

Ese día se puso en contacto conmigo para proponerme acompañarlo, por segundo año consecutivo, a dicho festival y yo encantado, acepté. También, me informaba que se representarían 5 piezas, pero no sabía ni cuales serían, ni en cuantas actuaría yo.

Pasaron los días, las horas, los intentos de reunión, y el jueves 22 de abril del 2021 nos mandó el primer guion, el de la pieza El inspector, el lunes 26 de abril del 2021, nos mandó el de la segunda pieza Éxito y esa misma noche, por videollamada, tuvimos la primera reunión en grupo. Algo para mí muy sofisticado, pero oye, que me salió bien, aunque es cierto que estuve muy serio y cortado durante todo el reencuentro. 


A partir de ahí, comencé a estudiar mi personaje en la pieza El inspector e incluso, asistí a un ensayo. Pero por motivos personales, tuve que abandonarla, no podía actuar en una de las 2 representaciones prevista y tuve que bajarme del proyecto, por cierto, el grado de colaboración y entendimiento de Antonio fue de 10. 

Pero en la que sí tengo un personaje muy interesante, muy cómico y que me gusta mucho, y es en la pieza Éxito. Creo que si me lo curro bien y le saco buen partido, puede ser un éxito valga la redundancia.

Dicha pieza se empezó a montar, en el parque de San Miguel, el miércoles 9 de junio del 2021 y  continuó, los días, miércoles 16 de junio del 2021 en el parque de Picasso y jueves 17 de junio del 2021 en dicho parque. De todos estos ensayos no tengo mucho que contar, puesto que como no iba actualizando el blog diariamente, se me mezclan los recuerdos y los confundo.

Lo que si sé es que el domingo 13 de junio del 2021, Antonio nos mandó un nuevo guion esta vez era el de la pieza Mala Racha, donde interpreto casi 7 personajes diferentes.

Y visto lo visto, tenía tanto folio que estudiar, que el miércoles 23 de junio del 2021, la mágica noche de San Juan, antes de la cena, me tumbé en el sofá de casa y me puse a estudiar, tanto Éxito como  Mala racha, ya que no se podía salir, estudié, pero pese a todo tuve mi noche especial de luna, agua, fuego y magia en casa.

Pues estudiando guiones, cierro esta entrada que espero y prometo que desde ahora sea una crónica cronológica y real de mis andanzas "terraleras".




  

sábado, 3 de julio de 2021

RETOMANDO EL VERANO, EL BLOG Y LOS TRABAJOS ESTIVALES.


La última vez que escribí en el blog fue a primeros del año 2021.

No he dejado de escribir porque no haya ocurrido nada en estos meses, sino porque por distintos motivos no he podido o no me apetecía hacerlo.

En este tiempo  a nivel profesional, he sido Pilatos para Eventos con historia, he estrenado la pieza Laberinto, en Torremolinos,  a los dos meses hemos repetido con esta pieza en Málaga, que grabado una pequeña parte para un piloto de una serie dirigida por Fran Rodríguez,  me han anunciado la vuelta de muchos personajes,  he vuelto a ensayar con El Terral, he acabo un curso escolar, que por el miedo a la pandemia empecé fatal, pero que acabó muy bien y en cuanto a salud, gracias a Dios, sin nada que lamentar. 

Pero además, a un nivel más intimo, personal y actoral, he reído, no he llorado, pero casi, me he ilusionado, en pocas ocasiones la verdad, he sentido injusticias, me he cabreado y si soy sincero muchas veces, he deseado dejarlo y pasar de tantos líos, he meditado mucho él: "¿Para qué?".

La verdad que he disfrutado de todo lo que he hecho, pero solo a un 30 o 40 %, la mayoría de las veces, por la pandemia y otras, por factores externos. En mi cabeza, siempre, o había una preocupación o un  miedo, y eso me ha hecho no estar en el momento y no disfrutar, pero también he aprendido algo y es que debo ser muy claro y que si algo no me gusta lo diga en el momento y no callar por cortesía porque luego se provocan líos y muchas cosas más. 

Pero ninguno de estos acontecimientos han sido los que me han impedido escribir, sino temas más personales y sobre todo mi cabezonería con cumplir mis propósitos.

Los meses de noviembre y diciembre del 2020, fueron agotadores, tenía tango que escribir y sobre lo que escribir, que llegó el 31 de diciembre y tuve que dejar muchas entradas "en construcción". Mi propósito era ir acabándolas a lo largo del mes de enero, pero luego fueron surgiendo más trabajos que me impidieron hacerlo, es más  no podía llevar ni el mes al día.

He estrenado y rodado, pero no quería contar solo eso, si no también los previos, los ensayos, los tiempos de preparación, de estudios y me decía: " Lo controlo, mañana lo hago" y al final se me hizo una maraña de cosas por contar que era imposible aclararme,  así que o empezaba de nuevo desde cero o abandonaba el blog y hoy he decidido empezar de cero.

También es verdad que muchas veces la segunda opción tomaba la delantera, porque entre escribir, que como soy muy torpe, cada entrada me cuesta mucho tiempo y esfuerzo, o  disfrutar de mi vida personal, mis amigos y sobre todo mi familia, el escribir perdía.

Pero he decidido que voy a  retomar el blog y también la ilusión por mi profesión. 

Prometo ir escribiendo de forma más actualizada y también  más breve, puesto que así es más fácil de escribir y sobre todo para ustedes más ameno que leer. 

PD I: Intentaré escribir también de esos rodajes y estrenos de los que no os he contado nada, pues creo que con la distancia lo veré todo más claro.

PD  II: ¡¡¡ HE VUELTO!!!


domingo, 31 de enero de 2021

"DINERO NEGRO" EN "DIRECTO" EN TV.


No he visto un titular más falso en mi vida, bueno un titular sí, solo hay que ver a diario ciertos programas de tv, pero en mi blog, jamás hubo un título de entrada con tanta mentira. 

La única verdad es que había ocurrido algo con la pieza Dinero Negro, y esto es, que el viernes 8 de enero de 2021, Antonio, gerente y director del grupo El Terral, emitió por Twich, creo que se llama así, la representación de dicha pieza que hicimos en agosto del pasado año, en Campilos. 

Como veis ni era en directo, ni en tv, pero si es cierto que el Twich ese, es una plataforma que llega a todo el mundo y lo puedes ver en tu casa, con tu móvil, ordenador o tv y a tiempo real, o sea, solo lo ves mientras se emite, pero luego ya no, nunca más, por tanto,¿No se parece a la tele y es como si fuera directo? 

En resumen que tanto no he mentido y que la noche del viernes 8 de enero, que llovía a rabiar y hacía un frio impresionante, pues Filomena ya había llegado y media España estaba nevada, quien quiso pudo pasar una noche de risas, en su sofá y con su mantita recordando esa noche calida de verano.

Yo la conexión no la tuve muy buena y no pude verla íntegramente, pero de las pocas partes que vi, puedo decir de mi actuación, hablo de mí pues no soy nadie para opinar nada de los compis, que me vi seguro y con peso, tal cual debía a ser mi personaje. Curioso cuando yo por dentro era un auténtico flan.

Y ahora os dejo fotitos. 






sábado, 30 de enero de 2021

JAVI EL PROTAGONISTA DEL PREVIO DE "LOS PERSONAJES DEL VINO DE MÁLAGA".


Esta vez el viento helado, y eso que todavía Filomena no había ni anunciado su aparición en nuestras vidas, fue el que condicionó todo el previo y los tiempos de espera de la segunda y última jornada de Los personajes del vino de Málaga,  el sábado 2 de enero del 2021.

Mientras que la vez anterior parecía que estábamos echando un día de campo, pues estuvimos todo el rato en la terraza del bar donde esperábamos y nos cambiábamos, charlando y al solecito, esta vez lo pasamos en el interior para evitar el frio y el viento reinante, y pese a estar dentro, estábamos casi todos encogidos.

Llegué al lugar de la cita más tarde que el sábado del estreno. No mucho más tarde, pero sí más justo, puesto que ya sabía que controlaba todo el proceso. 

Sabía perfectamente qué tenía que hacer y que disponía de tiempo para hacerlo, pero al llegar y ver a los compañeros que tenían que actuar antes que yo, que ya estaban vestidos, algunos esperando su siguiente turno y que otros venían de actuar, me entró un poco de estrés, puesto que veía que la maquina ya estaba en marcha y yo estaba fuera. Fue una sensación como de que no llegaba, pero no era cierto , fue algo psicológico, vamos, nada real. Pero ese falso estrés me hizo entrar como un rayo, decir un "hola" rápido y subir al almacén del bar que hacía a la vez de vestuario. 

Allí me encontré con Librada que me explicó un poco como estaba yendo su mañana.

Esta se fue y a reglón seguido subió Melisa a visitarme, menos mal que lo hizo, pues el vestirme no era ningún problema, es más los leotardos, camisa del personaje y la palidez de su cara, ejecutada con maquillaje blanco, ya los traía puesto, como la vez anterior, de casa, pero el proceso de la peluca no era nada fácil. Eso solo dependía de ella  y no sabía que tiempo iba a tardar, ni tampoco quería que por mi culpa lo hiciera atropellada porque debía estar en otra parte, por tanto, nada más verla le pregunté si prefería ponerme la peluca y luego me vestía o al revés. Ella eligió la segunda opción.

Así que me vestí, mientras ella hacía un minucioso, detallado, artesanal y voluntarioso trabajo de mejora de la peluca, puesto que había comprado un postizo, para hacerle un nuevo flequillo, que cosió a la peluca y que le dio mucha, pero mucha más estabilidad, prestancia y forma a esta. Gracias por su labor altruista, pues quedó muy bien y fue algo suyo porque yo para esos dtalles soy muy dejado.

No se lo puse fácil pues tras restaurar la peluca, llegó el momento de ponérmela. Yo tengo poco pelo, pero encima esa semana me había rapado, por tanto, el poco que tenía en el cogote lo había perdido. ¡¡A ver ahora donde ponía las horquillas para darle seguridad a esta!!. Pues lo consiguió y en poco tiempo y quedó más segura que nunca. 

Una vez listo, bajé con mi mascarilla, mi móvil y mis gafas. Salí donde estaban mis compañeros y apareció Edu reclamando mi presencia, o sea, empezaba mi primer pase, por tanto, subí, me cambié de mascarilla, me quité las gafas, cogí mi copa de vino, bajé y a actuar. El previo en un plis plas se había acabado. 

Y en cuanto al tiempo de espera entre pase y pase, os puedo decir que el más largo era el que separaba el primero del segundo, pero como Edu iba un poco acelerado y el lugar de actuación estaba bastante lejos, no me dio tiempo ni a respirar, terminé el primero y  este ya me estaba invitando a irnos al siguiente pase. Así que la espera fue un peregrinar entre el viento y el frio.

Los minutos que separaban las siguientes esperas tuvieron un nombre propio y fue el de mi amigo Javi Zumaquero.

Esa mañana había resurgido como el Ave Fénix, era él. El de siempre, con sus bromas, su sonrisa, sus comentarios ingeniosos, sus payasadas y demás que me hicieron reír toda la mañana.

Y mientras él actuaba, ¿ Qué hacía yo?, pues me iba con él. 

No me gusta nada, pero nada de nada, ir vestido de personaje a ver a los compañeros, pero nada, es más, siempre lo he criticado, pero tampoco me gusta pasar mucho tiempo en sitios cerrados y más cuando hay personas cerca de esas que piensa que las mascarillas son una nueva forma de collares,  por tanto, prefería irme, y eso hice, irme detrás de Javi para verlo actuar y ¡¡¡ Qué bien estuvo!!!. 

Dos veces lo vi, y las dos me encantó, la primera más que la segunda, pero ambas estaban llenas de verdad, serenidad, cambios de entonaciones, solemnidad, vamos que no estaba hablando, ni soltando texto, estaba interpretando y bien. 

Al final más que ocupar mi tiempo libre, el ver a Javi de actuar, fue un placer.

Bueno pues entre cambios de mascarillas, de gafas, soltar y coger el móvil, hablar con Juanjo, con Javi y verlo actuar, fueron pasando los pases, los minutos y llegó el final de la mañana, tras ver a Miguel actuar  y una charla sobre el  fin de la Navidad con Javi, me fui a casa a comer paella y estar calentito, mis días de Washington habían acabado.




lunes, 18 de enero de 2021

"LOS PERSONAJES DEL VINO DE MÁLAGA" DESPEDIDA.


El año empezaba como siempre, pues creo que es de las pocas cosas que no han cambiado, el 1 de enero, y al día siguiente, sábado 2 de enero de 2021, tenía una cita a las 13:00 h. en Nueva Málaga con Eventos con historia, con Los personajes del vino de Málaga y con George Washington.

Esta pieza se iba a representar solo dos días. Ese sábado era el segundo y por tanto la despedida, pero no sé si también era el adiós del personaje, ya que con Edu nunca se sabe, mañana mismo puede pedírmelo otra vez. 

De nuevo se hicieron 4 pases en 4 locales, en mi caso bares, diferentes, pero totalmente diferentes, pues cada uno tenía una estética y un publico totalmente distinto, eso sí todos tenían algo en común, la frialdad, y no porque el público lo fuera, al contrario, sino porque esa mañana el viento y el frio, casi helado, fueron los protagonistas. 

Empezar el año trabajando es una gran noticia y una alegría, pero no tanto cuando este es el único proyecto laboral que tienes entre manos... 

Pero bueno dejémonos de predicciones negativas, pues nunca se sabe que va a pasar y pasemos, valga la redundancia a las crónicas de esos 4 pases:




1.-Criticar por criticar:


Este es el título de una canción de Alaska pues bien, lo que yo he hecho en el "Rincón de Fatiha" ha sido eso: Actuar por actuar. 

LLegamos al bar y no había nadie, la propietaria y un señor que se fue al vernos entrar. Hablo en plural pues una vez más me acompañaba Edu y toda su troupe de colaboradores. Justo antes de empezar, dos muchachos fueron a entrar al bar y se salieron, por lo visto eran amigos de la dueña y esta los invitó/ obligó a quedarse a ver el monólogo. 


Edu me presentó, y para mis compañeros, la dueña del local y estos dos muchachos hice mi actuación, más bien, mi trabajo.
 
Ya digo fue actuar por actuar, pues hice todo tal cual estaba establecido, no fallé en el texto, hice las entonaciones, paradas y movimientos marcados, todo al 100 x 100. De hecho en plena actuación pensaba :"Lolo otros colegas en tu situación darían la mitad, si solo te ven compañeros que ya te han visto mil veces, para qué lo das todo, no es lógico", pero lo di. 


Eso sí todo carecía de emoción, no había adrenalina, pues no había público, si me equivocaba o me trababa, podía parar y empezar otra vez, no iba a pasar nada. 

Bueno si es cierto que cada vez que miraba a la propietaria del bar, esta estaba henchida de emoción y que los dos muchachos, el monólogo creo que dura 3 minutos o menos, estaban locos por irse. 

Al acabar me fui al lugar de espera, como dice el chiste, a cero grado, o sea, sin frio ni calor, porque realmente no había actuado. 




2.-El reto:


"El Espartero" fue mi segunda misión. Lo llamo misión en primer lugar porque llegar allí fue como una peregrinación. ¡¡ Anda que no estaba lejos el bar ni nada!! Además el viento helado tampoco ayudaba mucho a que el paseo fuera agradable y en segundo lugar porque para mí esa actuación fue un reto.

El sitio era el típico bar/peña donde los hombres, más bien abueletes, van a tomarse su cervecita y tapa antes de almorzar. Así que me lo planteé como un reto, porque este tipo de público o te lo metes en el bolsillo en el primer segundo, o pasan de ti totalmente y mi personaje no tenía los elementos necesarios de broma, cachondeo e improvisación para que ocurriera lo primero, es más, a Edu tampoco le hubiera gustado que lo hiciera, por tanto con mis pocos recursos disponibles tenía que conseguir enganchar con ellos. 


Lo primero fue elegir el mejor lugar para actuar, pues el bar se dividía en tres partes y el dueño del local, un hombre excepcional, nos dio a elegir. 

Las 3 partes eran: Una terraza donde había una mesa con 4 personas, que se pusieron a mirarme en cuanto llegué, pensé que era el mejor sitio pues notaba interés y ganas de presenciar la actuación, pero es cierto que era una pena, actuar solo para ellos, pues el bar en su interior estaba repleto. Después había un salón interior, donde bastante gente estaba en una especie de torneo de dominó y el jaleo era muy grande. Ese era el lugar preferido de Edu, pero callar a esos señores y cortar su partida para que vieran el teatro no creí que fuera la mejor idea, de hecho el dueño del local pensó lo mismo que yo. Así que decidimos hacerlo en  la puerta del bar frente a la barra, junto a dos mesas y una maquina tragaperras.

Me salí a la calle y Edu me presentó. Durante ella, no sé qué ocurrió, pero un señor hizo un gesto, se levantó y Edu le llamó la atención, por tanto, cuando yo entré, el público estaba como apaciguado o calmado por Edu.

Tenía frente a mí: A Edu con su cámara, a dos compañeras, tras ellas, una pareja y alguien más. En la barra, un señor, otro acompañado con un chico joven, uno jugando a la maquina, dos señores en la mesa y el dueño del bar.


Y ahí empecé mi actuación. Iniciaba mi reto, este era ver en quién despertaba la atención.

Al principio actué para todos y poco a poco me fui centrando en aquellos que estaban atentos, dejando tranquilos a los que no estaban muy interesados. A medida que iba actuando, la señora empezó a levantar la cabeza entre los compañeros intentando verme, el chico que estaba con el hombre mayor, miraba de vez en cuando pero solo por curiosidad y los 2 señores de la mesa, estaban súper pendientes. De hecho la actuación fue para ellos, que asentían y comentaban todas mis frases.

En pleno monólogo fue a entrar un señor que no lo hizo pero se quedó en la puerta y no perdió detalle de la actuación, estaba totalmente metido, se notaba que le gustaba, comentaba y se reía. Aunque sé que a Edu no le gusta que yo improvise, le hice algún que otro gesto y guiño improvisado dirigido a él.

La verdad, que al final la actuación fue buena, pues desperté la atención. Todo fue según lo establecido, texto, movimientos, entonación, todo, pero de nuevo nada especial, ni para bueno ni para malo.


 


3. Muy lúdico y respetuoso :


Terracita, sol, buena temperatura, aforo completo y mucha, mucha atención, fue la tónica reinante de mi actuación en "La Bodega" , o sea, mi tercer pase. 

Cuando llegué solo habían 2 mesas ocupadas de las 6 disponibles. A ese local fui acompañado de Melisa y Miguel, directamente entramos en el bar y esperamos. La espera se me hizo larga porque Edu tardó un poco y porque estábamos los 3, solos y desprotegidos, en un rinconcito, quietos y esperando nuestro momento. 


Edu me presentó y salí. La sorpresa fue mayúscula, pues todas, todas las mesas estaban ya ocupadas.  

Menos una familia, las demás iban con niños. En una mesa había 2 pequeños jugando a las  maquinitas, en la otra, también una parejita, donde el más pequeño se asustaba si me acercaba y la mayor estaba muy atenta y en la otra, 2  que por cierto estaban muy, muy atentas. 

El nivel de atención fue extremo. Todas las familias estaban con las mesas o vacías o con los entrantes y no noté en ningún momento gestos de prisa, al contrario, todos pararon lo que estaban haciendo para observar la actuación, el silencio fue total y ya digo hubo una inmensa atención y respeto.  De hecho un señor que me daba la espalda, se levantó para ponerse de pie y observar mejor el monologo.


Todo fue bien, me sentí bien y cumplí lo establecido, bueno yo y el público. Creo que realmente lo que se captaba en el ambiente era respeto por ambas partes. Yo he cumplido con mi papel o sea, decir mi texto a ellos con los movimientos y entonaciones marcadas y ellos el suyo, oír lo que se le decía y ver lo que se hacía y poco más. Creo que me faltó un poco de unión, no hubo conexión o nexo entre ellos y yo. Yo actuaba y ellos miraban. 

También me noté un poco acelerado, podría haber metido más silencios, pero como había tanto niño y todo iba tan bien, no quise abusar de la paciencia de los pequeñines, pues el personaje no era para ellos y si tardaba más podía acabar con su atención y con la tranquilidad reinante. 




4. - Blancura y disfrute:


Mi último pase de ese día y del personaje era en "Diboka", un sitio maravilloso donde la otra vez lo pasé de lujo, por tanto era un gran broche de oro, iba al establecimiento con una seguridad absoluta y muchas ganas de actuar, pero... ¡Cuidado con el exceso de seguridad.!...

Todo iba según lo establecido, llegamos, Edu se dirigió al público para presentarme. La dueña del local lo acompañó. Tras la presentación vinieron unos aplausos, algo inesperado  que me encantó, y yo entré en la sala .Todo iba viento en popa, todo estaba saliendo según lo establecido, tal cual tenía que ser, vamos perfecto.


Salí y en vez de empezar por la primera frase, empecé por la segunda, no sé por qué, supongo que por exceso de seguridad o porque en mi interior había algo de miedo o ansiedad, por el tema de la protección, la cuestión es que dije lo que no era. 

El arranque de este personaje siempre es muy rápido y me cuesta porque digo 2 frases seguidas, muy parecidas y con el mismo significado,  por ello lo último que hago antes de salir  es recordar la primera frase pues si no me lío. Esta vez no lo hice, iba a triunfar, iba seguro, y me lie.

Me lie mucho, pero mucho, tanto, tanto, que me quedé en blanco. No sabía por donde salir, llegó un momento que me dije:" Tengo que parar esto y  empezar de nuevo". La segunda frase es la que me da pie para seguir el monólogo y ya viene rodado, pero como no daba con ella, mi mente se paró.


Sinceramente no sabía por dónde salir y entonces pensé enganchar con lo primero que me llegara a la cabeza, pero no veía por donde enganchar y mi mente se quedó en blanco. En ese momento del monólogo mi personaje está realmente nervioso preocupado y estresado, deambulando de un lado a otro, entonces uní y enlacé mi estrés y mis nervios con los del personaje. Iba de un lado a otro hablando sin parar, pidiendo que acabara la guerra, que es lo que desea mi personaje y fue ahí donde enganché. Me di cuenta que repetí algo, creo que me inventé otro trozo y ya enganché bien con el resto y desde entonces no me quedé asustado o inseguro, al contrario me dejé llegar y empecé a gozar. 

¡¡Qué bien me lo he pasado!! ¡¡Cómo lo he disfrutado!!. Tras el estrés inicial, mi personaje toma un sorbo de vino, y hago una pequeña broma, es algo entretenido pero no gracioso en sí, pero esta vez todo el  público se puso a reír.

El comedor estaba lleno, era como una familia grande separada por mesas. Todos los comensales, de todas las mesas estaban súper atentos y eso que ya tenían los platos llenos. Una muchacha me ha grabado, los niños que eran muchos, estaban muy sonrientes, hasta un bebé que había me miraba embobado fue entonces cuando me acerqué a él, le hice un gesto y sonrió. 

He disfrutado tanto y veía al público tan extremadamente atento, los veía sonreír, asentir lo que les decía, algunos con las bocas abiertas, nadie hablaba con nadie, ni comía, en sus ojos había tal ilusión que lo di todo. 

Esta vez si se creó un nexo de unión enorme entre ellos y yo, éramos uno solo, les llegaba mi texto, así que en ese ambiente tan maravilloso me puse a jugar, pues he parado haciendo como que pensaba y así daba más realismo, he entonado, he dado forma al texto y a la situación y he podido hablar directamente a la cara. A la gente le ha encantado, a mí ellos también y me lo he pasado genial. 

Después del susto inicial, lo demás ha sido bonito, coser y cantar, muy real, me lo he pasado súper bien la verdad.


miércoles, 30 de diciembre de 2020

ADIOS 2020¡¡¡¡¡


Para resumir el año 2020 hay que hacer como con la historia: Antes de Cristo y después de Cristo, pero  en el 2020, antes de marzo y después de marzo.

Y esto de marzo no lo digo a nivel personal, ni profesional, ni de Málaga ni nada, lo digo a nivel mundial. Ha sido un año muy duro para todos, pero no quiero que esta entrada sea una entrada triste, ya hemos tenido 364 días para eso y nos quedan más. Me han ocurrido tantas cosas a nivel personal, familiar, de mis amigos, conocidos etc., tantas pero tantas cosas, que creo que muchos debemos dar las gracias. Gracias por seguir aquí, por habernos librado y sobre todo por lo aprendido, así que nada será negativo. Comencemos el resumen.

El 1 de enero del 2020, después de tomarme las uvas con mi familia, mientras me abrazaba con ellos y preparaba para irme de fiesta con mi amigo Lynton a Torremolinos,  hacía años que no veía, y puedo decir que fue la mejor nochevieja de mi vida, pues mientras eso ocurría, pensaba en 1920, en los locos años 20 y mi propósito era que este 2020 también sería un año de locura, diversión y mucho movimiento, al menos para mí.

Y así fue, bueno al menos el principio, puesto que los tres primeros meses del año estuvieron cargados  de reencuentros, de proyectos, de preparativos, de novedades, diversión y de mucho, mucho, mucho, trabajo.

El primer reencuentro tuvo lugar en enero, cuando Eventos con historia  me volvió a ofrecer el papel de diablo en El auto de la fe, y el segundo lo tuve en febrero cuando volví a enfundarme en ese traje verde de caballero, a pintarme la ojera y a subirme al autobús rojo de Teatrobus para otro Viaje con Don Quijote, esta vez me acompañaba la simpar Ana Vigo y lo pasamos genial.  Es muy bonito cuando profesionales a mi nivel repetimos obras durante años, eso siempre es buena señal.

De los proyectos, preparativos y novedades, que ocuparon casi dos meses seguidos, os hablaré más adelante, ahora quiero hablaros de la diversión, pues este año formé incluso parte del Carnaval y eso que yo no soy muy fans de este.

Y lo de formar parte del Carnaval no lo digo porque mi amigo Javi Zumaquero me invitara en dos ocasiones a ver las preliminares y las semifinales de Málaga, cosa que hizo  y donde me lo pasé muy bien la verdad, sino porque yo, este año, fui parte activa del Carnaval.

Esto tuvo lugar la noche del 22 de febrero del 2020. 

Mi amigo Emilio, durante muchos años había sido en el mundo del travestismo, Tridola y  volvía a las tablas después de mucho tiempo en La gala Drag Queen de Alhaurín de la Torre y nos pidió a mi amigo Dani y a mí, participar en un pequeño numero con él. Algo que iba a ser una pequeña y simple colaboración, fue algo mucho más importante.

Primero porque luego dio lugar a una colaboración teatral mucho muy prolifera con dicha localidad y segundo porque sin saberlo y esto sí que era importante, después de esta actuación estuve 5 meses sin subirme a un escenario y la vida de todos daría un cambio radical. Desde que empecé en esto, hace 15 años, ha sido la primera vez que he estado tanto tiempo en sequia. 

Pero esa noche de brillos, bailes, luces, tacones, pelucas y mucho frio, en la piel de Juana fue inolvidable.

A partir de ahí vino el caos, la incertidumbre, el miedo y sobre todo las cancelaciones y suspensiones.

El 2020 puede ser el año de las cancelaciones. Se canceló El auto de la fe, (luego se hizo pero yo ya no pude participar), El viaje de don Quijote previsto para el mes de abril, mis clases con sus dos respectivas obras de teatro y tras el confinamiento de marzo, volvieron a caer cosas como El Halloween en el Jardín Botánico de Málaga, La segunda noche magica en El Portón, La ruta de misterios de Alhaurín,  En busca de la semilla de la felicidad y sobre todo lo que yo creía que iban a ser los grandes protagonistas de esta entrada de final de año, Laberinto y La Paella.

Tenía muchísima fe en los dos. Ambos tenían fechas de estreno, uno en Torremolinos y otro en Granada, ambos a mediados de marzo.

Uno era teatro textual puro y  duro, el otro una juerga en mayúsculas, con uno sabía que podríamos ir a muchos festivales y con el otro tenía claro que recorreríamos toda la costa dando diversión. Sabía que con la ilusión de Paco y la magia de Javi, Laberinto iba a triunfar y que con lo gran vendedor que es Raúl, la energía de Elena, la dirección puntillosa de Chelu y el arte de Arantxa, La Paella, también lo iba a ser, entre otras cosas porque son dos grandes textos,  pero bueno a esperar. Algún día verán la luz, mientras haya salud, todo puede esperar, enseñanza del 2020.  

También el 2020, fue el año del "no", tanto de los que me dieron, como de los que yo di. Pese a ser un año tan complicado, creo que ha sido en el que más procesos de casting he estado implicado, en marzo me presenté en el Pata Teatro,  no me llamaron, pero tampoco lo hice bien, llamaron a Lucas, lo cual me alegró mucho por buen actor y buena persona, se lo merece con creces, tampoco me cogieron para una serie llamada Feria y para el nuevo proyecto de Soho Teatro en este ni pasé  la primera fase, tampoco me cogieron para hacer de padre, ni para político de la época de Franco, esto eran 2 documentales, pero como digo también dije que no, pues en Julio me llamaron para una serie a nivel nacional, solo una frase, pero decidí no viajar a Madrid, por lo complicado de la situación y no fui.

Pero los meses pasaban, había que volver a la maravillosa, leer con ironía, "nueva normalidad", muchos salieron lanzados como cohetes, pero a otros nos daba mucho miedo, me costaba horrores salir a la calle, relacionarme y muchos más retomar la vida laboral. Yo no quería pero si volví y empecé a trabajar a partir de Julio, se lo debo a 3 personas, Juan Luna, que se acordó de mí para participar en el grupo El Terral, Juampe que demostró ser un tío muy grande y compartir sus actuaciones en el Jardín Botánico conmigo y dividir las pocas fechas que había disponible entre los 2 y sobre todo Eduardo Nieto, que fue el que casi a empujones y patadas me quitó el miedo y me animó a salir a la calle. Gracias de verdad a los 3 uno por la confianza en mí, a otro por su buen corazón y al tercero por el apoyo.

Y así a lo loco, sin querer y dentro de lo mal que estaba el panorama, de julio a septiembre, fui:

El actor divo, de las Rutas Ex-centricas, fue mi vuelta al mundo laboral, estaba asustadísimo, Jorge Manrique en Las Noches de los clasicos en San Miguel,  primera vez que actué con mascarillas, fui un inspector de policía, un maestro de autoescuela, un friki y muchas cosas más, en Dinero negro, Tres en uno y C´est la vie, piezas con las que disfruté, tres días seguidos en Campillos, de unas noches inolvidables de teatro, de gira, de escenario, de profesionalidad y que fueron mi estreno en el grupo El Terral, del cual llevaba mucho tiempo oyendo hablar y quería formar parte, fui el fundador de Chocolates Santa María en Las noches de la Málaga dulce, el duende Tian,  en esa noche del Alhaurín magico, con ese Dani y esa Rebeca que hicimos un tándem perfecto y creamos magia de verdad, gracias Emilio por la confianza y tuve el honor y el orgullo, repito gracias a Juampe de meterme de nuevo en la piel de Rafael Echevarría, para Las visitas teatralizadas del verano en el Jardín Botánico de la Concepción. 

Pero bueno, no solo de teatro vive el actor , sino también del audiovisual, que es mi asignatura pendiente, pero que este año también he tenido el honor de hacer. He participado en 3 especiales, de tres televisiones locales de tres lugares diferentes, en dos fechas muy señaladas. Participé en el programa Especial de Navidad de Motril TV, donde tuve el placer de recuperar mi personaje de El  Perla, después hice una lectura dramatizada de Don Juan Tenorio para Fion TV en Pizarra y fui don Luis Mejías, en un especial de la TV local de Monturque (Córdoba) para la noche del 31 de octubre, llamado Un paseo con el Tenorio.

Decir que en todos me lo pasé bomba, que me encantan las cámaras y que gracias a Paco, Edu y Antonio por contar conmigo.

Por cierto, que hice doblete pues en las Estampas del Tenorio, en Monda, también hice de don Luis.

Y el año lo acabé casi actuando, pues desde el 27 de noviembre al 26 de diciembre, todos los fines de semana he actuado, bien en las Rutas de la carretera de Cádiz Industrial, Estampas del vino de Málaga o Grandes personajes del vino de Málaga.

Creo que al final ha sido un año completito, teatro, reencuentros, grupos nuevos, tv, procesos de casting, rechazo de papeles y sobre todo lo más importante, las personas.

Son muchas las que conozco gracias a mi trabajo, pero este año, que nadie se enfade, quiero dedicar el año a dos personas que he conocido gracias a la profesión y que me han ayudado mucho y son Xurde López y María José Vizcaino, la rebelde, siempre estaré en deuda con ambos.¡¡¡ MUCHAS GRACIAS A LOS DOS DE CORAZÓN!!!.



  



  



UNA MAÑANA EN LA CALLE CON "LOS PERSONAJES DEL VINO DE MÁLAGA".

 En construccion 

"LOS PERSONAJES DEL VINO DE MÁLAGA" ESTRENO.


Cinco días quedaban para que acabara el año 2020. El día anterior, 25 de diciembre, lo pasé en casa, tumbado en el sofá, con mi manta, junto a mi madre, tomando mi chocolate caliente, viendo pelis de Navidad en Antena 3 y al siguiente por la mañana ,estaba en la calle vestido de George Washington y preparado para actuar. Siempre me ha gustado trabajar en Navidad.

Sé que ha habido personas que han trabajado en el sector artístico hasta el mismo día 31, pero para mí en este año tan extraño estar trabajando cinco días de que acabara era una gran satisfacción. 

El personaje estaba más que controlado. Lo había representado 4 veces y en 2 días distintos, pero esta vez era especial. 

En las anteriores ocasiones yo esperaba en mi lugar de actuación, que estaba muy bien definido. El público venía a buscarme porque sabía lo que yo le iba a ofrecer, por tanto ellos tenían muy claro lo que iban a ver y yo tenía muy claro donde estaban ellos, donde estaba yo y los movimientos que iba a realizar, pero esta vez era distinto. Era yo el que me desplazaba de un lugar a otro. 

Cuando Edu me ofreció el proyecto no lo entendí muy bien, pero luego me pareció muy interesante, era una manera  diferente de actuar, debías ir improvisando, adaptándote a cada lugar, a cada situación, modificando movimientos y muy importante, aceptando la reacción de las personas, pues tu ibas a su encuentro y respecto a eso ibas modificando tu actuación, sin salirte del personaje, algunos  verán esto como un engorro, casi un problema, pero para mí es un reto apasionante.

Ese estilo de actuación representan, un aprendizaje, una experiencia que viene muy bien para tener recursos. 

Cada pase era una incógnita. Llegabas al lugar de actuación y en pocos minutos, a veces segundos, tenías que pensar donde te ibas a poner, por donde te ibas a mover, reformar los movimientos etc. 

Repito, me gusta mucho más ese estilo de actuación, que el de salir a escena y actuar en un escenario donde todo esta fijado, marcado y encorsetado, no ves al público y a veces no sientes ni su reacción. Esta manera es menos lucida, lo sé, pero mucho más viva, y como  me considero un actor poco divo, o sea, que no actúo para que me vean en mi pedestal, carente de recursos,  yo soy  más guerrillero, más del tú a tú. 

Bueno no me enrollo más, 4 pases realizamos esa mañana de sábado 26 de diciembre del 2020, en distintos locales de la barriada de Nueva Málaga. Así fue el estreno de Los personajes del vino de Málaga: 



1.-  Corre, corre que estrenamos:


No solo fue mi primer pase, sino el primer pase del espectáculo pues los anteriores se cancelaron y me tocó a mí estrenar, por dicho motivo fui hasta mi lugar de actuación en tropel, pues éramos, Edu, un servidor y unos 11 compañeros más entre ellos los de la organización, invitados de Edu, compañeros que vinieron a vernos con amigos y Javi que vino a hacerme fotos, más apañado .

El inicio no pudo ser más apoteósico, este tuvo lugar en un bar llamado "El rincón de Fatiha". 

Entré al bar acompañado por Edu, allí nos esperaba la propietaria del local que me recibió con un: " Anda mira el Washington, que guapo, yo quiero uno para mí" que quedé loco, no estoy yo muy acostumbrado a oír esas cosas. La chica me ayudó mucho, en algo que era muy importante para mí, y era la colocación de la mascarilla en un lugar seguro.

No me dio tiempo ni respirar, Edu me presentó a la chica del bar, solté la mascarilla, me preparé para la actuación y no pasó ni un segundo cuando ya estaba oyendo a Edu presentarme. Salí sin calentar.

La terraza, compuesta por unas 6 mesas estaban abarrotadas, las 3 de la izquierda con clientela del bar y las de la derecha con los compañeros que mencioné al principio.

Empecé la actuación justo delante de la puerta del bar, luego me fui al otro extremo de la terraza, pero me di cuenta de que me pusiera donde me pusiera, le daba la espalda a alguien, así que de pronto empecé a moverme entre las mesas y a mirar mucho al público. Como los parroquianos no me hacían mucho caso, actué más pendiente a mis compañeros que a ellos, pero claro, lo justo era actuar para los que estaban consumiendo y a estos también los miré, pero los noté como que les daba corte que los mirara.

Me dejé llevar, improvisé movimientos, miradas y gestos, todo iba perfectamente bien, pero tanto que hubo un momento donde se me fue el control de la energía, me puse a mil revoluciones por minuto, me noté rápido y gritado, es más el texto se me enrolló, pues cambié expresiones, palabras y me trabé, brevemente, pero lo hice. Por cierto, tuve un error temporal, empecé a decir una expresión actual dentro de un personaje de 1800,  reaccioné y lo arreglé pronto, pero Javi se dio cuenta y así me lo hizo saber.

Como bien dije, derroché energía a tope y corrí un montón, de hecho al acabar me sentí como si hubiera subido un monte, tenía una sensación agridulce, quizá el público ni se había enterado, pues no le di descanso.  


 

2.-  La actuación :


Al siguiente local fui acompañado solamente por María José, este era un local precioso, con suelo de madera, enorme, una gran terraza, presidida por un soportal que podía servir perfectamente como escenario y así lo hice. 

Nada más entrar había un chaval con su padre en la terraza tomando algo, y este me miró fijamente y mientras esperaba para actuar, no me quitaba ojo y comentaba con el padre, por lo que se ve tenía ganas de ver el teatro.

El local se lama " La Guarida", nada más llegar me atendió el dueño del lugar, muy amable por cierto y que también me ayudó mucho en la colocación de la mascarilla en un sitio seguro. 

Este bar se divide en dos partes, una que estaba abierta y otra que estaba apagada. Después de dar vueltas por el bar, repasando y esperando. La espera fue un poco larga, me escondí en dicha sala oscura y allí esperé mi turno.

Edu llegó, con su cámara, un cámara de PTV y todo su sequito, o sea, los compañeros, visitantes, invitados y demás. Llegaron, se colocaron, Edu me informó que podía empezar cuando quisiera que no me presentaría. Esperé un poco y salí a actuar.

Venía con el personaje ya puesto. Hice toda la actuación desde el soportal, lo usé como escenario y ahí pude realizar los movimientos, gestos, emociones y entonaciones marcadas en las anteriores actuaciones.

Aunque me sentí en algunos momentos inseguro con el texto. Me lo sabía y lo tenía súper controlado, pues pese a eso me vi inseguro en algunos momentos y creo que fue porque estaba tan seguro y disfrutando tanto que se me fue un poco todo. 

Esta vez actúe para el chaval y su padre, no hice toda la actuación para ellos porque no quería ser pesado, pero si los miré mucho.

Esta si fue una actuación como tal, con su público, su "escenario", mi espacio, el de ellos, yo actuaba, ellos miraban, todo se hizo según lo marcado, hubo distintas entonaciones, cambios, gestos, fue todo mucho más teatro y menos "guerra".

Vamos fue una copia exacta al Washington que hice a primeros de diciembre, todo estaba ya controlado y recuperado hasta la energía normal.

Al acabar la sensación era de satisfacción, ahora ya a disfrutar. 



3.- Oficio:


Y todo apuntaba a que lo iba a hacer, estaba ya todo marcado, recuperado, Washington estaba en toda su plenitud,  encima iba a actuar en un bar que desde que lo vi, durante el ensayo general, me pareció un  lugar perfecto para actuar y además, cuando me acercaba con María José, vimos con satisfacción que el bar estaba repleto de personas almorzando, cuando digo repleto es repleto, habría unas 14 mesas llenas y algunas doble, o sea, lo que se llama un lleno absoluto. 

El bar se llamaba " El Zagalillo", se notaba un sitio muy popular y allí Washington y yo íbamos a darlo todo y triunfar.  De hecho cuando llegamos el dueño o encargado nos recibió con ilusión y bromas.

Esta vez la espera fue excesivamente larga, pues la pasé en un pasillo, junto a los baños, donde el trasiego de camareros era bastante grande y me preocupaba molestar, por cierto, los platos de paella tenían una pinta impresionante.

Aquí no había nada que se pudiera usar como escenario, la terraza estaba como en "L", si me ponía en la esquina de la "L" estaría totalmente al aire libre, podría cubrir 3 mesas solas que había en la acera, una pequeña terraza que estaba en alto con unas 4 mesas, y el resto que era como un pasillo con toldo.

Ya digo la espera se me hizo larguísima, pues notaba mucha algarabía, mucho jolgorio y yo tenía muchas ganas de salir a darlo todo y formar parte de esa fiesta.

Cuando llegó Edu, le pedí que me presentara, para que así el público guardara silencio. Cuando vi que les costó callarlos, que lo hicieron a medias y que en cuanto Edu terminó volvieron hablar, supe que no sabía lo que podía pasar, pero que me podía ir olvidando de lo de disfrutar.

Y así fue, salí y la mayoría siguió a lo suyo, sus charlas, su almuerzo, sus bromas y yo allí dándolo todo o intentándolo.

Yo abandoné el traje azul y rojo y me enfundé mi "armadura de guerrillero", yo iba a por todas y sino ponía el piloto automático, soltaba el texto por el que me pagaban y a vivir que son dos días, todo sea eso.

Pasé por los señores de la acera que ni levantaron la cara, la chica que se acercó a hablar con otra, cortándome el paso y ni se inmutó, pero yo tampoco, los que estaban de risas y siguieron, pero a mí no me importaba así hasta que me encontré la cara de una entrañable señora mayor, que se iluminaba cuando me acercaba a ellas, y la mujer rubia que asentía todo lo que yo decía. Noté a leguas que si le hubiera dado un poco de pie a esta ultima señora y sus acompañantes, la hubiéramos liado,  pues ellos tenían ganas de hablar conmigo y hacer bromas y yo de improvisar con ellos, de hecho les hice algún que otro guiño y se hubiera formado la fiesta, pero sé que a Edu ese tipo de teatro más cómico no le va y seguí con mi  piloto automático en marcha, una pena la verdad.

¿ Fue una mala experiencia? Para nada fue maravillosa, pues no iba orgulloso yo ni nada para mi lugar de descanso, pues demostré templanza, control y dominio del oficio.


4.- Silencio, publico y actuación:


Al final voy a tener que creer en el Karma, pues tras la experiencia de lucha a pecho descubierto del pase anterior, llegó "Diboka" y me lo compensó.

Era ya la hora de almorzar, nos dirigimos, de nuevo unos  cuantos, a mi última actuación del 2020, solo había dos mesas en la terraza, tampoco pintaba la cosa muy bien, pero fue entonces cuando le dijeron a Edu, desde el establecimiento, que preferían que actuara dentro, solo había una mesa, pero bueno, hasta que de pronto descubrí que en el interior también había un pequeño comedor.

Edu hizo una pequeña presentación, junto a la dueña del local, lo que sirvió para poner al público en antecedentes de lo que iba a ocurrir y entré yo.

Aquello era el paraíso, un saloncito pequeño, con suelo de madera, paredes empapeladas con adornos vegetales, un enorme escaparate a la calle, unas 5 mesas redondas, repletas y yo en medio, en cuanto yo entré se hizo el silencio, todos se volvieron y observaron en absoluto silencio, interés y atención la actuación.

Yo me quedé muerto al ver ese recibimiento, de hecho había una mesa al fondo, que en un principio no estaban muy atentos y acabaron haciéndolo, o una mesa con una niña a las que le ocurrió algo parecido y otra con dos parejas jóvenes, donde los chicos estaban totalmente embobados.

De verdad, que lo pasé bomba, usé nuevas entonaciones, hice pausas, dudas, le di más realismo al texto, lo hice más humano, es más cuando este se iba terminando, me dio una pena acabar ese momento mágico.

Os soy muy sincero, salí dando gracias de allí porque lo pasé genial, pues hasta pedimos que bajaran la música y la quitaron para que pudiera actuar. Es más justo al dejar el saloncito y encontrarme con mis compañeros, estaba un poco atolondrado, como que me costaba volver a la realidad.