Mientras estaba en casa, la tarde del viernes 11 de marzo de 2016, duchándome para irme a ver el
primer traslado oficial del año y preparando una noche muy especial de traslados
con mi madre, no me quitaba de la cabeza lo que había vivido por la mañana con
ese ACTORAZO, Steven.
Era mucho lo que habíamos
hecho y todo había salido a la perfección. La creación, en una misma habitación, de casi cuatro o cinco
ambientes distintos, mi creación de tres personajes
diferentes y las transformaciónes, en segundos, de Quijote, Steven, que
pasaba de la ilusión a la locura más infantil a una locura más patética o al
momento dramático de su muerte o a los juegos con Sancho, vamos perfecto.

Hubo profesores que nos dijeron que estaban todos comentando
lo loco que era Quijote o que la pieza anterior les gustó mucho pero que con esta estaban emocionados.
En esta hubo música, baile, aunque el baile se nos iba
un poco de las manos,menos mal que era al final.
Había momentos visualmente muy bonitos, porque se quedaba la escena iluminada, unicamente con la luz de las velas.
También había juegos muy divertidos,
como cuando el ventero limpiaba a los niños, cuando Sancho rodeado de ellos
contaba sus historias y Quijote lo comentaba todo a lo lejos, las luchas, o las
persecuciones fuera de clase, donde en el primer pase los niños se nos escaparon de la sala y se
fueron detrás nuestra, en el segundo pase que casi se aplastan en la puerta de clase o en la última en que tuvimos que controlarlos.
Al primer pase fueron los más pequeños. Los niños debian moverse respecto a lo que marcába-
mos y el
momento en el que todos me rodearon y yo les hablaba de tu a tú haciendo
protagonista a cada uno de ellos, fue precioso.
Nos lo curramos mucho, porque tras acabarlo yo estaba cocido de calor, contento, pero notaba a Steven muy serio.


El recreo lo pasé tumbado en una mesa, porque no me apetecía
vestirme para salir a la calle.
El segundo pase fue el más importante, porque era el de la
profesora que organiza estos eventos y ha ido de maravilla.

Tras este pase vi a Steven más contento. Me dijo
que le había gustado.
Yo he visto el pase, más formado, más cerrado, más entero, menos
trabado, más vivo y yo estaba más espabilado y he diferenciado mejor los
personajes.

Durante toda la mañana, a mí se me liaba el texto y las “s”, no muchas pero algunas
se me fueron y a Steven se le olviada coger el atillo
de Quijote.
Pero fue como en A saco, trabajar tranquilo, porque sé que con
Steven todo puede pasar, no tienes que estar asustado por nada ni preocupado. Con él los textos se viven y se hacen reales, que bien lo paso con él.

En resumen una gran experiencia, de hecho lo echo de
menos y quiero empezar a moverlo tras la Semana Santa.
Bueno esto es lo que más o menos recuerdo, lo quería
escribir más bello, pero….
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