miércoles, 20 de mayo de 2026

EL TEATRO ES COMEDIA DE AVILA.


Y llegó el momento de salir, lo hacía en la escena 3 o 4, creo, o sea, al principio. En cuanto estaba acabando la anterior, me fui al pasillito que separaba el escenario de la sala de espera, me puse recto y me relajé.

Estaba deseando que llegara ese momento y no por salir, sino por soltar. Porque yo salía en 3 escenas pero la única en la que tenía más frases era en la primera, en las demás eran dos frases sueltas y punto, así que haciendo esta, todo quedaba listo de ahí mis ganas y sobre todo  otra razón era porque quería apagar ya la cabeza, porque de un momento a otro podría ir a más, multiplicar un pensamiento negativo o nervioso y liarla. 

Bueno Inma y María José salieron, pusieron la mesa en el centro y una vez puesta  la silla, salí a escena. Tal cual me lo habían dicho:" En cuanto esté la mesa puesta, entra", luego cierta compañera me dijo:" Cuando has salido, antes de tiempo y aún estaba a oscuras..." No la dejé acabar y muy serio le dije que había salido cuando debía. No quería que se corriera el bulo de que había salido antes. 

Si incluso cuando me senté en la silla, dijeron los presentadores el nombre de San Juan de Dios, mi personaje, y la luz se encendió, o sea, perfecto. 

Ya estaba en escena y tranquilo, tenía muy poco texto, pero estaba controlado y quería disfrutar, pues fue apoyarme en la mesa, para escribir, y la mesa tembló, se oyó un ruido brusco y esta se bajó un nivel. 

Qué susto, pensé que en otro golpe podría caerse al suelo o cerrarse, así que comencé a escribir, pero sin apenas apoyarme, de forma fingida y ya sin seguridad, pues  la mente estaba alerta en que la mesa podía caer. 

Entró Miguel, que el pobre no sabía nada y se apoyó con fuerza en la mesa y pensé:" Si ya no se cierra no lo hará nunca" y no lo hizo, menos mal. 

Cómo no cayó al suelo, siguió la mini escena, me puse de pie y listo. 

Tenía planteado un movimiento en oblicuo hacia el filo del escenario, pero si lo hacía entraría en sombra y no se me vería, por tanto, tuve picardía y lo hice hacía mi derecha y listo. 

Algunos compis no la tuvieron y quedaron en sombra, como me pasó en mi tercera escena, que el compañero se fue muy a proscenio sin pensar en la luz,  y yo al ir a buscarlo y decir mi frase, estábamos en un túnel, oscuridad absoluta. 

El resto de mi primera escena la podía contar casi por frases porque era muy breve, pero no, hablaré de sensaciones.

Una de ellas fue que no me dio tiempo casi a asentarme, pasar los nervios iniciales y empezar a sentir, cuando ya había acabado, por tanto, no lo pasé mal, controlé, hice lo que quería, incorporé incluso cosas, pero no disfruté, me sentía en todo momento con ese nudo inicial, con esa inseguridad del principio, de estar en la cosa de que nada falle, que como dije en la entrada anterior, me provoca el escenario. 

Una forma de " retroalimentación personal" sobre todo cuando hago monólogo es ver las diferencias entre los que he ensayado y lo que he hecho, a más similitud más éxito personal, pero esta vez no ocurrió, hubo bastantes diferencias del ensayo y lo real,  pues jugué un poco con la ambigüedad en la relación entre Juan de Dios y Ávila como os conté anteriormente.

En conclusión que no tuve un referente de que todo saliera según lo marcado, fue como más volatid y con la volatilidad que me da a mí de por sí un escenario, me sentía, vamos, Wendy cruzando el cielo de Londres. 

Acabada la escena salí del escenario, con fuerza, brio y orgullo de saber que la prueba estaba superada. 

Las otras 3 escenas donde salía, ahora, hacía poco.

Durante todos los ensayos, siempre hubo un poco de confusión con mi texto de mi segunda escena. La secuencia era la siguiente: Texto de Miguel, acción de la figuración y mis frases. Yo la tenía clara....

Pues en escena, estaba yo en un extremo del escenario con una de las figurantes, Miguel estaba hablando y en una pausa, se produjo la acción y aún este no había acabado su texto. 

Menos mal que es un profesional y tras la acción, siguió y yo como pude, lo más natural posible, me adelanté, tomé posición y hablé. 

A un compañero se le olvidó una frase, pero Miguel y yo resolvimos y fin. No se notó y a mí como hacia poco no me afectó. 

Después de las otras recuerdo poco que interactúe mucho con Miguel, demostrando cariño como dije antes, y el respondió genial, es un gran profesional.

Luego se me pasaron ya los nervios, solo quedaba una y estaba quieto.  Tan tranquilo estaba que hasta subí a preparar mi ropa para cuando acabara la función terminar pronto e irme,  pues éramos muchos. 

Repito en la última escena estaba quieto y por ello la tarde acabó como empezó, recopilando todos mis miedos e inseguridades de cuando empezaba a actuar, pues debía estar quieto un rato sin hablar y me comían los demonios, quería moverme ¡¡ YA!¡ Es más hasta inventé un movimiento donde tocar a Juarez. Dije mi frase final y fin casi de la pieza. 



Crónica de Juan Ciudad o el hombre que supo amar. Málaga, miércoles 20 de mayo de 2026. 

 


PD: El objetivo de este blog es mostrar fotos de mi trabajo, pues he roto la esencia del blog, porque las fotos que salen son retocadas con Chatgpt y cuando este se gastó de un tal Gemini, pero me han encantado y las he puesto. Estoy enviciado. 



 











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