martes, 16 de junio de 2020

DE PRONTO MUCHAS FECHAS OCUPADAS.


Aunque Eduardo Nieto, gerente, guionista y director de Eventos con historia, había hecho algún que otro amago de quedar y reanudar los trabajos, aunque me había dado alguna que otra noticia y me habían llegado algún que otro  rumor por ahí, las condiciones del desconfinamoento y la desescalada no le daban mucho pie a ello y no volvíamos a retomar. Si os soy muy sincero, personalmente no estaba aún preparado ni para quedar, ni para trabajar y las sucesiva anulaciones de las posibles quedadas me venían de perla y más que apenarme me alegraban.

Pero de pronto el lunes 8 de junio del 2020, mientras subía las escaleras de casa, con las dos manos ocupadas de miles de cosas, mi móvil empezó a vibrar, no vi quien era y lo cogí como pude. Desde el otro lado Eduardo Nieto me hablaba sin parar, no lo oía, pero tampoco intenté hacer nada para solucionarlo pues tal como iba o me caía yo por las escaleras, o todo lo que llevaba en las manos o se me caía el móvil, así que a voces y como Dios me dio a entender le dije a Edu que se callara que en un momento lo atendería.

Ya en la salía y después de haber soltado todo lo que llevaba, atendí la llamada y ese Edu, que es pura dinamita sin dejarme ni respirar, ni pensar, ni meditar, me preguntó cómo estaba, me dijo que cogiera papel y boli y me llenó el mes de julio, algo de agosto y finales de junio de fechas de ensayos y representaciones.

Serían dos proyectos con dos días de función cada uno donde yo participaría, después me dijo que había otro por confirmar y me convocó para una reunión.

Cuando me explicó cuales serían mis personajes, se despidió y colgó.

No me dio tiempo, ni a pensar, ni a meditar ni a asustarme, ni a decirle que no. Me pilló a traición, cosa que le agradezco, porque si llego a pensarlo, con lo aprensivo que estoy le hubiera dicho que no del tirón.

Así que sin pensarlo me vi en la salita de casa con un folio lleno de fechas. En ese momento el corazón pudo más que la cabeza y me recorrió una emoción y una ilusión muy grandes. De nuevo volvería a interpretar, a estudiar, a preparar un personaje, a actuar. En una palabra a vivir, volvía a la vida y fue tal la emoción y la carga de energía positiva que recibí que de un plumazo mi corazón lleno de ilusión, mató al miedo de la cabeza.

Y como Edu es todo ahora y ya, ese día volví a tener dos noticias más de él:

Primero por la tarde me mandaba el guión de mi participación en La noche de los clásicos en San Miguel. Despues de mucho tiempo tenía un nuevo guion. Por fin volvería a estudiar.

Y por la nochee confirmó vía mail la actuación pendiente para agosto.

Así que todo esto significaba que Lolo Martin, de la mano de Eduardo Nieto y Eventos con historia, volvía a la carga.




POR LOS QUE DE FUERON.


Y antes de seguir, recordar este tiempo de silencio y sobre todo a los que no pudieron superarlos. Vaya este homenaje por ellos y ellas y mucho ánimo y fuerza a sus familiares.








domingo, 14 de junio de 2020

TAMBIÉN CAYERON "LUCES Y SOMBRAS" Y "LABERINTO".


Todo avanzaba de tal manera, las noticias y los datos de sanidad eran tan alarmantes, los hospitales se veían tan colapsados, todo era tan nuevo y tan malo que nuestra forma de vida y nuestros pensamientos cambiaban por horas.

Si el martes 11 de marzo del 2020 me pareció buena idea suspender el estreno de La Paella pero por otro lado lo veía un pelin excesivo. En sólo 48 horas mi mente dio un vuelco de 180 grados, lo único que quería era estar en casa no salir para nada y protegerme. Deseaba estar en mi hogar con los míos, evitando así todo contacto con el exterior y ¿Qué me lo impedía? Pues mis clases en dos coles, el estreno de Laberinto y la representación de Luces y Sombras.

Ya el teatro me daba igual, prefería mi seguridad y sobre todo la de los míos, por tanto, ya no esperaba que se suspendieran estos trabajos, ni me daba pena, al contrario deseaba que esto ocurriera.

El jueves 13 decidí no volver más  al gimnasio, ese mismo día suspendieron un traslado cofrade que  hizo asustarme más. 

Ante el aluvión de suspensiones, en el grupo de WhatsApp de Luces y sombras se empezó a preguntar si se representaría la pieza o no.


Éramos muchos los que no queríamos, pero muchos más los que si querían y las voces a favor de actuar eran más numerosas y sonoras. A mí me parecía una locura.

De hecho recuerdo como antes de entrar en clase, ese mismo jueves 13 de marzo, llamé a una compañera para animarla a que me apoyara para convencer a todos y suspender la función. Ya tenía pensado que al salir de las clases hablaría con el director para aclarar esa locura, pues veía que la función se hacía, de hecho sobre las 15:45 estaba confirmada. Pero para que veáis como cambiaba todo, estando en plena clase, como a las 16:30 nos informaban oficialmente que la pieza se suspendía.
¡¡Menos mal!!.

Ese mismo día y de nuevo antes de entrar a clase se rumoreaba y mucho la suspensión de las clases, algo que yo esperaba como agua de mayo, porque me exponía mucho.
Al salir de esta ya era oficial.

Que feo fue oír a mis niños contar las instrucciones que le habían dado sus profes por si ya no volvían más al cole en mucho tiempo, todo era caos e inseguridad.


Ya solo me quedaba Laberinto. Esta al ser patrocinada por un ayuntamiento no me preocupaba, pues pensaba que se suspendería, pero no que sería tan pronto, pues el mismo jueves 13 a las 17:00 nos escribía Paco para comentarnos que desde la concejalía de cultura del ayuntamiento de Torremolinos le habían informado que hasta el 31 de marzo se cerraban todos los centros oficiales, culturales y asociaciones vecinales de dicha localidad y por tanto la pieza se suspendía.

Ya por fin, nada me unía a la calle, realmente ya nada me daba pena solo quería encerrarme y desde el viernes 14 de marzo del 2020 pude hacerlo.

Un día después, empezaba el confinamiento y el estado de alarma oficial.

Yo pude encerrarme pero otras muchas personas no y para ellos y ellas, héroes de nuestros días van estas últimas palabras. 

¡¡GRACIAS PORQUE CON SU TRABAJO Y ARRIESGANDO SU SALUD, PUDIERON HACER QUE YO ESTUBIERA CONFINADO Y MIL GRACIAS PORQUE ME AYUDARAN EN TODO LO QUE VINO DESPUÉS!!




EMPEZARON A CAER LOS PROYECTOS EL PRIMERO " LA PAELLA".


Todo empezó a cambiar de verdad, y en un tiempo vertiginoso. En días la sociedad se vino abajo y todo empezó a derrumbarse. 

Ahora sí que el virus era el total y absoluto protagonista de nuestras vidas, daba miedo ver cómo iba avanzando y pudiendo con nuestras vidas, ya no eran pequeñas cosas cotidianas las que cambiaban, sino que grandes acontecimiento y eventos que mueven a muchas personas pero también mucho dinero y transcendencia iban cayendo y siendo suspendidos, todo eso me hacía pensar en la magnitud de lo que estaba pasando y me provocaba mucho vertigo. Se suspendieron cultos de cofradías, presentación de carteles, tres días antes de su inauguración, se suspendió el festival de cine de Málaga y por supuesto a mi nivel profesional de pequeña escala también empezaron a caer cosas. 

El director de La paella es un amante del café de la mañana viendo las noticias, y el martes 10 de marzo del 2020 nos informó, vía WhatsApp, que quizá tendríamos que plantearnos, este fin de semana, qué hacer con el estreno de nuestra pieza, pues la cosa se estaba poniendo feilla

No fue necesario esperar tanto, el martes 11 de marzo de 2020, estaba en casa limpiando, cuando de pronto me llegaron avisos de WhatsApp. Era Raúl que nos informaba que tras hablar con el hotel Urban Dreams de Granada, este le habían informado de la cancelación a mansalva de habitaciones, de la suspensión de dos congresos y por tanto, la productora, pensando en posibles cancelaciones de entradas o la opción de realizar la pieza sin disfrutarla, había decidido que  lo mejor era aplazar el estreno de La Paella hasta nueva orden. 

Todo estaba tan mal que a mi compañera en un solo día le suspendieron todas las funciones que tenía programada para toda la semana por España.

Parecia que algo estaba pasando y algunas personas, como nosotros, más que por miedo, por precaución, empezaban a suspender cosas. Yo a veces lo entendía y otras veces no, a veces lo veía todo un poco exagerado y otras me moria de miedo.

En resumen mi primer proyecto en caer fue La paella.



EN TU FIESTA ME COLÉ CON ALGUNAS LUCES Y MUCHAS SOMBRAS.



Si juego con el título de la pieza, se puede decir que el sábado, 7 de marzo del 2020, y el ensayo de Laberinto estuvo lleno de luces y el ensayo del domingo, 8 de marzo del 2020, de sombras.

Como bien sabéis estoy escribiendo todo esto 3 meses después de ocurrir y no recuerdo mi día a día a la perfección, por tanto, no sé qué pudo pasar en unas 18 horas, pero pasé de vivir, el sábado, “casi normal “de estar en una discoteca hasta las 3 de la mañana repleta de gente a ir al ensayo de Luces y sombras, cargado de miedos, prevenciones y precauciones. ¿Qué pasó? Pues no lo sé.

Salí de casa con mucho tiempo, puestos que ese día era el ensayo general de la pieza y había que hacerla sin maquillaje, pero con vestuario y me quise ir con tiempo suficiente para hacerlo todo despacito, con ganas y disfrutar el momento. Esa pieza y ese personaje los controlo y las compañeras me encanta, así que, quería pasarlo bien.

Me llamó Anita Vigo, para decirme que estaba aparcando en mi barrio, que si quería nos íbamos juntos y caminando al ensayo. Le dije que sin problema y mientras nos veíamos me compré un dulce, fui a San Pablo a visitar a mis titulares y la esperé.

Como dije antes, en pocas horas había cambiado todo, pues desde que nos encontramos mi conversación con Ana no giró en torno a la pieza, ni sobre la representación, ni sobre nuestras vidas personales, todo fue virus, virus, virus, miedo e inseguridad.


Cuando llegamos al lugar del ensayo general, el oratorio de Las Penas, tuve dos sensaciones que me acompañaron durante toda la tarde y que solo mi Luisa me las quitó al final de la misma y estas fueron, sombras u oscuridad y que me había colado en una fiesta donde no fui invitado.

Nada más entrar, las habitaciones anejas al Oratorio estaban plagadas de bandejas, estantes de plásticos con copas y vasos, había ollas, máquinas para calentar comida, camareros y cofrades vestidos de gala.

Estábamos en plena cuaresma y concretamente la cofradía de Las Penas, había terminado esa misma mañana los cultos a su Cristo y tras la función principal habían ofrecido un ágape a sus hermanos. 

Cuando llegamos este estaba tocando a su fin y el trasiego de camareros recogiendo y de cofrades charlando o marchándose era total y yo en medio de todo eso me sentía como que me había metido donde no me habían llamado.

Los pobres estaban acabando su fiesta y nosotros en medio. Es más, el oratorio lucía bellísimo y aun olía a incienso. Ese lugar tan bello que por la mañana había sido muy solemne ahora estaba lleno de teatreros, disfrazados preparando su pieza y todo me sonaba raro.

Y ahora os hablo de las sombras.

Nos cambiamos en el salón de tronos de la cofradía, aquello estaba totalmente organizado y con muchos elementos que indicaban que en la hermandad estaban trabajando para la próxima salida procesional. Un lugar así para mí es como el paraíso. En condiciones normales no hubiese parado de mirar cada cosa con detalles y hacer miles de fotos, pero esta vez, pasé lo más desapercibido posible, intentando no tocar nada, no acércame a nada, pensando como cambiarme de ropa sin estar cerca de ningún compañero,  sin dejar mis cosas sobre nada sospechoso y sobre todo, en esa pieza trabajamos casi 27 personas, con todas me llevo fenomenal, pues esta vez intenté cambiarme lo más distanciado de mis compañeros, con el mínimo contacto etc. En ese momento fui consciente de que algo estaba cambiando.

Una vez vestido de Lucifer, me fui cuanto antes, al oratorio porque era un lugar mucho más amplio y ahí esperé para ensayar.

No recuerdo ya cuantos pases hicimos, pero creo que solo uno con el elenco completo, puesto que Javi, el chico que hace del ángel llegó tarde y tuvimos que empezar sin él y Luismi, el protagonista, se tenía que ir antes porque tenía actuación, por tanto, cuando el ángel llegó fue casi cuando Luismi se marchó así que no hicimos muchos pases tal cual. Lo positivo de todo esto fue que los pases no fueron muy formales y me ayudó a evitar que me acercara a mis compañeros que era algo que yo deseaba.

El ensayo general fue muy bien, aunque personalmente fue horrible.

Llevo muchos años haciendo este papel, me encanta, lo disfruto y lo paso genial con él y mis compis, pero ese domingo no estaba fino, se me iba el texto, hubo momentos donde me tocaba hablar y no lo hice etc.

Del último ensayo me fui antes de tiempo y por lo visto hubo algunos cambios en la posiciones que  yo no lo sabía, y si a eso le sumamos que muchos dieron su opinión, no muy positiva, aobre mi vestuario y depués el tema del virus, que no solo en mí, sino que estuvo latente en el resto de compi, hicieron que yo estuviera en todo menos en el personaje y que el ensayo fuera un poco cutre para mí, pero no me preocupaba nada, pues sabía que el día de la función, sacaría al Lucifer que conozco, lo pasaría en grande y saldría bien.

Pero la sombra del virus poco a poco se estaba apoderando de nuestras mentes y sin ser conscientes, las relaciones entre nosotros estaban cambiando. El ensayo empezó a parecer una prueba de supervivencia, donde cada uno intentaba defenderse del otro, buscando separaciones, evitando contactos físicos, mirando al prójimo casi como un “enemigo. Mi inocencia poco a poco se estaba acabando pues ya estaba viendo que el virus nos estaba empezando a controlar, pues el buen rollo que inunda siempre los ensayos de Eventos con historia , ahora estaba lleno de sombra, oscuridad, separación, independencia, de verdad se notaba un ambiente raro.

Solo al final de la tarde, ya acabada de ensayar nuestra parte me senté en el mismo banco de mi Luisa, pero no pegado a ella y con su humor no pude parar de reír, tampoco sabía que iba a ser la ultima vez que me reiría con tantas ganas.

Tras el ensayo me desvestí lo más pronto posible y casi sin despedirme de nadie, salí rápido del ensayo. Era temprano, hacía sol, el tiempo primaveral, que tanto me gusta lo invadía todo, pero en vez de darme un paseo, me fui lo más rápido que pude a casa y por el camino más corto, todo estaba cambiando...  






sábado, 13 de junio de 2020

UN " LABERINTO" DE PAZ E ILUSIONES.


En todos los desiertos hay un oasis, bueno o eso se supone, ¿no? o quizá no es así, no lo sé la verdad, lo que yo quiero decir con este inicio de entrada es que si el jueves, 5 de marzo del 2020, hablé en público por primera vez de ese virus, en solo 48 horas estaba empezando a ser el protagonista de mi vida. Cada vez eran más cosas cotidianas las que se iban adaptando o condicionando a él. Es más, de vez en cuando uno empezaba a pensar que todo estaba pasando, ya, a un plano un "pelín" raro.

Pues en medio de todo ese mundo de adaptaciones, separaciones y preocupaciones, el sábado 7 de marzo del 2020, Paco, Javi y yo, nos metimos en nuestro propio mundo, en un espacio particular donde nada de todo esto nos afectaba. Eran las 10:00 de la mañana  cuando entramos  en el teatro de la Casa de la Cultura de Torremolinos, en nuestro propio Laberinto y nos olvidamos del resto.

Como es habitual, llegamos, nos saludamos, nos abrazamos, algo que ese día no tuvo la más mínima importancia y que hoy al escribir esto lo veo como un gesto en extinción, y sin perder el tiempo, nos subimos al escenario, que ya estaba completamente montado, bravo por ese Paco tan apañado, y empezamos a trabajar.

Yo me cambié de ropa, preparé todo el atrezo y a currar. 

Esto lo estoy escribiendo casi 3 meses después de que ocurriera, por tanto, es evidente que no recuerdo todos los detalles. Aclaro, no recuerdo cada sensación, cada frase o como me sentí en cada fragmento de la pieza, pero también es cierto que no pienso en ese ensayo ni con tremenda alegría, ni con profunda tristeza así que supongo que fue bueno, pero sin nada que destacar, ni para bien, ni para mal.

Solo recuerdo, muy claro, una cosa que me dejó pillado y me encantó. Justo antes de empezar, el director nos dijo que le había gustado tanto nuestro nuevo enfoque que quería ver mucho más y nos pidió que lo hiciéramos más evidente y lo empezáramos a un nivel 8, pues la semana anterior lo hicimos a un nivel 6. Yo me quedé muerto, de alegría claro, pues con el miedo que llevábamos la semana anterior dicha propuesta y  ahora Paco nos pedía más. ¡¡Qué bien!!!!

Después iniciamos la pieza, hicimos dos pases completos, a mitad del primero llegó nuestra fiel apuntadora, llamada Pilar y desde ese momento  el elenco estaba listo y ya podíamos empezar a actuar más relajados pues ella no nos lleva el texto tan a rajatabla.


Como digo no recuerdo mucho, bueno si recuerdo tres cosas, que os cuento ahora y concluyo la entrada.

La primera de todas es, que como dije antes, no tengo grandes recuerdos de este ensayo, pero creo que nos fue muy bien, que los dos pases se hicieron completos y sin ningún tipo de parones por el texto, que llegamos a los niveles de emoción exigido, que hubo una conexión entre Javi y yo estupenda, que me sentí realmente bien y que entré en todas las emociones necesarias, especialmente cuando más lo necesitaba y lo mejor fue que me salieron solas porque me dejé llevar por lo que iba ocurriendo en escena.

Eso sí,  aun nos faltaba darle una vueltecita más a la pieza, es decir, unos cuantos pases más para empezar a disfrutarla y llevarla viva al estreno. Creo que necesitábamos justo los 4 pases que nos quedaban.

Nos quedaban 4 pases para el estreno, esto se traduce en 2 días de ensayos y 18 días libres, y aun no habíamos ensayado ni con el mobiliario, ni con el atrezo real, ni mucho menos con el vestuario. Habíamos hablado mucho de todas esas cosas, pero no se había concretado ni cerrado nada, yo aun no tenía vestuario concreto, era consciente de ello, pero no sé por qué no me preocupaba.

Mi amigo Jorge me dice que soy “perfecto” y cuando me dice esto no lo hace porque yo lo sea, sino por burlarse, en broma, de mí.

Soy una persona a la que le gusta llevar siempre todo muy amarrado, no dejar nada a la improvisación. Me gusta que todo esté previsto, saber lo que voy a hacer en cada momento, y si hablamos de trabajo, esto se traduce en tener todas las cosas (vestuario, texto, organización y demás) muy controlado y preparado desde muchos días antes, pero esta vez había muchas cosas que no estaban detalladas y me daba igual, no me preocupaba lo más mínimo, primero creo que porque confiaba en Paco y segundo por una excesiva tranquilidad que no entendía.

Ya me ha pasado con anterioridad, muchas veces veo que hay cosas que se acercan y yo que soy tan previsor, no las atiendo, y las dejo pasar, pues bien, cuando eso ocurre, estas cosas, que se acercan nunca llegan a su meta y parece ser que esta vez el caso iba a ser muy similar pero yo no era consciente de ello.

Es más, tenía organizada en mi cabeza, toda una campaña de invitaciones al estreno para personas que podían venir muy bien para el futuro de la pieza y 20 días antes de este no había llamado a ninguno…

Y la última cosa que recuerdo, es de nuevo la inocencia, todos éramos muy inocentes.

Cuando nuestra vida estaba adaptándose a ese extraño virus, cuando se tomaban precauciones o se hablaba mucho de él, ni a Pilar, ni a Paco, ni a Javi, ni a mí nos afectaba lo más mínimo.

Esa mañana, supongo que en algún momento hablaríamos de él, pero no fue el tema principal, nosotros solo estábamos pendiente de nuestro estreno. Había cosas que estaban cambiando pero con nuestro estreno nadie iba a poder, pensabamos. Hasta nos hicimos una foto con nuestro cartel que estaba en la fachada de la Casa de la Cultura y en ningún momento dudamos.

¡Qué ganas tenía de estrenar nuestro Laberinto! Y sobre todo de moverla después, puesto que el escenario del estreno no era mi favorito.

No sé lo que ocurrió ese día, si fue el efecto del ensayo/oasis de Laberinto, o si fue como un día de descanso por lo que se aproximaba, ni idea, pero ese día fui en Nueva Málaga a una misa multitudinaria, comulgué, vi una procesión, cené con mi amigo Miguel y después nos fuimos de marcha a una discoteca, todo esto que parecía que era nada más que un preludio de la próxima Semana Santa y primavera que se avecinaba, fue la despedida, durante mucho tiempo, de todas esas cosas: Procesiones, bailar en un local, cenar en la calle…etc.



jueves, 11 de junio de 2020

Y YO DE CASTING, BUENO EL PLANETA DE CASTING.


Según la RAE un casting es: Un proceso de selección de actores, modelos, etc.

Y según yo, un casting es un proceso donde una persona se enfrenta totalmente desnuda, desvalida y dándolo todo, ante un jurado, a veces de una sola persona y otras de varias.

Tu llegas al casting con todas las armas que tienes, para usarlas a la vez y lo mejor que puedes, con ellas intentas demostrar lo que sabes y exponerlo de la mejor manera, y ¿para qué? Pues para conseguir un objetivo muy deseado, por el que llevas mucho tiempo luchando.

Piensas que el poder lo tienes tú, pero no es así, pues esa o esas personas que te ven, tienen en sus manos tu futuro y casi desde el mismo momento en que entras, ese jurado ya sabe perfectamente, con sólo mirarte, cuál va a ser tu destino, y tu inocentemente lo estás dando todo, cuando quien  te observa ya ha decidido.

Pues bien, sin darme cuenta, no solo yo si no todo el planeta estaba viviendo en directo y al unísono un gran casting. Todos pensábamos que con nuestras armas y nuestros conocimientos íbamos a vencer a ese virus, pero este sin decirnos nada, nos observaba de lejos, nos dejaba hacer, dejaba que sacáramos todos, nuestro ego, nuestra seguridad, nuestro humor, mientras ese jurado microscópico estaba tranquilo puesto que sabía que era él quien iba a decidir nuestro futuro. Nos miraba diciendo: " Ustedes haced lo que queráis pues aquí  mando yo y desde ahora os voy a cambiar la vida". Nosotros estábamos haciendo nuestra mejor actuación, pero él ya había decidido nuestro futuro. 

Parece ser que el viernes 6 de marzo del 2020, yo no tenía bastante con ese casting mundial, y me metí en otro.

Siempre he pensado que cuando personas que te conocen, deciden iniciar un montaje y para buscar actores convocan casting y no te llaman, es porque no les encaja en el perfil del personaje o no les gusta como lo haces, pero pese a esa teoría, decidí participar en el casting de un grupo malagueño, que me conoce. 

El viernes 6 de marzo del 2020 era mi cita para dicha prueba.

Tenía planes para después del casting, pero los tuve que suspender porque la cosa iba un poco atrasada. Durante el tiempo de espera a parte de reencontrarme con miles de amigos, me di cuenta de que no buscaban un perfil claro, pues había de un chico joven a un señor mayor, de un chico bajito y fibrado a otro chico alto y muy delgado, otro alto y corpulento….

Estuve muy bien durante la espera. Luego entré, hice dos pases de la escena y me fui.

Salí bastante tranquilo. No soy ni Amparo Rivelles, ni Freud, pero uno ya tiene un poco de experiencia teatral y de trato con personas como para saber que el  casting que hice no fue nada bueno y que la reacción del jurado fue sencillamente de cortesía, pero me quedó muy claro que lo que yo les había dado no era lo que buscaban, pero vamos  que con lo que yo había hecho no esperaba otra reacción.

Llevaba el personaje muy claro, muy montado, con sus momentos cómicos y sus momentos más serios.

Lucí lo que deseaba mostrar, pero luego me pidieron un cambio del personaje y la verdad que conforme lo iba haciendo me iba dando cuenta de que no era lo que me pidieron, así que salí con un ¡No! claro. Días después me confirmaron dicho no, pero vamos era evidente.

No puedo dejar de recordar la buena tarde cofrade y  de Medinaceli que pasé ese día, pero eso sí, con ciertas o muchas limitaciones, parecía que ese virus estaba empezando a controlar nuestras vidas.




miércoles, 10 de junio de 2020

EN LA ESAD "LA PAELLA" GENERAL.



Tenía esta entrada prácticamente lista, ya estaba escrita, corregida, con sus fotos puesta etc. pero de pronto decidí cambiarla pues en esa tarde de ensayo general pasaron cosas muy importantes que definirían nuestro futuro más próximo. En un principio apenas les di importancia pero ahora quiero dejar constancia de ellas.

Lo que os voy a contar tuvo lugar el jueves 5 de marzo del 2020, este era el gran día pues realizaríamos la pieza con todo, todo, y cuando digo todo es todo, o sea, la representaríamos tal cual la estrenaríamos en 22 días en Granada, era nuestro primer ensayo general. Esta vez el pase sería privado, solo para los dirigentes de Saborearte, Elena y Raúl, y en un espacio que nada tenía que ver con nuestro lugar de ensayo habitual, pues lo haríamos en un aula de la ESAD de Málaga.

Esa tarde fue la primera vez que hablé en voz alta y con una persona  ajena a mi familia de un tema que hasta ahora era simplemente una curiosidad, algo muy lejano, algo extraño. Pese a que estábamos en cuaresma, el tema principal de nuestros maravillosos y añorados almuerzos familiares no era la Semana Santa, ni las cofradías, sino un extraño virus que afectaba a China y a Italia, sabíamos que estaba lejos, pero nos provocaba curiosidad y por ello hablábamos de él, pero una cosa era hablar entre nosotros y otra muy distinta hablarlo fuera de casa y ver por primera vez que ese virus podía afectar mi vida.

¿Cómo me afectó? Pues así: Llegué a la ESAD, y en el aula reservada solo estaba Elena, como siempre hablamos de todo, de lo más mundano a lo más místico. Ella me llenó de sus buenas energías, con sus risas y su buen rollo.

Siempre que tenemos un espectáculo pendiente de realizar, le pregunto cómo va la venta de entradas y esta vez también lo hice. El aforo del local no era mucho pero ya estaba casi la mitad vendido “Cada semana se van vendiendo una media de 6 o 7 entradas y las peticiones de información son constantes”. Esa fue la información que nos dio Elena la ultima vez que nos habíamos visto, ese domingo en el que rodamos el teaser, pero esa tarde y solo 10 días después las noticias eran totalmente distintas, pues desde que se hablaba del virus, Elena, me informó que la venta de las entradas había quedado estancada. No se había vendido ni una más, ni siquiera llamaban para pedir información.

 Elena se preocupó y yo me cabreé, pues dicho virus podía impedir el tan deseado estreno de nuestra pieza. ¡Qué inocente éramos, ojalá el virus solo nos hubiese afectado en la suspensión del estreno!! Esa tarde tuve un pequeño anuncio de lo que se nos venía encima y de cómo nuestra vida en muy pocos días iba a cambiar tanto, pero yo esa vez no le hice ni caso.

Vuelvo a repetir. ¡¡ Qué inocente!!, pensábamos que el mundo dependía de nosotros, que éramos los reyes del mambo y que podíamos decidir sobre nuestro futuro, sin saber que el futuro y sobre todo el virus era el que iba a decidir nuestras vidas.

Recuerdo, con cierta nostalgia y cariño, ese momento de despedirnos, creo que fue la última vez que hice planes. ¡¡ Ay que añoranza!! Os cuento:  

Raúl no pudo venir a vernos, pero si vino a ayudarnos a recoger.

Ya era de noche, la furgoneta de Arantxa estaba aparcada junto al teatro de la ESAD, ella iba cargando las cosas, de la forma más conveniente para que todo quedara ordenado, mientras el director, Raúl y yo le íbamos dando las cosas que nos pedía.

Estábamos cansados, pero planificando todo. Yo le pedí a Arantxa que me diera el calzado de mi personaje pues el domingo tenía un ensayo general y lo necesitaba, el director me pidió que me llevara un elemento de la pieza para que fuera trabajando en casa, entre el dire y yo hicimos una apuesta, pues pensaba, según él había visto esa tarde, que me daba vergüenza la mirada del público y jugar con ellos, yo aposté que le demostraría en Granada que no es así y ambos nos dimos la mano para confirmarlo. Elena revisó el teaser con el equipo y nos contó las próximas acciones promocionales de la pieza.

No volveríamos a vernos hasta dentro de 15 días, pues en la semana que se iniciaba, mi compi recorrería media España con una gira teatral y todos le deseamos mucha suerte.

Pese a la semana de parón, previo a la actuación nos quedaban dos ensayos más.

Después de cargar la furgoneta y dejar todo muy ordenado, guardado con mucho mimo y con todo nuestro cariño, nos despedimos. Estábamos cansados, pero lleno de planes y con esas mariposas en el estómago que te genera la ilusión de un estreno y así nos despedimos. Todo había quedado organizado, ordenado y preparado hasta el ultimo detalle para los días previos al estreno. Y ahora repito ¡¡¡ Qué inocentes!!! Todo se quedó parado ahí en ese día. 

Y en cuanto al ensayo general os puedo contar que Arantxa lo pasó genial, Elena lo pasó genial y yo lo pasé genial, pero el director no estuvo muy contento con nuestro trabajo.

Si la nota media el ultimo ensayo fue de 8,50 esta vez fue de 5. Eso nos entristeció un poco.

Era la primera vez que actuábamos con todos los elementos técnicos, algunos fallaron y otros me tuvieron nervioso media pieza, así que realmente yo no estuve muy genial, ni actuando, ni pasándolo bien. 


lunes, 1 de junio de 2020

A COMERSE "LA PAELLA" Y DOS PLATOS.


A mí me encanta La Paella, pero el miercoles 4 de marzo del 2020, me tuve que comer dos platos seguidos.
Después de un día de descanso, ese miércoles, volvimos a  reunirnos los tres, y Arantxa y yo volvimos a comernos La Paella y esta vez no dejamos ni un grano de arroz en el plato, es más, como dije antes, repetimos, pues nos comimos  dos raciones y nuestro director se cruzó de brazos y hasta que no quedaron, de nuevo, los platos limpísimos no nos dejó levantarnos de la mesa, eso sí como buen padre, antes de irnos abandonó su actitud de papá malo y severo y se transformó en el papaíto cariñoso y mimoso que nos acurrucó cual gallinita bajo sus alas.

Ese miércoles no perdimos el tiempo, bueno nunca se suele perder, pues en estos ensayos trabajamos a destajo, pero esa jornada fue especial. Al día siguiente realizaríamos el ensayo general con todo el atrezo y vestuario, frente a la productora, Elena, en la ESAD y aun no se había hecho la pieza entera, sin parar y con todo el vestuario, por tanto, no podíamos perder el tiempo, así que fue llegar y  saludar. El director nos dejó libre para calentar o repasar lo que quisiéramos pues en breve empezábamos.

Nos vestimos, preparamos el resto del vestuario, el atrezo, hablamos un poco entre Arantxa y yo, calentamos algunas partes más picadas donde el texto está menos suelto, hicimos algunos ejercicios impuestos por el director y empezamos la representación de La Paella, sin cortes, improvisando, divirtiéndonos y dándolo todo.

Acabado este pase, nos sentamos, el director nos dio, casi página a página, indicaciones, algunas maravillosas otras no tanto, que ahora mismo, esto pasó hace mucho tiempo, no  las llego a recordar.

El ensayo empezó a las 9:00 y estaba previsto acabar a las 12:00 que se transformó en las 13:00.

Tras acabar el primer pase, un poco o muy cansados, pensamos que el director nos iba a decir de parar, pero nada de nada, ya que nos dijo: “Bueno muy bien, descansad unos minutos, volved a prepararlo todo y vamos a hacer el segundo pase” y así fue.

Volvimos a darlo, todo, creo que esta vez mucho más que la anterior, hubo más confianza, más interrelación, más diversión y más juego entre Arantxa y yo.

Muchas veces el director nos hacía cosas, durante la representación, para probar nuestra capacidad de improvisación, escucha, atención, reacción y por lo visto lo hicimos bien, especialmente me destacó a mí.

Concluido los pases, empezamos a recoger y almacenar todo para poder ser transportado al día siguiente al ensayo general y antes de marcharnos el director nos dijo que estaba muy orgulloso de nosotros, que tenía mucha ilusión de mostrar la pieza a la productora, que habíamos hecho una representación cuya nota era de un 8,5, que confiaba en nosotros y que nos iba a salir genial.

Me fui para casa, muy feliz y con mucha ilusión, pues tenía unas ganas enormes de meterme en mi personaje, de hacer al día siguiente la pieza y especialmente ir a Granada, no a trabajar, no a actuar, sino a celebrar una fiesta que es lo que es La Paella.

  

  



jueves, 7 de mayo de 2020

ECHAMOS EL ARROZ Y ACABAMOS "LA PAELLA".


Eso hicimos la mañana del lunes 2 de marzo del 2020, acabar aquello que se quedó a medias. El domingo eran las 21:00 cuando salí de la casa de los compis, dejando la pieza a medio terminar y no se habían cumplido ni 12 horas y ya estaba allí otra vez, pues debíamos acabar La Paella que el día anterior se quedó en el fuego.

Por todo eso, llegué a casa de mis compis, saludé, Arantxa y yo, nos pusimos los delantales, encendimos el fuego, echamos el arroz en La Paella, esperamos los 20 minutos de rigor para que este se cociera y a comer.

Bueno ahora os cuento lo mismo, pero sin metáforas, o sea, os cuento como fue la jornada laboral/teatral:

Entré a dicha casa y tras saludar un poco cansado, montamos, nos pusimos el vestuario y volvimos a retomar la pieza desde donde lo habíamos dejado el día anterior.

Hicimos más o menos desde la mitad hasta el final, lo que incluía, una parte que hago yo solo y que me salió bordada, la parte más física que no salió muy bien pero que al director le encantó. Lo importante en esa parte, según él, es pasarlo bien y, según su parecer, así lo hicimos.

La principal indicación de nuestro director, como recordaréis, en esta segunda etapa de ensayos fue:"A partir de ahora en cada ensayo tenéis que pasarlo bien, improvisar y no respetar lo marcado" pero en cambio hay una parte muy importante de la pieza que está marcada y milimétrica hasta el último detalle. En ella nos remarcó bien claro, que no podíamos cambiar ni una coma y aunque en los ensayos realizados en noviembre del 2019 esa parte estaba de lujo, el lunes nos salió bastante mal y tuvimos que repetirla varias veces, con parones, mejoras, indicaciones, interrupciones etc.

Por cierto, antes de empezar le pedimos al director recordar el final de la pieza, puesto que fue lo menos trabajado en la primera etapa de ensayos, por ello se le pidió hacerla, para refrescarla y calentarla. Estuvimos pasándola varias veces.

Por tanto, entre el calentamiento, las repeticiones y demás, el tiempo se nos echó encima y no pudimos hacer el pase completo que estaba previsto, pero antes de irnos y para aprovechar hasta el último minuto, hicimos un trabajo muy útil e interesante. Este  fue el de buscar la impronta de nuestros personajes.

La impronta es una técnica de trabajo que di en la ESAD pero que nunca había llevado a la práctica. En ella, buscamos las caras de nuestros personales, con esto se intenta que desaparezcan las expresiones propias del actor o la actriz. El director nos anunció que los personajes se estaban pareciendo demasiado a nosotros y había que intentar evitarlo. Ademas esta técnica te sirve  por si a mitad de la pieza pierdes el personaje, te pones en su postura base, expresión de cara o corporal y ya puedes enganchar siendo él. Después de buscar las caras y hacer varias escenas con ellas, concluimos este día de ensayo.

El miércoles más.

   

sábado, 2 de mayo de 2020

"LA PAELLA" FUE MIXTA, PERO INACABADA.


Qué uno es muy capillita ya lo sabéis, pero después de haberme dedicado desde el miércoles 26 de febrero del 2020 en cuerpo y alma al inicio de la cuaresma, y de haber podido cumplir mi anhelo de hacer un pequeño parón en mis tareas laborales y tener esos días vivencias cofrades como; disfrutar de las comidas típicas de estas fechas, visitar altares, celebrar cultos con familiares, ir a otros cultos, traslados, viacrucis, conciertos, cenas con amigos, recogimiento y que encima todo saliera a pedir de boca, o sea, según lo planeado, fue algo fantástico pero ya era hora de parar y volver a la vida real.

Es cierto que en esos cinco días había dedicado tiempo a Luces y sombras y Laberinto, pero esos trabajos los controlo bien y ahora había que darlo todo, porque quedaban solo 21 días para el estreno de La Paella, teníamos muy pocos días libres para ensayar y en este grupo son muy exigentes.

Así que vacié mi cabeza de incienso, tronos y Santos, pues ya habría tiempo de volver a llenarla de todo eso en las próximas semanas y emprendí mi camino desde casa, tras el almuerzo, hacia casa de mis compis para ensayar, ahora mi cabeza estaba repleta de arroz, pimientos, tomates, cebollas etc.
   
La verdad era que en mi cabeza no había nada, pues la primavera, su olor, su luz y su temperatura, aunque oficialmente aún no habían llegado, impregnaron mi camino al ensayo y aunque mi cabeza estaba vacía mi pecho estaba lleno de energía positiva, ilusión y ganas de currar.
   
Se había planteado un ensayo largo. Concretamente desde las 17:00 y hasta las 21:00. Sería una especie de ensayo intensivo.

Si la otra vez hicimos un férreo trabajo de mesa, donde recordamos intenciones, movimientos y demás, esta vez íbamos a ponernos en pie y dar vida a todo eso que se recordó en el último ensayo y que ya se había trabajado más que con creces en los meses de octubre y noviembre del 2019.

Los actores y las actrices a veces, somos un poco pesados, muy exigentes, muy reivindicativos, muy pesaditos con nuestro "yo", pero también somos muy sentimentales, muy sensibles y a veces muy ilusorios y el ensayo del domingo 1 de marzo del 2020, fue muy especial.

Era el primero con todo el atrezo y el vestuario y, por tanto, fue un ensayo que hicimos con mucha ilusión, tanto mi compañera Arantxa como yo, parecíamos dos niños el día de Reyes, sacando todo, organizándolo, probándonos el vestuario, sintiéndonos más personajes, viviéndolo todo más real, así que estábamos muy felices con nuestras nuevas prendas y cada prueba era una fiesta.

Yo no sé si cuando a un trabajador le dan los útiles para trabajar o algún elemento nuevo lo aceptan con mucha felicidad, en mi caso cuando era contable y me compraron un ordenador nuevo, fue un engorro, pero sé que hay trabajos donde ocurre y el nuestro es uno de ellos, pues lo que Arantxa y yo recibimos fueron elementos para trabajar, pero nosotros lo recibíamos con si fueran caramelos, helados o billetes de 100 euros.

Uno de esos elementos lo tenía yo en casa y como podéis ver en la foto lo llevaba al ensayo.

Esa tarde tal como dijo el director, pusimos La paella en pie. Esta fue como una paella mixta pues tuvo de todo, ya que, previamente tuvimos que organizar el atrezo, el vestuario, probarlo etc., así que empezamos un poco tarde. Además, era la primera vez que los cambios de vestuario eran reales y eso nos fue retrasando.

 El director prometió no hablar y dejarnos hacer la pieza entera dos veces, pero como nos pidió que a partir de ahora, todo lo marcado estaba muy bien, pero había que dejar la pieza vivir, jugarla e improvisar con un supuesto público, no tuvo más remedio que meterse, para recordarnos cosas, para marcarnos otras, para hacer cambios, así todo se fue poco a poco atrasando y no nos dio tiempo ni a completar un pase íntegro, o sea, una paella muy completa pero que  se quedó a medio cocinar.

Es más, el tiempo iba pasando y avanzábamos poco, yo veía que podíamos acabar el ensayo y no hacer mi parte solo, así que pedí que si se paraba fuera tras esa parte y así se hizo. Llegamos al momento de demostrar lo que debí trabajar en casa a lo largo de los días que transcurrieron entre el 3 de febrero y el 1 de marzo. Es verdad que lo trabajé, pero el resultado fue bastante malo.
  
Mientras actuaba las indicaciones eran constantes, casi como metralletas y no podía entender nada, se me iba el texto, las entonaciones, pues las indicaciones eran constantes, la cabeza se me aturrullaba. Fue todo un fracaso, pero no me estresé, ya que era un tipo de interpretación que nunca había hecho. Esta es muy específica y para hacerla medio bien necesitaba muchos consejos, indicaciones y trabajo previo, así que fue como volverme loco, pero sin consecuencias negativas, aunque es cierto que hubo un momento que no sabía por dónde tirar.
  
El ensayo se acabó tras esa parte y la verdad que lo agradecí, porque me había dejado olvidado, el texto en casa y tenía un cambio de vestuario que no sabía cuándo lo hacía, y al no llevar el texto, no podía recordarlo y pensé que me echarían una bronca, porque el ensayo anterior fue para apuntar todo eso y si me dejé el apunte en casa... Pero me libré pues paramos el ensayo antes de llegar a ese trozo.
  
Ya empezaba anochecer más tarde y me fui del ensayo siendo noche cerrada, o sea habíamos aprovechado el tiempo. Iba agotado pero feliz, había sido un ensayo un poco bochornoso, pero era normal, pues estábamos poniendo en pie una pieza que hacía dos meses que no se tocaba y ahora le incluíamos cambios de vestuario, atrezo, música, improvisación, le habíamos metiendo cosas nuevas, vamos que llevando todo eso a la vez el haber seguido el texto ya era todo un milagro. Mañana más.




domingo, 26 de abril de 2020

"LUCES Y SOMBRAS" IN SITU Y MUY COFRADE.


Como tras la suspensión de Luces y sombras se programó rápidamente una nueva fecha de actuación y todo fue sorpresa, ninguno estábamos preparados y no teníamos las agendas muy libres para ocupar las nuevas citas de ensayos que la pieza nos exigía.

Supuestamente, el 29 de febrero ya estábamos libre de este proyecto, pero no fue así y la función se pasó al domingo 15 de marzo del 2020, ese día lo tenía libre, por tanto para hacer la función no tenía problema, pero para el tema de los ensayos lo tenía más complicado.

Se habían puesto dos ensayos. Uno el domingo 23 de febrero al que ya asistí, en Nueva Málaga, o sea en el local de ensayo y otro el domingo 1 de marzo del 2020 por la mañana. Este sería el último y el único que se haría en el lugar de actuación, pero yo tenía una cita cofrade a las 12:00. Esa fecha la tenía reservada desde hacía mucho y deseaba con todas mis ganas ir, así que avisé que no podía asistir al ensayo y Edu lo entendió, pues el ensayo coincidía en hora con mi culto cofrade.

Días antes del mismo, nos citaron para las 11:00 de la mañana, mi culto cofrade empezaba a las 12:00 y la distancia entre el ensayo y mi cita, la podía recorrer en 10 minutos. Me parecía poco responsable no ir, sobre todo porque era el último ensayo, además mi presencia podría dar seguridad a mis compis, pues todo era nuevo y así nos quedaría a todos, todo mucho más claro, entonces le propuse a Edu que llegaría puntual, pero a las 11:40 me tendría que marchar, así que le pedí que se ensayara mi parte lo primero y así podría marcharme con las cosas claras y casi dos pases realizados, este aceptó.

Y así la mañana del domingo 1 de marzo del 2020, madrugué, desayuné y emprendí mi camino al oratorio de la Cofradía de las Penas de Málaga, lugar de nuestra actuación y último ensayo.

Entré por la plaza de la Virgen de las Penas, pensando en que me tenía que ir a mi cita cofrade. Yo como dice mi amigo José cuando llega Cuaresma me pongo en el modo capillita y no conozco a nadie y si encima se trabaja para Eventos con Historia, que casi siempre está relacionado con cofradías y en su equipo la mayoría son más capillita que yo, pues todo esto no me ayuda mucho a desconectar del tema y yo encantado y para que veáis que no miento os dejo como muestra un botón, bueno tres:

Al primero que me encontré nada más llegar, aún en la calle, fue a Riki, el cari de Caro, que me estuvo hablando del Viacrucis oficial de la Agrupación de Cofradías, luego entré y una Caro super ilusionada me hizo revivir como realiza cada Jueves Santo, la colocación de sus nazarenos de la Cofradía de la Cena en el patio del patronato de Turismo, me encantó como lo vivía, lo hacía con tanta intensidad y realismo que yo estaba viendo de verdad, aquella plaza, ese pasillo y ese patio lleno de nazarenos tanto rojos como azules, ordenándose, arreglándose el cíngulo y con el nervio y la ilusión previa a una salida procesional, fue un momento emocionante pero también muy surrealista pues un señor que desconocíamos totalmente, se metió en la conversación  y se dedicó a desmentir a Caro en todo momento y yo no paraba de reír al ver la cara de esta.

Nos dijeron de entrar al oratorio de la Cofradía para saludar a los compis y empezar el ensayo, la primera que me saludó fue Ana Luz, me senté con ella y de nuevo enganché con otra conversación cofrade, esta vez sobre la venta de unas sillas y sobre las hebillas de los zapatos de los nazarenos.

Como dije antes, llegué muy puntual al ensayo, pero no conté con que la puntualidad no es el protagonista de dichos ensayos, por tanto, mi excesiva puntualidad no iba servir para mucho si los demás llegaban tarde… De hecho estábamos todos sentados en los bancos, para empezar pero no lo hacíamos pues faltaba gente. 

Poco a poco fueron llegando los compis y nos fuimos saludando, Ana con su excesivo cariño, mi Luisa con sus cosas, ellas que hablan poco y a mí que no me gusta hablar... Vamos que nos unimos el hambre con las ganas de comer y estuvimos dándole a la hebra, pero en ese momento fui consciente de que el tiempo iba pasando y si yo no metía prisa mi plan no iba a salir muy bien. Así que corté las conversaciones y fui en busca de Edu para decirle que si no empezábamos ya el ensayo, no me iba a dar tiempo a ensayar.

Así que dejé mi momento favorito de socializar y “cofradializar” y le metí un poco de presión a Edu para empezar y así lo hicimos.

Pero empezamos y este comenzó a explicar las características de la localización, las entradas salidas de los actores y actrices, los lugares de espera, etc. y yo que veía que el tiempo iba pasando y por tanto, volví a meter presión a Edu y este decidió empezar el ensayo.

Hicimos un solo pase, donde nos paramos mil y una vez y casi todas las paradas fueron debidas a la localización y colocación de los compañeros, especialmente,  yo y mis compañeras que no atinábamos en colocarnos, o nos íbamos muy adelante, o muy atrás, o nos tapábamos, o tapábamos al público, la verdad que no estaba yo muy acertado y como yo suelo ser el que controlo, aquello fue un poco caos y creo que se debió especialmente a mí. De hecho, hubo momentos donde me tocaba hablar y yo andaba con la colocación de las compis. A la pobre Caro la teníamos loca, pues cada vez la escondíamos más.

El tiempo seguía pasando y debía irme. Yo predije un ensayo rápido y fácil donde lo tendría todo controlado, pero no fue así, yo me descoloqué un montón. Me quedó claro lo qué había que hacer y cómo, no preocupaba que el estreno fuera mal, pero es verdad que ese ensayo no lo aproveché mucho.

En cuanto se acabó el pase, dejé a los compis trabajando y casi sin despedirme me fui. Es más, debía salir de escena corriendo y aproveché mi salida para corriendo tirar de mi chaqueta que estaba apoyada en un banco y marcharme. En la plaza de fuera estaba mi gran amigo Javi Zumaquero y no solo no lo saludé como merece, sino que le hablaba mientras me iba marchando.

Acabé del ensayo más tarde de lo previsto inicialmente, pero llegué a tiempo más que suficiente para mi cita cofrade y pude disfrutar de ella, pero eso sí, de pie, pues ya no quedaba asientos libres.


martes, 14 de abril de 2020

LOS DOS MALOTES DEL "LABERINTO".


Mi Luisa me venía diciendo desde hacía mucho tiempo que Javi Domínguez  era muy buena persona. Pude comprobarlo cuando lo conocí en el cementerio de San Miguel durante un ensayo y luego confirmarlo, y con creces, gracias a los encuentros que hemos tenido en el interior de nuestro Laberinto.  Él es lo que se llama un buen tío, una personal legal de las que  no abundan, y yo, aunque suene mal que lo diga, tampoco soy muy malo del todo y ¿Qué ocurre cuando dos personas que son buenas hacen algo mal y asumen que los van a pillar? Pues que no saben disimular, que se asustan y se encojen esperando la merecida regañina.

Pues dicho esto, tanto Javi como yo llegamos a Torremolinos para el ensayo de Laberinto, el sábado 29 de febrero del 2020, con esa cara de felicidad sobreactuada que intentaba reflejar un “aquí no pasa nada”, o sea, esa expresión que todos hemos puesto alguna vez delante de nuestras madres cuando hacíamos algo mal. Queríamos disimularlo, pero era entrar, vernos nuestras madres y preguntarnos:” ¿Qué has hecho ya?”  y nosotros agachábamos la cabeza y nos decíamos : “Vamos a aguantar el chaparrón”, pues así llegamos Javi y un servidor esa mañana soleada, sonrientes, saludando a todo el mundo, oyendo el recibimiento de Paco, todo muy normal, por fuera claro,  pues para todos era un ensayo más, pero por dentro ambos sabíamos que iba a ser el ensayo definitivo y eso nos provocaba ilusión, debido al gran cambio que íbamos a proponer, pero también nervios por si no era aceptado y un poco de miedo por si nos caía la regañina esperada. 

Y ahora hablando más en serio y desde un punto más profesional, el último ensayo de Laberinto fue para los dos como ponernos frente a un espejo y ver la realidad.

Si sois seguidores del blog sabréis que vino a vernos alguien ajeno a la pieza y nos dio su parecer, que, por cierto, era muy similar a lo que yo solía pensar y reflejar en este blog, o sea, eso de que el arranque de la pieza me resultaba frío o lo que es lo mismo, que me costaba enganchar con el personaje, con la situación, con mi compañero etc. Esa era mi sensación, la cual habéis leído aquí como mil veces, pero el hecho de que esto fuera confirmado por alguien externo, fue un pequeño “palo” y no podíamos lamentarnos había que hacer algo.

Y lo hicimos, porque sin informar al director, el miércoles 26 de febrero del 2020, Javi y yo nos reunimos en Café con Libros para afianzar el texto y hacer varios pases del mismo, pero también yo, autor de esta cita o reunión, quería hablar de la pieza, conocer la opinión de Javi sobre esa visión externa y sobre todo quería ahondar más en nuestros personajes, en la obra, en nuestra interrelación y sobre todo en el punto de partida de la misma.

Ambos llegamos a la misma conclusión, al inicio de la pieza debíamos cambiar nuestras actitudes, así nuestro comportamiento variaría, lo malo era que nos haría adquirir un punto de partida que estaba muy distantes del que se estaba trabajando semanalmente, pero era el que nos gustaba, nos ilusionaba y nos hacía empezar cómodos.

Aunque no venga a cuento quiero detener este relato para decir una cosa, el repaso de texto en el salón del fondo de la tetería fue maravilloso. Siempre he pensado que Laberinto es una pieza muy intimista y en la intimidad de ese lugar, ambos tan cerca y mirándonos a los ojos, la pieza cogió intensiones, matices y una intensidad hasta ahora inédita.

Y ahora viene la maldad, para mostrar ese cambio de actitudes, decidimos por nuestra cuenta y riesgo modificar al principio nuestro comportamiento, nuestros movimientos y nuestra relación, para ello, tras la merienda, nos fuimos al Pasaje de Campos y allí, en ese callejón estrecho y solitario, repetimos varias veces el inicio de la pieza, pero no como lo hacíamos en los ensayos, sino dejándonos llevar por nuestras nuevas actitudes. Salieron cosas chulísimas y entonaciones naturales que luego no me han vuelto a salir.

Pese a ser de día, a que de vez en cuando pasaba gente y a que no estábamos dándolo todo, el resultado fue genial. No fuimos tan malos destrozando todo lo montado por Paco, sino que sobre lo suyo modificamos y lo hicimos dejando su base de movimientos, pero cambiando cosas, según nos lo pedían los personajes y los antecedentes de la escena, esto nos hizo llenar todo de vida, pero también hizo que la primera imagen que el público se iba a llevar de la pieza cambiara radicalmente con respecto a lo marcado por Paco.

Y ahora volvemos al sábado 29 de febrero del 2020. Laberinto es una idea de él, guionizada por él, montada por él y dirigida por él, por tanto, lo tiene todo muy claro y por eso tanto Javi como yo pensábamos que nos habíamos metido en su terreno, eso no le iba a gustar y mucho menos nuestra variación, pero había que mostrarla.

Cuando estábamos en el escenario a punto de empezar, con el mobiliario colocado, el utillaje en su sitio, vestidos con las prendas de ensayar, Paco en el patio de butacas con el libreto en la mano y Javi y yo listos para empezar, tras haber realizado el calentamiento, Javi me miró con cara de "Vamos ahora es el momento, hagámoslo." Y yo sin pensarlo dos veces me lancé, abrí la boca y dejé fluir mi argumento. Le dije que habíamos cambiado un poco el inicio para sentirnos más cómodos y como resultado obtuvimos un inicio más vivo.

Paco es un hombre alto, fuerte, grande, con una voz grave, sabe lo que quiere y como, así que impone y por ello, respiré hondo esperando su respuesta, pero esta fue, decirnos que no quería explicaciones que quería verlo, que se lo mostráramos y eso hicimos.

Al terminar de nuevo volví a retener la respiración. "¿Qué pasará?", pensé. Pues nos dijo que le había encantado, que a veces ha trabajado con actores que se dejaban hacer, que no buscaban, que no pensaban en los personajes, ensayos donde no había debates pues todo lo que él decía se aceptaba sin más, así que el hecho de que nosotros hubiésemos ido más allá, hubiésemos oído a nuestros personajes, hubiésemos ahondando en ellos, hubiésemos buscado lo qué y cómo sentían, le parecía estupendo. Le gustaba el cambio, le gustaba lo que hacíamos y concluyó diciéndonos que no podía decir nada más, que estaba muy contento de nuestro trabajo y desvelo por la pieza. Resumió diciendo que había un aspecto que quería mostrar más tarde y nosotros lo habíamos hecho antes pero que le parecía perfecto. A continuación, nos pidió que lo hiciéramos otra vez y ya engancháramos con el resto de la pieza.

No sabéis con qué ilusión volvimos Javi y yo a bambalinas para volver a empezar, porque ahora haríamos lo nuevo mucho más contentos y más tranquilos. Trabajar con un director así es un placer y un honor, son pocos los directores que aprueban un cambio así. Que tienen las cosas clarísimas en su cabeza, pero aceptan, escuchan y tienen en cuenta la opinión de los actores. Ese día me sentí orgulloso una vez más por trabajar con un director así.

Y ya el resto de la jornada transcurrió con normalidad, buen no con tanta normalidad, pues el nuevo punto de partida, nos hizo empezar con un nivel de energía que se notó a lo largo de toda la representación, pues Paco siempre nos decía que la primera parte de la pieza estaba llena de buen rollo y jocosidad y en ese ensayo fue donde por primera vez, fui consciente de que se llegó a dicho nivel, esa parte pasó  de forma rápida, divertida, fluida y me lo pasé bomba y  luego se pudo comprobar el cambio de la pieza  y se reflejó  claramente el arco de emoción de ambos personajes y su forma de ser. 

Ese inicio llenó a Javi de una energía y una personalidad arrolladora, era todo vitalidad, ganas, ilusión, es verdad que habló demasiado rápido y a veces no se le entendía bien, pero esa velocidad me encantó. Creó un personaje muy atractivo. 

Llegamos a muchas emociones nuevas y llegué al clímax de la pieza sin esfuerzo solo dejándome llevar por la situación. De hecho, salieron muchos movimientos nuevos, no planteados, que de nuevo llenaron la pieza de vida.

Debido a la cercanía del estreno, Paco nos propuso que los ensayos se hicieran desde ahora de 10:00 a 14:00 y así se hacían dos pases completos de la pieza, ese día fue la primera vez que hicimos dos, pero teníamos tantas ganas y estábamos tan contentos por las novedades que para nada nos costó hacer los dos pases y los dos se hicieron con el mismo nivel de energía, con los mismos cambios de los personajes y la misma emoción.