domingo, 27 de diciembre de 2020

VIAJANDO A FION TV

 

Según decía todo el mundo, Pizarra estaba muy cerca de Málaga y no había que irse muy pronto, pero María José que era nuestra conductora, quería ir con tranquilidad, conducir sin prisas y llegar con tiempo a nuestro destino, por todo ello, nos citó muy temprano el lunes 21 de septiembre de 2020, para ir a Pizarra.

Tanto ella, como Juanjo Carretero y un servidor, íbamos a iniciar la estación otoñal en dicho pueblo, concretamente en los estudios de Fion TV. Allí teníamos previsto pasar la mañana grabando varias cosas. Nuestro amigo y director, Paco Cabrera, nos había ofrecido realizar una lectura dramatizada de Don Juan Tenorio y algunas cosas más. A las 10:00 horas, debíamos estar en el estudio para empezar a grabar y por ello, a las 8:30 h. nos citó María José en la puerta del Materno Infantil.

Esta no solo nos llevaba al pueblo sino que nos citaba cerca de casa. ¡¡¡ Qué apañada es!!!. 

Venía de una gestión anterior, y se disculpó con nosotros, por si llegaba tarde, por tanto  madrugué mucho para no ser yo el que tardara, pero pese al madrugón y lo que corrí, entre que me levanté, me preparé, cogí todos los cambios de ropa que iba a llevar y demás, llegué el último a la cita. ¡¡¡Ofú!!!.

Rápidamente nos montamos en el coche y nos fuimos para Pizarra, sin perder ni un segundo. 

Yo estaba muy asustado, llevaba sin salir prácticamente desde agosto y el hecho de irme ahora hasta un pueblo a pasar el día, meterme en un estudio y todo eso para una colaboración no me convencía nada de nada, pero fue llegar al coche de María José y verla a ella, que es sanitaria, tan animada, segura, prudente y sabiendo lo que hacía, que me relajé. Me relajé mucho pues pensé que no podía estar en la calle con nadie mejor que con ella, que sabe lo que hay, qué hacer y cómo, por tanto, me dio mucha seguridad, me sentí muy protegido y me dejé llevar, así iniciamos el viaje.

Este fue breve y muy animado, no paramos de charlar en todo momento. Es que los 3 hablamos como papagayos por tanto, durante el camino no hubo un segundo de silencio. 

Hablando de teatro y de nuestras experiencias teatrales, los kilómetros fueron pasando y llegamos a nuestro destino.

Era muy pronto y cómo no sabíamos que hacer, nos fuimos a desayunar. Al lado de la plaza del pueblo donde aparcamos, había un pequeño bar y allí nos metimos. Este tenía una gran terraza en un jardín donde desayunamos. Yo estaba un poco descolocado ya sabéis que no me gusta mucho viajar, pero fue en ese momento cuando Paco Cabrera nos telefoneó para saber dónde estábamos,  fui a buscarlo y se vino con nosotros.

Al estar Paco allí, comenzó a contarnos cómo íbamos a echar el día, ha hablarnos de teatro y a contarnos una vivencia teatral que había tenido hacía unos días. Al estar con él ya estaba todo organizado y controlado, por tanto, volví a tranquilizarme y desayuné un bocata mixto buenísimo, con el que me chupé los dedos.

Por cierto, todos salimos muy satisfecho del desayuno, especialmente Juanjo que recordó su café durante todo el día. Menos mal que tuvo la ocasión de poder repetir.

Tras el desayuno, caminando, nos fuimos para el estudio de Fion TV, que estaba muy cerca, escasos 4 minutos a pie. 


  






sábado, 26 de diciembre de 2020

LEYENDO EL TENORIO EN FION TV.


Y allí que llegamos los tres, Juanjo, María José y un servidor, acompañados de Paco, al estudio de Fion TV. En dicho lugar nos plantamos los tres, el lunes 21 de septiembre del 2020, como tres estrellas. Je, je, je, je con toda nuestra cara.

El estudio estaba en una calle pequeñita justo al lado de la plaza del pueblo, era una casita baja. Entramos directamente a una sala grande, a la derecha dos mesas y a la izquierda muchas puertas. Todo de un blanco impoluto. Al final de la sala dos puertas esquinadas, la de la izquierda era un baño y la de la derecha el estudio. 

Invitados por Paco entramos a dicha habitación. Era un estudio pequeño, un gran croma verde cubría casi toda la pared de un lateral y delante de este, una mesa larga y tres sillas, una para Paco y las otras para la rebelde y para mí. Empezaríamos grabando la lectura del Tenorio, todo estaba listo para ello. Frente a la mesa tres cámaras, muchos cables en el suelo, dos focazos, y en el otro lado de la habitación una especie de cajón desastre de piezas de escenografía de los programas que se graban allí, que si unas sillas, unas mesas, sofá, cuadros etc.  

Adoro esa falsa realidad del mundo audiovisual, ese orden perfecto, ese mundo mágico donde interpretas y frente a ti dos frías máquinas que no te dicen nada, pero que recogen cada cosa que haces para luego plasmarla en una pantalla que el público verá como algo bello, sencillo y limpio pero que realmente, cuando grababas era un caos de cosas, luces, cables y gente alrededor. Ese momento de abstraerte de la realidad y darlo todo ante la cámara, que a muchos actores da miedo e incluso corta, a mí me encanta. 

Un escenario muy alto, muy amplio, un teatro muy lleno, un público expectante etc. A veces me ha producido mucho miedo, pero una cámara jamás, al contrario y debo decir que me enfrentado desde la cámara de video casera que antes teníamos todos o móviles, hasta cámaras profesionales de producciones de un millón de euros, pues nada nunca he sentido miedo.


Para mí el mundo audiovisual es mucho más vertiginoso, siempre juegas al filo de la navaja y eso me parece muy interesante. En el teatro se suele oír eso de: "He improvisado", "Nos hemos equivocado pero hemos logrado salvarlo" pero no pasa nada se continúa y fin, en cambio en el  audiovisual no, este es la perfección total, las palabras deben ser exactas, los gestos medidos, los movimientos marcados y cuadrados, si paras, si te trabas se repite, si haces un gesto de duda, la cámara lo pilla y se repite. Se piensa que como se repite no hay problema, pero al contrario, si eres profesional de verdad debes intentar que no se repita nunca, ser excesivamente meticuloso en tu trabajo y que si se repite no sea por tu culpa. Todo eso me hace ver este mundo de forma admirable. 

Bueno pues toda esta macro introducción era para explicaros como me sentía en el momento que entraba al estudio y esperaba el inicio de la grabación. Había emoción, satisfacción, vértigo, ilusión. Se me olvidaba, el estudio lo completaba un enorme ventanal desde donde nos veía el técnico, un chico silencioso que parecía que no estaba, el cámara que llegó más tarde y una señora, que supongo que era la coordinadora, pues era la que nos daba las ordenes y la que nada más llegar nos hizo entender de forma muy clara y directa que íbamos a contrarreloj, así que nada de entretenernos, allí no se paraba, por tanto el tema de la repetición estaba terminantemente prohibido. 

No recuerdo ya muy bien, pero creo que fue en ese momento donde me enteré que aquello se iba a grabar seguido sin ni una parada. ¡¡¡Uff que riesgo.!!!.

Yo iba allí a pasarlo bien. Mi planteamiento de la mañana era el siguiente: Se grabaría la introducción de cada escena que leía Paco, luego cortaríamos, leeríamos María José y yo dicha escena como calentamiento, Paco nos marcaría indicaciones sobre nuestro trabajo, se afianzaría y ya listo pues a grabar. Grabación que se haría con la seguridad de que se podía parar. Y una vez esta lista, pues otra escena con similar procedimiento y así poco a poco. Pero ya digo, nada más lejos de la realidad. 

Yo que iba a disfrutar el texto, masticarlo, trabajar con Paco, amarrar todo, compartir con María José  y lucirlo, pero de  pronto aquello era una carrera, un todo o nada y claro me puse nerviosillo, como bien le hice saber a María José cuando ya estábamos en la mesa, microfonados y dispuestos a empezar, comentario que ella apaciguó con una sonrisa y un gesto dulce con su mano. 

Pero sigamos el orden cronológico, como no podíamos perder ni un segundo, nada más llegar nos cambiamos de ropa, yo para tener el máximo de seguridad, evité meterme en el baño y lo hice en el estudio. Una vez vestido y enjoyado, nos pusieron los micros que fue algo parecido a meterse en el ojo de un huracán. Nos sentamos y como el cámara no venía aprovechamos para hacer un repaso del texto. 

Como no sabíamos bien cuando acababa la presentación de cada escena de Paco, yo sugerí apuntar al inicio de cada escena las 3 ultimas palabras que Paco decía y así poder empezar con toda seguridad, sin esperas, sin miradas o sin señales para hacerlo. Truquillos que el público no ve y que a María José le pareció una gran idea.

Nos dieron la señal y empezamos, el avión despegaba y ya no había forma de pararlo.

¿ Cómo me sentí? La verdad que bien, pero estuve en mí mismo, no favorecí a cámara en ningún momento, no tuve en cuenta a mi compañera nunca, me faltaron miles de miradas tanto a ella como a la cámara, pero en mi cabeza había un incesante martilleo que decía una y otra vez: " Lolo no te trabes, Lolo no te líes, que como lo hagas vas a fastidiar el trabajo de todo este equipo y lo peor de todo, Lolo no cambies "s" por "z" o "c", porque no van a parar. Si te trabas o te lías lo mismo paran pero si vocalizas mal, no y eso va a quedar para siempre". Claro cuando el 50% de tu cabeza está ocupado por eso... el resto, pues, hice lo que puede.


Creo recordar que hice todos los matices y cambios de emociones que Paco me había marcado aquella tarde en el Grand Café. Mientras leía todo me parecía que sonaba como lo había ensayado y fijado en casa, yo podía estar más nervioso, más seguro o menos, no lo sé, pero lo que iba oyendo sonaba como quería. Hice el Don Juan que yo quería , pero claro no lo estaba saboreando, sino que lo iba luchando, de hecho acabé sudando y a medida que el texto avanzaba en vez de ir más sereno, iba más nervioso pues al final no podía fallar.

Después de un pequeño corte y no por nosotros, la grabación acabó. Yo estaba como si hubiera corrido los 100 metros lisos, agotado y casi sin saber que había pasado. Acabé contento pero la retroalimentación  por parte de los presentes no fue muy animada y por tanto, Mister Inseguridad se hizo presente y mil y una dudas  me asaltaron sobre mi trabajo, pero pasé página pronto y a otra cosa mariposa.


HABLANDO DE TEATRO EN FION TV.

 

Después de ver como grababa su entrevista mi compañera, amiga, consejera y ángel de la guarda, llamada María José, vamos la actriz antes conocida como "la rebelde", es que de un tiempo a esta parte se ha cargado de títulos, ahora tiene más que el duque de Alba, pues bien tras ver su entrevista y un breve descanso donde fuimos a tomar algo y Juanjo a redesayunar, volvimos a ese pequeño estudio de croma verde.

En ese tiempo de espera Paco había grabado una entrevista a un grupo de señores de Alhaurín y cuando estos ya se despedían de él, entramos los tres. De nuevo, por seguridad, me cambié de ropa en el estudio. Me tocaba ponerme la ropa que iba a llevar para mi entrevista. Por cierto, que mi look se debe al buen consejo de Juanjo. Llevaba dos pantalones y le pregunté cuál de los dos pegaba más con la camisa y él fue el que me aconsejó. Gracias.

Pues una vez arreglado, cambiada la decoración del set de grabación, relajado y microfonado, se iniciaba la grabación de mi entrevista.

Ay perdón, pero no os he contado, el lunes 21 de septiembre de 2020, a parte de ir a Fion TV a grabar una lectura dramatizada con María José de Don Juan Tenorio, Paco nos invitó a realizar, también, tanto a ella como a mí y a nuestro amigo y compañero Juanjo Carretero, una entrevista para hablar de nuestras carreras como actores y en el caso de Juanjo también como cantante y pintor. 

Paco nos pidió el favor de hacer las entrevistas. Estas serían monográficos dedicados a nosotros. Grabaría un programa integro para cada uno de nosotros. A ver ese canal no era ir a la BBC, pero toda promoción y publicidad siempre viene muy bien y para mí fue un placer, no solo hacer la entrevista, sino que contara conmigo pues realmente... ¿Quién soy yo para que me entrevisten?. Así que me hacía mucha ilusión.

Sentado en una silla, no muy cómodo y hablando de teatro, a pecho descubierto y sin tapujos es el mejor resumen de dicha entrevista . 

Yo empecé a hacer teatro en 2005, concretamente, y mira tu que casualidad, en Pizarra y 15 años después en la misma localidad, y a escasos 200 metros del primer escenario al que me subí, estaba hablando por primera vez en mi vida, de lo que era para mí esta profesión, tanto con sus luces como con sus sombras, recordando mi carrera, mis trabajos, pero también mis sueños e ilusiones.

No era la primera entrevista que hacía en mi vida, ya lo hice para otras televisiones locales, para periódicos y hasta recuerdo que en 2 ocasiones he hecho entrevistas en  radio. 

Siempre han sido entrevistas dedicadas a promocionar un trabajo y por tanto, toda la conversación a versado sobre eso, bueno menos una vez que fui a promocionar un trabajo y el "buen señor" al que no quiero mencionar, se dedicó a filosofar sobre el teatro  y más que una entrevista aquello parecía un tratado sociológico y por supuesto ese tratado más que una conversación fue un monologo. Nunca supe que hacía allí con esa persona, pero bueno nos nos desviemos y hablamos de esa entrevista que me hizo Paco, para su programa  Cuando los sentimientos afloran  en Fion TV.

Nunca me he sentido más contento, ni más a gusto, con deciros que la entrevista duró 20 minutos  y cuando nos hicieron señas para ir cortando y despidiendo, me entraron ganas de decirle a Paco:  " ¿Quieres  dedicarme 2 o 3 programas más? ".¡¡¡ Qué bien me lo pasé, qué natural me vi y qué a gusto me quedé!!!.

No había que promocionar nada, así que pude hablar sin tapujos, sobre el mundo raro del casting, sobre la figura tan denostada del director o guionista, puesto que todo actor o actriz por el hecho de serlo piensa que puede dirigir o escribir y por supuesto, de la distinción entre el actor que curra o trabaja, sintiendo esto como una profesión, un trabajo o más bien como una vocación, respetando lo que hace y al público y el que solo actúa por ego, alimentar el ego, contar a los demás lo que hace, que lo vean o lo conozcan, ¡¡ Qué pena, manchar este oficio con eso!!. 

Pues de todo eso hablé, nadie me censuró y yo me dejé llevar, además a mi siempre me cuesta horrores hablar de mí y ser yo. En un escenario hago lo que me pidan y no tengo vergüenza ninguna pero fuera de él soy muy tímido y me cuesta ser yo, pero con Paco me sentí muy relajado, me dio mucha confianza, mucho cariño y me solté.

Bueno también estaba tan tranquilo por...venga os voy a contar otro secretillo que el público no sabe. Antes de la entrevista, vamos unos 5 o 6 días antes, Paco me envió vía WhatsApp un listado de unas 20 preguntas para que yo eligiera 15, o algo así,  ya no recuerdo la cantidad,  por tanto, aunque yo no me había preparado concienzudamente las respuestas, ni sabía cuales de las 15 iba a preguntarme, más o menos sabía como iba a ir la entrevista, que temas se iban a tocar y qué tenía que responder. Además eran temas que me inquietaban, de los cuales hacía mucho tiempo que quería hablar y por eso me explayé.  

De hecho la retroalimentación esta vez  fue muy positiva, nada más salir, mis compañeros comenzaron a decirme que había estado divertido, natural y muy tranquilo y aunque suene egocéntrico era verdad.

Debo aclararos eso de que estuve incomodo, pues os lo digo, bueno solo tenéis que ver las fotos, el sillón era de tal forma que si me sentaba bien, se me notaban los kilos de más que había pillado al final del verano, por tanto, estuve toda la entrevista sentado al filo, erguido y metiendo barriga, para disimular esta y como podéis ver en las fotos no logré hacerlo.

Bueno pues antes de irnos y marcharnos a almorzar, se grabó la entrevista de Juanjo, la verdad, que conozco a Juanjo hará unos 10 años o más, pero descubrí tantas cosas de él en esa entrevista, me pareció tan dulce y tan entrañable que se me hizo cortísima.

 



 


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LAS PERSONAS, LAS VIVENCIAS Y EL DIA DE FION TV.


Después de calentaros la cabeza con todos los temas profesionales, quiero hablar de lo realmente importante, o sea, las vivencias y las personas que me encontré ese lunes de septiembre.

Al final cuando pasen los años todo se podrá ver en los videos grabados, pero seguro que los detalles importantes, lo aprendido, lo vivido, el cariño y el calor recibido ese día, quizá se pierda y por eso quiero hacer esta entrada.

Juanjo, María José, Paco y mi hermano, son realmente los protagonista de esta película y os preguntareis, ¿ Aquí hay uno nuevo que antes no estaba?. Bueno, ya veréis por qué.

Pues lo dicho no me enrollo más y empiezo.

Voy a empezar por el final, es decir, por la noche del lunes 21 de septiembre de 2020, después de cenar, mientras metía los platos en el lavavajillas y mandaba un audio a Juanjo, estaba satisfecho, algo cansado, pero muy contento, tenía una felicidad en mi interior muy grande. Había vivido en un día muchas cosas, me había reído, me había sentido querido, acompañado, había comido un montón, había disfrutado, había visitado sitios nuevos y sobre todo, con esta "nueva normalidad", me había sentido gracias a mis compañeros, seguro y respetado, que hoy día a veces es complicado. Además como salgo muy poco, el hecho de cortar mi rutina de forma tan radical me relajó tanto, como si hubiera pasado un mes en el Caribe.

A mi mente vienen muchos momentos, como este: Una vez acabadas las grabaciones, estábamos en el coche de María José, esta preparando para irnos, yo a su lado en el asiento del copiloto y detrás Juanjo, contando cosas de su etapa como  maestro. Esperábamos a Paco que iba y venía al coche porque había olvidado algo, creo que el móvil.

María José estaba muy contenta, Juanjo nos contaba sus anécdotas con una energía, como si las estuviera viviendo en ese momento y yo, que me gusta poco viajar, estaba como inseguro pero a ellos los notaba tan felices, tan llenos de ilusión y ganas por ir a Carratraca ( tras grabar Paco nos propuso ir allí a almorzar) que su alegría me hizo cambiar el chip. 

El sol que entraba por el cristal del coche, era un sol fuerte, calentito, típico de pleno verano, que tanto me gusta y que tan poco pude disfrutar este año, así que me dije: " Lolo pasa de todo, déjate llevar y disfruta, al igual que tus compis, de este momento maravilloso que Dios y la vida te da" y eso hice, me dejé llevar.


Recuerdo la salida del pueblo, muy relajado, mirando los campos, un arroyuelo, sintiendo el viento, el sol y oyendo historias. 

Historias de Juanjo, un maestro vocacional, que nos acompañaron durante todo el viaje. ¡¡Qué bonitas son!! Como digo las cuenta con tanta emoción, tanta verdad y tanta ilusión que te trasladan al momento. En ese viaje pude sentirme maestro y descubrí que María José,  también era maestra y nos contó sus experiencias. Debo apuntar que yo también aporte las mías, como profe de teatro, o más bien monitor. 

Juanjo usa un vocabulario, una forma de hablar y unos tonos, que hacen que cada historia sea interesante y divertida y te hartes de reír. María José las cuenta con una ternura y un amor que te ablanda el corazón. Recuerdo, esa apertura de un cole nuevo, los viajes a los coles, los coles donde la maestra era casi más joven que los niños, las defensa de Juanjo a los bulling, cuando antes no se llamaba así, las experiencias con las niñas que sabían demasiado, los primeros amores... y muchas más. Es que lo pasé tan bien que podría contarlas como si fueran mías.


Una vez en Carratraca y antes de llegar a nuestro destino, nos acompañó la cuesta más inclinada del mundo. Esta la hicimos andando y no fue una subida agradable, es más ninguno hablaba, supongo que para no perder aire, pero yo no hablaba porque quería que la subida fuera lo más breve posible, no deseaba ser consciente de estar en un precipicio, de esos que tantos gustan a los pueblos. Es más, teníamos nada más y nada menos que el palacio de Trinidad Grund a nuestro lado, pero yo no me atreví a mirarlo. 

Ahora, el camino de vuelta desde nuestro destino al coche, si que fue inolvidable. Íbamos los 4 paseando relajados, charlando por aquellas calles de casas blancas, solitarias, llenas de encanto. No se me olvida una placita que parecía un decorado. Eso lo ves en una película y piensas que la han hecho a conciencia, los balcones, los bancos alrededor de la fuente, las macetas, ya digo, parecía un decorado de una obra teatral de los Quinteros, cerca había un quiosco de madera, también antiguo precioso, una confitería, un extraño patio sin comunicación a la casa, donde Juanjo y yo nos paramos a investigar, una higuera, desde donde se veía toda la montaña, unos higos y una conversación entre Juanjo y yo, que nos hizo reír a Mª. José, a este y a mí, sin parar, unos bares cerrados, Juanjo nos comentó que años atrás  esos eran la Jet Set de las juergas, ya digo un paseo breve pero inolvidable. 

Un plato de gazpachuelo, bueno, vamos a decir la verdad, muchos platos de gazpachuelo pues casi le imploré a la chica que no se llevara la olla, una tapa de callos, una tapa de carne en salsa, muchísimas albóndigas, patatas fritas, una tapa de chorizo asado y un cono de helado fueron nuestro destino. 

Un menú casero, con vasos y platos como los de casa, ollas para servirte lo que quieras, un trato rápido y una nota media de un 7, puso ser un 10 pero el postre lo fastidió. Alguien tan goloso como yo, esperaba un mega postre hecho allí y no un como de marca generica. 

Yo estoy aquí hablando de algo super novedoso, pero escribiendo sobre Carratraca y comida casera, todos sabéis de lo que hablo, ¿verdad? Sí de Casa La Pepa, por allí ha pasado todo el mundo, bueno todos menos yo. Es más cuando telefonee a casa, mi madre conocía perfectamente el sitio, repito, menos yo. Había oído hablar de él pero nunca fui. 

Bueno todo el mundo conocerá el sitio perfectamente, pero tanto como María José y yo, no. 

Tras el almuerzo quise darme una vuelta para ver el bar, lleno de detalles, (Esta ubicado en una casa particular.) ella me quiso acompañar y como es tan malilla me hizo verlo todo y cuando digo todo es todo. Después no quiere que la llame rebelde.

¡¡¡Qué momentazo‼! Éramos como dos niños pequeños y aventureros, escapando de los mayores y saltándose, de forma sutil con movimientos lentos y silenciosos, todas las normas. Me gusta las personas serias, respetuosas y responsables pero que no pierden su vena infantil.

Recuerdo que caminando, como si estuviéramos en nuestra casa, casi nos metemos en las cocinas, o la escalera de escalones gigantescos e irregulares que nos comunicaban a la planta de arriba. Por seguridad no quería cogerme a la baranda y por tanto, me costó horrores subir y al bajar pensé que hocicaba de boca, esas vitrinas cargadas de los típicos recordatorios de viajes y eventos familiares que nadie sabe donde los guarda, pero que ellos los tienen expuestos, ese pasillo/ puente que separa una parte del comedor, con la parte de las habitaciones, las miles de macetas, la pila de lavar, cuando nos asomamos a ver los tejados del hotel de super lujo que hay justo al lado o el momento más impresionante cuando vimos, sigilosamente las habitaciones, con sus cuadros de santos, camas enormes, diferentes y antiguas y mil cosas más. Gracias por ese momento y por la seguridad que me aportas en estos tiempos de pandemia.

Impresionante fue también el tiempo que pasamos entre grabación y grabación, esto que cuento fue de nuevo en Pizarra. Volvimos al bar donde desayunamos y donde tanto Juanjo como María José me contaron recuerdos de su niñez, tan entrañables, curiosos, duros y  bonitos que me dejaron con la boca abierta.


Y la última secuencia de esta película, es para mi hermano, pues cuando llegué de vuelta a Málaga y  antes de irme a casa me fui al centro de paseo, a por un helado y me encontré con él y nos dimos el paseo juntos muy agradable y al llegar a casa todo perfecto.  ¿Se puede pedir más?.

Ese día hice 78 km, y pese al recorrer tantos metros no salimos de la casa de Paco. Creo que es el hombre con la casa más grande del mundo, porque ir a un sitio con él es como visitar su casa, primero porque te muestra los lugares con mucha pasión como si fueran suyos y segundo porque se comporta como un gran anfitrión y se preocupa siempre de que estés cómodo, contento, a gusto, feliz, por tanto, viajar y trabajar con él es un autentico placer.     



martes, 8 de diciembre de 2020

NUEVA CITA LECTORA Y CHARLATANA.


Después de muchos tiras y aflojas, muchas llamadas, cambios de días y posibilidades, se concretó el lunes 21 de septiembre de 2020 como el día para grabar la lectura dramatizada de Don Juan Tenorio.

Estaba programado para muchos días después pero cambios en la escaleta del programa nos hizo adelantar todo. Yo tenía la agenda totalmente libre, pero este no era el caso de María José, puesto que ella trabaja por las mañanas y lo tenía más complicado, así que yo le di vía libre para que manejara la cita a su manera puesto que yo me adaptaba a la tele y a ella sin problemas.

Físicamente me adaptaba a ellos, pero mentalmente no, ese adelanto inesperado me dejó un poco tocado, pues cuando se hablaba de la grabación yo pensaba: " De aquí a que eso se haga a mediados de octubre, lo mismo hay nuevas medidas, restricciones y no podemos ir". Ese pensamiento me relajaba, ya que con mi miedo reinante no estaba yo para mucho viaje, ni para relacionarme con personas nuevas, ni nada. Pero de golpe y porrazo todo cambió y me vi que en dos semanas tenía que irme a Pizarra a grabar, no tenía muchas ganas la verdad, pero debía ser valiente y no pararme. 

La solución al miedo no era quedarme en casa escondido y viendo las noticias, había que ser valiente, decir que sí e ir a esa grabación.

Dejando a un lado el tema personal y centrándonos en el profesional, había que ir preparados a la grabación y pese a que en casa me leí y repasé las entonaciones del texto varias veces, el jueves 10 de septiembre de 2020, mi rebelde favorita y un servidor, nos reunimos en su local, para volver a ensayar dicha lectura.

No recuerdo mucho de esa tarde la verdad, bueno a nivel profesional no recuerdo mucho, pero a nivel personal sí.

Recuerdo que nos fuimos a buscar una copistería que no apareció pues estaba cerrada, que la pobre María José había vuelto al curro hacía pocos días y estaba agotada, recuerdo que le conté la vuelta de Alhaurín mágico y las buenas condiciones de trabajo tras la desaparición del intermediario, recuerdo que ella me contó su gratificante actuación en un pueblo, hablamos de Laberinto, de nuestras experiencias y hasta tuve el privilegio de ver un pase privado y en exclusiva del poema de Lorca que iba a interpretar en el Cementerio San Miguel semanas después. ¡¡ Qué bonito lo dijo, tan dulce y con tanta elegancia!!. Es que ella es dulzura y elegancia en sí misma y cuando se sube a un escenario la proyecta multiplicado por mil, pero que cuando hay que cambiar también cambia, porque su duende malvado, con cuerpo deformado y voz rota es una maravilla.

Por cierto, elegancia y dulzura que trasladó también al personaje de Doña Inés, pues lo hizo genial, se notaba que todos los cambios e indicaciones hechos por Paco días antes, Mª. José los había puesto en práctica y con mucho éxito.

Si creo recordar que hicimos 2 o 3 pases, uno completo con todas las escenas y otros 2 solo con las comunes, puesto que las mayoría de los textos eran monólogos de Don Juan y lo dicho a parte de trabajar, hablamos, hablamos y hablamos una vez más y para casa.




lunes, 7 de diciembre de 2020

VUELVE "ALHAURÍN MÁGICO" .

 

"Se han creado para la ocasión dos grupos de 25 plazas cada uno, que están ya totalmente cubiertas, pues se cubrieron unas horas después de haberse ofertado a través de las redes sociales de Fiestas y Turismo."

Mientras escribía esta entrada descubrí en la web de Revista Lugar de encuentro un articulo donde se podía leer este párrafo tan chulo . 

Pues ya veis, las visitas teatralizadas, de finales de agosto, en la finca El Portón de Alhaurín de la Torre, fueron todo un éxito de público, pues las entradas se agotaron en pocas horas. Eso no te asegura nada, puede haber expectación por un espectáculo pero luego no cumplir las expectativas. En nuestro caso, por lo que se verá ahora, el éxito fue tanto en venta como en critica, pues esas personas que agotaron las entradas de Alhaurín Mágico se fueron muy contentas y satisfechas con la visita, tanto que al día siguiente ya se empezó a plantear la posibilidad de volver a repetirla.

Las negociaciones fueron fluyendo a buen ritmo, más bien de vértigo, pues el viernes 4 de septiembre de 2020, Emilio nos llamó para confirmar que Alhaurín Mágico volvía y por decirlo de alguna manera a petición popular. Ahora solo hacía falta que yo pusiera en marcha todo el tema logístico.

Lo primero fue informar a los compis y ofrecerles las distintas fechas que el ayuntamiento de dicha localidad tenía disponible, tras negociar estas, se decidió actuar el domingo 27 de septiembre del 2020. 

Esta vez se trabajaría sin intermediario, con lo cual yo ocupé su puesto. De esta forma se esperaba que todo fuera más fácil. La vez anterior, este, en vez de facilitar todo, lo complicó más. Por decirlo finamente no fue un enlace, fue una barrera. 

Fui el encargado de todo el tema burocrático, algo que fue muy sencillo y de una forma amigable y encantadora. De hecho las condiciones económicas que nos ofrecieron, eran distintas a la de la vez anterior, pero mucho más ventajosas.

Ahora no nos hacía falta ensayar, ni dudar de nada, ni pasar nervios, solo nos quedaba esperar el día 27 y pasarlo de maravilla. 

Yo en esos días a parte del tema burocrático, estuve pensando y planificando, con mi madre, una mejora en mi vestuario y  maquillaje que creo que fue en lo único que estuvimos más flojo porque el resto fue de lujo.

¡¡¡Qué alegría cuando repites un espectáculo y sobre todo porque lo que has hecho ha sido de tu cosecha y la de tus compis y  ha gustado!!!.

 



domingo, 6 de diciembre de 2020

LA TARDE QUE ME ENAMORÉ DE DON JUAN.


Por todos es conocido que Don Juan es un personaje rebelde, valiente y libre, pero en esta ultima cualidad se pasaba un poco y más que libre era libertino, por tanto, necesitaba de vez en cuando que le leyeran la cartilla y lo metieran en "verea", y eso mismo necesitábamos mi compañera  María José y yo, bueno sobre todo ella que por algo es apodada "la rebelde", esto ultimo es broma, pero es cierto que lo  necesitábamos, así que para que nos metieran en cintura nos citamos con Paco Cabrera el martes 1 de septiembre del 2020 en el Grand Café. 

Como bien sabéis íbamos a realizar una lectura dramatizada de Don Juan Tenorio en una televisión de Pizarra, llamada Fion TV. 

Era una colaboración que íbamos a hacerle a Paco, por tanto, ni había un nivel de exigencia de ensayos, ni quedadas, ni nada, pero María José y yo queríamos quedar con Paco para que nos marcara unas directrices a seguir, qué tipo de interpretación hacer etc. Primero porque él es el que dirige el programa y por tanto el que tenía claro que quería que se mostrara en tv y segundo porque él sabe más que nosotros y nos daría una visión que ambos no teníamos. Visión que a mí me vino de maravilla, pues no solo me dio una nueva forma de interpretar al conquistador, sino que incluso me hizo ver a Don Juan de otra manera, es más me sentí como Doña Inés pues me hizo amarlo. 

A mi nunca me gustó ese personaje. Cuando Eduardo Nieto montó Don Juan Tenorio, hace ya mil años, había una especie de leyenda urbana que decía que me daría ese personaje a mí. Luego no lo hizo. Si os soy sincero así de primeras me dio un poco de coraje, pero luego me ofreció Don Luis Mejía. Al trabajar a este y ver como se trabajaba el otro personaje empecé a enamorarme de Don Luis y a cogerle mucha tirria al protagonista. ¡¡¡ Siempre me pareció tan plano!!!. Es más,  pensaba que dentro de la pieza el más aburrido y menos interesante era él.

Dicho todo esto entremos en materia, esa tarde, desde que salí de casa hasta que volví pasaron como unas 4 horas, y no porque trabajáramos a destajo, sino porque María José, Paco y un servidor, somos 3 papagayos y además de trabajar, hablamos, hablamos y hablamos...

De hecho lo que es trabajo hicimos solo 3 pases del texto. Es importante aclarar que no leímos la pieza entera, sino los fragmentos más importantes, esto en tiempo serían unos 20 minutos cada uno. 

La primera lectura, fue de calentamiento, pero vamos yo lo di todo, o sea, que lo hice tan plano como solía entenderlo. Tras leer, Paco tomó la palabra y me hizo ver que ese personaje está lleno de matices y pasa de ligón, a conquistador, a enamorado, a chulesco, a miedoso, a asustado, a valiente, a espiritual, en nada de tiempo. En pocos párrafos y en pocos versos, ya digo en menos de 20 minutos, la cantidad de matices y pasajes emocionales era brutal. 

Fue explicarme eso y mi mente empezó a crear. Siguiendo esas indicaciones hicimos otra lectura, para la cual, pese a estar sentado y en un local público, utilicé distintas posturas, según el matiz del personaje, me hice de  distintos tonos de voz, entonaciones etcétera, y me noté como iba pasando de un sitio a otro, y la verdad que gracias a Paco comprobé que es un personaje riquísimo. Aunque aquello era simplemente una colaboración, me pareció una gran oportunidad para actuar, aprender y  disfrutar de esa joya.

Además a mí siempre me ha gustado mucho el verso, el Siglo de Oro y oír mi voz retumbar así en plan grandilocuente, en ese local prácticamente vacío donde estábamos, fue un placer. Esto último me hizo subir más. Además, como este tipo de actuaciones son muy teatralizadas y a mí eso me gusta mucho, todo fue perfecto. 

Luego hicimos el tercero, este ya mientras merendábamos, para asentar todo. En este estuve como más controlado, o sea, sabiendo qué hacer y cómo, por tanto, me quedó, o yo lo noté así, más sobreactuado. En el pase anterior me dejé llevar y salieron cosas muy chulas y esta vez, lo busqué o quise repetir y no fue tan chulo. 

Aunque con la "nueva normalidad" te exigen y recomiendan que cuando vayas a un bar tomes tu consumición en la terraza, nosotros lo hicimos en el interior. ¿Nos saltamos la norma a la torera?, para nada y menos yo que soy el miedo personalizado. Lo que pasó fue que Paco nos invitó a hacer  la lectura en el interior del bar, para así no molestar a los demás consumidores y todos aceptamos, pero creo que realmente por parte de ninguno esa fue la razón. 

Creo que la de Paco fue la vergüenza, no me preguntéis por qué, yo no lo sé, Paco es un hombre de teatro, un artista, pero lo veo excesivamente pudoroso y creo que no le apasionaba la idea de que todo el mundo nos oyera leer el Tenorio. En mi caso fue, que por seguridad nos piden estar al aire libre, pero allí había más gente que en la guerra, así que lo mejor era huir. 

Como mis compis son tan apañados, decidieron quedar en el Grand Café para que me pillara cerca de casa, y siguiendo con su nivel de apañados, dejaron que yo, que soy el más asustón, eligiera dónde nos íbamos a tomar la merienda y yo, por supuesto, escogí una sala enorme, que había en el fondo del bar, allí estaba claro que no había entrado nadie en semanas, y dentro de esa sala escogí el último rincón. Tan escondido estábamos que tuve que avisar al camarero que existíamos pues ni siquiera nos había visto. Eso sí la sala estaba más oscura que la boca de un lobo, casi nos dejamos los ojos leyendo.

Quiero aclarar que no os emocionéis, puesto que el batido que me tomé, no era el que aparece en la foto. Yo no suelo ir a dicha cafetería, pero siempre he visto en su publicidad  unos batidos enormes y uno de esos me pensaba pedir, pero con la "nueva normalidad" no había carta, teníamos que mirar por Internet, María José no podía, yo no sabía y lo hicimos con el móvil de Paco, pero no se veía mucho y pedí el primero que pillé, que realmente muy especial no era.

Bueno, pues ya lo he dicho todo. Me encantó la seguridad, puesto que no me quité la mascarilla para nada, solo para beber, la sabiduría de Paco y su buen hacer, el placer de currar junto a mi rebelde, María José, donde su trato en el trabajo es maravilloso, y sus tonos leyendo eran maravillosos y por supuesto no se me puede olvidar lo mejor de todo, el camino de vuelta a casa, puesto que acompañé un ratito a Mª. José a la suya, y como hablar con ella es tan estupendo, la acompañé, en un magnífico paseo, hasta la puerta de su casa.

Y ahora cierro esta entrada diciendo que así fue la tarde/ noche que me enamoré de Don Juan. 





sábado, 21 de noviembre de 2020

ESTO SÍ QUE ES UN ÉXITO Y UN TRIUNFO DULCE.

El gran éxito del 2020 y creo que de toda mi carrera, no tuvo lugar ni en una película, ni en un cine, ni en una serie, ni en un teatro, ni mucho menos en el cementerio de San Miguel, este gran éxito tuvo lugar en un coche, el sábado 29 de agosto del 2020 último día de la representación La Málaga dulce.

Y ese éxito fue el viaje en coche que hice entre mi casa y el cementerio San Miguel, puesto que... Lean con atención, emoción, alegría e ilusión: " ¡¡¡MIS PADRES ME LLEGARON AL CEMENTERIO!!!Mis padres, los dos, mi madre y mi padre. Yo esa tarde iba al cementerio y mis padres dijeron que iban a dar un paseo en coche, entonces les dije que por favor me acercaran, más que por no ir caminando, lo hice porque me hacía mucha ilusión rememorar el verano pasado y el anterior y el anterior, cuando mis padres me llevaban todos los días que actuaba al Botánico y ese día mis padres me acercaron.

Por supuesto, al llevarme mis padres llegué al cementerio más pronto que nunca, pero iba contento, emocionado, ilusionado y encantado.

El trayecto fue muy corto pero el mayor éxito del mundo, porque este significaba que a pesar de los pesares y todo lo que habíamos pasado y vivido en los últimos meses, la mujer más valiente del mundo, mi heroína, me llevaba al cementerio a trabajar, como siempre hacíamos, y yo  por ello iba muy, pero que muy feliz y ese fue el gran éxito del día, de la noche, del año y de mi carrera.