miércoles, 5 de agosto de 2020

" EL TERRAL" MAÑANA, TARDE, NOCHE Y MADRUGADA. III.

¿Creéis que no completamos todo el soneto de Rafael de León? Pues estáis muy equivocados, claro que lo hicimos. Esta semana también hubo Terral por la mañana. Era el único horario que nos quedaba por completar y allí que estuvimos todos, pero todos, todos. De nuevo en nuestro jardín favorito, ese céntrico parque de Picasso, donde haga el calor que haga y sea la hora que sea allí hace fresquito, nos reunimos para ensayar.

Pues sí el sábado 1 de agosto del 2020, aun con la resaca del jardín y el cansancio de toda la semana. Madrugué, organicé todo en casa lo más rápido posible y me fui al jardín. No llegué muy bien de tiempo. Veréis la cita era para las 11.00 y yo hice todo lo posible por llegar puntual, pero de pronto nos atrasaron la cita 15 minutos más y claro ya me lie yo solo y llegué sobre las 11:20, pero diré a mi favor que no fui el último en llegar.

Bueno, lo del sábado fue muy sencillo. Yo diría que casi para cubrir el expediente, se ensayó la obra de las piezas cortas.

El director nos explicó, bastante bien y con detalles, como iría la misma. Números musicales, presentaciones, por cierto, que yo la mía no me la sabía, la leí y me dio indicaciones, orden, montaje y desmontaje de escenografía etc.

Y por último ensayamos 2 de los 3 entremeses que hacemos.

En el primero pasó algo que no me gustó nada y que sabía que iba a ocurrir. Al acabar uno de mis compañeros me dijo: " Te ha salido un poco Gorostiza" y era totalmente cierto.

Mi personaje en la pieza larga se llama así y tanto este como el del entremés son dos personajes muy parecidos, pero yo quiero darle un toque claro que los distinga, pero no lo conseguí. Fui a lo fácil, tiré este personaje por el mismo lugar que tiro con Gorostiza y se notó. Debo cambiarlo ya y con urgencia, pero es que realmente no doy para más.

Luego se ensayó el otro entremés. Donde hubo algunos que otros parones, pero no por mi causa. Este si lo llevó bien amarrado. Sobre todo, porque contesto preguntas, entonces no tengo miedo de no saber dónde o cuando me toca.

Este se repitió varias veces, lo que me sirvió para afianzarlo todo mucho más.

Y listo repetido el segundo entremés unas 2 o 3 veces, nos fuimos.

Llevaba una semana tan larga, que saber que a partir de ahí no tenía nada que hacer hasta el día siguiente a las 20:00, me parecía un sueño, así que estuve presente en el ensayo, física y actoralmente, pero mi cabeza decía: " En un rato me voy".

Y como conclusión. Entre la mañana, la tarde, la noche y la madruga, me quedo con estas dos últimas.

 





UN MINI PREVIO MUY MINI.

Últimamente los previos que estoy viviendo son bastante cortos. Aunque os soy sincero me gustan los previos así. Odio esos previos dónde te tiras 4 o 5 horas en el lugar de actuación, manos sobre mano, acumulando nervios que antes no existían. Además, que eso también son horas de trabajo que no cuentan, así que cuanto más cortitos mejor.

Solo hay un lugar donde me gusta que los previos sean largos y es por el encanto del lugar. Ese sitio es; el Jardín Botánico de Málaga, pero el del viernes 31 de julio del 2020 fue qué lástima, pues el previo fue muy corto. Llegamos a las 20:30 y la función empieza a las 21:30. Yo hasta las 22:10 aprox. No empiezo, pero para las 21:30 me gusta estar medio listo.

Como os dije en entradas anteriores, acabamos del ensayo de El Terral pasada a las 20:00 y mientras recogimos, cogimos el coche y tal, fuimos muy retrasados, tanto es así que cuando íbamos en el coche, mi compi Celia y yo, camino al jardín, nos llamó la jefa para ver por donde vamos. Es más, cuando llegamos, nos bajamos del coche e íbamos cargados, ajetreados y acelerados, caminando para el jardín nos encontramos a la jefa en la puerta, pero nos saludó muy amablemente, así que no íbamos tan retrasados.


Ya con toda la tranquilidad del mundo, entramos Celia yo, esperamos que Dani cogiera su vestuario, yo también cogí el mío, mis accesorios y tranquilamente nos dirigimos hasta nuestro lugar de preparación. Yo como hago este año, prefiero maquillarme y vestirme solo y me quedé en la zona forestal del jardín, mientras que mis compañeros se marcharon al “cuarto de baño-camerino”. La verdad es que me dio pena despedirlos, pero por otro lado me gusta ese momento de relax, libertad, soledad sin mascarilla y con seguridad.

Tampoco tenía mucho tiempo libre con lo cual rápidamente me pone puse manos a la obra, pero a la vez me dediqué a estar conmigo, me metí en un rinconcito del jardín, en unas escaleritas de piedra, rodeado de plantas, con el sonido del agua muy cerca. Allí me quité los tenis y los calcetines para descansar los pies y tranquilamente me puse a cenar y después a maquillarme y ese tiempo lo aproveché para llamar y hablar con mi madre y hacer una videollamada con mi sobrina. Me sentía una vez más como un actor profesional, que usa un   lugar de donde está, que no es suyo para convertirlo en un rinconcito de su propia casa, porque hace tiempo que no está con su gente y quiere estarlo.

Y hablando con mi sobrina escuché un ruido, vi como una sombra humana que pasaba cerca y me asusté, pero era mi compañero Dani. Ya eran las 21:30, e iba a su lugar de actuación, así que corté la videollamada y estuve hablando con él. No solo te esto sino del proyecto de la visita teatralizada en Alhaurín de la Torre.

Se fue a actuar, me vestí, me arreglé, me perfumé, recogí todo y me fui a soltar las cosas a la casa de los administrativos, pero esta vez como había dos grupos, pensé que me podían ver y las guardé en el museo y me fui a mi lugar de actuación a esperar.

Allí lo que hice no fue, 1000 fotos porque ninguna me gustaba y pelearme con el blog que no me dejaba poner el formato de las entradas como yo quería, gracias a que lo han mejorado y han cambiado el interfaz. No me preguntéis que es interfaz porque no lo sé

 


YO ACTUÉ PUESTO QUE ÉL NO VINO.


Conozco tanto a Rafael Echevarría que sé cuándo va a venir y cuando no. Y hoy sabía que no lo haría, no sé por qué, pero una vez vestido de él, no me salió de forma espontánea, ni los andares, ni la bondad ni el biorritmo de este personaje.

Es más, en principio no fui consciente de ello, pero el primer día de actuación me hice una sola foto, y como dije en entradas anteriores, me impresioné al ver que lo que reflejaba el objetivo de mi cámara era a ese hombre. Además me hice unas cuantas fotos más y todas me gustaban, pero en cambio hoy, viernes 31 de julio del 2020, me hice mil fotos y en ninguna lo veía, me veía a mí disfrazado, con cara de papa, muy colorado, muy raro no era él. Y luego cuando antes de actuar empecé a calentar el personaje, era la voz del personaje la que me salía, pero no con su musicalidad y su naturalidad.

Pese a todo salí muy contento a actuar, repleto de ganas, pero en cuanto hice el saludo, empecé a hablar y me di cuenta estaba haciéndolo todo para que Rafael estuviera allí: La forma del cuerpo, sus movimientos, su voz, su manera chulesca de hablar, sus chistes, bromas típicas y todo estaba teniendo una ejecución perfecta, pero no estaba la esencia del personaje, de hecho, no caminaba con su esencia.

Puedo decir que ha sido un pase maravilloso, que me lo he pasado muy bien, ha acabado muy contento, lo he disfrutado mucho,  el publico tambien, pero él no estaba.

La broma inicial creo que no se ha entendido, y por tanto se han quedado un tanto cortados, o sea, que no he empezado con buen pie. Además, estaban colocados de una manera que era difícil llegar a todos.

Hoy he mantenido muchísimo la distancia de seguridad, he sido excesivamente escrupuloso con ello. En muchos momentos he ido el primero, solo y sin hablar. Si hablaba, los de atrás no me iban a oír, y se podían enfadar, así que por ejemplo al subir al mirador, bajar o por el paseo de la ninfa, iba en silencio y cuando hablaba era en los espacios más amplios.

Aunque podría evaluar el pase con un 8 o un 9, que es muy buena nota, es nada comparado con la semana anterior que fue una excelencia. Es verdad que Rafael no estuvo, pero el grupo tampoco fue el de la semana pasada, las cosas como son. Pero pese a ello, han sido muy simpáticos, agradables, pero nada que ver con la familiaridad y el cachondeo generalizado de la semana anterior.

Si la semana pasada me sentía como un barquito de recreo paseado por un río, donde el agua fluye y todos vamos dejándonos llevar por la corriente y yo soy el barco que los guía. Hoy era un caballo que tira de un carro cargado de gente y cuesta arriba, donde yo era él que tiraba de todo y todo dependía de mí.

Podría hacer, como siempre, dos crónicas post-pases de los dos pases realizados pero sólo voy a hacer una. Porque hoy en vez de dos pases de 25 minutos, he hecho uno de 50, puesto que he empalmado los dos. Cuando llegué al mirador pensé que quizá me estaba alargando demasiado, pero pese a todo lo estaba pasando bien, quería que el público lo disfrutara y para tres semanas que estoy me dejé llevar, no corrí, la bajada hasta el museo el público fue lento y yo les seguí el rollo, no los hice correr, así que, cuando fui a buscar al segundo grupo, Celia estaba entreteniéndolos hasta que yo lleguara. Menos mal que es muy lista y me hizo ver claramente que ella ya había acabado, pues yo no sabía nada.

Por tanto, no sé distinguir muy bien cosas de un grupo o de otro, primero porque se me lían los recuerdos y segundo porque los dos grupos han sido muy parecidos.

El primer grupo fue muy divertido, pero en el segundo había muchas familias, muchos grupos de amigos y demás, por tanto, se conocían entre ellos y eso dio mucho juego. Con el primero ha ocurrido algo muy gracioso. Cuando Rafael llega al mirador, siempre invita a alguno de los invitados a probar la sonoridad de la pérgola, pues en ese grupo han querido subir y probarla casi todos daba igual la edad, desde los más pequeños a los más mayores. Nunca me pasó eso subía uno y otro y otro y otro.

Había un chaval que decía que no era de fiar que no lo contratara, una mujer de Barcelona muy educada con la que charlé mucho, además como los trataba de amigos, les decía que no le habrían cobrado entrada y eso también nos dio para mucho juego y bromas durante el camino. Aunque también es verdad que había unas señoras que iban a su bola y cortaban el fluir normal.

En el segundo grupo cuando dije que la mayoría de la arqueología que había en el jardín ahora está en el panteón de los Echevarría, hubo un chico que me defendió y eso es la primera vez que me ha pasado, además con todo el grupo en contra, eso también fue divertido.

Como el juego en el banco de los enamorados que acabó con una risa generalizada. Eso solo pude hacerlo en el segundo grupo, en el primero por la falta de tiempo no. La verdad que cuando me despedí del segundo noté caras de pena, como que querían más, caras de alegría por conocer a Rafael, comentarios jocosos sobre lo que habíamos hablado durante el camino y un fuerte aplauso. Ya digo Rafael no estuvo en esencia, pero fue otra gran noche.

No me dejé llevar, sino que yo controlaba todo, pues al no estar el personaje, temía perderlo, entonces me autodirigía y me juzgaba durante toda la actuación, que si la voz, que si el acento, que sí...

Pero repito, fue una gran noche y el broche de oro lo puso mi compañero Samu, de administración, cuando acabé, coincidí con él que andaba apagando el jardín y cerrando el museo y me dijo: “Lolo que me gusta ese acento vasco que haces, me encanta. Te he estado oyendo y siempre me ha gustado mucho”.

 



 

 


lunes, 3 de agosto de 2020

EL TERRAL MAÑANA, TARDE, NOCHE Y MADRUGADA. II.


El ensayo de El Terral, del viernes 31 de julio del 2020, es el ensayo de Javi Rey. Él fue el que me dio ánimo y el que me hizo pasar de ser un irresponsable a un actor muy profesional. Ya os contaré el por qué más adelante. Ahora volvamos al soneto de amor, escrito por Rafael de Leon  y adaptado al grupo de teatro El Terral y a mis ensayos con ellos.

Si mi adaptación para esta semana decía aquello de “En El Terral hay que estar siempre presente, mañana, tarde, noche y madrugada”, el ensayo del viernes 31 de julio del 2020 fue el de la tarde, pero vamos el de toda la tarde, en él podimos ver la evolución del sol y como afecta al ser humano, porque empezó, bueno nos citamos a las 15:00 y acabamos a las 20:00.



Viernes 31 de julio del 2020:



No me preguntéis el por qué, pero yo tenía muy claro que habíamos quedado a las 15:00 en la casa de una compañera, en el Rincón de la Victoria, pero tampoco me preguntéis por qué no dije nada.

De nuevo nos fuimos en el coche de una compañera y esta que es super puntual nos citó a las 14:50, a mí me pareció tarde, pero no dije nada.  De hecho, cuando llegué al lugar de la recogida, dos de mis compañeros, la chica que conduce y otro más, estaban en una terraza, sentados tranquilamente, tomando café. No entendía nada, pero me senté con ellos, mochila en la espalda, mascarilla en la boca, camisa de Rafael Echevarría, pues esa noche actuaba en el Botánico, en una mano y abanico a máxima velocidad en otra. De alguna manera tenía que recuperar el aire perdido en la subida de la Calzada de la Trinidad, a las 14:50 de la tarde, bajo un sol de justicia y en pleno verano. Cuando llegó el compañero que faltaba, nos subimos en el coche y emprendimos el camino.

Pero la parsimonia seguía siendo el eje principal del viaje, es más, fuimos a una gasolinera a comprar para merendar, a echar gasolina etc. Seguía sin entender nada.

En esa gasolinera mis dudas se despejaron, puesto que la compañera de la casa, preguntó preocupada qué dónde estábamos, pues eran más de las 15:00 y  no aparecía nadie y allí fue donde se resolvió mi enigma, pues los compañeros pensaron que habíamos quedado a las 15:30.

Pues bien, sobre las 15:30 llegamos y faltaban más compañeros. Mientras estos llegaban y como somos muy responsables hicimos un repaso completo, a la italiana, de las piezas cortas.

Yo iba muy tranquilo pues repasaríamos la obra larga, pieza que controlo, donde salgo poco y con un personaje más bien estático, por tanto, pasaría la tarde sentando, en la entrada del local, al fresquito y con mi texto en el mano pendiente a cuando debía salir y poco más, pero mis compañeros pensaron que lo mejor era ensayar completa la pieza gestual.

Después de hablar un poco de la organización de esta, los cambios de vestuarios, necesidades y demás. Imaginaos sentados en ese lugar cálido, con toda la morriña del post almuerzo y de pronto nos dicen, venga ahora a actuar.

Una pieza de 1 hora y pico, que con parones y repeticiones duró casi dos, en ese garaje, a las 16:00 de la tarde, con un sol de justicia y saltando, corriendo, etc. Me sacaron toda mi energía como si me la ordeñaran.

Si os digo que mi primera aparición en la pieza es corriendo, pero vamos no llega ni a un minuto, pues cuando lo pasamos, lo hicimos a un 50% de energía y tras ese minuto yo sudaba más que cuando corro los 50 diarios.

Es cierto que estaba alerta y sabía siempre cuando salía y para qué, pero en las partes coreografiadas y sincronizadas fui un pato, gracias a mí, se repitieron todas. La obra seguía y hubo un momento que ya no sabía ni donde estaba, era como un zombi.

Pues bien, acabada la pieza, pensé: “Bueno a las 20:00 nos vamos y ya casi es la hora” pero mi gozo en un pozo, no eran ni las 18:00 y yo ya estaba para el arrastre. Unos minutitos, pocos, de descanso y a pasar la pieza larga.

Salí con ganas, pero me hice un lio en el texto y desde ahí fui desvariando, pero vamos el nivel de desconcentración fue generalizado. Había un rayo de sol que entraba por la puerta y que cada vez que actuaba me achicharraba la espalda, pero yo creo que además de eso, ese sol era un ladrón de energía, pues nos tenía muertos.

Ya no podía más y eran las 19:50, o sea, aun no habíamos acabado y en una hora y media tenía que estar dándolo todo en el Botánico, con un personaje jovial, alegre y cargado de energía, fue entonces cuando pensé que era un irresponsable, puesto que había personas que pagaban por verme y yo en vez de descansar estaba allí derrochando energía, y en ese momento vino mi mente Javi Rey.

Cuando yo fui a rodar a Velvet, compartí escena con él. Cuando acabamos los de producción vinieron a buscarme y me dijeron que aligerara que el coche de producción debía salir pues Javi debía irse ya. Ya en el trayecto de vuelta, Javi que es super simpático, me estuvo preguntando por mi carrera y tal y él me comentó que debía llegar a casa cuando antes, porque debía prepararse un poco, ya que esa noche tenía función de teatro. Venía de estar toda la mañana rodando y ya eran cerca de las 20:00.

Por tanto, me dije:" Si Javi Rey pasa la mañana y parte de la tarde rodando y por la noche actúa en el teatro y es un profesional como la copa de un pino y sabe desconectar y darlo todo, yo también, o sea, no soy un irresponsable sino un actor todoterreno. Estas teniendo vida de actor profesional como él".

Pues pese a que ese pensamiento me cargó de ánimo, el ensayo acabo pasadas las 20:00 y mientras recogimos y demás mi compi Celia y yo nos fuimos juntos al jardín y por cierto, muy tarde…

 

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PRIMERA " EXCURSIÓN" IN SITU


Este inicio de entrada no es una queja, al contrario, sería muy egoísta por mi parte si lo hiciera. Para un actor de mi nivel que haya grupos de teatro que siempre cuenten contigo y que esté repitiendo trabajos estrenado hace tiempo, no sólo es un placer, sino que es todo un lujo al alcance de muy pocos. 

Soy un afortunado porque a mí me pasa  eso y no  me quejo, pero también y haciendo honor a la verdad, a veces  lo nuevo gusta. Empezar algo desde cero, con gente nueva, con otro código de trabajo, con compañeros nuevos o en otros roles distintos a lo habituales y sobre todo si el proyecto que se inicia es para pasarlo bien,  para crear, para representarlo al aire libre y donde la improvisación e interactuación con el público es esencial. Todo eso se traduce como un regalo y hay que aprovecharlo.

Por eso creo que el miércoles 29 de julio del 2020, cuando Dani, Emilio y yo volvimos a reunirnos y entramos en La Finca El Portón de Alhaurín de la Torre, tras un viaje en coche donde la risa y los abanicos fueron los protagonistas y un paseo hasta el mismo donde sudé lo inimaginable (vaya verano), todo fue muy bonito. La creatividad se me puso a flor de piel y empecé a empaparme de todo, a no perder detalle y a crear. Mi boca era un hervidero de ideas, hablaba y salían, iba creando, organizando y preparando, sin pensar, las escenas, las posiciones, las ideas de dialogos y todo desde cero. Mis compis o me querien mucho o les parecía bien, pero a todo me decían que sí.

Bueno yo no he contado nada, pero entre esta entrada y la anterior tenéis ya algunos datos. ¿No? Pues sí, se están organizando unas visitas teatralizadas de corte familiar en La Finca El Portón de Alhaurín de la Torre. Aún no puedo dar fechas, ni horarios, ni concretar nada porque quedan flecos que definir y asuntos que cerrar, pero tal como va todo, va bien enfilado.

Y hablando de la entrada anterior os dije que teníamos carta blanca, que la única condición  que nos pusieron fue la moraleja de la historia y, se me olvidó comentarlo, el tipo de personaje que haría Dani, pero por lo demás libertad. Antes os he mentido. No partí el miércoles desde cero para crear, pues la noche antes, tras la cita en la plaza de las Flores, esbocé una idea de historia, qa mis compis les gustó y el miércoles lo que hice fue desarrollarla.

Lo primero que hicimos fue una visita detallada con Emilio, donde nos enseñó todo el lugar, a continuación nos dejó libertad de creación y fuimos buscando localizaciones para las escenas, encuentros, saludos, despedidas, entrada del publico, juegos, enseñanzas y el final. Bueno el sitio del final fue verlo, enamorarme de él y decidir que sería allí. 

Ordenamos las partes de la historia, según veíamos las localizaciones, pero Emilio después  de tenerlas todas ordenadas y por un tema puramente logístico, pidió cambiarlo todo y así lo hicimos. Reubícamos toda la historia, cosa que hicimos en menos de un minuto y creo que al final va a quedar mucho mejor y más bucólico con la nueva estructura.

Es un lujo cuando te ofrecen un escenario natural, bellísimo y te dicen que es tuyo y que lo puedes usar y montar como quieras. Pues claro te dicen eso y  te sientes como un niño recién entrado a Disney que no sabe por donde tirar, ni a donde ir, ni que mirar, pues quiere aprovecharlo todo.

Además, tenemos la suerte, porque yo se lo pedí a Emilio, que no se entrelazaran los grupos, sino que hasta que no se fuera uno, no entrará el otro y eso da lugar a que los personajes puedan interactuar entre ellos.

Cuando me encargan un proyecto, siempre, lo que  me preocupa más es completar el tiempo que me han contratado. Esta vez el espectáculo tiene que durar 45 minutos. Y la verdad que salí muy tranquilo de la finca puesto que antes de irnos, Dani y yo, hicimos un vídeo donde realizamos el recorrido y mientras, contábamos, de forma rápida, qué escenas se realizaría en cada sitio y de qué tematica se hablaría y solo eso duró 12 minutos, así que cuando haya textos, personas, desplazamientos, entonaciones, juegos, etc llegaremos a los 45 sin problema.

Acabamos la tarde visitando unos lugares muy característicos del pueblo. Así que entre el lugar, el desplazamiento, las bromas y las risas con Dani y el arte de Emilio, más que un trabajo aquello fue como una tarde de excursión.

 

 


EN LA PLAZA DE LAS FLORES NACIÓ EL PROYECTO FLOREADO.


Esto sí que ha sido un visto y no visto. Dos mensajes de WhatsApp, una merienda en la plaza de las Flores y listo, un nuevo proyecto en marcha, y las cosas como son, tiene buena pinta.

Os cuento con un poco más de detalles:

El Domingo 19 de julio 2020, recibimos Dani y yo, un mensaje por WhatsApp.

Desde que en febrero del 2020 hicimos la actuación en la Gala Drag Queen de Alhaurín de la Torre, ambos tenemos montado un grupo de dicha aplicación, junto a Emilio, que fue quien montó dicho espectáculo. Pues bien, ese domingo nos escribió para decirnos que tenía que hablar con nosotros pues nos iba a proponer un trabajo.

Me hizo ilusión recibir dicho mensaje, pero, entre El Terral, la nueva situación que vivimos y otros trabajos, la cosa quedó ahí y poco más, no le di más vuelta.

Pero 8 días después, el lunes 27 de julio del 2020, Emilio nos volvió a escribir para decirnos que tenía que quedar con nosotros sí o sí, pues ya era inmediato la puesta en marcha de ese nuevo proyecto.

Arreglamos nuestras agendas, miramos cuando teníamos libre y el primer día que podíamos quedar, era el martes 28 de julio del 2020, o sea, al día siguiente.

Con nuestras mascarillas puestas, nos reuníamos en la plaza de Camas, para emprender nuestra ruta hacía un lugar donde tomar algo. Emilio para sofocar el calor quería un sitio cercano, yo un sitio al aire libre y sin mucha gente por el tema de la seguridad, a Dani le daba igual, pero muy goloso, prefería una tetería con una buena carta, yo también la verdad, pero antepuse la seguridad a eso. Así que tras dar algunas vueltas acabamos en la plaza de las Flores.

El sitio fue perfecto, una terraza, poca gente y nosotros sentados muy alejados de todos, gel antes y después de la consumición y las mascarillas puestas en todo momento, solo las despegábamos para beber.

Bueno pues muy seguros y después de una pequeña introducción y puesta al día a nivel personal, empezó la reunión.

Emilio nos había adelantado algo del tema, pues nos había hablado de unas posibles visitas teatralizadas, sobre cierta temática. Nos dijo que esas se dejarían para el otoño y que para el verano y de manera inminente, quería realizar otro tipo de visitas, sobre una temática muy chula, además quería montarla, ya. Sería en un entorno muy natural, repleto de flores y jardines, además el propio ayuntamiento, habían pedido que fuéramos nosotros los actores.

Emilio nos dejó libre elección sobre la historia a contar, sobre el lugar de actuación, sobre el elenco tanto en el número de participantes como  quienes serían, libertad en los elementos, accesorios a usar, el vestuario, etc.

En la misma reunión, se negoció la moraleja del show, puesto que nos han solicitado que sea un espectáculo infantil, pero a la vez para adultos, o sea, para toda la familia.

Ofrenciéndonos carta blanca en todo y esperando qué le ofrecíamos y qué presupuesto le presentábamos el proyecto inició su marcha. 

El siguiente paso era visitar el lugar de actuación, de nuevo volvimos a mirar nuestras agendas, y el unico día libre era al día siguiente, así que en la plaza de Camas donde nos encontramos, nos despedimos y nos citamos para mañana.


 

 


" EL TERRAL" MAÑANA , TARDE, NOCHE Y MADRUGADA. I


"En el amor hay que estar siempre presente, mañana, tarde, noche y madrugada”, este fragmento del poema Cuatro sonetos de amor de Rafael de León, y que tan bien recitaba mi admirada Lola Flores, viene muy bien para empezar esta entrada y para definir como ha ido la semana de ensayos con El Terral.

Hemos quedado tres días y  dicho soneto se puede adaptar para definirlos perfectamente, diciendo: “En el Terral hemos estado siempre presente mañana, tarde, noche y madrugada” 

Bueno me dejo de sonetos y os cuento como ha ido la semana y entendereis el por qué esta introdución.

La primera reunión tuvo lugar el lunes 27 y fue la cita de la noche y la madrugada.


Lunes 27 de julio de 2020:


Bueno, pues habíamos quedado para ensayar el martes, pero a uno de los compañeros le cambiaron su horario laboral a última hora, nos pidió hacer el ensayo el lunes y como todos podíamos aceptamos y a ensayar que nos fuimos.

Este compañero no salía de trabajar hasta las 19:00, así que quedamos a partir de las 20:00  para echar todas las horas que fueran necesarias.

Se ensayó en el Rincón de la Victoria en casa de otra compañera. El sitio era impresionante, un chalecito maravilloso, con vistas al mar, con su jardín, su porche, sus árboles. Vamos una casa de verano donde pasar una maravillosa velada. Ahora eso sí el calor era horroroso.

Nos habían citado a las 19:30 para ir bien de tiempo, nos íbamos en el coche de una compañera, y para no llegar tarde, porque ella es muy puntual, me fui muy adelantado. Llegué el primero, pero sudando como un pollo, es la primera vez en todo este jaleo, que me molesta realmente la mascarilla, de camino a la cita pensé que me desmayaba.

Bueno emprendimos el viaje y llegamos al lugar de la cita. 

Una vez todo el elenco reunido, entramos al lugar de ensayo, un garaje transformado en sala de piano, en sala de ensayo y clase de yoga. Aquello era un paraíso, qué sitio más maravilloso para ensayar, si no hubiese sido por el calor, el sitio era maravilloso.

Tras montar, mesas, posibles sofás y organizar qué se iba a hacer, empezamos, lo primero fue montar el final de la pieza larga. Una vez hecho se repasó unas cuantas veces y empezamos un pase completo de la pieza.

En este pase me sentí muy bien, pues hubo risas de compañeros, fluidez, porte del personaje y sobre todo dije bien el texto, mis entradas, mis movimientos y Antonio el director me dijo que muy bien.

Ya era noche cerrada y nos dispusimos todos, en la mesa familiar y respetando las distancias, a cenar. Fue un momento muy bonito de elenco, de unión. Fuimos organizando cosas para las actuaciones, próximos ensayos, contamos anécdotas, ya digo fue un momento chulo, que yo disfruté a un 60%. La nueva situación que vivimos no me hacía disfrutarlo al 100%.

Acabada la cena, vino otro pase completo. Fue en ese momento donde los compañeros empezaron a decaer y yo que soy noctambulo por naturaleza, se sentí muy feliz de iniciar ese ensayo de noche. 

Jamás he ensayado por la noche, pero creo que es el momento más idóneo, ya no hay prisas, no hay ruido, no hay nada, solo ensayar.

La situación sanitaria que vivimos, lo sé soy muy pesado, pero me está influyéndo demasiado, además de mi propia situación personal, me hacía no estar feliz al 100 %. Estaba pendiente de controlar todos mis movimientos, estaba sentado en una silla de donde no me quería mover, intentaba no acércame a los compañeros, no compartir nada. Estaba un poco tenso, pero pensaba: " Este ensayo nocturno pasa en otro verano, y estaría por ahí tirado, comiendo galletas, integrado al grupo y siendo el hombre más feliz del mundo". Pero también pensé: " Lolo, no seas tan miedoso, no pienses tanto en el mañana, disfruta del ahora y de esta velada teatral".

Este ensayo salió más flojo porque estábamos más cansados, bueno yo no, yo lo di todo.

Llegué a casa a las 2:00 de la madrugada, cansado, asustado y encantado. 

 

 

 

 


domingo, 2 de agosto de 2020

EN MALAGA POCO DULCE Y MUCHA SAL.


Muy poco dulce hubo en el primer ensayo de la pieza La Málaga dulce. Cuando hago esta afirmación la hago un poco en general, pero muy especialmente lo digo a un nivel particular, o sea, que lo digo por mí. Pues no solo no llevé una propuesta de personaje, sino que además no me sabía ni una frase del texto y lo que es aun peor, ni siquiera me lo había leído entero.

Dos pases hicimos del texto, uno solo para Eduardo y los compañeros actores, donde este le daba el visto bueno a tu interpretación, te decía si ibas bien o mal y el otro pase era para las anfitrionas. Estas llegaban todas juntas, como si ya fuese una representación teatral real. Una de ellas te hacía la introducción y tu hacías el texto, pues bien, yo lo leí. No fui el único actor que lo leí, José también lo hizo, pero este lo hizo con el papel en la mano, yo ni eso, lo mío fue muy fuerte, pues lo leí directamente del móvil y si os soy sincero, repito, por primera vez.

La primera en actuar fue mi Luisa, que lo hizo ya con personaje y sin texto en la mano, no se sabía el texto perfectamente, es cierto, pero ya lo llevaba casi listo y después de haber dejado el nivel tan algo me tocaba a mí. Mil veces le pedí perdón a Edu, antes de empezar e incluso con el texto ya empezado. Es que lo único que hice fue leer, pero leer literalmente, sin ningún tipo de entonación.

No me da vergüenza actuar, pero nada de nada, en cambio cuando presento un personaje por primera vez, me corto muchísimo, lo paso fatal y aun peor cuando no he hecho el trabajo previo y me presento sin hacer mis deberes. 

Lo pasé fatal, puesto que no sabia ni lo que decía y me paré mil veces. Cuando hice el pase para las chicas me salió mejor, puesto que lo leí muy rápido y fin. El personaje que voy a representar, es nativo de Granada y me gustaría ponerle un acento o deje andaluz. Hasta el domingo 26 de julio del 2020, que fue cuando se produzco todo esto que estoy contando, no le pude pedir permiso a Edu y este me lo dio.

Debo deciros que hasta que no tuviera permiso para el acento, no quise estudiar  nada para no viciarlo, además que no tuve mucho tiempo para hacerlo y lo que es peor , el texto tiene un lenguaje complicado y un orden de las ideas un poco desordenado y me daba mucha pereza ponerme a estudiar, por todo eso, fui al ensayo sin haber estudiado nada.

El ensayo acabó muy pronto, por eso no hubo mucho dulce, pero sí mucha sal, porque una vez acabado este, estuve dando consejos a dos compañeras con sus personajes.

Como bien sabeis con esto del confinamiento, he estado mucho tiempo sin actuar y lo echaba de menos, pero también llevaba mucho sin dirigir a actores y esto no lo echaba de menos, pero cuando el domingo volví a hacerlo, me di cuenta de que también echaba de menos ese momento.

Quiero recordar de esta tarde cuando llegué al cementerio que me encontré con mi Luisa en la puerta, hacía mucho tiempo que no la veía. Me alegró mucho verla y lo mejor fue que cuando entramos, todos habían desaparecido y tanto Luisa como yo, nos pasamos un rato dando vueltas por el cementerio, buscando a los compañeros. Parecía una broma que nos habían citado y ninguno estaba ahí.





POCOS PERO BIEN AVENIDOS.


Como dije la semana pasada, con la “nueva normalidad” en el Cementerio San Miguel nada es lo que era, pero quizá este sábado, 25 de julio del 2020, como era la segunda vez que se representaba las Noches de clásicos y sabíamos a lo que nos enfrentábamos, o al menos yo, todo fue más relajado.

La semana anterior fue el shock de pasar de las fiestas y la unión de esos maravillosos previos del cementerio a la frialdad y la distancia actual, pero esta vez como ya lo sabíamos pues no fue nada tan destacable.

La función empezaba a las 21:00 y Edu nos citó a todos a las 20:00, o sea, solo una hora antes de empezar, con lo cual tampoco había mucho tiempo para  hacer nada y menos yo que era el primero en actuar. 

Esta semana, no hubo reunión, con lo cual todo fue mucho más relajado y menos tenso. Desde el primer momento estuvimos separados los actores de las anfitrionas y del equipo de acompañamiento que llegaron más tarde que los demás, con lo cual en el cementerio solo habíamos 8 o 9 personas, entre ellos, Javi y Juanjo  que son con los que tengo más relación personal y  por tanto, tal como dije en el titulo ese previo fue una reunión de amigos. 

Entré al cementerio, esta vez si fui oyendo música. Una vez dentro  me fui directamente a la puerta de la sala donde nos cambiamos. Empecé a saludar y bromear con Javi, este me llamó y fuimos a ver a las Animas y ya que estaba allí, alejado de todos y cerca de un banco, procedí a cambiarme de ropa, a ponerme la del personaje, a organizar mis cosas y quedar completamente listo. Fue un proceso rápido puesto que los leotardos y el maquillaje lo llevaba preparado desde casa. 

Una vez que acabé, solté mi ropa en la sala donde nos cambiamos y de nuevo me fui al aire libre, llevé mis pertenencias más personales al lugar de actuación donde suelo descansar e hice poco más.

Tampoco hubo mucho tiempo libre, pues estuvimos solo una hora, pero el poco que hubo, lo dedicamos a hablar tranquilamente, a reír, a contarnos cosas, siempre guardando las distancias, con las mascarillas puestas y con mucho relax. Estábamos muy bien, sobre todo Javi y yo que no paramos de hacer bromas. Me reí mucho pero sin la alegría que normalmente nos solía embargar.

Casi sin darnos cuenta dieron las 20:50, quedaban solo 10 minutos para empezar así que me fui a mi lugar de actuación a probar la voz, hacer fotos, repasos y esperar.

Este previo fue como esas tardes de domingo cuando uno era joven que tras pasar la noche de fiesta con tus amigos, al día siguiente quedabas otraz vez con ellos para irte de teteria. Estabas muy bien acompañado, charlabas y eso pero ya el cuerpo y la atmósfera en general no era tan abierta y festiva, era ya solo algo íntimo para nosotros, pues este previo fue así. 

   


sábado, 1 de agosto de 2020

CRÓNICAS DE NOCHES DE CLÁSICOS II


Y el sábado 25 de julio del 2020, en el Cementerio de San Miguel, tuvo lugar la segunda de las Noches de Clásicos.

Una vez más, y por segunda semana consecutiva, me metí en la piel de Jorge Manrique.

Hicimos cuatro pases. 

Cada vez que acaba un pase, vólvía al lugar de actuación, recogía unas monedas que tiraba al suelo, las metía en su bolsita, me colocaba la bolsita en el cinturón, volvía a mi lugar de descanso, me desinfectaba las manos, me ponía las gafas, bebía un poco de agua y dictaba en el móvil las crónicas post-pases. Crónicas que ahora podéis leer, si queréis claro está:



 1. Con mascarilla:


" He actuado con mascarilla, sí lo que oís, dentro de todo este batiburrillo de novedades donde vivimos, está la de haber actuado con mascarilla.

Si la semana pasada me preocupó la voz, por si estaba demasiado baja, esta semana con el tema de llevar mascarilla, la voz me ha preocupado mucho más. Lo principal para mí era que la gente me oyera y que se entendiera lo que decía. Hoy a mi deseo de que el mensaje se comprendiera se le ha unido el de  que se oyera.

Debido a eso, he subido demasiado el volumen de voz y creo que por ello, no me he metido realmente en el personaje del soldado triste, derrotado y penoso. He sido más el profesor, que hacía al principio, que más que interpretar, contaba el texto.

Para llegar más al público, he mirado mucho a la gente, pero esta estaba muy seria. El grupo estaba un poco mal distribuido.

Mientras esperaba para salir, empezaron a llegar personas por todas partes. A este grupo han llegado muchos tarde y han empezado a venir por los pasillos hasta llegar al lugar donde estaba la anfitriona, muy cerca de mí, por ello, me han visto mientras esperaba y por más que me escondía me seguían viendo.

Entre la mascarilla, la gente que me había visto ya y el tipo de mascarilla que llevaba, un poco viejuna, he salido nervioso a actuar y en un momento pensé que iba a quedarme en blanco otra vez.

No he sentido que actuaba, sino que soltaba el texto. Agradezco actuar con mascarilla, puesto que es mucho más seguro, pero se pierde. Creo que debo actuar como siempre, pues, aunque no me vean la boca, debo darlo todo, quizá más que antes para que con mis ojos, tonos, gestos y movimientos exprese lo que se pierde al llevar la boca tapada.


 

2. Matizando y disfrutando:


Esta vez me he dejado llevar, lo he llenado de matices nuevos, que hasta ahora, no había hecho jamás. He querido llenarlo de realismo y para eso he hecho titubeos, he pensado qué decir, he repetido palabras, como con dudas. Con todo esto he ido dándole una tonalidad al texto grandiosa e impulsado la pena, he mirado con pena y los nuevos movimientos del personaje me han gustado.

Lo he hecho todo mío, no he seguido los tonos, los movimientos y las entonaciones que tenía tan marcadas. No he seguido las instrucciones, sino que he estado viviendo el texto y me ha gustado.

De nuevo he visto al público muy frio, aunque había algunas personas que hacían movimientos de afirmación cuando yo hablaba. Al acabar he oído un aplauso muy grande.

Me ha gustado mucho el pase y lo he pasado muy bien.

Ya solo me quedan dos pases, pero estoy feliz, porque ya le he pillado el punto. Ya sé lo que hay que hacer y quiero disfrutar los dos pases que me quedan.

Eso sí me he equivocado en una palabra, rio, que he tenido que repetir, pero me da igual, porque ha quedado muy bonito. Si el público solo se queda con ese fallo, es que se han quedado en la superficie y no han entrado en la esencia, con lo cual me da igual.

Hoy no me siento tan triste, quizá la semana pasada asuntos personales me hacían interpretar un hombre triste pero al acabar  me seguía sintiendo así .Hoy solo lo interpreto.

Por cierto, antes de empezar el pase, la vela con la que salgo se me ha roto, la he tenido que dejar en el suelo y justo antes de salir me he dado cuenta que tenía un chorreón de cera en el zapato y me he tenido que poner a limpiarlo.

Al acabar, María José se ha acercado para arreglarme el cuello y me he asustado porque pensé que había hecho algo mal.

Estoy deseando empezar el siguiente pase.



 3.- Confirmando y secando:


Mi compañera ha hecho una introducción diferente a la prevista, estaba esperando un poco a mi bola y de pronto ha hecho mi presentación, me ha pillado a destiempo y he tenido que salir corriendo.

Creo que este pase también ha salido bastante bien yo me he sentido muy integrado, muy motivado, muy metido. Vamos que ha ido estupendo, la verdad.

Ha habido un momento en el que he notado la boca excesivamente seca y no sé fue raro, pero por lo demás ha ido muy bien. 

Me he visto un poco más fuerte y menos triste que la vez anterior, pero he vuelto a hacer mis parones, mis pensamientos, mis repeticiones…

He hablado muy directo a la gente, había algunos que estaban muy quietos, otros muchos han asentido con la cabeza y estaban muy metidos en lo que yo les decía.

Me he sentido a gusto, la verdad, lento, pero a gusto, sereno y tranquilo. Claro está ,con las limitaciones de actuar con máscara, pero muy bien.



4.- Qué bonito:

 

He acabado mi relación con Jorge Manrique y las Coplas a la muerte de su padre, oyendo un:” Qué bonito” Esto ha sido lo que he oído al acabar.  He terminado mi monologo, e he ido a mi lugar de descanso  y he oído a una señora decir esta frase y a continuación ha comenzado el aplauso.

Este era un grupo cargado de niños, con lo cual, sabía que mi monologo no era lo más idóneo para ellos, pues no era ni divertido, ni fantástico, ni estupendo ni nada, pero esto no me ha coartado en ningún momento, me ha hecho crecerme, desconectar y seguir a lo mio. Es más, para atraerlos de alguna manera ,los he mirado mucho a los ojos y les he hablado directamente a ellos. Por cierto, en primera fila había una señora super atenta a mí y que asentía cada una de mis ideas.

He estado muy tranquilo, he hecho menos pausas que la otra vez, pero he ido muy tranquilo. He estado muy relajado y disfrutando cada parte. La tristeza no ha sido muy exagerada, he estado más sereno, pero creo que la voz y el mensaje han llegado y yo lo he pasado muy bien."

 


 


FOTOS OFICIALES DE " NOCHE DE LOS CLASICOS " II.


Una vez más las entradas de las visitas nocturnas al Cementerio de San Miguel, en las que participo,  concluyen con las fotos oficiales, las pubicadas por la productora Eventos con historia y realizadas por Eduardo Nieto.

Estas corresponden al sábado 25 de julio del 2020 de Noche de los Clasicos.




CAMINO DESCONECTADO HACIA LA MAGIA.


Tarde del viernes 24 de julio de 2020, primera visita teatralizada en el jardín botánico de Málaga y primera de este extraño verano de la “nueva normalidad”.

Debido a las circunstancias que estamos viviendo, no quise que mis papas me llevaran al jardín y por supuesto tampoco quería irme en el bus. Nada de transporte público por ahora. Esa es mi nueva filosofía.

Por todo ello decidí ir caminando. Pese a ir cargado con el vestuario, el calzado, el maquillaje, el bocata, los accesorios y el calor, me fui andadito. Según el Google Maps, de mi casa al jardín hay una hora y un minuto de camino.

Como Soraya, la “jefa”, me había dado el visto bueno para llegar a las 20:00, salí de casa a las 19:00, con tiempo más que suficiente, pues bien, ahora que escribo esto son las 19:59 y aun me queda por caminar el último tramo, o sea, el que hay desde la parada el bus al jardín. Ahora mismo estoy pasando por la parada, pero como os dije antes no me he venido en bus sino a pie.

He pasado calor, sí mucha, pero os tengo que decir de verdad, que tampoco he pasado tanta como esperaba.

El camino se me ha hecho relativamente corto, sobre todo porque he estado pendiente al móvil. He pasado todo el camino, escribiendo, releyendo, corrigiendo, mejorando y terminando entradas para el blog.

Esto ha hecho que me haya centrado en él y también me ha permitido, inconscientemente, desconectar de todo, de quién se me acerca, quién lleva mascarilla, quién no, cumplir distancia etc. He ido caminando, como digo, pendiente al móvil y no me he dado cuenta de nada, ni del camino que andaba, ni del calor que hacía, ni de las personas de mi alrededor. Esto es, he desconectado de todo y me  ha venido muy bien.

"El ultimo tramo hasta el jardín lo voy a hacer relajado y oyendo musiquita". Esto fue lo que pensé antes de iniciar el camino, pero al final la vida te da sorpresas, pues mientras caminaba, se paró una moto a mi lado, era mi compañero Álvaro,que me invitó a subir, e hice ese ultimo tramo a moto.


viernes, 31 de julio de 2020

TODO SIGUE SIENDO "NO NORMAL" RESPIRANDO EN EL JARDIN.


Cuando anualmente escribía sobre las visitas teatralizadas al jardín botánico de Málaga, lo hacía con 4 entradas: El camino, el previo, la espera en soledad y la actuación, pues esta vez dos de ellas se pueden unir, porque mi previo fue totalmente en soledad.

Iba a comentar que el previo, del viernes 24 de julio del 2020, fue muy breve, pero ahora al echar cuentas veo que duró casi dos horas, o sea, que de breve nada. Empezó sobre las 20:05, cuando entré en el jardín procedente de la moto de Álvaro y acabó sobre las 22:15.

Tras esa entrada tan inesperada y motorizada me fui directo a la sala de los administradores a saludar. A la primera persona que me encontré fue a Soraya que me puso un poco al día y le expliqué mis planes para cambiarme con seguridad. Quiero destacar que me recibió con una grandísima sonrisa y un saludo muy cálido y afectuoso. Eso ya me llenó de fuerzas.

Lo siguiente fue ir a cambiarme.

Este previo fue muy sencillo, llegué, busqué un sitio donde cambiarme, descansé, mandé muchos WhatsApp, me maquillé, cené, me cambié, me hice mil fotos y vídeos, a todo el mundo le informé de la vuelta de don Rafael, esperé con Dani, solté mis cosas en la entrada, me fui a mi lugar de inicio y esperé. Fue solo eso, o sea, muy simple, pero quiero contaros recuerdos, cosas que me gustaron, me parecieron curiosas o me impactaron y ahora quiero relatar para así no olvidarlas.

Primero os hablaré de la seguridad.

Desde que estamos en la nueva normalidad, mis movimientos los comparo con los del rey Felipe VI, el Papa de Roma o un jugador de ajedrez, todo está programado, previsto y organizado con mucha antelación. No dejo nada al azar y todo lo que hago tiene un por qué y un fundamento.

Os doy permiso para llamarme paranoico. Pues bien, el viernes entré así al jardín, pensando qué hacer, cómo, cuándo y dónde. De hecho, nada más entrar le dije a la seguridad, que por cierto era nuevo, que, si podía cambiarme fuera de los baños, o sea, en el jardín. Este muy amable me autorizó y me fui como un soldado en plena batalla a buscar el lugar más estratégico y seguro para empezar.

Pensar en donde, hacerme fotos, ir cargado o esquivar a personas, ocupaban mi cabeza como en bucle, hasta que de pronto pasé el museo Loringiano y vi el jardín, enorme, con mil tonos de verdes, solitario, sin ruidos, sin personas, sin máscaras, sin presión, con un aire limpio y en ese momento todo se paró y me dije: “Lolo aprovecha esto, la naturaleza, el aire puro y sobre todo la libertad”.

Así que los siguientes minutos fueron un paseo por el jardín, como los hacía en el año 2016 cuando entré por primera vez, es decir, descubriendo lugares, mirando cada detalle, disfrutando el momento y el espacio al máximo. ¡¡Qué bien me vino no pensar en nada!

Lo segundo que os quiero contar es que la seguridad me dijo que ya era tarde y que podía cambiarme donde quisiera porque, aunque el jardín aún estaba abierto, no había prácticamente nadie. Pues Murphy y su ley hicieron su aparición. Nada más subir, había dos chicos en el museo, cuando fui al paseo de las palmeras me encontré a lo lejos una señora y tres niños y mientras paseaba apareció otra pareja, lo que hizo que me tuviera que esconder entre la fuente de la ninfa. En la vida me he encontrado tanta gente.

Al final la zona más solitaria era la forestal, allí me quedé y cuando más tranquilo estaba, me encontró la seguridad. ¡¡ Vaya para un día que no quería ver a nadie!

Pues una vez solo, viví la libertad. Puse mis dos bolsas en un banco, me quité la mascarilla, puse mi música en el móvil y disfruté de mi propia fiesta del verano. Fiesta particular y primera en 6 meses. ¡¡¡Qué bien me lo pasé conmigo mismo, el aire puro y la música!

El momento de maquillarme, cenar y cambiarme tampoco fue fácil, pues llevaba dos bolsas, mi mochila personal y una bolsa con el vestuario, pues bien, no solté nada en ninguna parte, iba pasando las cosas de una bolsa a otra, dentro de cada bolsa había, unas cuantas bolsas más para proteger todo, hecho que a la vez complicaban la actividad. Parecía un trilero pasando las cosas de un sitio a otro.

Una vez maquillado, cené y me vestí. Ya vestido me hice, inocentemente una foto y me impresioné.

Adoro a este personaje. Hace unos 3 años que no lo hacía y pensé que nunca lo volvería hacer, así que cuando estaba vestido y maquillado, me hice una foto, y fue un poco shock ver que la imagen que reflejaba esa cámara era, de nuevo, la de ese hombre. Realmente me impresionó verlo. Con la euforia del momento me hice mil fotos más que las colgué a Insta y me puse a hacer videos y a mandarlos a todo el mundo.

Y estando allí, apareció Dani. Me hizo mucha ilusión verlo y nos fuimos juntos a su lugar de inicio. Me gustó el momento de ver al público pasar y ver como Dani se concentraba e iniciaba su actuación, previamente estuvimos hablando de nuestras cosas, pero eso sí, cada uno a 3 metros del otro.

Y ya lo último que quiero recordar, es justo cuando antes de iniciar, estaba sentado en un escalón, en el suelo, al lado de una fuente enorme, en una oscuridad absoluta y oyendo ranas, pájaros y yo que sé qué miles de ruidos más. Eso parecía una peli de miedo. La verdad que daba un poco de cague.

Bueno pues estas son las sensaciones que quería recordar y a la vez compartir. Gracias por leerlas.

 

   

jueves, 30 de julio de 2020

DON RAFAEL ECHEVARRIA Y PUNTO.



Y no hay nada más que decir, solo él, su nombre, su apellido y punto. Siempre dije, digo y diré que no soy muy amigo del campo, pero una vez más tengo que afirmar que el Jardín Botánico es un lugar mágico, donde todo es distinto, placentero y especial.

Ayer viernes 24 de julio de 2020, justo antes de empezar la primera de las visitas teatralizadas al Jardín Botánico de Málaga del 2020, bajé a la sala de los administrativos a dejar toda mi ropa. La visita ya había comenzado, en dicha sala me encontré con Samu, uno de los administrativos y presentador. Este ya había terminado su presentación y estaba cambiándose. Yo aún no había empezado y me dijo orgulloso y satisfecho: “Listo, ya hemos empezado la novena temporada”, me gustó porque lo noté feliz por ello.  De ellas yo he participado incluyendo esta, en 5 ediciones.

Allí he hecho de casi todo, duende, viejo mago, Jorge Loring en dos versiones distintas y con todos me los he pasado genial, pero sin lugar a dudas, el jardín llega a un nivel de magia extraordinario y se genera una energía especial cuando me meto en la piel del vasco Rafael Echevarría y ayer pasó.

Ayer, de nuevo, fue un parón en mi vida, un parón de ser Lolo, para ser otra persona, otro ser. No había ensayado nada, ni apenas lo había organizado. 
Este año hacía un recorrido más largo y lo había previsto o pensado en mi mente pero muy mínimamente. Confiaba en que me iba a ir bien, en que me iba a salir bien. 

La gracia de este personaje es que parte de un recorrido establecido, de un material de información que debe de dar, pero que su esencia es dejarlo vivir, que viva y fluya sólo, asi que si me ponía a organizarlo, ensayarlo y prepararlo todo al dedillo me saldría muy falso y perdería su esencia y lo dejé fluir.

No todas las veces que me he metido en su piel, he dejado de ser yo para ser él, algunas veces he sido yo, actor, haciendo de él, personaje, pero ayer fue uno de esos días especiales, donde pasé de cero, de ser Lolo, al 100, a ser él y todo sin calentar y después de casi 3 años sin meterme en su piel. 

Fue oír al público, poner la postura de don Rafael, abrir la boca, desaparecer yo y dejarlo a él vivir. De nuevo vivió, de nuevo se apoderó del jardín, de mí, de la noche, de las 30 personas que iban en el grupo, se apoderó de todo. Fue sensacional. Había una mujer con su hija, que cada vez que Rafael soltaba una de las suyas reía a carcajada y lo comentaba. 

Si tengo que destacar algo, aunque suene muy raro, fue el trayecto de vuelta a casa. Me vine caminando desde el jardín, casi una hora. Iba con mi mascarilla, oyendo música, Lola Flores y Ana Mena entre otros, notaba el calor de una noche de verano en mi piel, algo que este año con toda la situación sanitaria, esta siendo imposible. En ese momento fui consciente de lo que había pasado en el jardín, o sea, que de nuevo vi que ese personaje me había poseído y yo le había cedido mi ser. De nuevo la interpretación en mayúsculas y la fantasía habían cobrado vida. 

En un chasquido de dedos, mi mente, mis sentimientos, mi forma de pensar, se habían trasladado a ese verano de 2016, donde no había problemas, donde todo era pasarlo bien, me trasladé al estreno de ese personaje, a ese regalo que la vida y Rebeca me dio y sentirme así fue un respiro enorme.

Lo único bueno, pero lo único, único, que ha tenido todo esto que estamos viviendo ha sido el tener que hacer las visitas teatralizadas de este año de esta forma tan especial y que con ello haya vuelto Rafael Echevarría, porque me ha hecho vivir una noche muy feliz.

De vuelta a casa, estaba pensando que iba a escribir sobre la función que acababa de realizar y no sabía cómo explicarlo, pues no sabía expresar en palabras lo que había vivido y como me sentía.


Es más sé que no voy a conseguir que esta entrada sea tan viva, tan divertida, tan mágica, tan alegre, tan exitante, tan festiva como fue esa noche. No voy a conseguir con mis palabras transmitiros todo aquello que tuve el placer de sentir. 

No me puedo, ni me quiero quedar con nada concreto, sino con el todo, con el pase completo.

Hacía mucho tiempo, que no sentía, ni vivía tan buen rollo entre un grupo de personas y pienso que en tiempos como estos, hacer a tanta gente feliz es algo muy grande.

El inicio debido al tema de distancia, seguridad y a que salía desde un lugar nuevo y mi entradilla tampoco era la de siempre, fue un poco frío, muy poco, pero lo fue, pues en menos de un minuto ya estaba en marcha.

Mi participación debía durar unos 25 minutos, yo no sé lo que duró puesto que no llevaba el control del tiempo de ninguna forma, pero nada más que por la distancia que recorrimos, creo que hicimos más, pero cuando estaba en la mitad del recorrido pensé: “Ya estamos aquí, pero si no habrán pasado ni 3 minutos”. Estaba encantado. 

Estaba tan encantado que no he parado de hablar, es más, a la bajada del mirador me quedé un rato callado, pues pensé que les iba a estallar la cabeza a los pobres.  Además, los dejé contemplar el jardín, es más, en el mirador les dejé un rato para disfrutar de las vistas y se hicieran fotos. He hablado casi personalmente con cada uno del publico y siempre que hablaba estaban pendiente a mí.  

El publico ha sido muy respetuoso con la distancia y la seguridad, cosa que le agradezco. Todo ha sido muy bonito y le doy gracias a la vida y a Dios por haberme dado la oportunidad de vivir esa noche. Noche que mi compañera Celia al acabar, también definió como fantástica.