miércoles, 30 de diciembre de 2020

ADIOS 2020¡¡¡¡¡


Para resumir el año 2020 hay que hacer como con la historia: Antes de Cristo y después de Cristo, pero  en el 2020, antes de marzo y después de marzo.

Y esto de marzo no lo digo a nivel personal, ni profesional, ni de Málaga ni nada, lo digo a nivel mundial. Ha sido un año muy duro para todos, pero no quiero que esta entrada sea una entrada triste, ya hemos tenido 364 días para eso y nos quedan más. Me han ocurrido tantas cosas a nivel personal, familiar, de mis amigos, conocidos etc., tantas pero tantas cosas, que creo que muchos debemos dar las gracias. Gracias por seguir aquí, por habernos librado y sobre todo por lo aprendido, así que nada será negativo. Comencemos el resumen.

El 1 de enero del 2020, después de tomarme las uvas con mi familia, mientras me abrazaba con ellos y preparaba para irme de fiesta con mi amigo Lynton a Torremolinos,  hacía años que no veía, y puedo decir que fue la mejor nochevieja de mi vida, pues mientras eso ocurría, pensaba en 1920, en los locos años 20 y mi propósito era que este 2020 también sería un año de locura, diversión y mucho movimiento, al menos para mí.

Y así fue, bueno al menos el principio, puesto que los tres primeros meses del año estuvieron cargados  de reencuentros, de proyectos, de preparativos, de novedades, diversión y de mucho, mucho, mucho, trabajo.

El primer reencuentro tuvo lugar en enero, cuando Eventos con historia  me volvió a ofrecer el papel de diablo en El auto de la fe, y el segundo lo tuve en febrero cuando volví a enfundarme en ese traje verde de caballero, a pintarme la ojera y a subirme al autobús rojo de Teatrobus para otro Viaje con Don Quijote, esta vez me acompañaba la simpar Ana Vigo y lo pasamos genial.  Es muy bonito cuando profesionales a mi nivel repetimos obras durante años, eso siempre es buena señal.

De los proyectos, preparativos y novedades, que ocuparon casi dos meses seguidos, os hablaré más adelante, ahora quiero hablaros de la diversión, pues este año formé incluso parte del Carnaval y eso que yo no soy muy fans de este.

Y lo de formar parte del Carnaval no lo digo porque mi amigo Javi Zumaquero me invitara en dos ocasiones a ver las preliminares y las semifinales de Málaga, cosa que hizo  y donde me lo pasé muy bien la verdad, sino porque yo, este año, fui parte activa del Carnaval.

Esto tuvo lugar la noche del 22 de febrero del 2020. 

Mi amigo Emilio, durante muchos años había sido en el mundo del travestismo, Tridola y  volvía a las tablas después de mucho tiempo en La gala Drag Queen de Alhaurín de la Torre y nos pidió a mi amigo Dani y a mí, participar en un pequeño numero con él. Algo que iba a ser una pequeña y simple colaboración, fue algo mucho más importante.

Primero porque luego dio lugar a una colaboración teatral mucho muy prolifera con dicha localidad y segundo porque sin saberlo y esto sí que era importante, después de esta actuación estuve 5 meses sin subirme a un escenario y la vida de todos daría un cambio radical. Desde que empecé en esto, hace 15 años, ha sido la primera vez que he estado tanto tiempo en sequia. 

Pero esa noche de brillos, bailes, luces, tacones, pelucas y mucho frio, en la piel de Juana fue inolvidable.

A partir de ahí vino el caos, la incertidumbre, el miedo y sobre todo las cancelaciones y suspensiones.

El 2020 puede ser el año de las cancelaciones. Se canceló El auto de la fe, (luego se hizo pero yo ya no pude participar), El viaje de don Quijote previsto para el mes de abril, mis clases con sus dos respectivas obras de teatro y tras el confinamiento de marzo, volvieron a caer cosas como El Halloween en el Jardín Botánico de Málaga, La segunda noche magica en El Portón, La ruta de misterios de Alhaurín,  En busca de la semilla de la felicidad y sobre todo lo que yo creía que iban a ser los grandes protagonistas de esta entrada de final de año, Laberinto La Paella.

Tenía muchísima fe en los dos. Ambos tenían fechas de estreno, uno en Torremolinos y otro en Granada, ambos a mediados de marzo.

Uno era teatro textual puro y  duro, el otro una juerga en mayúsculas, con uno sabía que podríamos ir a muchos festivales y con el otro tenía claro que recorreríamos toda la costa dando diversión. Sabía que con la ilusión de Paco y la magia de Javi, Laberinto iba a triunfar y que con lo gran vendedor que es Raúl, la energía de Elena, la dirección puntillosa de Chelu y el arte de Arantxa, La Paella, también lo iba a ser, entre otras cosas porque son dos grandes textos,  pero bueno a esperar. Algún día verán la luz, mientras haya salud, todo puede esperar, enseñanza del 2020.  

También el 2020, fue el año del "no", tanto de los que me dieron, como de los que yo di. Pese a ser un año tan complicado, creo que ha sido en el que más procesos de casting he estado implicado, en marzo me presenté en el Pata Teatro,  no me llamaron, pero tampoco lo hice bien, llamaron a Lucas, lo cual me alegró mucho por buen actor y buena persona, se lo merece con creces, tampoco me cogieron para una serie llamada Feria y para el nuevo proyecto de Soho Teatro en este ni pasé  la primera fase, tampoco me cogieron para hacer de padre, ni para político de la época de Franco, esto eran 2 documentales, pero como digo también dije que no, pues en Julio me llamaron para una serie a nivel nacional, solo una frase, pero decidí no viajar a Madrid, por lo complicado de la situación y no fui.

Pero los meses pasaban, había que volver a la maravillosa, leer con ironía, "nueva normalidad", muchos salieron lanzados como cohetes, pero a otros nos daba mucho miedo, me costaba horrores salir a la calle, relacionarme y muchos más retomar la vida laboral. Yo no quería pero si volví y empecé a trabajar a partir de Julio, se lo debo a 3 personas, Juan Luna, que se acordó de mí para participar en el grupo El Terral, Juampe que demostró ser un tío muy grande y compartir sus actuaciones en el Jardín Botánico conmigo y dividir las pocas fechas que había disponible entre los 2 y sobre todo Eduardo Nieto, que fue el que casi a empujones y patadas me quitó el miedo y me animó a salir a la calle. Gracias de verdad a los 3 uno por la confianza en mí, a otro por su buen corazón y al tercero por el apoyo.

Y así a lo loco, sin querer y dentro de lo mal que estaba el panorama, de julio a septiembre, fui:

El actor divo, de las Rutas Ex-centricas, fue mi vuelta al mundo laboral, estaba asustadísimo, Jorge Manrique en Las Noches de los clasicos en San Miguel,  primera vez que actué con mascarillas, fui un inspector de policía, un maestro de autoescuela, un friki y muchas cosas más, en Dinero negro, Tres en uno y C´est la vie, piezas con las que disfruté, tres días seguidos en Campillos, de unas noches inolvidables de teatro, de gira, de escenario, de profesionalidad y que fueron mi estreno en el grupo El Terral, del cual llevaba mucho tiempo oyendo hablar y quería formar parte, fui el fundador de Chocolates Santa María en Las noches de la Málaga dulce, el duende Tian,  en esa noche del Alhaurín magico, con ese Dani y esa Rebeca que hicimos un tándem perfecto y creamos magia de verdad, gracias Emilio por la confianza y tuve el honor y el orgullo, repito gracias a Juampe de meterme de nuevo en la piel de Rafael Echevarría, para Las visitas teatralizadas del verano en el Jardín Botánico de la Concepción. 

Pero bueno, no solo de teatro vive el actor , sino también del audiovisual, que es mi asignatura pendiente, pero que este año también he tenido el honor de hacer. He participado en 3 especiales, de tres televisiones locales de tres lugares diferentes, en dos fechas muy señaladas. Participé en el programa Especial de Navidad de Motril TV, donde tuve el placer de recuperar mi personaje de El  Perla, después hice una lectura dramatizada de Don Juan Tenorio para Fion TV en Pizarra y fui don Luis Mejías, en un especial de la TV local de Monturque (Córdoba) para la noche del 31 de octubre, llamado Un paseo con el Tenorio.

Decir que en todos me lo pasé bomba, que me encantan las cámaras y que gracias a Paco, Edu y Antonio por contar conmigo.

Por cierto, que hice doblete pues en las Estampas del Tenorio, en Monda, también hice de don Luis.

Y el año lo acabé casi actuando, pues desde el 27 de noviembre al 26 de diciembre, todos los fines de semana he actuado, bien en las Rutas de la carretera de Cádiz Industrial, Estampas del vino de Málaga Grandes personajes del vino de Málaga.

Creo que al final ha sido un año completito, teatro, reencuentros, grupos nuevos, tv, procesos de casting, rechazo de papeles y sobre todo lo más importante, las personas.

Son muchas las que conozco gracias a mi trabajo, pero este año, que nadie se enfade, quiero dedicar el año a dos personas que he conocido gracias a la profesión y que me han ayudado mucho y son Xurde López y María José Vizcaino, la rebelde, siempre estaré en deuda con ambos.¡¡¡ MUCHAS GRACIAS A LOS DOS DE CORAZÓN!!!.



  



  



UNA MAÑANA EN LA CALLE CON "LOS PERSONAJES DEL VINO DE MÁLAGA".

 En construccion 

"LOS PERSONAJES DEL VINO DE MÁLAGA" ESTRENO.


Cinco días quedaban para que acabara el año 2020. El día anterior, 25 de diciembre, lo pasé en casa, tumbado en el sofá, con mi manta, junto a mi madre, tomando mi chocolate caliente, viendo pelis de Navidad en Antena 3 y al siguiente por la mañana ,estaba en la calle vestido de George Washington y preparado para actuar. Siempre me ha gustado trabajar en Navidad.

Sé que ha habido personas que han trabajado en el sector artístico hasta el mismo día 31, pero para mí en este año tan extraño estar trabajando cinco días de que acabara era una gran satisfacción. 

El personaje estaba más que controlado. Lo había representado 4 veces y en 2 días distintos, pero esta vez era especial. 

En las anteriores ocasiones yo esperaba en mi lugar de actuación, que estaba muy bien definido. El público venía a buscarme porque sabía lo que yo le iba a ofrecer, por tanto ellos tenían muy claro lo que iban a ver y yo tenía muy claro donde estaban ellos, donde estaba yo y los movimientos que iba a realizar, pero esta vez era distinto. Era yo el que me desplazaba de un lugar a otro. 

Cuando Edu me ofreció el proyecto no lo entendí muy bien, pero luego me pareció muy interesante, era una manera  diferente de actuar, debías ir improvisando, adaptándote a cada lugar, a cada situación, modificando movimientos y muy importante, aceptando la reacción de las personas, pues tu ibas a su encuentro y respecto a eso ibas modificando tu actuación, sin salirte del personaje, algunos  verán esto como un engorro, casi un problema, pero para mí es un reto apasionante.

Ese estilo de actuación representan, un aprendizaje, una experiencia que viene muy bien para tener recursos. 

Cada pase era una incógnita. Llegabas al lugar de actuación y en pocos minutos, a veces segundos, tenías que pensar donde te ibas a poner, por donde te ibas a mover, reformar los movimientos etc. 

Repito, me gusta mucho más ese estilo de actuación, que el de salir a escena y actuar en un escenario donde todo esta fijado, marcado y encorsetado, no ves al público y a veces no sientes ni su reacción. Esta manera es menos lucida, lo sé, pero mucho más viva, y como  me considero un actor poco divo, o sea, que no actúo para que me vean en mi pedestal, carente de recursos,  yo soy  más guerrillero, más del tú a tú. 

Bueno no me enrollo más, 4 pases realizamos esa mañana de sábado 26 de diciembre del 2020, en distintos locales de la barriada de Nueva Málaga. Así fue el estreno de Los personajes del vino de Málaga: 



1.-  Corre, corre que estrenamos:


No solo fue mi primer pase, sino el primer pase del espectáculo pues los anteriores se cancelaron y me tocó a mí estrenar, por dicho motivo fui hasta mi lugar de actuación en tropel, pues éramos, Edu, un servidor y unos 11 compañeros más entre ellos los de la organización, invitados de Edu, compañeros que vinieron a vernos con amigos y Javi que vino a hacerme fotos, más apañado .

El inicio no pudo ser más apoteósico, este tuvo lugar en un bar llamado "El rincón de Fatiha". 

Entré al bar acompañado por Edu, allí nos esperaba la propietaria del local que me recibió con un: " Anda mira el Washington, que guapo, yo quiero uno para mí" que quedé loco, no estoy yo muy acostumbrado a oír esas cosas. La chica me ayudó mucho, en algo que era muy importante para mí, y era la colocación de la mascarilla en un lugar seguro.

No me dio tiempo ni respirar, Edu me presentó a la chica del bar, solté la mascarilla, me preparé para la actuación y no pasó ni un segundo cuando ya estaba oyendo a Edu presentarme. Salí sin calentar.

La terraza, compuesta por unas 6 mesas estaban abarrotadas, las 3 de la izquierda con clientela del bar y las de la derecha con los compañeros que mencioné al principio.

Empecé la actuación justo delante de la puerta del bar, luego me fui al otro extremo de la terraza, pero me di cuenta de que me pusiera donde me pusiera, le daba la espalda a alguien, así que de pronto empecé a moverme entre las mesas y a mirar mucho al público. Como los parroquianos no me hacían mucho caso, actué más pendiente a mis compañeros que a ellos, pero claro, lo justo era actuar para los que estaban consumiendo y a estos también los miré, pero los noté como que les daba corte que los mirara.

Me dejé llevar, improvisé movimientos, miradas y gestos, todo iba perfectamente bien, pero tanto que hubo un momento donde se me fue el control de la energía, me puse a mil revoluciones por minuto, me noté rápido y gritado, es más el texto se me enrolló, pues cambié expresiones, palabras y me trabé, brevemente, pero lo hice. Por cierto, tuve un error temporal, empecé a decir una expresión actual dentro de un personaje de 1800,  reaccioné y lo arreglé pronto, pero Javi se dio cuenta y así me lo hizo saber.

Como bien dije, derroché energía a tope y corrí un montón, de hecho al acabar me sentí como si hubiera subido un monte, tenía una sensación agridulce, quizá el público ni se había enterado, pues no le di descanso.  


 

2.-  La actuación :


Al siguiente local fui acompañado solamente por María José, este era un local precioso, con suelo de madera, enorme, una gran terraza, presidida por un soportal que podía servir perfectamente como escenario y así lo hice. 

Nada más entrar había un chaval con su padre en la terraza tomando algo, y este me miró fijamente y mientras esperaba para actuar, no me quitaba ojo y comentaba con el padre, por lo que se ve tenía ganas de ver el teatro.

El local se lama " La Guarida", nada más llegar me atendió el dueño del lugar, muy amable por cierto y que también me ayudó mucho en la colocación de la mascarilla en un sitio seguro. 

Este bar se divide en dos partes, una que estaba abierta y otra que estaba apagada. Después de dar vueltas por el bar, repasando y esperando. La espera fue un poco larga, me escondí en dicha sala oscura y allí esperé mi turno.

Edu llegó, con su cámara, un cámara de PTV y todo su sequito, o sea, los compañeros, visitantes, invitados y demás. Llegaron, se colocaron, Edu me informó que podía empezar cuando quisiera que no me presentaría. Esperé un poco y salí a actuar.

Venía con el personaje ya puesto. Hice toda la actuación desde el soportal, lo usé como escenario y ahí pude realizar los movimientos, gestos, emociones y entonaciones marcadas en las anteriores actuaciones.

Aunque me sentí en algunos momentos inseguro con el texto. Me lo sabía y lo tenía súper controlado, pues pese a eso me vi inseguro en algunos momentos y creo que fue porque estaba tan seguro y disfrutando tanto que se me fue un poco todo. 

Esta vez actúe para el chaval y su padre, no hice toda la actuación para ellos porque no quería ser pesado, pero si los miré mucho.

Esta si fue una actuación como tal, con su público, su "escenario", mi espacio, el de ellos, yo actuaba, ellos miraban, todo se hizo según lo marcado, hubo distintas entonaciones, cambios, gestos, fue todo mucho más teatro y menos "guerra".

Vamos fue una copia exacta al Washington que hice a primeros de diciembre, todo estaba ya controlado y recuperado hasta la energía normal.

Al acabar la sensación era de satisfacción, ahora ya a disfrutar. 



3.- Oficio:


Y todo apuntaba a que lo iba a hacer, estaba ya todo marcado, recuperado, Washington estaba en toda su plenitud,  encima iba a actuar en un bar que desde que lo vi, durante el ensayo general, me pareció un  lugar perfecto para actuar y además, cuando me acercaba con María José, vimos con satisfacción que el bar estaba repleto de personas almorzando, cuando digo repleto es repleto, habría unas 14 mesas llenas y algunas doble, o sea, lo que se llama un lleno absoluto. 

El bar se llamaba " El Zagalillo", se notaba un sitio muy popular y allí Washington y yo íbamos a darlo todo y triunfar.  De hecho cuando llegamos el dueño o encargado nos recibió con ilusión y bromas.

Esta vez la espera fue excesivamente larga, pues la pasé en un pasillo, junto a los baños, donde el trasiego de camareros era bastante grande y me preocupaba molestar, por cierto, los platos de paella tenían una pinta impresionante.

Aquí no había nada que se pudiera usar como escenario, la terraza estaba como en "L", si me ponía en la esquina de la "L" estaría totalmente al aire libre, podría cubrir 3 mesas solas que había en la acera, una pequeña terraza que estaba en alto con unas 4 mesas, y el resto que era como un pasillo con toldo.

Ya digo la espera se me hizo larguísima, pues notaba mucha algarabía, mucho jolgorio y yo tenía muchas ganas de salir a darlo todo y formar parte de esa fiesta.

Cuando llegó Edu, le pedí que me presentara, para que así el público guardara silencio. Cuando vi que les costó callarlos, que lo hicieron a medias y que en cuanto Edu terminó volvieron hablar, supe que no sabía lo que podía pasar, pero que me podía ir olvidando de lo de disfrutar.

Y así fue, salí y la mayoría siguió a lo suyo, sus charlas, su almuerzo, sus bromas y yo allí dándolo todo o intentándolo.

Yo abandoné el traje azul y rojo y me enfundé mi "armadura de guerrillero", yo iba a por todas y sino ponía el piloto automático, soltaba el texto por el que me pagaban y a vivir que son dos días, todo sea eso.

Pasé por los señores de la acera que ni levantaron la cara, la chica que se acercó a hablar con otra, cortándome el paso y ni se inmutó, pero yo tampoco, los que estaban de risas y siguieron, pero a mí no me importaba así hasta que me encontré la cara de una entrañable señora mayor, que se iluminaba cuando me acercaba a ellas, y la mujer rubia que asentía todo lo que yo decía. Noté a leguas que si le hubiera dado un poco de pie a esta ultima señora y sus acompañantes, la hubiéramos liado,  pues ellos tenían ganas de hablar conmigo y hacer bromas y yo de improvisar con ellos, de hecho les hice algún que otro guiño y se hubiera formado la fiesta, pero sé que a Edu ese tipo de teatro más cómico no le va y seguí con mi  piloto automático en marcha, una pena la verdad.

¿ Fue una mala experiencia? Para nada fue maravillosa, pues no iba orgulloso yo ni nada para mi lugar de descanso, pues demostré templanza, control y dominio del oficio.


4.- Silencio, publico y actuación:


Al final voy a tener que creer en el Karma, pues tras la experiencia de lucha a pecho descubierto del pase anterior, llegó "Diboka" y me lo compensó.

Era ya la hora de almorzar, nos dirigimos, de nuevo unos  cuantos, a mi última actuación del 2020, solo había dos mesas en la terraza, tampoco pintaba la cosa muy bien, pero fue entonces cuando le dijeron a Edu, desde el establecimiento, que preferían que actuara dentro, solo había una mesa, pero bueno, hasta que de pronto descubrí que en el interior también había un pequeño comedor.

Edu hizo una pequeña presentación, junto a la dueña del local, lo que sirvió para poner al público en antecedentes de lo que iba a ocurrir y entré yo.

Aquello era el paraíso, un saloncito pequeño, con suelo de madera, paredes empapeladas con adornos vegetales, un enorme escaparate a la calle, unas 5 mesas redondas, repletas y yo en medio, en cuanto yo entré se hizo el silencio, todos se volvieron y observaron en absoluto silencio, interés y atención la actuación.

Yo me quedé muerto al ver ese recibimiento, de hecho había una mesa al fondo, que en un principio no estaban muy atentos y acabaron haciéndolo, o una mesa con una niña a las que le ocurrió algo parecido y otra con dos parejas jóvenes, donde los chicos estaban totalmente embobados.

De verdad, que lo pasé bomba, usé nuevas entonaciones, hice pausas, dudas, le di más realismo al texto, lo hice más humano, es más cuando este se iba terminando, me dio una pena acabar ese momento mágico.

Os soy muy sincero, salí dando gracias de allí porque lo pasé genial, pues hasta pedimos que bajaran la música y la quitaron para que pudiera actuar. Es más justo al dejar el saloncito y encontrarme con mis compañeros, estaba un poco atolondrado, como que me costaba volver a la realidad.




"LOS PERSONAJES DEL VINO" FOTOS OFICIALES.


Y como siempre, acabamos las entradas de las actuaciones de Eventos con historias con las fotos oficiales publicada por la productora.









"LOS PERSONAJES DEL VINO DE MÁLAGA" TAMBIÉN EN "DIARIO SUR".

Parece que seguimos en racha, pues el Diario Sur, en su versión digital sigue dedicando espacio a nuestras visitas teatralizadas y el domingo 27 de diciembre del 2020, dedicó una de sus galerias de fotos a nuestra visita Los personajes del vino de Málaga, que estrenamos el día anterior, sábado 26 de diciembre del 2020, en la barriada de Nueva Málaga.

Espero que os gusten.













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AL FINAL NO HUBO MAGIA.

En construcción.

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ESTAMPAS DEL TENORIO, CAIMOS EN LA TRAMPA.



En construcción. 

UN PASEO POR EL TENORIO NOS VAMOS PARA MONTURQUE.

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MÁS QUE UNA ESTAMPA EL TENORIO FUE UN TODO.

 

En construcción

LAS " ESTAMPAS DEL TENORIO" VAN TOMANDO FORMA.

 En construcción.

domingo, 27 de diciembre de 2020

VIAJANDO A FION TV

 

Según decía todo el mundo, Pizarra estaba muy cerca de Málaga y no había que irse muy pronto, pero María José que era nuestra conductora, quería ir con tranquilidad, conducir sin prisas y llegar con tiempo a nuestro destino, por todo ello, nos citó muy temprano el lunes 21 de septiembre de 2020, para ir a Pizarra.

Tanto ella, como Juanjo Carretero y un servidor, íbamos a iniciar la estación otoñal en dicho pueblo, concretamente en los estudios de Fion TV. Allí teníamos previsto pasar la mañana grabando varias cosas. Nuestro amigo y director, Paco Cabrera, nos había ofrecido realizar una lectura dramatizada de Don Juan Tenorio y algunas cosas más. A las 10:00 horas, debíamos estar en el estudio para empezar a grabar y por ello, a las 8:30 h. nos citó María José en la puerta del Materno Infantil.

Esta no solo nos llevaba al pueblo sino que nos citaba cerca de casa. ¡¡¡ Qué apañada es!!!. 

Venía de una gestión anterior, y se disculpó con nosotros, por si llegaba tarde, por tanto  madrugué mucho para no ser yo el que tardara, pero pese al madrugón y lo que corrí, entre que me levanté, me preparé, cogí todos los cambios de ropa que iba a llevar y demás, llegué el último a la cita. ¡¡¡Ofú!!!.

Rápidamente nos montamos en el coche y nos fuimos para Pizarra, sin perder ni un segundo. 

Yo estaba muy asustado, llevaba sin salir prácticamente desde agosto y el hecho de irme ahora hasta un pueblo a pasar el día, meterme en un estudio y todo eso para una colaboración no me convencía nada de nada, pero fue llegar al coche de María José y verla a ella, que es sanitaria, tan animada, segura, prudente y sabiendo lo que hacía, que me relajé. Me relajé mucho pues pensé que no podía estar en la calle con nadie mejor que con ella, que sabe lo que hay, qué hacer y cómo, por tanto, me dio mucha seguridad, me sentí muy protegido y me dejé llevar, así iniciamos el viaje.

Este fue breve y muy animado, no paramos de charlar en todo momento. Es que los 3 hablamos como papagayos por tanto, durante el camino no hubo un segundo de silencio. 

Hablando de teatro y de nuestras experiencias teatrales, los kilómetros fueron pasando y llegamos a nuestro destino.

Era muy pronto y cómo no sabíamos que hacer, nos fuimos a desayunar. Al lado de la plaza del pueblo donde aparcamos, había un pequeño bar y allí nos metimos. Este tenía una gran terraza en un jardín donde desayunamos. Yo estaba un poco descolocado ya sabéis que no me gusta mucho viajar, pero fue en ese momento cuando Paco Cabrera nos telefoneó para saber dónde estábamos,  fui a buscarlo y se vino con nosotros.

Al estar Paco allí, comenzó a contarnos cómo íbamos a echar el día, ha hablarnos de teatro y a contarnos una vivencia teatral que había tenido hacía unos días. Al estar con él ya estaba todo organizado y controlado, por tanto, volví a tranquilizarme y desayuné un bocata mixto buenísimo, con el que me chupé los dedos.

Por cierto, todos salimos muy satisfecho del desayuno, especialmente Juanjo que recordó su café durante todo el día. Menos mal que tuvo la ocasión de poder repetir.

Tras el desayuno, caminando, nos fuimos para el estudio de Fion TV, que estaba muy cerca, escasos 4 minutos a pie. 


  






sábado, 26 de diciembre de 2020

LEYENDO EL TENORIO EN FION TV.


Y allí que llegamos los tres, Juanjo, María José y un servidor, acompañados de Paco, al estudio de Fion TV. En dicho lugar nos plantamos los tres, el lunes 21 de septiembre del 2020, como tres estrellas. Je, je, je, je con toda nuestra cara.

El estudio estaba en una calle pequeñita justo al lado de la plaza del pueblo, era una casita baja. Entramos directamente a una sala grande, a la derecha dos mesas y a la izquierda muchas puertas. Todo de un blanco impoluto. Al final de la sala dos puertas esquinadas, la de la izquierda era un baño y la de la derecha el estudio. 

Invitados por Paco entramos a dicha habitación. Era un estudio pequeño, un gran croma verde cubría casi toda la pared de un lateral y delante de este, una mesa larga y tres sillas, una para Paco y las otras para la rebelde y para mí. Empezaríamos grabando la lectura del Tenorio, todo estaba listo para ello. Frente a la mesa tres cámaras, muchos cables en el suelo, dos focazos, y en el otro lado de la habitación una especie de cajón desastre de piezas de escenografía de los programas que se graban allí, que si unas sillas, unas mesas, sofá, cuadros etc.  

Adoro esa falsa realidad del mundo audiovisual, ese orden perfecto, ese mundo mágico donde interpretas y frente a ti dos frías máquinas que no te dicen nada, pero que recogen cada cosa que haces para luego plasmarla en una pantalla que el público verá como algo bello, sencillo y limpio pero que realmente, cuando grababas era un caos de cosas, luces, cables y gente alrededor. Ese momento de abstraerte de la realidad y darlo todo ante la cámara, que a muchos actores da miedo e incluso corta, a mí me encanta. 

Un escenario muy alto, muy amplio, un teatro muy lleno, un público expectante etc. A veces me ha producido mucho miedo, pero una cámara jamás, al contrario y debo decir que me enfrentado desde la cámara de video casera que antes teníamos todos o móviles, hasta cámaras profesionales de producciones de un millón de euros, pues nada nunca he sentido miedo.


Para mí el mundo audiovisual es mucho más vertiginoso, siempre juegas al filo de la navaja y eso me parece muy interesante. En el teatro se suele oír eso de: "He improvisado", "Nos hemos equivocado pero hemos logrado salvarlo" pero no pasa nada se continúa y fin, en cambio en el  audiovisual no, este es la perfección total, las palabras deben ser exactas, los gestos medidos, los movimientos marcados y cuadrados, si paras, si te trabas se repite, si haces un gesto de duda, la cámara lo pilla y se repite. Se piensa que como se repite no hay problema, pero al contrario, si eres profesional de verdad debes intentar que no se repita nunca, ser excesivamente meticuloso en tu trabajo y que si se repite no sea por tu culpa. Todo eso me hace ver este mundo de forma admirable. 

Bueno pues toda esta macro introducción era para explicaros como me sentía en el momento que entraba al estudio y esperaba el inicio de la grabación. Había emoción, satisfacción, vértigo, ilusión. Se me olvidaba, el estudio lo completaba un enorme ventanal desde donde nos veía el técnico, un chico silencioso que parecía que no estaba, el cámara que llegó más tarde y una señora, que supongo que era la coordinadora, pues era la que nos daba las ordenes y la que nada más llegar nos hizo entender de forma muy clara y directa que íbamos a contrarreloj, así que nada de entretenernos, allí no se paraba, por tanto el tema de la repetición estaba terminantemente prohibido. 

No recuerdo ya muy bien, pero creo que fue en ese momento donde me enteré que aquello se iba a grabar seguido sin ni una parada. ¡¡¡Uff que riesgo.!!!.

Yo iba allí a pasarlo bien. Mi planteamiento de la mañana era el siguiente: Se grabaría la introducción de cada escena que leía Paco, luego cortaríamos, leeríamos María José y yo dicha escena como calentamiento, Paco nos marcaría indicaciones sobre nuestro trabajo, se afianzaría y ya listo pues a grabar. Grabación que se haría con la seguridad de que se podía parar. Y una vez esta lista, pues otra escena con similar procedimiento y así poco a poco. Pero ya digo, nada más lejos de la realidad. 

Yo que iba a disfrutar el texto, masticarlo, trabajar con Paco, amarrar todo, compartir con María José  y lucirlo, pero de  pronto aquello era una carrera, un todo o nada y claro me puse nerviosillo, como bien le hice saber a María José cuando ya estábamos en la mesa, microfonados y dispuestos a empezar, comentario que ella apaciguó con una sonrisa y un gesto dulce con su mano. 

Pero sigamos el orden cronológico, como no podíamos perder ni un segundo, nada más llegar nos cambiamos de ropa, yo para tener el máximo de seguridad, evité meterme en el baño y lo hice en el estudio. Una vez vestido y enjoyado, nos pusieron los micros que fue algo parecido a meterse en el ojo de un huracán. Nos sentamos y como el cámara no venía aprovechamos para hacer un repaso del texto. 

Como no sabíamos bien cuando acababa la presentación de cada escena de Paco, yo sugerí apuntar al inicio de cada escena las 3 ultimas palabras que Paco decía y así poder empezar con toda seguridad, sin esperas, sin miradas o sin señales para hacerlo. Truquillos que el público no ve y que a María José le pareció una gran idea.

Nos dieron la señal y empezamos, el avión despegaba y ya no había forma de pararlo.

¿ Cómo me sentí? La verdad que bien, pero estuve en mí mismo, no favorecí a cámara en ningún momento, no tuve en cuenta a mi compañera nunca, me faltaron miles de miradas tanto a ella como a la cámara, pero en mi cabeza había un incesante martilleo que decía una y otra vez: " Lolo no te trabes, Lolo no te líes, que como lo hagas vas a fastidiar el trabajo de todo este equipo y lo peor de todo, Lolo no cambies "s" por "z" o "c", porque no van a parar. Si te trabas o te lías lo mismo paran pero si vocalizas mal, no y eso va a quedar para siempre". Claro cuando el 50% de tu cabeza está ocupado por eso... el resto, pues, hice lo que puede.


Creo recordar que hice todos los matices y cambios de emociones que Paco me había marcado aquella tarde en el Grand Café. Mientras leía todo me parecía que sonaba como lo había ensayado y fijado en casa, yo podía estar más nervioso, más seguro o menos, no lo sé, pero lo que iba oyendo sonaba como quería. Hice el Don Juan que yo quería , pero claro no lo estaba saboreando, sino que lo iba luchando, de hecho acabé sudando y a medida que el texto avanzaba en vez de ir más sereno, iba más nervioso pues al final no podía fallar.

Después de un pequeño corte y no por nosotros, la grabación acabó. Yo estaba como si hubiera corrido los 100 metros lisos, agotado y casi sin saber que había pasado. Acabé contento pero la retroalimentación  por parte de los presentes no fue muy animada y por tanto, Mister Inseguridad se hizo presente y mil y una dudas  me asaltaron sobre mi trabajo, pero pasé página pronto y a otra cosa mariposa.


HABLANDO DE TEATRO EN FION TV.

 

Después de ver como grababa su entrevista mi compañera, amiga, consejera y ángel de la guarda, llamada María José, vamos la actriz antes conocida como "la rebelde", es que de un tiempo a esta parte se ha cargado de títulos, ahora tiene más que el duque de Alba, pues bien tras ver su entrevista y un breve descanso donde fuimos a tomar algo y Juanjo a redesayunar, volvimos a ese pequeño estudio de croma verde.

En ese tiempo de espera Paco había grabado una entrevista a un grupo de señores de Alhaurín y cuando estos ya se despedían de él, entramos los tres. De nuevo, por seguridad, me cambié de ropa en el estudio. Me tocaba ponerme la ropa que iba a llevar para mi entrevista. Por cierto, que mi look se debe al buen consejo de Juanjo. Llevaba dos pantalones y le pregunté cuál de los dos pegaba más con la camisa y él fue el que me aconsejó. Gracias.

Pues una vez arreglado, cambiada la decoración del set de grabación, relajado y microfonado, se iniciaba la grabación de mi entrevista.

Ay perdón, pero no os he contado, el lunes 21 de septiembre de 2020, a parte de ir a Fion TV a grabar una lectura dramatizada con María José de Don Juan Tenorio, Paco nos invitó a realizar, también, tanto a ella como a mí y a nuestro amigo y compañero Juanjo Carretero, una entrevista para hablar de nuestras carreras como actores y en el caso de Juanjo también como cantante y pintor. 

Paco nos pidió el favor de hacer las entrevistas. Estas serían monográficos dedicados a nosotros. Grabaría un programa integro para cada uno de nosotros. A ver ese canal no era ir a la BBC, pero toda promoción y publicidad siempre viene muy bien y para mí fue un placer, no solo hacer la entrevista, sino que contara conmigo pues realmente... ¿Quién soy yo para que me entrevisten?. Así que me hacía mucha ilusión.

Sentado en una silla, no muy cómodo y hablando de teatro, a pecho descubierto y sin tapujos es el mejor resumen de dicha entrevista . 

Yo empecé a hacer teatro en 2005, concretamente, y mira tu que casualidad, en Pizarra y 15 años después en la misma localidad, y a escasos 200 metros del primer escenario al que me subí, estaba hablando por primera vez en mi vida, de lo que era para mí esta profesión, tanto con sus luces como con sus sombras, recordando mi carrera, mis trabajos, pero también mis sueños e ilusiones.

No era la primera entrevista que hacía en mi vida, ya lo hice para otras televisiones locales, para periódicos y hasta recuerdo que en 2 ocasiones he hecho entrevistas en  radio. 

Siempre han sido entrevistas dedicadas a promocionar un trabajo y por tanto, toda la conversación a versado sobre eso, bueno menos una vez que fui a promocionar un trabajo y el "buen señor" al que no quiero mencionar, se dedicó a filosofar sobre el teatro  y más que una entrevista aquello parecía un tratado sociológico y por supuesto ese tratado más que una conversación fue un monologo. Nunca supe que hacía allí con esa persona, pero bueno nos nos desviemos y hablamos de esa entrevista que me hizo Paco, para su programa  Cuando los sentimientos afloran  en Fion TV.

Nunca me he sentido más contento, ni más a gusto, con deciros que la entrevista duró 20 minutos  y cuando nos hicieron señas para ir cortando y despidiendo, me entraron ganas de decirle a Paco:  " ¿Quieres  dedicarme 2 o 3 programas más? ".¡¡¡ Qué bien me lo pasé, qué natural me vi y qué a gusto me quedé!!!.

No había que promocionar nada, así que pude hablar sin tapujos, sobre el mundo raro del casting, sobre la figura tan denostada del director o guionista, puesto que todo actor o actriz por el hecho de serlo piensa que puede dirigir o escribir y por supuesto, de la distinción entre el actor que curra o trabaja, sintiendo esto como una profesión, un trabajo o más bien como una vocación, respetando lo que hace y al público y el que solo actúa por ego, alimentar el ego, contar a los demás lo que hace, que lo vean o lo conozcan, ¡¡ Qué pena, manchar este oficio con eso!!. 

Pues de todo eso hablé, nadie me censuró y yo me dejé llevar, además a mi siempre me cuesta horrores hablar de mí y ser yo. En un escenario hago lo que me pidan y no tengo vergüenza ninguna pero fuera de él soy muy tímido y me cuesta ser yo, pero con Paco me sentí muy relajado, me dio mucha confianza, mucho cariño y me solté.

Bueno también estaba tan tranquilo por...venga os voy a contar otro secretillo que el público no sabe. Antes de la entrevista, vamos unos 5 o 6 días antes, Paco me envió vía WhatsApp un listado de unas 20 preguntas para que yo eligiera 15, o algo así,  ya no recuerdo la cantidad,  por tanto, aunque yo no me había preparado concienzudamente las respuestas, ni sabía cuales de las 15 iba a preguntarme, más o menos sabía como iba a ir la entrevista, que temas se iban a tocar y qué tenía que responder. Además eran temas que me inquietaban, de los cuales hacía mucho tiempo que quería hablar y por eso me explayé.  

De hecho la retroalimentación esta vez  fue muy positiva, nada más salir, mis compañeros comenzaron a decirme que había estado divertido, natural y muy tranquilo y aunque suene egocéntrico era verdad.

Debo aclararos eso de que estuve incomodo, pues os lo digo, bueno solo tenéis que ver las fotos, el sillón era de tal forma que si me sentaba bien, se me notaban los kilos de más que había pillado al final del verano, por tanto, estuve toda la entrevista sentado al filo, erguido y metiendo barriga, para disimular esta y como podéis ver en las fotos no logré hacerlo.

Bueno pues antes de irnos y marcharnos a almorzar, se grabó la entrevista de Juanjo, la verdad, que conozco a Juanjo hará unos 10 años o más, pero descubrí tantas cosas de él en esa entrevista, me pareció tan dulce y tan entrañable que se me hizo cortísima.

 



 


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LAS PERSONAS, LAS VIVENCIAS Y EL DIA DE FION TV.


Después de calentaros la cabeza con todos los temas profesionales, quiero hablar de lo realmente importante, o sea, las vivencias y las personas que me encontré ese lunes de septiembre.

Al final cuando pasen los años todo se podrá ver en los videos grabados, pero seguro que los detalles importantes, lo aprendido, lo vivido, el cariño y el calor recibido ese día, quizá se pierda y por eso quiero hacer esta entrada.

Juanjo, María José, Paco y mi hermano, son realmente los protagonista de esta película y os preguntareis, ¿ Aquí hay uno nuevo que antes no estaba?. Bueno, ya veréis por qué.

Pues lo dicho no me enrollo más y empiezo.

Voy a empezar por el final, es decir, por la noche del lunes 21 de septiembre de 2020, después de cenar, mientras metía los platos en el lavavajillas y mandaba un audio a Juanjo, estaba satisfecho, algo cansado, pero muy contento, tenía una felicidad en mi interior muy grande. Había vivido en un día muchas cosas, me había reído, me había sentido querido, acompañado, había comido un montón, había disfrutado, había visitado sitios nuevos y sobre todo, con esta "nueva normalidad", me había sentido gracias a mis compañeros, seguro y respetado, que hoy día a veces es complicado. Además como salgo muy poco, el hecho de cortar mi rutina de forma tan radical me relajó tanto, como si hubiera pasado un mes en el Caribe.

A mi mente vienen muchos momentos, como este: Una vez acabadas las grabaciones, estábamos en el coche de María José, esta preparando para irnos, yo a su lado en el asiento del copiloto y detrás Juanjo, contando cosas de su etapa como  maestro. Esperábamos a Paco que iba y venía al coche porque había olvidado algo, creo que el móvil.

María José estaba muy contenta, Juanjo nos contaba sus anécdotas con una energía, como si las estuviera viviendo en ese momento y yo, que me gusta poco viajar, estaba como inseguro pero a ellos los notaba tan felices, tan llenos de ilusión y ganas por ir a Carratraca ( tras grabar Paco nos propuso ir allí a almorzar) que su alegría me hizo cambiar el chip. 

El sol que entraba por el cristal del coche, era un sol fuerte, calentito, típico de pleno verano, que tanto me gusta y que tan poco pude disfrutar este año, así que me dije: " Lolo pasa de todo, déjate llevar y disfruta, al igual que tus compis, de este momento maravilloso que Dios y la vida te da" y eso hice, me dejé llevar.


Recuerdo la salida del pueblo, muy relajado, mirando los campos, un arroyuelo, sintiendo el viento, el sol y oyendo historias. 

Historias de Juanjo, un maestro vocacional, que nos acompañaron durante todo el viaje. ¡¡Qué bonitas son!! Como digo las cuenta con tanta emoción, tanta verdad y tanta ilusión que te trasladan al momento. En ese viaje pude sentirme maestro y descubrí que María José,  también era maestra y nos contó sus experiencias. Debo apuntar que yo también aporte las mías, como profe de teatro, o más bien monitor. 

Juanjo usa un vocabulario, una forma de hablar y unos tonos, que hacen que cada historia sea interesante y divertida y te hartes de reír. María José las cuenta con una ternura y un amor que te ablanda el corazón. Recuerdo, esa apertura de un cole nuevo, los viajes a los coles, los coles donde la maestra era casi más joven que los niños, las defensa de Juanjo a los bulling, cuando antes no se llamaba así, las experiencias con las niñas que sabían demasiado, los primeros amores... y muchas más. Es que lo pasé tan bien que podría contarlas como si fueran mías.


Una vez en Carratraca y antes de llegar a nuestro destino, nos acompañó la cuesta más inclinada del mundo. Esta la hicimos andando y no fue una subida agradable, es más ninguno hablaba, supongo que para no perder aire, pero yo no hablaba porque quería que la subida fuera lo más breve posible, no deseaba ser consciente de estar en un precipicio, de esos que tantos gustan a los pueblos. Es más, teníamos nada más y nada menos que el palacio de Trinidad Grund a nuestro lado, pero yo no me atreví a mirarlo. 

Ahora, el camino de vuelta desde nuestro destino al coche, si que fue inolvidable. Íbamos los 4 paseando relajados, charlando por aquellas calles de casas blancas, solitarias, llenas de encanto. No se me olvida una placita que parecía un decorado. Eso lo ves en una película y piensas que la han hecho a conciencia, los balcones, los bancos alrededor de la fuente, las macetas, ya digo, parecía un decorado de una obra teatral de los Quinteros, cerca había un quiosco de madera, también antiguo precioso, una confitería, un extraño patio sin comunicación a la casa, donde Juanjo y yo nos paramos a investigar, una higuera, desde donde se veía toda la montaña, unos higos y una conversación entre Juanjo y yo, que nos hizo reír a Mª. José, a este y a mí, sin parar, unos bares cerrados, Juanjo nos comentó que años atrás  esos eran la Jet Set de las juergas, ya digo un paseo breve pero inolvidable. 

Un plato de gazpachuelo, bueno, vamos a decir la verdad, muchos platos de gazpachuelo pues casi le imploré a la chica que no se llevara la olla, una tapa de callos, una tapa de carne en salsa, muchísimas albóndigas, patatas fritas, una tapa de chorizo asado y un cono de helado fueron nuestro destino. 

Un menú casero, con vasos y platos como los de casa, ollas para servirte lo que quieras, un trato rápido y una nota media de un 7, puso ser un 10 pero el postre lo fastidió. Alguien tan goloso como yo, esperaba un mega postre hecho allí y no un como de marca generica. 

Yo estoy aquí hablando de algo super novedoso, pero escribiendo sobre Carratraca y comida casera, todos sabéis de lo que hablo, ¿verdad? Sí de Casa La Pepa, por allí ha pasado todo el mundo, bueno todos menos yo. Es más cuando telefonee a casa, mi madre conocía perfectamente el sitio, repito, menos yo. Había oído hablar de él pero nunca fui. 

Bueno todo el mundo conocerá el sitio perfectamente, pero tanto como María José y yo, no. 

Tras el almuerzo quise darme una vuelta para ver el bar, lleno de detalles, (Esta ubicado en una casa particular.) ella me quiso acompañar y como es tan malilla me hizo verlo todo y cuando digo todo es todo. Después no quiere que la llame rebelde.

¡¡¡Qué momentazo‼! Éramos como dos niños pequeños y aventureros, escapando de los mayores y saltándose, de forma sutil con movimientos lentos y silenciosos, todas las normas. Me gusta las personas serias, respetuosas y responsables pero que no pierden su vena infantil.

Recuerdo que caminando, como si estuviéramos en nuestra casa, casi nos metemos en las cocinas, o la escalera de escalones gigantescos e irregulares que nos comunicaban a la planta de arriba. Por seguridad no quería cogerme a la baranda y por tanto, me costó horrores subir y al bajar pensé que hocicaba de boca, esas vitrinas cargadas de los típicos recordatorios de viajes y eventos familiares que nadie sabe donde los guarda, pero que ellos los tienen expuestos, ese pasillo/ puente que separa una parte del comedor, con la parte de las habitaciones, las miles de macetas, la pila de lavar, cuando nos asomamos a ver los tejados del hotel de super lujo que hay justo al lado o el momento más impresionante cuando vimos, sigilosamente las habitaciones, con sus cuadros de santos, camas enormes, diferentes y antiguas y mil cosas más. Gracias por ese momento y por la seguridad que me aportas en estos tiempos de pandemia.

Impresionante fue también el tiempo que pasamos entre grabación y grabación, esto que cuento fue de nuevo en Pizarra. Volvimos al bar donde desayunamos y donde tanto Juanjo como María José me contaron recuerdos de su niñez, tan entrañables, curiosos, duros y  bonitos que me dejaron con la boca abierta.


Y la última secuencia de esta película, es para mi hermano, pues cuando llegué de vuelta a Málaga y  antes de irme a casa me fui al centro de paseo, a por un helado y me encontré con él y nos dimos el paseo juntos muy agradable y al llegar a casa todo perfecto.  ¿Se puede pedir más?.

Ese día hice 78 km, y pese al recorrer tantos metros no salimos de la casa de Paco. Creo que es el hombre con la casa más grande del mundo, porque ir a un sitio con él es como visitar su casa, primero porque te muestra los lugares con mucha pasión como si fueran suyos y segundo porque se comporta como un gran anfitrión y se preocupa siempre de que estés cómodo, contento, a gusto, feliz, por tanto, viajar y trabajar con él es un autentico placer.