domingo, 31 de octubre de 2021

VISTE, DESNUDA, VISTE, DESNUDA. PREVIO EN EL JARDÍN.

 

Llegué con tantas ganas a la visita teatralizada en el jardín botánico de la Concepción, el jueves 22 de julio del 2021, que a las 20:30h más de hora y 10 minutos de iniciar el pase de El Origen ya estaba vestido y listo para actuar. 

Entre que en el  2021 esta función se hace cada 15 días, que para la que se alternaba con esta, una infantil, no contaron conmigo y que el día del estreno llegué muy justo de tiempo pues venía de hacer de Manuel Agustín Heredia en Huelín, no había podido vivir, de verdad, la magia y el encanto de pasar las noches de verano en ese jardín, con lo que me gusta.

Así que esta era moralmente la primera del 2021 y no quería perderme nada.

Como este año me visto en la casa de los administrativos, pues a la hora de tocar cosas y dejar mis efectos personales a nivel Covid la veo más segura.

Fue llegar al jardín, e ir a dicha casa que está al lado de la puerta, entrar saludar a los compis de apoyo,  saludo breve pues estaban trabajando, entrar a la cocina y aprovechando que estaba solo entre ella y el baño, me maquillé, me vestí, me arreglé y recogí todo lo más rápido y pronto posible. ¿Por qué?

Pues por 3 motivos. Primero, porque como debo hacerlo sin mascarilla, aprovecho cuando no hay nadie en dichas habitaciones para acabar pronto y ponerme la mascarilla de nuevo.
 
Segundo porque el público que viene al primer pase puede verme ir a mi lugar de actuación ya vestido de Rafael y eso no me mola.

Tercero porque ya después de casi 5 años, le tengo cogido el truco perfectamente. Además, este verano me compré un pantalón nuevo, de mi talla, que me a facilitado mucho las cosas y porque tuve suerte, pues nunca hubo imprevistos. 

Así que a las 20: 30h. Rafael Echevarría vestido y completo, andaba dando vueltas por el jardín. Como era muy pronto, decidí aprovechar y visitar a mis compis al "baño-camerino" pues aún no los había visto en todo el verano. Primero dejé las cosas extras en el banco donde pongo mi centro de operaciones y me fui a verlos. 

Fui paseando, disfrutando del momento y las vistas y eso sí sudando poquito a poco.

Tanto sudé que fue llegar a donde mis compis y quitarme la chaqueta y el sombrero, volví a ser Lolo, así podía refrescarme y pasar un poco de vergüenza, pues parecía un novato, el friki o el pelota del grupo, pues Dani aún no había empezado a vestirse, Celia ni había llegado al jardín y yo que soy el último en salir ya estaba más que listo. 

Pues cuando llegué, saludé a Dani, a reglón seguido llegó Celia y me metí con ellos en el "baño-camerino" para acompañarlos mientras se vestían y maquillaban.

No paramos de hablar, pero casi todas las conversaciones fueron una puesta a punto, un ponernos al día, más a nivel laboral que personal,  porque hacía mucho tiempo que no coincidíamos.

Especialmente hablamos Celia y yo, pues Dani si tiene más contacto con ambos, especialmente conmigo pues es un gran amigo. Pero claro de vez en cuando soltaba sus perlitas que nos hacía morir de risa.

Hablamos mucho de teatro y ya rozando la hora del inicio del show, Dani emprendió su camino a su lugar de actuación, que coincidía en parte con el mío, así que me puse otra vez el sombrero y la chaqueta, así iba más cómodo, y Rafael se dispuso a acompañarlo a la puerta del museo loringiano.

Otro paseo agradable, entre amigos, lleno de risas y confesiones.

Una vez llegados al museo loringiano yo seguía preso de mi euforia y felicidad, así que le pedí a Dani hacernos fotos, no paraba de hablar etc. Hasta que comprendí que me quedaban más de 40 minutos para empezar a actuar, pero a él unos 3 o 4 y el pobre necesitaba un poco de concentración y soledad. 

Así que me cosqué del tema, me despedí cortésmente y me fui a mi propia soledad, lo primero que hice fue volverme a desvestir.  Quitándome mi chaqueta y sombrero para volver a estar más fresquito. 

Comenzaba mi primera soledad del 2021. 





UNA SOLEDAD COMO EN "EL ORIGEN."


Uno de los momentos que más disfrutaba y he disfrutado de los veranos en el Jardín Botánico de Málaga son los de mi soledad.

Bien fuera vistiéndome frente a un espejo dorado y una mesa de pata de burra, esperando tumbado en un sofá, o cambiándome en un baño público y esperando al aire libre rodeado de palmeras, fuera cómo y dónde fuera siempre tenía en mi interior esa ilusión del verano, de hacer planes, de pensar en la noche anterior, en la fiesta del fin de semana, en la playa del día siguiente, en los juegos con mi sobrina. Esos veranos llenos de luz y vida que hace ya 2 años que no tengo. ¡¡¡ Maldito virus!!!.

Era la segunda soledad de este verano, pero mientras la primera estuvo llena de prisas y tareas porque no tuve tiempo, esta si fue más relajada y por tanto, la primera del 2021.

El jueves 22 de julio del 2021, si pude vivir una soledad de paz y tranquilidad. Fue un simulacro de esas añoradas soledades, pero sin esas ganas de disfrutar el verano. 

Esta vez tuve tiempo para estar conmigo, descansar y sobre todo quitarme la mascarilla y respirar aire puro, observar los árboles, sentado en mi banco, sin pensar en nada. 

Lo siguiente fue sacar mi bocadillo y tranquilamente me puse a comer mi sándwich. Un sándwich de paté con un pan especial que habíamos comprado días antes y que a mi me supo a manjar de los dioses.

Después de un tiempo de paz y "libertad" y recuerdos de la verdadera libertad, me volví a enfundar en Rafael, poniéndome mi chaqueta y mi sombrero. Me fui al lugar de actuación, lo dejé todo ordenado y comencé a calentar el personaje.

Tranquilamente y sin nada de estrés, vas calentando el personaje, disfrutando del acento, de moverte, de hacerte fotos, de estar como en el 2019 y fue un momento genial, que no cambio por nada. 

Pues así poco a poco fueron pasando los minutos, puse el móvil en modo avión. Ya oía a Celia de un momento a otro debía empezar. 

CORRER PARA POCO. CRÓNICA DEL JARDIN BOTÁNICO "EL ORIGEN".


Lo del amor al arte, o sea trabajar de gratis, no mola nada, pero a veces el carácter empresarial de algunos trabajos hace que se olvide el arte y eso tampoco mola, porque se pierden buenas oportunidades ya que la pela manda.

Para poder reducir costes, ahora las visitas en el Jardín Botánico se hacen con menos actores y el itinerario que yo sigo no es el que hacía antaño. El antiguo era precioso, además cuadraba, texto, tiempo y camino, y el de ahora es mucho más feo y acelerado.

Tengo un recorrido mucho más largo y por ello no lo acabo, como hacía antes, con mi broche de oro que eran; el museo loringiano y el banco de los enamorados, ahora el recorrido lo acaba un compañero vestido de paisano y fuera de la historia. El público se queda como a medias. 

Si antes llegaba tarde al pase siguiente, no se notaba, pues se quedaban en un sitio amplio, pero ahora sí y mucho, por tanto, debo hacer todo lo posible, por evitarlo. Mi mente empresarial puede con el arte y voy acelerado.

El jueves 22 de julio 2021, era la segunda visita del verano, y la primera donde tenía más de un pase, por tanto me estrenaba en eso de hacer el pase teniendo en cuenta que luego venía otro grupo.  Eso hizo que no todos los pases se pudieran disfrutar y presentar como merecían:


1.-  Corre, corre, corre:


"Y esa prisa por acabar, para volver al punto de encuentro y recoger al siguiente grupo y que no se quedaran solos, fue la tónica principal de este pase, por ello no pude darle el lustre que merecía pues era un público maravilloso.

Qué lástima me dieron pues no pude disfrutar de ellos al 100 %, ni sacarles las mil una bromas que podría haberles hecho, ya que se prestaban a ello. Se fueron muy contentos pero se podrían haber ido a casa súper feliz y mucho más satisfechos. 

Era un grupo estupendo y no lo pude disfrutar porque tenía que correr. Iba a todo gas sobre todo a partir de la mitad. No es que lo hiciera rápido, ni mucho menos, tuvieron su tiempo estipulado pero yo le hubiera echado unos 10 minutos extras de diversión pues daban para mucho más.

Tuve aplausos, risas, muchas risas, mucho cachondeo, mucho hablar, mucho jugar, mucho meterse conmigo pues decían que hice expolio. Vamos un ambiente perfecto.

Si es verdad que había  una mujer  que iba de graciosilla, pero al final  la he logrado conquistar, aunque parecía que no lo iba a hacer.

Ya digo muy, muy bien. Lo he pasado muy bien y ellos también.

Casi a mitad del paseo de las palmeras, descubrí, porque me lo dijeron ellos, que había un grupo de vascos, eran lo más apañado del mundo, jugué un montón con ellos, jamás se sintieron molestos por nada, al contrario entraron al juego en todo momento.

¡¡¡No tengo vergüenza ninguna!!!. ¡¡¡ Hacer de vasco delante de unos vascos!!! Aunque es cierto que a medida que pasaba el pase, notaba que su acento y el mío, salvando las distancias, no se diferenciaban tanto. ¡¡ Qué guay!!.

Fue todo guay, pero rápido,  pues había que recibir al segundo y llegué muy justo de tiempo".



2.- ¡¡¡ Vaya broche...!!! 


Esto es lo malo de no escribir las crónicas en sucio justo al acabar, que ahora 3 meses y algo después no me acuerdo, pero en mi perfil de Instagram, puse sobre ese día : " Hoy dos pases, uno magnífico y otro un poco menos", así que este segundo pase tuvo que ser de "dulce".

La crónica del primer pase, sí está escrita cuando acabé, pero la segunda no. Supongo que fue tan mala que pensaría que no la olvidaría y la tendría clara en mi cabeza, pero ya casi la he olvidado. Seguro que no hubo nada que destacar.

Como digo no recuerdo, muchas cosas, pero si recuerdo entrar una noche, y supongo que tuvo que ser esta, a la casa de los administrativos, abriéndome el chaleco y resoplando porque por fin había acabado con un grupo bastante seco, y nada más ver a Dani  le pregunté qué tal y me dijo que el grupo era horrible, así que tuvo que ser ese.

Siempre piensas que  quizá has sido tú que no has enganchado, pero cuando el compañero es de la misma opinión te quedas más tranquilo.

Por lo que se ve y más o menos recuerdo. Llegué muy rápido a recogerlos para no dejarlos tirados, inicié el pase muy feliz, porque era el último, después de una noche en el jardín tan brillante como las pasadas, o sea las de antes de esta pandemia, sabia que iba a disfrutar, pero luego fue un desastre. 

Un grupo silencioso, pasando de mí, muy espaciado, con muy poco interés. Es más, creo recordar que hice muchas partes del camino en silencio, porque para qué hablar y jugar si a nadie le interesaba. Tanto correr para... eso.




sábado, 23 de octubre de 2021

VIAJANDO A "EL DIA DEL ESTRENO".

 

Y el domingo, 18 de julio del 2021, por última vez en esta edición del Festival Candilejas de Verano me trasladé a Campillos para el estreno de nuestra última obra El día del estreno, esta vez fui en el coche de una compañera. 

Tenía que llevar 4 cambios de ropa, para 4 personajes distintos, pero eran muy sencillos así que no fui muy cargado, por eso el camino de casa al lugar de la cita fue fácil, eso sí, ella es la persona más puntual del mundo, sin hacer de menos a mi hermano y mi padre, por tanto, salí prontísimo de casa. El caminar fue a paso ligero, no me entretuve en nada y a la hora en punto estaba en el lugar de la cita, que por cierto, no recuerdo donde quedamos.

Fue un viaje algo protocolario. Entre nosotros no hay mucha confianza, nos conocemos de poco y claro no había mucho de lo que hablar y no sé si será la edad, pero cada vez soy menos amigo de ese tipo de conversaciones. Supongo que para el rey de España es ya algo normal, pero yo  no podría vivir como él, en una constante conversación protocolaria y menos en estos tiempos de pandemia que uno tiene menos ganas de "to".

La primera fase del viaje la hicimos ella y yo solos, ya que fui al primero que recogió. Allí ya empezó la conversación protocolaria, pero no mucho porque fuimos hablando de trabajo. 

Después a recogimos a una amiga suya, y a la técnico. Lo recuerdo perfectamente, los dos fuera del coche, en la parte chunga de la zona de la antigua cárcel, pasando un calor horrible y nuestras charlas eran de manual de conversaciones de ascensor. Al llegar su amiga,que no conocía de nada, y comenzar a hablar entre ellas, ya hice uso del móvil, el gran defensor en momentos  como ese. A los pocos minutos llegó la técnica y todos al coche. Empezaba el viaje.

Es cierto que Noe con sus anécdotas de sus giras con El Terral, llenó de color el viaje, hasta que apareció un perro en mitad de la carretera.

Todo el viaje se centró ya en él. Es cierto que me admiró, y mucho, la labor de mis tres compañeras de viaje por salvar a dicho animalito, llamaron  Infoca, policía etc. Yo intenté hacer una aclaración que no fue muy bien acogida y desde ese momento el silencio y las vistas del paisaje fueron mis compañeros de viaje.

Y así relajado llegamos a Campillos, a la puerta del cole, donde nos esperaba Manu con noticias. Empezaba el previo. 







lunes, 18 de octubre de 2021

PREPARANDO "EL DIA DEL ESTRENO".


El primer recuerdo que me viene a la cabeza de la tarde del domingo 18 de julio del 2021 en Campillos, es estar sentado en la terraza de una cafetería, con mis compañeros, con la mochila sobre mis piernas, la mascarilla puesta y el culillo apretado, pensando: "¿Qué hago yo aquí?". Ah y con un calor horroroso, era casi fuego.

Cuando llegamos, mega puntuales, nos esperaba Manu en la puerta cerrada del cole,  informándonos que debido a un incidente, Antonio vendría más tarde, además nos dijo que esa misma mañana habían decidido escribir, entre Antonio y él, unos textos de presentación de cada entremés, que luego repartiría y nos los tendríamos que estudiar a 3 horas del estreno.  Pues como había que esperar, con premeditación,  unanimidad y alegría, decidieron todos los compis ir a una cafetería a tomar algo.

Yo casi me muero, en tiempos de Covid ir a una terraza no es mi plan favorito, además ya he dicho más de una vez en este blog que cuando viajo, aunque sea cerca, si no tengo una base, un lugar físico donde asentarme, me entra mucha inseguridad y empecé a sentirla en ese momento. 

Le pedí el texto a Manu para entretenerme, pero me dijo que no lo llevaba encima. Además como soy de naturaleza tímida  y los compañeros tenían entre ellos más confianza que yo, empezaron a hablar y  me desconecté un poco. 

Todo eso quedó solucionado comprándome un helado. No sé como, María me comentó algo sobre un helado que yo dije previamente, y me indicó una heladería que vio en días pasados y allí que me fui. 

Veis soy más raro que un perro verde, pues me pone nervioso estar en un sitio sin tener una base, pero en cambio me encanta moverme, conocer e investigar, y ese mini paseo a por el helado me encantó. De hecho la vuelta la hice por un camino más largo. 

Parece que la entrada la ha escrito un niño de 8 años, pues está cargada de "tonterias" pero todas esas sensaciones son ciertas. 

La compra fue la más absurda y rocambolesca de mi vida, entre la heladería con aspecto de todo menos de heladería, esos casi 50 grados dentro del local, ese chico que no entendía nada de lo que yo le pedía, se sorprendía por cada cosa que le decía...Vamos increible. 

Bueno, pues helado en mano, llegó Antonio, y entramos en el cole. Lo primero fue irnos al comedor, como siempre, a soltar nuestras cosas, Manu nos repartió los textos nuevos y nos pusimos a estudiar y repetir. La verdad que eran muy, muy breves. 

Lo esencial era ensayar, pero como Antonio empezó con negociaciones bastante largas, María y yo, buscamos un sitio discreto y apartado para pasar el entremés Ganas de reñir. Era muy largo, muy picado, debía tener mucho ritmo, llevábamos pocos ensayos,  hacia días que no se tocaba y a nuestras espaldas había ya 3 o 4  obras, así que había que ponerlo al día urgentemente. 

Tres pases hicimos y lo dejamos a punto. El primero con muchos parones porque se nos olvidaron cosas, el siguiente fue bien, y el tercero estupendo. Por cierto, las sillas y mesas prevista para la actuación eran horribles y mientras buscábamos donde ensayar, encontramos unas típicas de patio andaluz que usamos sin dudarlo. 

Antonio listo, fuimos convocados para ensayar.

Antes de hacer un ensayo completo de la pieza, eran necesarios muchos mini ensayos previos. 

Primero se ensayó la introducción, donde mientras se oía una música todos debíamos ir de un lado a otro simulando actores que preparan un estreno. Mi cabeza no daba para más pero al final creé algo chulo. Además era cuestión de segundos, si salía feo tampoco pasaba nada. 

Luego cada actor individualmente hizo su propia presentación del entremés correspondiente. Nos hicieron algunas indicaciones, Marisol, por ejemplo, me pidió alargar para que pudiera cambiarse de ropa. 

El siguiente fue el ensayo de cambios y montaje de escenografía, que de nuevo por tener muchos cambios de vestuario no me dieron ninguno. 

A continuación pasamos la pieza entera, pero sin pasar los entremeses, solo el inicio y el final de cada uno, así la técnica podría tener claro los cambios de música.

Y al final se hizo un pase completo de todo, menos de Ganas de reñir, pues era tarde y  estaba más que preparado. 

Con el entremés Radio Campillos  hubo algunos problemas, pues se repitieron varias partes y  La consulta  para coger ritmo, se pasó también más de una vez. Marisol y yo una vez que acabó el ensayo,  nos quedamos solos  haciendo lo nuestro.

Tras el ensayo completo, nos vestimos, maquillamos, nos pusimos los micros, hicimos pruebas de sonido y a descansar, pero sin pensarlo Maria y yo, en el escenario, nos pusimos a decir algunas frases de Ganas de reñir y lo acabamos haciendo completo. 

Si la entrada empezó con un recuerdo negativo, la acabo con uno muy bonito y positivo. Ese ensayo, con toda la escenografía ya montada, con el vestuario perfecto, el patio de butaca completamente vacío, excepto una amiga de María. Ambos dándolo todo, como si fuera la actuación, pero con la luz de la tarde, fue un gustazo. 

Me sirvió para controlar el sitio, la escenografía, el personaje, la situación y para que me entraran una ganas loca de que la función comenzara ya.










martes, 12 de octubre de 2021

EJEMPLO DE AMOR AL TEATRO "EL DIA DEL ESTRENO".


Parece ser que durante el año 2021, cada jornada del Festival Candilejas de Verano me iba a llevar a conocer, redescubrir, o contactar con a una persona especial.

Si el primer día viví la emoción de contactar, vía Instagram, con una actriz de La Cubana, para mi teatro en estado puro, el segundo redescubrí y me  quedé con la boca abierta al  ver la vocación y la entrega de una compañera al teatro, el tercero le tocó a un amante del teatro,de los de verdad sin condiciones. Ha dedicado horas y horas a este, pero sin ninguna contraprestación solo por el hecho de amarlo.

Este hombre era, nada más y nada menos que Antonio o yo más bien lo conozco como: El padre de mi amiga Sarita.

Sarita es una ex compi de la ESAD, pero que ya es una de mis mejores amigas, actriz y una tía estupenda.

Su padre vive en Campillos, y el año pasado se enteró, tarde, de que yo había actuado en el festival de verano.  Este año pasó igual, es más ella estaba en el pueblo un día de los que yo actuaba, pero por mi mala cabeza no le avisé, es que no me acordaba de ese hecho y claro no fue. Pero gracias a Instagram, Sarita se enteró que yo actuaba y el domingo 18 julio 2021, Antonio vino solo a ver el estreno de El día del estreno, pues Sarita ya no estaba en el pueblo. 

Cuando estaba en el comedor del cole, maquillado, vestido, con el micro puesto y dando los últimos retoques a mi vestuario, pues hacía de señorito andaluz y pijo, por tanto, mi vestuario debía estar impoluto y perfectamente colocado, llegó un compañero y me dijo que alguien me buscaba. ¿ Quién me conocía a mí en Campillos? Salí y era Antonio. 

Hablamos un rato, hasta que me solicitaron para subir al escenario ya que la función iba a comenzar y luego cuando acabó esta, vino a buscarme para felicitarme, hacernos fotos juntos y hablar un poco más. 

Fue un encuentro breve, al igual que esta entrada, ya que, no puedo contar mucho más pues el grueso de nuestra conversación fueron temas personales, pero debo destacar su simpatía, su cariño hacia mí y sobre todo su amor al teatro. 

Pues lleva desde toda la vida haciendo teatro, no solo a nivel amateur, con obras de teatro, sino que también en casa con sus familiares y amigos. El teatro ha estado presente siempre en su vida y siempre lo ha hecho con dedicación, energía, ganas pero sobre todo por amor a él y a la interpretación.

Y eso es siempre un ejemplo a seguir para los profesionales que a veces lo vemos como un trabajo y perdemos esa esencia idealista, de amor a las artes y a las tablas que nos hizo iniciarnos en esta profesión y que en él sigue intacta. Es una maravilla oir con la ilusión que hablaba del teatro. Es alguien con quien no me cansaría nunca de hablar. 







 


domingo, 10 de octubre de 2021

ESTRENO RISUEÑO DEL "DIA DEL ESTRENO"


El domingo 18 de julio del 2021, se clausuraba el festival de teatro, Candilejas de Verano, en Campillos, y ahí estaba el grupo El Terral, y yo con ellos.

Quizá fue la noche más lúdica, con un humor más popular. Sé que muchos en la profesión ven este tipo de humor como algo malo, pero a mí me encanta, es el del pueblo y qué, ¿ Ellos no merecen reír?.

El Terral siempre ofrece al festival una pieza de este estilo y la del 2021 se llamaba El día del estreno.

Y como siempre, ese humor volvió a triunfar. De hecho una compañera nos decía que había oído a personas del público que iban por la calle hablando de la pieza y comentando lo bien que lo habían pasado.

Tras una introducción musical, donde improvisé algo chulo que en un principio pensé que no me saldría, y una presentación de Manu, se inició la pieza en sí. Compuesta por 4 entremeses, que fueron:



1. GANAS DE REÑIR:


Salimos a escena y aún era de día, fue una sensación muy bonita, pues veías al publico perfectamente y estabas cara a cara. A lo largo del entremés empecé a sentir el anochecer, las luces se iban encendiendo. Estaba a gustó bastante a gusto.

Sobre el escenario lo único que hice fue sentir, no era consciente de lo que estaba pasando, el texto, los movimientos y todo surgía solo, y yo me dejaba llevar, disfrutando, viviendo, nunca juzgando, ni autodirigiendo.

Intenté jugar con las emociones del personaje. No quería caer rápido en el enfado fácil y mantenerlo,  sino pasar del enfado al romancismo y viceversa. 

Al principio como tenía los movimientos muy marcados, donde estaba tiempo en pie quieto, y el texto también muy encorsetado porque mi compañera es muy estricta, estaba un poco nervioso, pero luego me dejé llevar y lo hice sin darme cuenta. 

Oí al publico reir en muchísimas ocasiones, lo estaban pasando bien y aunque estaba todo muy marcado, metí cosas, como un beso en la cabeza a mi compañera, que gustó mucho o miradas al público, de esa forma los hacía mi cómplice y los metía en la pieza, animando así sus risas y comentarios.

Pese a que la compi me cortó alguna frase, creo que todos lo hemos pasado bomba y ha estado bien, podría haber estado más jugado, pero estrenando 4 obras en tan poco tiempo es difícil.



2.RADIO CAMPILLOS:



En este entremés solo hacía una figuración. Salíamos Marisol, María y yo. Entrábamos en escena, poníamos una pose, a lo largo de la escena decíamos 2 o 3 frases en inglés, muy cortas cada uno y nos íbamos.

Aquello en principio no tenía nada, pero para mí era importante y superarlo fue un reto.

En primer lugar porque conllevaba un cambio completo de ropa y lo pude hacer sin prisas y llegué a la escena sin problemas. 

Segundo porque era un cambio radical de personaje, pasando del señorito machito, andaluz, al guiri gay, fashion y divino. Cambio que disfruté y creo que se notó.

Tercero porque debía estar en escena totalmente estático, casi como una estatua y de cara al público. Me daba un poco de miedo, estar así, pero tenía a mis compis muy cerca y si me ponía nervioso podía apoyarme en ellas, pero lo disfruté, estuve súper, pero muy tranquilo y sintiéndome fuerte frente al publico, aunque cambié de pose una vez. 

Y cuarto porque lo había ensayado creo que 3 veces y no sabía si podía fallar y fallé porque acabando me relajé tanto que dije mal una frase no jodí totalmente a mis compis Manu y Antonio, pero si les quité un chiste, los descoloqué y los dejé colgados y tuvieron que improvisar. Perdón de verdad.


3. PRESENTADOR.


De nuevo llegué bien a escena pese a un amplio cambio de vestuario.  

Tenía el texto con el que debía presentar el siguiente entremés, preparado y aprendido hacía pocos minutos,  pero Marisol me pidió por favor que alargase para que ella pudiera cambiarse de vestuario y alargué. 

Le dio tiempo a cambiarse y para eso, me puse a jugar con el público, animándoles  a responder mis preguntas. Con estome quitaba la espina del  último día que no pude jugar con ellos.


4. LA CONSULTA:


Lo disfruté desde que pisé el escenario. Como nunca había ensayado con la escenografía  fue entrar a escena y quedarme pillado, en el buen sentido, pues parecía que estaba en una consulta de verdad.  Me metí totalmente en el personaje y en la situación. Me encantó.

Una vez que tomé asiento  me dejé llevar.

Lo pase bien, pero ¡¡¡BIEN,BIEN!! de verdad. 

Controlaba la escena, el ritmo, la noche. Todo lo que ocurría partía de mí. Desde mi mesa me sentía el amo del mundo. La noche y el teatro eran míos. 

Intentando dar más realismo a la escena y no buscar solo la risa, recuerdo que jugaba mucho con los papeles, leía, hacía como que apuntaba, miraba la mesa y me sentía medico de verdad.

Después comencé a mirar al público, veía perfectamente el patio de butacas lleno y oía como se reían , reaccionaban,  la luna, el cielo, la noche, el verano. Ufff  ¡¡ Qué bonito todo!! Qué afortunado.

Es cierto que hice algunos cambios de humor un poco raros, pero hubo mucho juego con los compis. De hecho cuando salían de escena eran despedidos con aplausos.

Improvisé gestos, expresiones, me dejé llevar, de hecho el dialogo con Antonio fue totalmente improvisado. Dijimos la esencia pero sin seguir el texto y quedó muy natural. 

Una parte esencial de la escena con Manu, era el uso de un palo de madera que los doctores utilizan para ver la garganta.

En cuanto me senté, me toqué el  bolsillo y no estaba. Así que tirando de improvisación, recursos y oficio, con mucha tranquilidad y mientras mi personaje no hablaba, recorté el extremo de un folio y en plena escena me fabriqué dicho palo que nadie, ni Manu notó. Eso si hubo un poco de lío entre nosotros con alguna frase. 

Y con Marisol fue un placer absoluto, teníamos un texto que podía caer en bucle o liarnos pero para nada. Es más lo ralenticé para que el público pudiera reír y entenderlo. La verdad que quedó muy muy bien. 

Al director no le gustaba el final del entremés y nos dijo de proponer algo. Yo lo hice una propuesta y  le gustó. Se hizo no quedó apoteosica, pero me pareció guay cerrar con mi final. Era feliz. 


5. EL FINAL:


En este entremés, Manu, María, Marisol y yo, haciamos una introducción a Antonio, en verso y hablando de manera escalonada.

Me sabía el verso regular y me daba mucha inseguridad,  pero me salió de corrido y sin problema.

Después salía Antonio, nos sentábamos en el suelo y le haciamos de coro, repitiendo sus finales. 

Sentado en ese escenario de madera, me sentí muy bien, descalzo, de negro, como en la ESAD, o sea, como cuando estudias, cuando empiezas, sin artificios. Además se veían las luces de las candilejas, tan chulas, y pensaba en todo lo vivido esos días, daba las gracias a Antonio por contar conmigo y me parecía un orgullo haber abierto y clausurado el festival.  

Ya lo había hecho todo, era un trabajo bien hecho, ya solo quedaba disfrutar. 

Y así acabé El día del estreno y este festival de teatro Candilejas de verano, donde lo pasé genial.




"EL DÍA DEL ESTRENO".

 

Y como siempre, poniendo fotos de la actuación,  o más bien capturas de pantallas de un video de la tele local de Campillos, acabo todas las entradas referentes  a la pieza El día del estreno. Espero que os guste. 

Fotos del domingo 18 de julio del 2021.


















EL EXITOSO VIAJE DE LOS "MUSICALITOS".

 

Ni tres auténticos musicalitos de la ESAD de Málaga hubieran hecho un viaje a Campillos como el que hicimos el viernes 16 de julio del 2021.

Para las personas que no hayan estudiado en la ESAD o en mi generación, ya que no sé si ese termino es genérico o solo de mi promoción, os haré una definición:

Musicalito: Digasé de ese alumno o alumna que estudia arte dramático en la escuela de Málaga, en la rama de musical y que por una razón, hasta ahora desconocida, se pasa todo el día cantando, junto a sus compañeros, por los pasillos, en la cafetería, en el recreo, en los cambios de clase, en la calle. Siempre lo hacen en grupo y en el volumen más alto posible.

Nunca entendí por qué lo hacían. Siempre supuse que era para ensayar y aprenderse la canción,  pero se les veía tan felices haciéndolo , que más bien parecía un modo de mostrar su felicidad por cantar o sus cualidades.

Pues tal cual hacían ellos, o sea,  cantar y repitir canciones en bucle, fuimos, Juan, Álvaro y un servidor la hora, o casi hora, de trayecto de Málaga a Campillos. 

Esa noche estrenábamos Éxito un musical, con 6 canciones y queríamos repasarlas.

Es verdad que teníamos carencia en algunas canciones y si íbamos a estar tanto tiempo juntos en el coche, pues en vez de hablar, estar en silencio o bromear, podíamos aprovechar pára cantar y repasar las letras. A mí me sirvió para aprenderme el final de la última.

Repasamos  varias veces la última, luego las grupales, a continuación las individuales y por último todas en orden. Por mi parte y por la de Juan ya habíamos cantado lo suficiente. 

Pero parece ser que el espíritu musicalito de Álvaro es superior al nuestro y no paró de cantar todo el viaje. Es cierto que no tenía segura algunas letras, así que, era terminar y volver a empezar una vez tras otra.

Cuando paseabas por la ESAD, y no os miento,  oías a los musicalitos cantar, y oye te gustaba, pero cuando ya llevabas 6 horas seguidas y 5 días a la semana oyéndolos, pues llegaban a cansar un poco. Pues el viaje fue algo similar. El ir cantando nos sirvió para afianzar y asegurar las letras, pero con tanta repetición del compañero,  deseaba que al coche de Juan le salieran alas y pudiera volar para llegar de una vez.

Ese día el viaje fue muy sencillo. Quedamos mucho más cerca de mi casa, pues lo hicimos en el portal de Juan, yo solo llevaba un cambio de vestuario que pesaba poco, así que no iba cargado, salí a mi hora de casa y llegué el primero a la cita. 

Me encontré con Álvaro, que cruzaba la calle y como llevaba en la mano la letra de la última canción, esperamos a Juan, repasando. Luego, cuando llegó este, nos montamos en su coche, hubo un pequeño problema sobre el reparto de de los mismos, y nosotros sólitos y cantarines emprendimos nuestro viaje.

Llegamos muy bien de hora, aparcamos dentro del cole y directos al comedor a soltar las ropas. Comenzaba el previo.



domingo, 3 de octubre de 2021

SUDANDO EL PREVIO AL "EXITO".


Si el mucho trabajar asegurara el éxito, la noche del jueves 16 de julio del 2021, el estreno de Éxito, en Campillos, lo iba a ser, pues las horas previas se pueden resumir en:  Llegar, trabajar, trabajar, ensayar, trabajar, pruebas de sonido, maquillarnos y actuar.

Esta vez no hubo negociaciones,ni charlas,  ni problemas técnicos, ni nada. Soltamos las cosas en el comedor del cole, nos pusimos un poco al día y Antonio nos convocó a todos en el patio para trabajar. 

¿Os acordáis de la sintonía de la serie Fama?. Pues nos acompañó todo el inicio de la tarde. Lo primero y más urgente era montar la coreografía inicial, para la cual se usó esta música.

Debo confesar que lo di todo, que mis 5 sentidos,  mi espacialidad, mi atención, mi coordinación y mi arte, estaban alertas y a su máximo nivel, pero no estuve muy fino. No sé la de veces que oí eso de : “Lolo así no", “Lolo aún no", “Lolo atento"… Siempre Lolo, pero es que Lolo fallaba más que una escopeta de la feria y lo peor es que estaba atento….

Una vez la coreografía repetida varias veces y “bien asentada, clara y agarrada”. Sobre las 19:00 pasamos a la siguiente fase: El ensayo.

Se iba a hacer un pase completo de la pieza, incluyendo todo y una vez hecho a descansar. Pero nuestras peores sospechas se cumplieron y el pase fue eterno.

Durante las tardes previas de ensayos, estuvo merodeando el temor de una oscura sombra que se materializó en el patio de dicho colegio. Los pies de cierto personaje empezaron a ser inexistente. Eso en una obra coral, con texto corto y muy picado, es la muerte, pues los parones y los cortes fueron los protagonistas.

Todo eran sonrisas y gestos de "aquí no pasa nada" pero la cara del director se iba descomponiendo por momentos y el nivel de preocupación de los compañeros se hacía patente.

Yo estaba tranquilo pues no tenía interactuación con ese personaje, pero si muchos momentos donde debía estar en escena quieto y en silencio, cosa que odio, y eso me tuvo toda la tarde con un nudo en el estómago y muy tenso.

Cuando llevábamos ensayadas, con sus más y sus menos, 9 de las 19 escenas, llegó una canción de este personaje y el ensayo se cortó pues la letra no estaba, no había canción. Paramos para centrar el ensayo en ella y tras muchos intentos, el director decidió aparcar la canción y continuar con el ensayo.

Los minutos pasaban, el ensayo se alargaba y el tedio, el calor, los parones, la falta de ritmo y el sudor se fue adueñando de todos, pues seguian faltando pies. Parecía que no había forma de sacar la pieza en luz, pero lo acabamos y volvimos a hacer otro completo .

Si recuerdo que acabamos muy tarde y los técnicos de sonido nos pidieron ponernos los micros y eso hicimos. Después a descansar, pues el director dedicó todo el tiempo a trabajar la canción de dicho personaje.

Ese trabajo o más bien obligar al personaje a repetir la canción hasta que estuvo presentable, hizo que el reloj marcara la hora de entrada del público y  que hicieramos una prueba rápida de sonido y que nos mandaran al comedor a vestirnos y maquillarnos. 

En ese momento me quedé muerto, pues pedí por activa y por pasiva pasar mi canción, pero no había tiempo y se me dijo que como la controlaba y ya estaba ensayada anteriormente no era necesaria pasarla.   

Yo solo la había ensayado oyendo la música en un móvil o en un ordenador, pero jamás con el sonido real, ni con el micro. No sé cantar, no he cantado en mi vida en directo con una música en playback y lo iba a hacer directamente en la obra.

Me pareció muy injusto,  pues porque alguien no había trabajado previamente, yo no podía salir a escena seguro y con un trabajo bien preparado. Me sentí muy enfadado e inseguro de hecho dije desde el escenario que declinaba toda responsabilidad de un posible fallo. 

Al final me pusieron un fragmento de la canción, pero me costaba pillarlo, repito no sé cantar, así que me bloqueé y se me olvidó la letra por completo y decidí dejar la prueba. Muy, pero muy inseguro y algo enfadado me fui al comedor del cole a maquillarme.









UN "EXITO" CONOCER A LA COMPI TEATRERA..


Nada más entré en el comedor, me puse a repasar la letra de la canción pero no la recordaba, pero nada de nada, la tensión y la situación me habían hecho olvidarla totalmente, tanto es así que me puse a buscarla, pero me tranquilicé, yo sabía que me la sabía perfectamente y que luego la recordaría, lo de ahora era solo fruto de todo lo ocurrido.

Así que empecé a maquillarme, vestirme y relajarme. 

Para aparentar un personaje de los 70 ya pasado de moda, propuse al director ponerme un tono de maquillaje mucho más elevado que el de mi piel y así simular un exceso de sol o rayos uva, al director no solo le gustó la propuesta sino que celebró el resultado. 

Pues para más INRI, salgo del comedor y cierta persona que ayudó a qué yo no pudiera ensayar la canción, intentó ridiculizar dicho maquillaje, pensando que me había pasado, sin querer, de tono y ya no pude  más y le respondí como yo necesitaba hacerlo y él merecía oír. Eso me relajó.

Como la pieza estaba ambientada en un casting, todos debíamos llevar una pegatina con un número, que a todos se nos caía. Manu, el compi manitas y Arantxa la compañera teatrera lo quisieron arreglar, uno con cinta adhesiva y la otra con imperdibles. El momento de ponerlas me lo pasé bomba, pues hubo un pique muy gracioso entre los dos, que me relajó aún más. 

En ese momento me quedé embelesado viendo a Arantxa, a la que quiero dedicar esta entrada y su título de TEATRERA.

Llevo casi 15 años en esto de la interpretación, he pasado por la ESAD, no sé cuantos grupos , cursos, producciones audiovisuales grandes y pequeñas, pues bien, en mi vida he visto a nadie que ame el teatro tanto como Arantxa. 

Es increíble como te cuenta que va a recorrer no sé cuantos cientos de kms. en menos de 48 horas para hacer dos actuaciones y te lo dice con la ilusión de un niño la noche de Reyes.

Después mira y mima todo hasta el último de detalle, pero nunca como esa compañera repelente niña Vicente, que va de puntillosa,  al contrario, siempre con un tono de humor, de colaboración, de elenco, de cariño, de madre.

Se toma el teatro como algo muy serio, pues se concentra, calienta, estira, pero luego siempre tiene un tono de broma, cachondeo y fiesta. 

Va siempre riendo, haciendo bromas, parece como si se tomara el teatro a chufla, pero luego llega la hora de la verdad y es la persona que más en serio se lo toma y lo respeta de una forma casi que roza la devoción.

Su diversión previa creo que es porque la felicidad le sale por todos los poros de su piel y no lo puede ocultar. 

Y ya cuando va a pisar las tablas, sale a disfrutar. 

Ante las dificultades es resolutiva, en los ensayos es efectiva y ante cualquier inseguridad de un compañero le salta un resorte de protección y ayuda inigualable.

Ya digo es un honor trabajar con ella, pero sobre todo es digna de ser observada y estudiada para poder aprender de ella porque repito NADIE, PERO NADIE Y MUCHO MENOS YO AMA Y RESPETA EL TEATRO COMO ELLA.