lunes, 29 de febrero de 2016

LA RONDA OSCURA Y ALTA.



Sé que Ronda es una de las ciudades más  antiguas que se conocen en España, sé que Ronda es conside-
rada bien de interés cultural e histórico de Andalucía y es famosa por sus vinos, sus toreros y su interesantísimo y preciado patrimonio paisajístico, todo eso lo sé.

Y quiero, espero y deseo que ningún rondeño se sienta mal, por mi entrada, ni mis comentarios.

Creo que Ronda es preciosa y me encantaría conocerla en profun-
didad, pero cuando la quiten de ese monte, de ese constante barranco donde la pobre ciudad está colocada. Sé que eso forma parte de su encanto, pero para mí que odio las alturas, yo que sobre una silla me siento incomodoimaginaros como lo pasé el pasado miercoles 24 de febrero del 2016, en ese teatro pegado al barranco.

 Desde que Alba y yo llegamos a Ronda, hasta que entramos en el teatro pasó poco tiempo, pero  para mí fue una odisea y una espera de mil años.

Debido a horarios, problemas con la carga de la escenografía y las fechas en las que cada uno se iba a Ronda, Alba  y yo nos fuimos en bus.

 El teatro no lo abrían hasta las 16,00 y como a mí no me apetecía andar mucho por Ronda, cogimos el bus que nos dejara en dicha ciudad lo más cerca posible del horario de apertura del teatro.

Por ello, pillamos el bus que tarda tres horas en llegar. Muy bonito el viaje, vimos toda la costa , pero cuando aquello comenzó a subir montañas, curvas, dar vueltas y ver barrancos, aquellos se volvió insoportable, estaba deseando salir de ese autobús, pero tampoco quería llegar pronto a Ronda.

Pues pronto llegamos, llegamos a las 15:19 horas y hasta las 16:00 no abría el teatro, con lo cual teníamos mucho rato que esperar, ni los ánimos de Alba, ni sus cosquillas, ni su atención, ni las dos tilas que me tomé, hicieron posible que me relajara y que esa espera, en el bar donde Alba almorzaba se me hiciera corta. Quería largarme de allí como fuera.

No me gusta estar en una ciudad sin tener un lugar donde meterme y menos en una ciudad como esa y en un día como ese, el viento zumbaba por todas partes, se notaba la altura, vamos que me puse insoportable y me cagué vivo.
 
Alba estuvo ahí como una campeona, compra-
mos Valeriana y ella eligió ir en taxi al teatro para evitar andar por aquellos barrancos.

Al final llegamos al teatro a las 16:05, entré y me tranquilicé. 
De nuevo todo fue coser y cantar, preparé toda mi ropa en el camerino, organicé todo y ayudé en lo posible. 

Poco a poco fui tranqui-
lizándome pero la sensación de vértigo y mareo me duró durante un rato, hasta que me metí de lleno en el  tema de preparar la función. 

Tuvimos solo dos horas para prepararlo todo, así que entre el montaje, preparación y pase rápido, se fue el tiempo volando.

Alba y yo nos vestimos solos en el camerino, pero la verdad, que estaba súper débil, súper tierno, debido al ataque de nervios sufrido estaba muy  relajado pero deseando abrazar a Alba a MI ALBA, por el mal rato que le había dado.

LA RONDA BLANCA, BELLA, RISUEÑA Y AGRADECIDA.



Si todo había sido oscuridad  y nervios, en cuanto me puse la indumen-
taria de mi primer personaje, todo fue tranqui-
lidad, seguridad, ganas de pasarlo bien y de aprovechar cada segundo de todo lo que  pasaba.

No os lo había dicho antes, pero en esta pieza hago tres personajes diferentes y dos voces en off. 

Si en Cartama me lo había pasado bien, aquí quería regodearme en cada personaje y sacarle más provecho y más tiempo. 

Por eso digo que  todo lo feo, anterior, se transformó en ganas de pasarlo bien.

Le propuse a Alexis, comenzar mi actuación entre el público, algo que me encanta, este aceptó. Por ello me metí muy pronto en la cabina del técnico de luces y sonido, Ignacio.  Un gran hombre, estuvimos de charla y  tuve el honor de ver una  antigua  maquina de cine que aun  usan en Ronda. 

Una de las cosas  más bonitas de esta profesión es   la gente que conoces, lo que aprendes y lo que tienes posibilidad de ver. En esa cabina, hablando con Ignacio, aprendí mucho del tipo de cine y teatro que se demanda por aquella zona.

Comenzó la pieza  y tuve el placer de ver el principio desde la cabina, bueno, de medio ver porque sin gafas... 

Llegó mi momento y bajando entre el publico, inundé con mi voz todo el teatro. Todos comenzaron a volver la cabeza para verme, a comentar, festejar y apoyar mi interpretación. 

Cuando llegué al pie del escenario, tuve que alzar aun más la voz, por todo el jaleo y los comentarios que había provocado en el patio de butacas. 

Estuve mucho más tranquilo que en Cartama  y sacando más al personaje. Cuando acabé mi interpretación, todos rompieron a aplaudir.

Me sentí satisfecho no, lo siguiente. Feliz de mi mismo, de mi trabajo y de mi esfuerzo. Qué contento me puse.

Pues si con mi primer personaje salí seguro, el segundo se hizo el rey del escenario, lo hice mío, me paseaba y me movía por él cómo en mi casa, provoqué la risa del público en dos momentos y al irme de nuevo aplausos.

Estaba tan tranquilo entre bambalinas   que hasta foto nos hicimos, eso sí estaba congelado que frio.

La voz en off fue de nuevo un éxito, porque esta me ayudó a calmar a los niños, que no paraban de gritar cosas,  durante toda la pieza, a los pobres actores.

El tercer personaje también gustó pero menos, es el que tengo menos afianzado y debo darle una vuelta de tuerca y buscarle otras cosas más divertidas.

De nuevo no tuve retroali-
mentación, porque de nuevo falló el saludo, es más saludé porque Alba me llamó.

Tras la función fotos con los niños, en el hall del teatro y esta vez, Alexis insistió en que yo posara también con ellos, yo no quería porque los protagonistas son ellos, pero tuvo un gesto muy bonito porque me insistió en posar en todas las fotos.

Recogimos en un plis-plas, nos congelamos cargando el coche, de nuevo junto a un barranco y de ahí a casa, calentitos en el  coche con Antonio, su señora y Alba, que a gustito venia para mi casa.

AUNQUE TARDE, FOTOS DE " MOMENTO MORI".



Más vale tarde que nunca, casi un mes  y medio después os puedo ofrecer fotos de Momento mori, nombre de la tesis de Marc Montijano, donde tuve el placer de participar.







NOTICIAS EN BLANCO Y NEGRO O BLANCAS Y NEGRAS.




Bueno esta semana ha habido noticias blancas, positivas y negras, no tanto.

Empecemos por la negra, más que nada por la cronología. El lunes 22 de febrero del 2016, me telefonea, al medio día, Alberto para decirme que se suspende el ensayo, , de esa tarde de Una copa con arte. Pero que además, suspende el montaje de la obra, por problemas de algunos compañeros para ensayar.

No me sorprendió nada su llamada, es más, me alegró porque yo no veía eso muy claro, pero es verdad que me da mucha pena no montar dicha pieza, porque trabajar con un monstruo como Concha es mucho.

Y la blanca tuvo lugar el martes 23 de febrero del 2016, Chema nos informó a todo el grupo de Ser o no… ¡Sé! que va a  tener  una reunión con una distribuidora que está interesada en mover dicha obra, o sea, que si sale bien, trabajo + funciones, con este grupo de locos maravillosos.

ESTRENO, SOLO PARA MI, DE " HELARTE DE MAGIA".



El domingo pasado, 21 de febrero  del 2016, estuve de estreno, bueno de estreno para mí.
Me estrené en Helarte de Magia,  la obra ya había sido estrenada en La cochera cabaret, unas semanas antes, pero el pasado domingo fue mi incorporación a esta pieza infantil.

Aun me queda una función más por hacer  y espero que esta no sea la ultima. El próximo martes nos  reunimos para hablar del futuro y ya os contaré si hay muchas más o no.

La primera cita fue en Cartama, para los que no conocéis Cartama, os diré que es un pueblo muy cercano a Málaga, donde la gente de la capital se va todos los domingos a tomar el solecito del campo, a relajarse y comer sus buenos platos de pueblo, o sea, que van de domingueros.

Y eso era lo que  me apetecía a mí , irme a domin-
guerear a Cartama y así me lo tomé. La gente se va a descan-
sar al solecito del campo y yo a descansar haciendo algo fácil y divertido a su teatro.

Es más tanto fue mi afán por ir de domin-
guero que cuando llegué a Cartama y vi esas terracitas al sol, plagada de gente con sus tapitas, tramé un plan, via Whatsapp, con Alba, para acabar juntos almorzando en una de esas terrazas, pero la premura del tiempo, nos hizo comer bocadillos en el patio de butacas.

Me levanté  muy relajado, después de una placida noche, donde no pensé que tenía que madrugar y de pronto me vi envuelto en un mar de dudas y cambios de última hora, sobre mi vestuario, atrezo, coche en el que me iba... Eso me desilusionó un poco, por cierto, que me pillaron todos esos cambios tumbado en el sofá de casa repasando el texto.


Al final me pasó como en The Nose Theatre, acabé viajando con el jefe, toma ya, que corte. Pero al final fue un viaje muy ameno, de charla, cambiando impresiones sobre actores y teatro, la verdad,  que está cerca, pero de todos modos el viaje se me hizo muy corto.

Llegamos pronto, y estuvimos bajando el baúl y esperando a que nos abrieran el teatro, yo hice poco pues me pusieron a cuidar unas maderas en la puerta del teatro.

 Mientras miraba esa calle, tan coqueta, con todo el mundo paseando, saludán-
dose y comen-
tando el aconte-
cimiento del día,  el Málaga jugaba con el Madrid. Todos iban a llevar a sus hijos, claro que  a nosotros esoo no nos venía bien, porque nos dejaban sin público.

De pronto el domingueo se convirtió en caos, caótico. El teatro se llenó de personas, Antonio y su hijo, Alexis y sus familiares y  amigos, Alba, los técnicos... Todos iban de un lado a otro, menos yo, que no tenía, ni sabía qué hacer.

Intenté ordenar mis cosas, el atrezo que tenía que colocar, pero fue un fracaso, no me servía el orden que había marcado, así me busqué otra función y nada hasta que finalmente me hice con todo mi vestuario, bajé a los camerinos, los ordené, marqué mi territorio, como los perros y ya todo fue coser y cantar.

Organicé las cosas del atrezo y me senté en el patio de butacas a ver los trucos de magia y las pruebas de luces. Luego como digo almor-
zamos Antonio, su hijo, Alba y yo,  unos pedazos de bocadillos, realizados por la señora de Antonio, gracias, pero lo mejor fueron las papas fritas.

Tras una interesante conversación sobre cuáles eran nuestras princesas Disney favoritas, hicimos un ensayo general. Este  me sirvió para mucho, porque me aclaró, ordenó el show en la cabeza y supe bien  mis funcione, muy bien. Eso si mis personaje los hice sin detalles porque me daban fatiga hacerlo para ellos.

De allí a comprar un té para Alba y buscar un dulce, inultamente, para mí y a vestirnos al teatro.

En esos camerinos escondidos, están  construidos  dos plantas más abajo del nivel del escenario... vamos que se te olvida algo o tienes que ir al baño y adiós función.  Pues allí en el subsuelo como los topos nos cambiamos, con bastante rapidez.

 Alexis, Alba y yo compartimos el camerino y fue todo muy ameno y de mucho colegueo.Para nada me   me sentía el nuevo, Alexis en todo momento muy atento a mí. 

Y de allí al escenario, que Cartama nos esperaba.