miércoles, 29 de septiembre de 2021

ESTRENO DE "EXITO" EN CAMPILLOS.


El pasado 16 de julio de 2021. ¿Fue un éxito el estreno de Éxito?. Pues no lo sé la verdad. Fue todo muy raruno. No tengo una opinión clara. 

No la tengo porque hace casi 2 meses que se estrenó y no tomé ni una nota previa, pero es que cuando bajé del escenario mi cabeza era un caos, y la retroalimentación posterior, tampoco fue muy despejada, así que no sabía ni qué poner, ni qué pensar.¿ Os cuento todo lo que viví y ya sacáis vuestras conclusiones.?

El único fin de Éxito era hacer reír al público, que lo pasara de escándalo, cantando y bailando las canciones de la pieza y que se divierta con la singularidad del texto ( no puedo decir más), para ello contaba con 7 canciones y 19 escenas.

Unas escenas presentaban la cruda realidad de los personajes, otras las situaciones idílicas que ellos imaginaban, además se repetia el principio y el final pero vistos desde distintos ángulos y yo creo que el público no llegó a entenderla bien. La vio, la disfrutó, pero no la comprendió. Con deciros que fue la primera vez en 15 años de carrera, que se acabó la pieza,  todo el elenco nos colocamos en el proscenio del escenario,  para recibir el aplauso final y ¡¡¡ Nadie aplaudió!!. 

Puede ser que la pieza no  gustó nada, cosa que es poco probable, pues siempre se aplaude aunque sea poco o como yo creo, que no se enteraron de que era el final, porque no sabían si estaban en la realidad, en un sueño, en parte de la pieza o en el final autentico.

Lo que sí sé es que me descoloqué un montón, me sentía muy vulnerable, tanto que tenía ganas de decir:" Oye que nos vamos, si no queréis aplaudir no importa, pero hemos acabado".

Como digo la pieza no era fácil de entender, pero creo que tampoco la supimos explicar, ni imprimir el carácter festivo que merecía.

Había mucha inseguridad con algunos pies de textos,  eso hizo que muchos de mis compis salieran a escena encogidos y con un nudo en el estómago. Vamos no estaban para disfrutar. 

Los personajes eran muy tipos y estaban muy definidos, pero en los ensayos no se trabajaron lo suficiente, porque se machacó mucho el asegurar dichos  pies de textos y dar un poco de ritmo. 

Además en la última mitad de la pieza, nos acompañó, como en las tragedias griegas,  un coro. De pronto estábamos actuando y se empezaron a oír voces extrañas que se solapaban con las nuestras. No sabíamos de donde venían, hasta que ¡¡¡Tachan!!! Un grupo de "adorables adolescentes" se habían subido a un tejado del colegio donde actuábamos y estaban comentando la pieza en voz alta y puedo asegurar que no eran comentarios del tipo: " Qué bien lo hacen",  "¡¡Viva la cultura!!". Así que otra cosita más.

De las 19 escenas, las 6 primeras eran los casting individuales de los personajes. La forma de andar de mi personaje como un Travolta trasnochado, gustó bastante a la gente, pues se oyeron risas y comentarios, además como era una escena breve lo pasé bien y todo perfecto.

Tras un número musical de introducción, donde me perdí bastante, empezaba la pieza en sí.

En la primera escena coral estábamos todos. El texto era muy  picado, había que estar muy atento y los movimientos eran nulos.  Yo hablaba poco, por tanto, debía estar muy quieto, de pie en proscenio, callado y sin mucho en que pensar, o sea, lo que me pone más nervioso en la vida. Llevaba todo el día tenso por ese momento y al final no lo llevé muy mal, pero debo reconocer que  para relajar un poco, me cambié alguna vez de sitio, toqué a los compis y demás.

Tras una canción donde yo no estaba, venía mi escena. Todo giraba en torno a mí, intentaba ligar con Arantxa, María y Juan y concluía con una versión cómica de Sexbomb que cantaba en solitario.

El director la esperaba como agua de mayo, me pidió que jugara con el público, pero no lo conseguí. Por el protocolo Covid, no podía bajar al patio de butacas, este estaba muy oscuro, el escenario era muy alto dando esto lejanía y no se podía improvisar, así que exceptuando a una señora, no enganché y creo que no divertí a nadie. 

Ahora, personalmente como cantante fue un gran triunfo ( No sé cantar y seguramente sonó como si la cantara una rata mojada) pero para mí, el hecho de no olvidar la letra, que seguir la música y no hacer cortes, fue un éxito porque  no lo había ensayado con la música real ni una vez, por tanto, era jugármelo a todo o nada.

Ya de vuelta, en casa y  mientras me comía los restos de mi tarta, el director me comentó la canción con un:" La has defendido, anda descansa", o sea....

En cambio dicha escena creo que estuvo bien, hice de galán teatralizado de los años 40, y como controlaba yo, y había movimiento, la disfruté mucho. 

Aunque  quedaban muchas escenas donde estaba en silencio y estático, no las temía tanto, bueno algo sí, pero las llevé muy bien, estas iban pasando y yo las sentía fluir, eso hizo que me creyera un súper hombre, pues controlaba mis nervios y hasta me parecía poco. Al acabar la pieza, el director nos visitó tras el escenario, y mi serenidad no se debía a un control de los nervios sino a que la pieza había ido realmente muy rápida, sin tiempo a pensar, escuchar, reposar y vivir. 

La realidad, por lo visto, era que habíamos ido a unas cuantas revoluciones por encima de lo previsto. De hecho el director señaló claramente a quien marcó ese ritmo acelerado y que los demás fuimos detrás.  

Mientras que la reacción del director, el martes, fue de euforia, la del jueves fue de "bueno, vale". No siempre se puede tener tanto Éxito.






FOTOS DEL ELENCO DE ASPIRANTES A CANTANTES DE "EXITO".

 

Para concluir las entradas dedicadas a mi segunda jornada en el Festival Candilejas de Verano de Campillos 2021, el jueves 16 de julio del 2021, y del estreno de la pieza Éxito, quiero dejaros una serie de fotos que nos hicimos todo el elenco antes de dicho estreno y de la actuación. Se ve mal pero me gustan.

Este  elenco de gente maravillosa, buena, buenos profesionales y grandes compañeros no merecían otra cosa.

Espero que os gusten.























miércoles, 8 de septiembre de 2021

CUMPLIENDO AÑOS CON MANUEL AGUSTIN.

 

El jueves 15 de julio del 2021, a las 10:00 h. Se cumplían 45 años de mi nacimiento, o sea más coloquialmente, que era mi cumple. 

Fue un día de paseo mañanero, de recibir retroalimentación del estreno del día anterior y sobre todo grandes noticias con respecto a ciertos compañeros. 

Recuerdo que las recibí cerca de las puertas del hotel AC Málaga Palacio y pensé que ese sí que era un gran regalo, pues tras recibir el notición, me decidí divertir y pasarlo bien y claro que lo hice. Celebré el cumple con mi familia, mi tarta, la visita de mi sobrina , un video precioso que me regaló esta y nuestra comida, en casa, de McDonald's. 

Pero a las 20:00 h. era la celebración oficial, así que sobre las 19:00 comencé a prepararme. 

Tras una breve merienda y un descanso, comencé a ponerme a punto para, como digo, la celebración oficial, que tendría lugar en el paseo marítimo de Huelin, pues volvería a actuar y a meterme en la piel de Manuel Agustín Heredia dentro de Los paseos por la Málaga industrial: Huelin y sus personajes. ¿ Hay mejor manera de celebrar un cumple que haciendo teatro?.

Era el día de mi vuelta, pues el miércoles 14 de julio como estaba en Campillos no puede actuar y me sustituyó un compañero, pero además era el día de mi despedida porque esa tarde se acababan las visitas. 

Una vez más todo siguió el orden establecido y fue de nuevo como un ritual. 

Desde antes del almuerzo lo tenía todo organizado. Sobre las 19: 30h. subí a la salita de casa, revisé todo, especialmente mi mochila, me quité la camiseta, me maquillé, cosa que de nuevo tuve que hacer en el dormitorio de mis padres, porque el calor era horroroso.

Una vez maquillado, lo guardé todo, me lavé las manos, me lavé los dientes, me quité las pulseras , guardé toda mi ropa personal, me puse la ropa del personaje, coloqué mi pañuelo y revisé que el pañuelo quedara bien con el abrigo.

Ya listo, hice un repaso completo del texto, recogí todo, bajé, cerré el garaje, organicé todo, cerré la puerta y me monté en el coche con mis padres y nos fuimos para Huelin.

Lo único que modificó nuestro ritual, fue que cuando ya estaba medio vestido, mis padres me llamaron para realizar una tarea física con una alfombra, a lo cual les informé que no era el momento. Debía concentrarme y no sudar en exceso, cosa que entendieron perfectamente. Eso hizo que cuando bajé mis padres no andarán en el coche esperándome como siempre, sino en casa, terminando de ordenar. 

El viaje en coche, fue tan rápido  y agradable como siempre,  nos hicimos nuestra foto,llegamos antes de tiempo, nos paseamos y mis padres me dejaron en el lugar de actuación.

Allí todo siguió también su ritual. Dejé las cosas a Mariangeles, me hice la sesión de fotos, repasé el personaje y esperé.



 

sábado, 4 de septiembre de 2021

¡¡¡GUAU!!! COMO SE HAN DESPEDIDO DE MANUEL AGUSTÍN HEREDIA.


Todo en la vida tiene dos vertientes, dos caras, dos versiones, y el jueves 15 de julio del 2021, fue el día del inicio y de la despedida.

Del inicio porque ese día iniciaba mis 45 añitos. Ese jueves era mi cumple y qué mejor manera de celebrarlo que haciendo teatro, pues volví a meterme en la piel de Manuel Agustín Heredia, pero esa tarde fue la última Visita por la Málaga industrial: Huelin y sus personajes, por tanto mi despedida de él. 

Despedida que también tuvo sus dos vertientes. Por un lado tuvo su parte negativa, pues nada más acabar no pude irme paseando relajadamente a mi barrio o no me pude quedar en la playa con mi compi, ya que tuve que ir a Tabacalera para una sesión de fotos con todos los compañeros. Luego, algunos no se quedaron al final, otros sí y la sesión ni se hizo, ni nadie nos avisó de que no se hacía. 

Y la parte buena fue, que el tiempo de espera lo pasé con mis dos compañeras llenas de arte, Caro y Mariángeles con las que no paré de reír (ver foto del final de la entrada) y porque antes de marcharme, me paró, Fernando, el guía que hizo la visita. Este es un hombre serio, nunca me había dicho nada, pero esa tarde me buscó para despedirse así de mí. Me dijo:

" Ha sido impresionante, me encantas, siempre lo haces muy bien. He visto el monólogo ya unas 10 veces, pues me sigues impresionando y emocionando. Se te ve con mucha seguridad, mucha templanza, mucha naturalidad, mucho convencimiento. Parece que lo que estas diciendo es de verdad, que es algo tuyo. De hecho cuando acabas diciendo eso de que te quedas mirando a tus barcos y miras al mar, yo siempre miro porque lo dices de forma, que yo realmente veo los barcos. Me emocionas mucho y me gusta mucho siempre de verdad".

Yo me quedé muerto, de hecho solo me salía darle las gracias y él continuaba diciéndome cosas.

Ahora desde mi punto de vista el pase fue muy bien, pero no tanto como la última vez, puesto que me trabé un poco. Algunas se han notado y otras no tanto, pero vamos yo he seguido como si tal cosa, he mantenido la impronta del personaje, su seguridad y la mía.

Lo único malo del pase ha sido la colocación del público. Estaban muy raros. Parte estaba sentado en fila y otros de pie formando un semicírculo y los que estaban de pie tapaban a parte de los que estaban sentados. El tipo de personaje, impedía decirles que se volvieran a colocar o pasar por medio, así que la mitad del grupo no me han visto. Es más había una pareja muy separada del resto, tanto que hasta mitad de la actuación no los vi.

De hecho, aunque intenté mantener mis movimientos habituales, tuve que adaptarlos un montón a la disposición del grupo para poder llegar a todos.

Pero pese a eso me he sentido muy seguro, el juego de las manos siguiendo el ritmo y el texto, me ha salido muy natural. Ha llegado un momento en el que el texto me salía y fluía solo. No es que lo estuviera tirando o soltando sin más, es que me salía como algo mío.

Eso sí había un "graciosillo", pues al hablar de mis barcos que se veían en el mar, me contestó con un :" Yo nos lo veo". Tuvo suerte que yo no era Rafael Echevarría, si no lo hubiera puesto... Pero en este personaje no podía, así que lo ignoré y seguí.

En resumen, que me lo he pasado muy bien, me he divertido, pero debo decir que me ha dado un poco de pena despedirme de mí Manuel ahora que todo estaba muy controlado. Espero que vuelva pronto.

PD: Mi Caro me hizo un regalo de cumple.









FOTOS OFICIALES DEL ÚLTIMO "PASEO POR LA MÁLAGA INDUSTRIAL: HUELIN Y SUS PERSONAJES".

 

Y estas son las imágenes publicadas por Eventos con Historia,  de mi última actuación como Manuel Agustín Heredia el jueves 15 de julio de 2021.

Os las dejo para que las veáis.






UNA RACHA DE KMS Y CALOR.

 

Pues me gustó a mí eso de no irnos a Campillos muy temprano. El año anterior se salía de casa con el último bocado del almuerzo en la boca, pero en este primer día de función del 2021, salimos sobre las 17:00 h, con lo cual dio tiempo a almorzar, recoger la cocina e incluso descansar un poco.

El miércoles, 14 de julio de 2021, se iniciaba el festival de Candilejas de verano de Campillos 2021, y el encargado de llevarnos a dicha localidad,  fue Juan. Él que es una de esas personas que ya no quedan, es decir buena persona, salió a las 16:00 de Benalmádena, de estar toda la mañana trabajando, se duchó, se vino a Málaga a recogernos y a reglón seguido nos marchamos para Campillos y siempre con una sonrisa en la boca, buen rollo y ganas de cachondeo.

Según en Google Maps, caminando de mi casa al lugar de la recogida, la gasolinera de Las Chapas, había 17 minutos, pues alguien falló, o la aplicación calculando el tiempo, o yo que iba a un paso más lento del requerido por la aplicación o que como eran pocos minutos de camino, me entretuve más de la cuenta y salí muy justo. 

No sé cual sería la opción ganadora, pero como todos me conocéis, con seguridad fue la tercera.

Pues llegué no tarde, tarde a la cita, pero si un poco retrasado, el tiempo suficiente como para que mis compis ya estuvieran dentro del coche, menos Juan que estaba comprando una botella de agua, que previamente yo también le había comprado. 

Ocupé el asiento que quedaba y por supuesto el último hueco para guardar mi bolsa, eso por llegar retrasado,  todos dentro, emprendimos el camino. 

Pese al calor e ir cargado con una gran bolsa que contenía mis casi 10 cambios de ropa, que incluían 2 tipos de calzados, 3 pares de pantalones, camisas, corbatas, chaquetas, jersey y hasta un pijama y una bata, el camino no se me hizo, ni muy largo, ni muy pesado, creo que porque es el que hago normalmente para ir al cole, no llegué ni cansado, ni acalorado. Pero fue subirme al coche y empezar a sudar  pero a sudar, pero mucho me quedé empapado.

Menos mal que no sé en que momento, se me ocurrió echar mi pequeño abanico en el equipaje. No lo iba a echar pero lo hice, y este me salvó la vida.  Porque al estar tan húmedo me hubiera agobiado mucho y hubiesen tenido que parar, prometido. 

Luego vino el caos para salir de Málaga, porque el GPS de Juan se volvió un poco loco y nos quería hacer un tour por la ciudad, entonces Manu tomó la rienda del viaje. Salimos por el Camino Suárez, pero dicha salida fue un poco caótica. Vamos aquello era un "tonto el último", o salíamos o nos arrollaban.

En ese momento caótico, mi mente también se volvió así,  porque recibí por parte de un compañero una muy buena noticia, pero personalmente nunca llegué a saber si lo era o no.

Pues pasado todo esto y con el aire acondicionado puesto, los chicos de El Terral, pues íbamos, Juan, Álvaro, Manu y yo, iniciamos el viaje. 

Un viaje muy placentero, porque donde esté Juan presente el buen rollo es el protagonista y esta vez no fue una excepción. Hicimos un repaso con muy mala baba y mucho humor de su carrera audiovisual y sus despistes. ¡¡¡ Qué bien lo pasamos!!!.

Y casi 60 minutos después y 54 km a las espaldas , llegamos casi sin darnos cuenta a Campillos.

No iba a Campillos desde hacía 11 meses y 6 días pero parecía que no habían pasado ni dos horas, ya que Juan aparcó en el mismo lugar donde lo hizo María el 8 agosto del 2020, es decir, en un lateral del Colegio Público Manzano Jiménez. 
Aparcó, nos bajamos del coche, cogimos los bártulos y  nos fuimos para el cole.

Muestra primera imagen fue la de nuestro talismán, amuleto, fans  número uno y público de excepción, aunque es todo eso lo conocemos como el padre de Juan, que un año más había viajado desde Ceuta para ver todo el festival. Ese hombre me llenó de buen rollo y energía, porque si el hijo es apañado aún más lo es el padre. De casta le viene al galgo. 

Tantas ganas tenía de empezar que ni esperamos que nos abrieran, a voces desde las rejas del cole pedimos a los compis que estaban dentro, que nos abrieran,  pero no nos oían. ¡¡¡ Que mal proyectamos!! Así que llamaron por teléfono, dimos la vuelta y entramos por la puerta de los coches, la grande. 



EL REENCUENTRO CON "CANDILEJAS DE VERANO".


Tal como os decía en la entrada anterior, una vez en Campillos, el miércoles 14 de julio del 2021, entramos al Colegio Publico Manzano Jiménez por la puerta grande, iniciando así nuestro Candilejas de verano 2021 y viendo ese patio de recreo inmenso, todo estaba tal cual lo dejamos en el 2020, parecía que nada se había tocado desde entonces. 

El albero, seco, amarillo, símbolo del calor, la falta de aire y el exceso de temperatura cubría el suelo, un camión cisterna, regando ese albero para hacer el ambiente mínimamente agradable. El sol pegando en cada centímetro, sin el más atisbo de sombra y al fondo el escenario sin nada, solo con unas paredes blancas con distintas puertas. 

Es cierto que la imagen invitaba a salir corriendo, pero yo ya sabía, por el año anterior, que unas 4 horas después y debido a la magia del teatro, ese paisaje sería este:

Como techo las estrellas y la luna, el escenario desnudo con su fondo negro y las preciosas luces de candilejas al borde del mismo, que da nombre al festival y  que recuerdan  a los escenarios de los años 30 y a aquellos que yo dibujaba cuando pequeño. Frente a este, las filas de sillas blancas que se pierden en la vista y ese aire fresco que por la noche hace siempre en Campillos.

Todo eso nos hace parecer a nosotros, esos cómicos ambulantes, que antaño iban de pueblo en pueblo y a mí esa sensación me encanta.



"MALA RACHA " DE PENSAMIENTOS Y EL ENSAYO PA´CUANDO.


El miércoles 14 de julio del 2021, tras cruzar el patio del colegio nos fuimos directamente al hall donde había un batiburrillo de todo tipo de cosas. Allí se acumulaban las escenografías de los 5 días de funciones. Para nosotros aquello era un jaleo pero Antonio lo tenía todo perfectamente controlado. Ese hombre tiene un gran merito.

Yo iba de subidón, con la adrenalina a tope. Estaba deseando que se pusiera en marcha toda la maquinaria, estaba tranquilo, feliz y satisfecho. 

Sabéis que no me gusta nada estar totalmente estático sobre un escenario, me suele poner nervioso, pero en la pieza que estrenábamos esa noche esto no ocurría. Estaba compuesta por sketches muy dinámicos y muy breves. Pasaba pocos minutos en escena y casi siempre moviéndome, es decir, que no había nervios. Mi única intención era  pasarlo bien. 

Además los personajes eran mucho más ricos y con más matices que los del año anterior. Eso me hacía sentirme más integrado en las piezas y más contento como actor, si Antonio me había dado más responsabilidad quizá era porque le gustaba mi trabajo, ¿no?.

Solté mi maquillaje y mi vestuario en el comedor del cole 
como el año anterior y fue entonces cuando todo cambió, Antonio nos convocó al equipo completo para una reunión urgente. 
En esta nos informaba, que debido a un hecho externo a nosotros, las normas y medidas anti Covid se debían extremar de manera exhaustiva. A  partir de ese momento me asusté terriblemente. 

Ya solo me preocupaba aislarme de todo el mundo, mantener distancias, no tocar nada y limpiarme las manos.

En un segundo veía que todo pasaba a mi alrededor como una película y yo era alguien externo, un mero observador. Estaba allí, pero no estaba, quería huir, me sentía muy, muy raro. De hecho mientras Antonio gestionaba distintas cosas, Juan, María y yo aprovechamos para repasar, y yo no daba pie con bolo. Al acabar, le comenté a Juan, que no tenía la cabeza en el teatro y él me dijo que lo sabía y lo entendía.

Tras algún que otro repaso más, me dispuse a preparar toda mi ropa en el escenario.

Después de solucionar todas las gestiones eran las 19:30 h, y de nuevo Antonio nos convocó en un área de sombra del patio, para realizar el ensayo de la escenografía. Cada sketch necesitaba una, y aquí vimos qué había que poner, quién montaba y quién desmontaba cada escena. Yo como tenía muchas escenas seguidas y con grandes cambios de vestuario, no me encargaron nada, mejor. Tras informarnos se hizo un repaso de estos cambios.

Yo lo controlaba todo, menos los miles de cambios de vestuario,  no sabía si me daría tiempo, por eso deseaba empezar el ensayo general en el escenario, para ver la obra con el espacio y el tiempo real, y así saber si eran materialmente posible dichos cambios, pero muchas barreras empezaron a separarme de ese ensayo soñado. 

La primera fue que se rompió el ordenador, con lo cual no teníamos música para la obra, Antonio entro en pánico, yo intenté mínimamente, dentro de mis bastos conocimientos, ayudar, Juan lo hizo más activamente y Manu lo solucionó magistralmente. Ese chico es muy resolutivo.

Cuando Antonio volvió a la vida tras arreglar el ordenador, empezamos dicho ensayo. 

Yo seguía anhelando hacerlo sobre el escenario, pero de nuevo dos cosas me separaron de él: El sol que caía a pedazos sobre el escenario que unido al calor, hacían que si ensayábamos allí nos íbamos a achicharrar literalmente, y los técnicos, que al ser el primer día de festival estaban aún colocando los focos. El único interés de ese ensayo para mí era probar los cambios de vestuarios, quise probarlos aunque se hiciera fuera del escenario, pero se me invitó a no hacerlo.

Se hizo el ensayo y salió bien, bastante bien. Como dije anteriormente tenía cero nervios, pero si es cierto que ese nivel de adrenalina y disfrute con el que llegué, seguían transformados en miedo y precaución.

Recuerdo que al acabar una de mis apariciones. Un pequeño monologo que tenía que empezar feliz y acabar destrozado en el llanto, mi compi Marisol, lo definió como: "Lolo es que lo has hecho demasiado bien", puesto que al acabar, la indicación que me hizo Antonio fue que lo llevara por la comedia que ese era el fin de la pieza.

Sobre las 21:00 h, el ensayo había acabado y los técnicos también, ya no hacía tanto calor, pero hubo otro hecho prioritario a mi, dichoso, ensayo para probar los cambios de vestuario y fue el sonido.

Nos empezaron a microfonar, hicimos pruebas de sonido etc. En resumen, que ese ensayo con vestuario pasó a la historia, se me dijo que me fuera adaptando a las circunstancias. También es cierto que tras el ensayo, me hice una composición en mi cabeza sobre como hacer los cambios, pensé que podría llegar a todos y ya estaba más tranquilo.

Después llegó un tiempo de descanso que aproveché para hacerme con el escenario, repasar cosas, hablar con casa y aislarme. Tanto me aislé que hasta las 21:30 h, no empecé a vestirme y a maquillarme, es decir, cuando ya todos mis compañeros habían terminado y podía hacerlo solo, tanto apuré el aislamiento, que subí al escenario unos 10 minutos antes de empezar. 

Ahora había que olvidarse de todo, porque el show debe continuar.


     




"EL TERRAL" Y " LA CUBANA", BABETH Y LOLO, CAMPILLOS Y BARCELONA.


En febrero del 2018, mi madre teatral, Anai de Miguel me invitó al teatro Cervantes a ver a La Cubana, con su pieza Adiós Arturo. Ya los conocía pero Anai me insistía que tenía que ir a verlos en directo y así lo hicimos. La verdad que iba un poco exceptivo, pero al minuto de estar en el teatro y sin haber visto nada, ya me sentía rendido a los pies de este grupo catalán. De hecho al llegar a casa bicheé en Internet sobre el grupo y su elenco.

Mi descubrimiento fue la actriz que hacía de malagueña. Pensé que era una chica contratada para la ocasión, pero no, descubrí que se llamaba Babeth Ripoll y que era catalana, pues bordó el acento malagueño. Desde ese día me hice seguidor de ella en Instagram.

Eso era actuar en mayúsculas. Actuaban unos 10 actores y actrices, pero hacían más de 50 personajes y cada personaje era totalmente distinto. 

Pero volvamos a nuestra historia, al miércoles 14 de julio del 2021, a Campillos y a las 21:15 h,  yo seguía con mi cantinela de que no había ensayado con el vestuario,  pero cuando reorganicé todas las prendas en una silla y pegué el cartel/chuleta con todas las escenas donde participaba (ver foto que acompaña a la entrada), mi mente se transformó de pronto. 

Sin ser consciente de ello, viví eso que dicen de: "Si la vida te da limones hazte una limonada". 

Mis limones eran los cambios de vestuarios y la limonada el grupo de La Cubana. 

La mañana anterior, había telefoneado a Antonio y le ofrecí hacerle cada personaje, con un cuerpo, una voz, un vestuario y una forma de hablar diferentes y  aceptó

Así que esa noche iba a hacer muchos personajes distintos, con cuerpo, voces y look distintos, o sea, ¡¡ Sería como un actor de La Cubana!!!.

Así que de pronto el problema y la pena, se transformó en un lujo y una oportunidad, salvando las distancias, hoy me sentiría como ellos. 

Pero la cosa no acaba ahí, publiqué la foto del cartel, en Instagram, donde mencioné a Babeth a y de pronto el mapa se plegó y Campillos y Barcelona se juntaron, los  976 km que separan esas dos ciudades desaparecieron, pues cuando entré al comedor del cole para maquillarme y vestirme, leí una respuesta a mi entrada de Instagram: "Puedes con eso y con más¡¡¡". ¿Quién la había escrito? pues nada más y Babeth Ripoll.

Os puede parecer una tontería pero para mí, fue importante que ella que tiene una carrera mucho más amplia y pública que la mía me respondiera, me hacía su igual, sentía que ambos estábamos uniendo dos grupos de teatro La Cubana y El Terral.

Así que salí al escenario con las energías de Babeth, las ganas de que el público disfrute de El Terral y La Cubana y por supuesto la valentía   Antonio Guerrero, Vicky Plana y Jordi Milan de crear sus propios grupos ¿ Con todos esos avales no iba a salir a comerme el escenario?.  



 





ESTRENO DE "MALA RACHA" EN CAMPILLOS.


Al final todo salió a pedir de boca.

Los cambios de vestuario se realizaron sin ninguna prisa. Es más, las posibles sustituciones de algunas prendas y algunos planes B que tenía con los compis para que alargaran el principio de ciertas escenas, no se usaron. Incluso me cambié tranquilo y contento, pues todo iba ok. 


Eso sí, por ejemplo en el primer monólogo del hippie manifestante, llevaba 3 capas de ropas de 3 personajes distintos y en otro que salía en bata y zapatillas, debajo de esta, llevaba la ropa de la escena siguiente, pero eso sí con el pantalón remangado. Gracias a Dios que no se bajó y se vio el truco. 

Y los personajes también estuvieron, todos, unos con sus más otros con sus menos pero aparecieron todos. 

Recuerdo ahora mismo por ejemplo mi primera aparición, donde tuve que cambiar la voz del personaje tímido y empollón porque fue abrir la boca y el micro no se oía, así que sacrifiqué la esencia del personaje por el entendimiento del público.

Mi compañera Marisol que estaba como público, al acabar la función hizo notar el fallo del micro, pero me felicitó con un: “Pero no hubo ningún problema porque sacaste el vozarrón que tienes y todo se oyó perfecto".


El que más disfruté fue el sketch del Ahorro energético. Me dejé llevar, no lo tenía previsto, pero me salió el marido calzonazos que tanto gusta y que manejo tan bien. Esta no era la opción del director, pero es que me salió. Estaba en bata, tan bien, deseando hacer que el público se divirtiera, que fue oír el tono de mi compi María y salirme eso.

A última hora se decidieron ciertos movimientos, que se perfilaron ya en escena, mi compi se sabía el texto en esencia, pero no literal, así que me dejé ir y las risas del público no paraban de oírse. Es más noté a ese personaje vivo de verdad. Creo que el único.


Si seguí las indicaciones de Antonio en el segundo monólogo del hippie. Me pidió que lo hiciera menos bien, es decir más cómico, (leer entrada anterior). Lo empecé como un hippie malaguita guay y lo acabé casi en un clown lloroso.  Si lo conseguí o no, no lo sé, pero también lo pase bomba. Tenía todo el escenario para mí, veía al público, controlaba la noche, los tiempos y el cambio del personaje. 

Recuerdo dándolo todo, como personaje borde, desde mi mesa de despacho en Los tipos de despidos, pero realmente me sentía muy encorsetado. Primero porque el traje me estaba muy justo, temía que saltara el botón del pantalón, y la petaca del micro andaba suelta en el interior del mismo y podía romperse. Y segundo porque era un texto muy similar y si no lo hacía bien, podía confundir a Juan y dejarlo vendido, así que iba cuadrado. 


Mi sorpresa fue cuando en un momento de la escena que Juan estaba arrodillado y me acerco a él, se puso a improvisar. Me quedé un poco pillado, respondí pero encaucé rápidamente.

Trasladé al Pantalone de la Commedia dell`arte al inmobiliario usurero de Se queda sin su casa


Como era un personaje estático y estirado, le pedí a Antonio, cambiarlo por el personaje del viejo tacaño del teatro italiano y aceptó. No sé si pegaba o no, pero yo lo disfruté como un niño chico, recuperando a este personaje después de años y haciendo lo que quería. Di hasta saltitos.

Luego venían mis figuraciones, una recogiendo cosas del suelo, nada que destacar, otra donde tenía el reto de decir "recalifique" fue todo un éxito porque no me trabé, como siempre, y en el de La hipoteca que hacía de aval. Un personaje estático, casi estatua que debía provocar risa.


Casi no lo había ensayado, pero hasta ese lo disfruté, pues me puse a hacer mucha gestualidad exagerada y notaba a la gente reaccionar según mis gestos. No me ponía nervioso estar de estatua porque entraba y salía con mucha frecuencia.

Y el último se llamaba El concurso, pero bien podría ser el del buen rollo. Era un sketch coral donde estábamos todos y lo pasamos genial. Antonio nos pidió pasarlo bien, dejarnos llevar y divertir al público. Y eso hicimos. En este sí que me dejé llevar, ¿Quizá me pude pasar de gestos, reacciones o energía? Lo mismo sí, casi seguro que sí, pero lo estaba pasando en grande y poniendo el colofón de oro a una tarde dura y una noche brillante. 


Cuando tras la función Antonio, subió al trasero de la escenografía donde estábamos, si no llega a ser por las normas Covid, creo que nos hubiera comido a besos a todos. Venía eufórico, lleno de buen rollo y muy buena energía, que era lo que por lo visto, habíamos desprendido todos desde el escenario, o sea, se había cumplido el objetivo. No paraba de darnos las gracias

Yo os voy a confesar la verdad, estaba muy feliz y muy orgulloso por mi trabajo y por el cambio en cada uno de mis personajes. Es verdad que hubo cero retroalimentación por parte de todos, nadie me hizo ver que lo había notado, ni que me felicitaron por ello, ni todo lo contrario. Con lo cual, ¿o no se notó o no gustó?, pero ya digo no sé cuál sería la respuesta, pero a mí me encantaron y lo pasé genial. Suena muy egocéntrica esta reflexión, pero es real, me sentía satisfecho de mi trabajo.



Estreno de Mala Racha, miércoles 14 de julio del 2021. Campillos (Málaga).