viernes, 30 de noviembre de 2018

COCINANDO A PAULA.


Me tumbé a dormir la siesta, me desperté a la hora planeada, merendé y a las 16:30 salí de casa camino a mi nueva cita con el cocinado. Cuando llegué a la ESAD, pues el pasado viernes 24 de noviembre del 2018 cocinamos allí, por los pasillos ya empecé a oler a comida y vi que salía humo por la ventana, y es que claro mis compis llevaban 10 minutos, ya, cocinando. Llegué tarde, a las 17:10, pero no porque me desentendí, sino porque calculé muy mal los tiempos y organicé mal los horarios.

Pero pese a todo eso, pienso, que para lo tarde que salí, llegué muy bien de hora, por cierto, que fui oyendo un concierto grabado en directo del grupo Mecano en Valencia en 1984.

Cuando entré a la cocina, Elena estaba ejerciendo de maitre sentada en su mesa y Paula y Raúl andaban sudando la gota gorda frente a los fogones, con sus cuchillos, los trapos y el plato 8 en las manos.

Sutilmente saludé, sutilmente solté mis cosas, sutilmente puse a cargar el móvil, sutilmente me senté en el suelo en un rincón y como no me pidieron que opinara, cosa que agradecí porque estoy a un paso de convertirme en el compañero odioso, me puse a informar, por Instagram, de que ya estaba cocinando.
Tanto Paula como Raúl recibieron mucha caña, los pobres ya no sabían qué condimentos echar o qué alimento cocinar, así que Elena les dio un respiro. Salieron a seguir cocinando mentalmente y de forma teórica su plato. Apagaron sus fogones , pero Elena y yo encendimos los nuestros y cocinamos nuestro plato 9.

Fue curioso porque yo empecé a dudar y prácticamente hubo pasos de la receta que no me acordaba y varias veces tuvimos que repetir el plato mirando la receta. Después de ese tropezón ya lo hicimos perfecto, yo deje de dudar, gracias a Dios y pasamos al siguiente plato.

Se volvió a repetir el plato de 8, y habían mejorado muchísimo. Yo propuse hacer el 7, el 8 y el 9 y ya trabajar el 10 que era el que nos quedaba  por tocar más.

Paula propuso hacer un cocinado del 10 para recordar, con la receta en la mano, se siguieron los pasos y fue muy bien, hasta que la maitre decidió quitarle a Paula la receta de las manos.

Esto hizo que se repitiera una y mil veces cada paso del cocinado y que se comenzara a repetir casi sin sentido, la pobre Paula se llevó alguna que otra regañuza. El cocinado llegó a ser una repitición constante de cada paso.

Esto para ella fue una presión y para mí agotador, pero hay que ser positivo y lo usé como un entrenamiento para el audiovisual.

Todo el mundo dice que el audiovisual es más fácil que el teatro, porque en el audio se puede cortar.

Para mí siempre ha sido lo contrario, porque en el teatro cuando empiezas ya no acabas y las situaciones, los textos y los compañeros te llevan a un viaje emocional, pero en el audiovisual, debes pasar de una emoción a otra, según lo que se vaya a grabar en ese momento, sin continuidad, sin nada previo y debes repetir lo mismo, con movimientos y gestos idénticos mil veces, así que como repetimos tantas veces los mismos fragmentos lo usé, ya digo, como entrenamiento audiovisual.

Paula estaba muy presionada, todo giraba en torno a ella y en que consiguiera el nivel que se le exigía, la pobre ya no podía más y yo pedí hacer el plato 1, que controlamos perfectamente, para relajarla. Así fue, ya más tranquila, empezamos a cocinar, en  serio, y repetimos mil veces el plato 10.

Por cierto, una de las veces me pareció oír a Elena decir, tras uno de mis cambios de emociones: " ¡¡Qué bueno es!!."

Una vez el plato 10 cocinado, pese a las horas que eran, tuvimos el valor de cocinar el menú completo y sin parar, por cierto, que yo descubrí y encendí unas luces, en la cocina, que daban un aspecto muy teatral al cocinado. De hecho, me recordaba a mis años en la ESAD y al principio me puse un poco nervioso.

Seguimos adelante y a las 22:00 h. con un fuerte aplauso, concluimos el cocinado. Yo estaba tan reventado que a veces pensaba si me mantendría en pie.

Por cierto, ese ensayo tan machacón para  Paula, me sirvió para acercarme por primera vez a ella, porque muchas veces la abracé, le cogí de la mano o la animé. Cosa que ella me agradeció sinceramente y eso nos unió.

Fueron cinco horas de cocinado dándolo todo.


lunes, 26 de noviembre de 2018

ARDE BENALMADENA Y SUS COCINAS.


De nuevo he vuelto a cocinar, pero que no os asuste el titulo de la entrada, que ni a mí ni a ninguno de mis compañeros se nos ha ido la pinza mientras estábamos en la cocina y como resultado, todo se ha llenado de llamas, ¡¡¡nooo!!! y eso que el ritmo y el nivel de trabajo de hoy, sábado 17 de noviembre del 2018, ha dado para eso y para más. Hemos echado más horas que un reloj, pero como los cuatro somos muy profesionales y currantes, hemos cocinado dándolo todo, al máximo nivel de esfuerzo, sin desconcentrarnos y lo más importante sin perder la sonrisa y el buen rollo.

¿Entonces a qué viene ese titulo? Pues viene a que hoy no hemos trabajado en unas cocinas profesionales como las de la ESAD, hoy hemos cocinado en una privada o particular, es decir, la de la casa de Elena y Raúl en Benalmádena. En dos partes se ha dividido el ensayo: antes y después del almuerzo, pues bien durante el almuerzo, ha ardido el televisor de Elena y Raúl, su salón, Benalmádena entera y sobre todo mi corazón, porque hemos comido viendo dos capítulos de la serie Arde Madrid.

Desde aquí quiero dar las gracias a Raúl porque él, está siempre muy pendiente de nosotros, y porque tuvo un detallazo conmigo. Días atrás habíamos hablado de la serie Arde Madrid, le comenté mi deseo de verla pero que no  podía, pues no tenía Movistar Plus, él me dijo que la estaba siguiendo y que le encantaba.

Pues bien, hoy, nos sentamos, Paula, Raúl y yo a tomar unas tapas mientras Elena hacia el almuerzo y de pronto enciende la tele y me pone el primer capítulo y me dice: "Toma Lolo para que veas Arde Madrid".  Me pareció, ya digo, todo un detallazo.

Me dio tanta envidia sana e insana esa serie, pero por todo: por no haber vivido esa época del famoseo gamberro de Madrid, por no trabajar en una serie así, que pienso que para todos y todas ha sido un autentico privilegio, por las interpretaciones tan naturales de todos, por tantas cosas. Me metí en la serie y no salí de ella.

Queda muy mal lo que voy a decir y lo sé, pero me metí tanto, que durante el almuerzo mis compañeros hablaban, comentaban cosas, pero yo intentaba no hacer ningún comentario para no perder detalle. Es más  tras el almuerzo, Raúl se echó una cabezada, Elena y Paula tuvieron una conversación muy transcendental y yo, seguía en mi mundo viendo a Ava, Inma y Paco. ¡¡¡ GRANDES TODOS!!!. Quedé un poco antisocial pero ...

Bueno y antes y después del inmenso plato de espagueti con tomate, atún, pimiento, cebolla,  queso y rosco del Mercadona que nos ofreció Elena, por cierto, suena sencillo pero estaba muy rico, pues bien antes y después del almuerzo fuimos nosotros los que cocinamos.

Llegué a la estación de tren de Benalmádena a las 11:05, todos me esperaban en el coche, me recogieron y me llevaron, oyendo una alabanza al rastro de Fuengirola, a la cocina de Elena y Raúl. Ahí, perdimos el tiempo justo de decidir donde cocinábamos, soltar los efectos personales, ponernos el delantal y empezar. No se perdió ni un minuto ya que a las 11:30 ya estábamos preparando los entrantes.

Comenzamos, para calentar, con el plato 1. Una vez las cocinas en marcha y nuestros delantales manchados, pasamos al plato 7, este no se había trabajado desde el día del menú degustación, se hicieron unas 4 raciones y a cual mejor.A la primera le faltó chicha, pero luego fuimos cada vez mejor. Elena nos dio algunas indicaciones de como condimentarlo y para adelante, en la última ración nos felicitó. Para que yo descansara un rato, según me dijo Elena, pasamos al plato 8, donde yo no salgo.

Me quité el delantal y me senté en la mesa de camilla. Nublado, cansado y con esta delante, me hubiera quedado allí a dormir y hubiera pasado de cocinar y más cuando Elena me incitó a taparme. "Como lo haga no me levanto más", le dije.

El plato es otro fast food
, puesto que su cocinado dura un minuto y poco, pero al ser la primera vez que Raúl y Paula lo cocinaban y por ejemplo que yo lo probaba, dio lugar a muchas repeticiones. Mil y una vez se apagó la candela, para volverse a encender e intentar hacer una buena elaboración. Tanto que hacer dio este plato, que hasta tuvimos  una especie de charla/ experiencia personal de la maitre, Elena.

De ahí pasamos al plato fuerte del menú, el 10. De nuevo solo cocinamos Paula y yo. De este se hicieron varias raciones, tuvimos muchas indicaciones y tras una cata con resultado más o menos decente, paramos y almorzamos de verdad.

Tras el almuerzo, la serie, el éxtasis, la charla y demás, volvimos al trabajo, empezamos, para abrir boca, con algo sencillo y alegre, el plato 7 y de ahí al 10 que lo trabajamos a fondo. Después de varias raciones, Elena quedó contenta y nos embarcamos en un repaso completo del menú.

Todo a fluido muy bien, vamos a las mil maravillas, pero al llegar al plato 5 hemos tenido que parar porque Raúl y yo habíamos perdido el ritmo del cocinado, tanto ha sido así, que mientras Elena cocinaba el plato 6, nosotros nos hemos salido a la terraza a analizar el nuestro y volver a repasar, paso a paso la receta y mirar el por qué de cada paso. Pero también es cierto, que noté en Raúl su cara de cansancio y yo me oí pesado con tanto consejo. Ya estábamos sacando platos sin ton ni son, ya era cocinar por cocinar y comer por comer, íbamos,  por momentos, pasando de un restaurante estrella a un chiringuito de playa en agosto y a hora punta.

Entramos, volvimos a cocinar el 5, pasamos al 6 con indicaciones por mi parte y concluimos el menú con el plato 8, 9 y 10.

Cuando acabamos el 10 fuimos aplaudido por Elena y Raúl.

Eran cerca de las 18:30, llevábamos desde las 11:30 casi sin parar, cerca de 7 horas de trabajo bien aprovechados, con buen rollo, buen ambiente pero sin descanso.

Mi cabeza era un batiburrillo de ideas y al final ya estaba realmente cansado y creía que ya no daba lo que tenía que dar, el plato 10 fue aplaudido, pero pensé que no yo no llegaba.

Se ha decidió que el domingo se descansaba y menos mal porque pegarnos otra vez el mismo palizón sería entrar en bucle y no aprovechar. Pienso que han sido tantas indicaciones, que cada uno debe irse a su casa, asimilarlas , cocinar en su cocina y adueñarse de cada plato en su interior y luego venir a mostrarlo.

Así que ya casi a oscuras, reventaos , nos quitamos los delantales y cada uno a su casa a descansar, bueno yo de pijama party con mi sobri.



domingo, 18 de noviembre de 2018

COCINANDO PLATOS SUELTOS PERO CON DETALLES.


Si os cuento donde estoy... Estoy esperando el bus para ir al cementerio, rodeado de jovencitos que están hablando de los pokemon, oyendo música rara desde el móvil de una chavala y diciendo palabras como " quillo", "el nota", "to puesta" etc. Voy al duelo del familiar de un amigo, pero ¿ Sabéis de donde vengo? Pues una vez más vengo de las cocinas de la ESAD.

Son las 20:20 y hemos empezado a cocinar a las 17:30 o quizás un poquito más tarde. Las cocinas estaban a nuestra disposición a las 17:30. Yo he llegado dos minutos más tarde, pero he sido el que ha encendido las luces de las mismas, porque cuando he llegado, esta estaba llena de cuchillos, platos, fogones, ollas, especias y alimentos, pero no había cocineros. Tras informar a la maitre, Elena, de que había llegado, esperé unos minutos y apareció, cocinando ya el plato 9. Después de una pequeña charla y una flamenca explicación, cocinamos nuestro plato 9.

Lo hemos cocinado unas 4 veces, en la primera, nos liamos con los ingredientes y la culpa fue mía, después volvimos a cocinarlo sacando varias raciones del mismo, ya digo 3 más y en todas ellas he ido creando cosas, potenciando o suavizando unos ingredientes u otros. Esto ha sido muy provechoso porque tanto el plato, como Elena, lo han ido absorbiendo y se han hecho versiones muy buenas.

Después ha habido un descanso, hoy viernes 16 de noviembre del 2018, era el día internacional del flamenco y como buenos andaluces el equipo de Saborearte, ha dedicado un momento a honrarlo:  primero porque yo he ido caminando desde casa a la ESAD y oyendo dicha música y segundo, porque por motivos personales, que no vienen a cuento, Elena, Paula y yo hemos visto en el teatro de la escuela, un cuadro flamenco y ¡Olé!.

Tras el homenaje de nuevo a cocinar, se ha repetido varias veces el plato 1, creo que este se ha hecho tanto que en vez de mejorarlo ya cansa. Me encanta la paella... pero... ¡¡ Todos los días!!.

Después se ha cocinado el 2, el 3 y el 4. El 2 ha quedado muy bien y creo que hoy se ha oído muy chulo, el 3 ha mejorado un montón y en el 4 me ha sorprendido la capacidad de trabajo del cocinero Raúl, que ha puesto en práctica todo lo trabajado ayer y creo que con mucha naturalidad y mucho acierto. Yo no cocino el plato 4, así que, me aparté, pero Elena me pidió que le acompañara en la capitanía del cocinado y lo hice (de nuevo otra referencia a Masterchef). Hubo un momento, al principio del cocinado del plato 4, donde le dije a Elena:" ¡ Qué bonito!!" y es que estaban cocinando súper bien y el plato estaba oliendo ( sonando) a Gloria Bendita.

Después vino el 5 plato, el mío con Raúl. Por fin íbamos ofrecer a Elena el plato que habíamos cocinado en soledad. Hemos hecho dos raciones y Elena tras saborear la segunda  nos ha felicitado. Además me encantaba la cara de complicidad que ponía Raúl, antes de comenzar en plan:" Luzcamos nuestro trabajo ante ella". La hicimos dos veces, porque al principio hubo algo de confusión, además me inventé un detalle que quedó muy gracioso.

Las cocinas estaban, ya, hasta arriba cacharros y nosotros muy cansados, así que decidimos presentar, entre Elena y yo, el plato 9 a los compis y acabamos el cocinado por hoy.

Eran las 19:35, hablamos un rato, ordenamos los ensayos y horarios del día siguiente y para casa, bueno yo para el cementerio.

Ha sido un buen ensayo, más bien un ensayo disfrutado. Quise aprovechar cada segundo, estar aquí y ahora y pasarlo bien. Además si mi sueño es ser actor, me impuse una obligación o consejo personal:” vive y ama los momentos donde lo eres y no estés todo el día con la cabeza en otras partes”. Algo personal me ha ocurrido en estos días que me hizo ir ayer al cien por cien con ese consejo  y  aprovechar y vivir el momento y lo hice.

Por cierto, acabamos con nuestros delantales manchados de harina, de chocolate, de salsas, pero también de risas, porque hubo momentos donde reí como un descocido, especialmente cuando Elena olvidó contar un detalle que preocupaba a Paula ( es un detalle personal y sin importancia, pero que cuando ocurrió yo no podía parar de reír) y por el acento maño de Raúl al decir, "palacio".

Creo que por primera vez, estamos haciendo ensayos relajados, repetidos y frecuentes y eso está haciendo que las escenas  estén empezando a disfrutarse y a pillar unos ritmos y unas entonaciones muy bonitas.

En un rato más.







COCINANDO, PERO PARA LA SEMANA.


El jueves, 15 de noviembre del 2018 , volvimos a reunirnos los cuatro cocineros de Saborearte para seguir cocinando nuestro menú de Granada, pero el jueves fue distinto, creo que llevábamos, todos, muchas horas de cocina, estudios, trabajos y ensayos acumulados de toda la semana, así que esta vez, cocinamos  como cuando te toca cocinar, en serie, varios platos de  una vez, para meter en tupper, congelar y luego tener comida para toda la semana, pues así. Dimos lo mejor de cada uno, pero sin mucho amor, sin mucho detalle y sin mucha dedicación o al menos yo. 

Después de una semana laboral intensa, debido a  mis 10 clases dedicadas al flamenco, que se habían realizado tal como estaban previstas y con gran éxito pero que me habían reventado, después de completar los ensayos de las obras de Navidad de dos coles más y después de que temas no laborales ocuparon mi cabeza durante muchas horas esos días,  llego y veo a mis compis leyendo la carta del menú y Elena, la maitre, me dice a bocajarro: “ Este fin de semana lo quiero de ensayos intensos al máximo, quiero todos los días, todas las horas y el viernes también”. Pues yo que venia pensando en otras cosas y agotado, me dije :”¿Cómo cuido con mi sobrina que se queda el sábado en casa?, ¿Cómo preparo mis clases para la semana? ¿Cuándo veo a mi amigo David que viene a Málaga? Y lo más importante iii¿Cuando descanso?!!!".
La maitre, Elena, sugirió iniciar la jornada con un calentamiento, pero cuando terminó su propuesta, yo ya tenía el delantal puesto, el grifo estaba abierto y mientras con una mano encendía el fogón con la otra estaba, cuchillo en mano, cortando la verdura.

Eran las 17:30, la maitre se iba a las 19:00 y había que aprovechar esos 90 minutos que teníamos a la jefa y experta en cocina con nosotros, había que sacarle todo el jugo posible, así que sin calentar, cocinamos.

Empezamos con nuestro plato estrella, el 1, hicimos dos raciones. A  la primera le vi buen sabor, pero se nos pidió una más. Ese plato se ha cocinado tanto que a veces me sabe a lo de siempre, sin emoción, y otras veces jugamos con él, y me sabe nuevo. El jueves me pasó lo segundo. Dos raciones cocinamos también, del plato 2 y ambas gustó mucho a Elena, dando solo indicaciones de algunos ingredientes que variamos , o sea palabras, y ella nos pidió las originales.

Apagué mi fuego, me lavé las manos y me senté. Tocaba cocinar el plato 3 y yo ahí no salgo. Elena me pidió indicaciones y di muchas, creo que demasiadas, me paso mucho, pero es que me doy cuenta y cada vez más, que odio dirigir obras, pero me encanta la dirección de actores, tanto estuvimos jugando, que pasaron los 90 minutos.
La maitre se fue, nos dejó trabajando y eso hicimos. Empezamos a  cocinar el plato 4 donde, de nuevo, no cociné, pero sí comí y opiné.

Por cierto, antes de seguir, se me había olvidado, la maitre antes de marcharse nos ofreció unas magdalenas riquísimas, pero de verdad, que cocinó para nosotros.

Durante el cocinado del plato 4, se trabajó mucho cada paso y cada ingrediente. Ahora que lo pienso…¡Qué pesado soy!, tanto controlé la elaboración del plato, que dejé a los cocineros, Paula y Raúl, tan cansados que decidimos dejar el plato sin terminar y pasamos a otro. El siguiente fue el 5, para lo cual tuve que volver a ponerme el delantal y sudar. Otras dos raciones más se hizo de este plato.

La hora de cierre del restaurante eran las 22:00 horas, pero a las 19:45 ya habíamos cocinado hasta el plato 5 y los otros 5 que quedaban por cocinar no se podían hacer porque o bien debía participar la maitre, necesitábamos su visto bueno o Paula no se sabía bien la receta, así que, por nuestra cuenta y riesgo, decidimos apagar los fogones, echar el cierre e irnos a casa a descansar y todo sin la autorización de Elena, pero es que para poder tenerla, teníamos que esperar casi 60 minutos y decidimos irnos, pero pese a ello, me quedé un rato hablando con Raúl.

MENOS COPEAR Y MÁS ESTUDIAR.


Esa es la tesis, la filosofía o el resumen del ensayo de ayer, miércoles 14 de noviembre del 2018, de la pieza Una copa con el arte: "Menos copear y más estudiar".

Esto más que el blog de un actor parece el de Carmen Lomana, porque últimamente cuando no estoy  de cenas, estoy  de copas, y ayer me tocó ir de copeo.

Mis compañeros habían empezado antes, llevaban ya de juerga desde las 17:30 horas. Yo llegué sobre las 19:15 y venía de trabajar, por cierto, que me vine del Puerto de la Torre en bus en vez de andando como siempre y entré al ensayo casi a la misma hora. No me lo explico, la verdad, y eso que no había caravana ni nada.

Pues creo que llegué demasiado tarde porque las copas más interesantes fueron las primeras. Cuando yo empecé, el meollo del copeteo ya había pasado.

En cuanto entré en la peluquería de Alberto, este se ausentó unos pocos minutos y nos dijo que pasáramos la escena sin el libreto en la mano. Mientras él estaba fuera Gloria nos vio y nos corrigió. Hubo fallos de texto tanto por mi, como por mi compañera, pero los míos estuvieron causados porque mi compi no se lo sabía, improvisaba y eso me creaba inseguridad y me liaba.

Después del pase y el rapapolvo consecuente de la directora, hicimos otro pase pero esta vez solo de la mitad al final y nos salió casi de la misma manera. Entonces Gloria nos aconsejó y casi nos obligó a que para el próximo miércoles los textos tenían que estar aprendidos a la perfección ( yo soy de los tres actores el que mejor me lo sé, es cierto, pero tampoco lo tengo interiorizado al cien por cien, sobre todo en las frases cortas del final y por eso dudé, así que, también debo estudiar).

Con el sermón o regañuza de la directora e indicaciones de Alberto, sobre como ve mi personaje, el ensayo acabó.

Al final me llegué una grata sorpresa porque la directora, Gloria, me felicitó por mi trabajo, me dijo que lo hacía muy bien y que llevaba el texto aprendido, ya que antes de que yo llegara había echado muchas broncas por la falta de estudio.

Igualmente me estuvo explicando, un poco ,su visión sobre la pieza y sobre el enfoque que quiere darle, cambios respecto a lo que hay y tipos de actuación. Fue entonces cuando comprobé con mucha alegría, que tiene una forma de ver la pieza, el teatro y el trabajo muy similar a lo que yo busco, por tanto, ahora sí tengo ganas de que lleguen los miércoles para tomarme mi copita con el arte







lunes, 12 de noviembre de 2018

EL VIERNES VOLVÍ A LAS COCINAS, PERO COCINÉ...


Un menú degustación. El viernes 9 de noviembre del 2018 volví a ponerme el delantal, pero está vez fue distinto, puesto que cociné varios platos diferentes y  no me centré en uno o en unos pocos. Trabajamos  en todos los platos del menú. Pero al igual que en los menú de degustación, pasamos por algunos de puntillas, con simples tapas o pequeñas raciones. Lo que no cambió fue el objetivo; cocinamos, como siempre, encaminados a La cena de las emociones que celebraremos en el Hotel Urban Dreams de Granada el próximo 1 de diciembre del 2018.

Cada vez que hablo de este trabajo, o hago referencia o parece que hago un resumen de la última entrega de Masterchef pero es que tanto esta pieza, como ese programa tienen en común su punto de partida; la gastronomía.

Todo estaba planeado y organizado de ante mano. El lugar del cocinado: el mismo de la otra vez, la ESAD de Málaga. La hora del cocinado: a partir de las 17:00 h y la carta o menú a cocinar: los platos  1, 2, 3 y 4.

Y todo se cumplió, bueno casi todo, la cocina estaba instalada en el aula P12 de la escuela, yo llegué a las 17:02 y el resto de compañeros ya estaban allí y el menú se cumplió, bueno, eso a medias.

Salí un poco justo de tiempo, a las 16:25 aproximadamente y a las 17:02, había recorrido los 3,5 km que separan mi casa, de la ESAD y entraba a las cocinas. Lo primero que me decía Elena ( actriz, autora y directora de la pieza) era :" Lolo vamos a calentar". Yo, después de la caminata, venía más que caliente, además he de confesar que jamás he calentado antes de un ensayo o actuación, ni he visto que lo haga nadie, supongo que lo harán algunos grupos, pero yo no lo he visto, un poco de concentración y eso sí, pero hacer deporte antes de ensayar o actuar, desde que dejé de ser alumno de la ESAD, no lo vi, por ello me sonaba a prehistorico.

Fue una sensación extraña, pero decidí meterme en el juego, me puse mi chándal y ...¡¡ A calentar!!.

Me lo pasé bien, pues me demostró que desde que salí de la ESAD he ganado en concentración, y pese al barrigón, en forma física, pues todo me costó mucho menos que cuando era alumno. En un principio no entendí el calentar, pero después me pareció muy buena idea, pues fue una forma de romper con el exterior y concentrarnos en los fogones y  de crear buen rollo y romper el hielo con el nuevo plato, porque, el viernes, al puchero, al estofado y la paella, se nos unía un nuevo y joven plato, el Happy Meal.

El Happy Meal se llama Paula y viene a sustituir a Rebeca, ya que esta, por problemas de agenda no puede venir a Granada el día 1 y la sustituye esta chica. Es una chica joven, estudiante de la ESAD, en su rama musical.
Lo de Happy Meal es porque es nueva, por su corta edad y porque la chavala es toda una fast food ( o sea, comida rápida) porque se unió a nosotros y sin conocernos de nada, se adaptó a nosotros,  nuestras interpretaciones, a nuestros ritmos y nos dio las replicas, en el mismo tono que le hablábamos nosotros y todo ello sin inmutarse, o sea, se adaptó y se acopló muy rápido, bueno rápido no, se acopló desde el primer momento o momento cero a lo que le dábamos.

Como digo, todo fue tal y como estaba planteado. Tras el calentamiento, empezamos nuestro menú con el cocinado del plato 1. Como Paula era nueva, y había tiempo, cocinamos a leña, como en el cocinado anterior, lo hicimos a fuego lento.

Después de una pequeña cata, se cocinó con detalle y dedicación. Hicimos tres o cuatro raciones y en cada una de ellas íbamos metiendo ciertos cambios de ingredientes o modificaciones para darle mejor sabor y más verdad.

Cuando estábamos negociando si hacer el segundo plato o no, ya que es mío y de Raúl, las chicas solo salen al final para condimentarlo un poco, Elena decidió que hiciéramos el plato número 10, el último, puesto que es donde Paula y yo tenemos que dar el do de pecho. Tras hacer ese plato, mejor dicho, la muestra de ese plato, que por cierto a Elena y Raúl les encantó,  empezamos a coordinar agendas y ensayos.

Elena pensaba que Paula tenía que cocinar los platos en su casa, en su cocina y con tranquilidad, para poder darle su toque, además debía de aprenderse las recetas y los pasos a seguir de memoria, para que cada vez que quedáramos a cocinar, juntos, ella los controlara al cien por cien.

Así que como en Masterchef, todo dio un giro radical  y el menú pasó de cocinar cuatro platos a hacer un menú degustación de todos, o sea, cocinar sin profundizar, los diez platos, para que Paula se llevara a la cocina de su casa una idea general de como es cada plato y como lo cocinamos nosotros.

Esto hizo que saliéramos casi a las 21:00 de la cocina y a que tuviéramos que cambiar el chip del cocinado, pero gracias a eso yo me pude librar de ensayar todo el fin de semana, cosa que agradecí enormemente.

Del plato 10, pasamos al 7 y de ahí pasamos por todos, menos por el 9 y el final del 5, puesto que el Happy Meal no aparece. Nos fuimos cansados, pero Paula se llevó el estomago repleto de bocados, la libreta llena de recetas y la cabeza llena de indicaciones.

No sé que pasará en próximos ensayos, yo a la nueva cocinera no la conozco de nada , pero creo que  se le ve muy buena mano en la cocina y muy abierta a cualquier tipo de plato, ya sea tradicional, sifón o lo que sea. Las escenas, se leyeron simplemente y en algunas hubo entonaciones que yo en jamás  había oído y soy el actor más veterano junto a Raúl. Espero que de buen resultado y también espero que ahora  esté cocinando en casa.

La verdad, que esta vez más que Masterchef y la tensión que este programa genera, parecía que estábamos en una cocina de una casa rural, donde unos cuantos amigos están cocinando el almuerzo del domingo, o sea, se cocina pero sin prisas, sin malos rollos, con risas, amistad y compañerismo. De hecho creo que me pasé, porque muchas veces opiné demasiado sobre el sabor de algunos platos o incluso cociné uno que no era mio.






  

domingo, 11 de noviembre de 2018

SIN COPA Y SIN ARTE, PERO CON INFORMACIÓN.


No hubo ni copa, ni arte. Hubo una Coca Cola, un Nestea y hasta un chocolate con churros. Cuando llegué, mis compañeros estaban recibiendo estas viandas de un bar cercano al lugar de ensayo. Yo como acababa de merendar no quise nada. Así que copa hubo poca, pero arte hubo aun menos, lo que si hubo fue mucha información y buenas noticias. 

Rectifico, arte si hubo y a raudales, porque estaba Concha Galán y ella es arte por los cuatro costados y en ese lugar tan pequeño su arte lo inundó todo.

Mis compañeros llevaban reunidos desde las 17 horas, cuando llegué, sobre las 19:15, era casi la hora de acabar, ya que, a las 20 horas, dos de los asistentes habían quedado para otras cosas ajenas al teatro.

Si recordáis, llevo liado con la pieza Una copa con el arte, casi dos años. Este verano  decidimos parar y volvimos  a retomar a primeros de octubre. En esa fecha hicimos un ensayo, pero a la semana siguiente mi compañera no pudo y a la otra yo tenía trabajo, así que hasta el pasado jueves, 8 de noviembre del 2018 no hubo otra cita.

Yo veía la pieza, en mi cabeza, como un barco a la deriva, es decir, como el final de la película de Titanic, donde la protagonista se queda agarrada a una tabla en el mar, a la espera de que alguien la salve o este se  la coma para siempre y ella no puede hacer nada, pues así veía yo la obra, suelta, sin destino, sin rumbo, sin fin y yo sin ganas de luchar por salvarla.

Pero el pasado jueves todo cambió. Después de los saludos pertinentes y un monologo/ declaración de intenciones de Alberto, autor y actor de la pieza, hicimos un pase de la escena uno, entre Concha y yo. Al acabar, Gloria, un nuevo personaje en esta historia, tomó la palabra, dejando muy  clara su postura, su forma de pensar, sus intenciones y sus ganas de trabajar. A continuación se hizo un organigrama de ensayos, nos mandaron deberes a Concha y a mí y el ensayo se dio por cerrado.

Y ahora os cuento la lluvia de informaciones que recibí en ese ensayo de... ¿ media hora?:

A partir de ahora Gloria se incorpora al elenco, pero como directora, o sea, habrá alguien externo que aporte una visión fresca, nueva y sobre todo responsable a la pieza. Ella se encargará del 70 % de la visión final de la misma. Yo ya conozco a Gloria como compañera y sé que sabe lo que hace, que tiene conocimiento y que es extremadamente seria en su labor, seria con el trabajo y detallista hasta en la mínima cosa y eso me hizo verla como un gran buque que vino a rescatar nuestra obra del océano. Es más  ya echó una bronca por no saberse bien los textos e ir con los papeles en las manos.

Y poco más que que apuntar, que pude actuar o interactuar muy poquito con Concha pero que como siempre, no es un placer, es casi entrar en éxtasis, porque es muy grande.

Por cierto, nada más entrar, a parte de pisar a su perrita que vino a saludarme y la pisé sin querer, Concha me soltó un:" Enhorabuena" yo no sabía a qué venía y luego me explicó que era por mi papel de Queipo de Llano,  le habían pasado el video y le gustó mucho mi trabajo, sobre todo como pillé su acento, sus entonaciones, su tono de voz etc. Me dijo que había oido audios de él y que hablaba como yo lo hice, o sea, no solo me dio la enhorabuena, sino que especificó por qué la daba y además se le notaba segura y convincente de lo que me decía y yo claro, engordé de tal manera que ya no cabía en la peluquería donde ensayamos, además en otro momento del ensayo rectificó a un compañero y le dijo :" No, Lolo es profesional, porque trabaja y cobra de esto y por esto". Y yo otra vez más gordo.

¡¡¡ Ay Concha, esta profesión que bonita es, pero está cargada de miedos e inseguridades y  cuando grandes como tu te dicen eso, ofú te anima mucho. GRACIAS MAESTRA!!

Y ¡¡ Gloria bienvenida.!!





viernes, 9 de noviembre de 2018

EL PUCHERO Y EL ESTOFADO, YA ESTAN LISTOS PARA GRANADA.


Aunque habrá que darles algún que otro retoque y los recalentaremos más de una vez. Ayer, martes 6 de noviembre del 2018, a las 20:10, dos de los diez platos que se servirán, Dios mediante, el próximo sábado 1 de diciembre del 2018, en el Hotel Urban Dreams de Granada quedaron cocinados, listos y acabados. Recién salidos del horno los congelamos, para conservarlos intactos y que no perdieran sus propiedades para la gran cena, pero como digo, en alguna que otra jornada habrá que sacarlos para probarlos y ver como van.

Esta vez nos reunimos; el puchero y el estofado, o sea, los platos de siempre. Ahora que lo pienso, con tanto cambio, acabo de caer en la cuenta,  somos los dos actores más antiguos del grupo. Esos dos platos antiguos éramos Raúl y yo.

Eso sí, después de haber probado, en el ultimo cocinado, las técnicas modernas aportadas por Rebeca, nos dio celos e intentamos hacer otra reinterpretación de nuestros dos platos tradicionales, ya que, trabajamos  para que  tuvieran, sin salirse de lo marcado, un toque nuevo, queríamos que sonarán más reales y así fuimos dándome otra visión.

Estuvimos trabajando una horita, más o menos, pero sin parar, a hierro. Además, como teníamos tiempo y no íbamos con prisas como casi siempre,  no cocinamos en la vitro, sino que lo hicimos con leña y a fuego lento.

Nuestros platos tienen un tiempo de cocinado de unos tres minutos, así que imaginaros, en  una hora y pico la cantidad de veces que los repetimos y la cantidad de  raciones que hicimos.

Ayer empecé a dar clases a las 10 de la mañana y acabé a las 17 horas, como la cocina estaba muy cerca de mi último colegio, propuse que la hora del cocinado fuera a las 17:30, pero un problema con unas llaves que le debía custodiar a un amigo me hizo: ir del cole a la casa, buscar las llaves, estresarme y llegar a la cocina a las 18:10 ( siempre con el permiso previo de Raúl y gracias a mi padre que me acercó en coche, sino aun estoy dando vueltas por ahí).

Llegué a la cocina a las 18:10 pero hasta las 19:00 no nos pusimos frente a los fogones, ese tiempo lo aprovechamos para ir limpiando y troceando los ingredientes ( esto es repasando el texto) Luego como  digo, trabajamos hasta las 20:15, pero salí de las cocinas sobre las 21:15, porque estuve un ratito de charla con Raúl, que de todo quiere el Señor.

El lugar en el que cocinamos y donde, durante el tiempo de espera, tuve el honor de reencontrarme con dos grandes chef, fue la ESAD de Málaga y esas grandes maestras eran: Blanca Nicolás ( mi profesora de técnica vocal y tutora de mi proyecto fin de carrera, la cual me dijo que había tres clases de personas: Los que ganaban mucho dinero y eran felices con su trabajo, los que ganaban poco y estaban insatisfechos de su trabajo y nosotros que no ganamos mucho pero que nuestro trabajo nos hace muy feliz. Cierto Blanca, somos afortunados. Gracias, ella siempre tan positiva)  e Inma ( mi profesora de taller de clásico, que me presentó como “ su Polilla”. Yo le comenté, que la obra que hicimos con ella: El desdén con el desdén, fue mi mejor experiencia en la ESAD y ella me confesó, que conoció el Tenorio de Estudio1 gracias a mi proyecto fin de carrera), también vi a Pacetti, mi profesor de canto, que  me comentó con alegría que me vio en La Peste.

Fue bonito volver allí casi cinco años después y ver la escuela, ahora, ya sin miedo y con seguridad. Ver como esos miedos ya han pasado, y esos cuatro años de esfuerzos, inseguridades y algunos profesores capadores, se superaron y como hoy cinco años después, con mayor o menor fortuna, sigo en este mundo. Me sentía orgulloso porque he tenido la fortuna de seguir en esto después de  salir de allí, cosa en el 2014 me dio mucho vértigo.

Comprobé también que las problemáticas, los comentarios y el comportamiento de los alumnos sigue intacto, los looks son los mismos, parece que no haya pasado el tiempo, pero eso sí vi nuevos perfiles físicos, algo que alegró mucho. En mi época  ellas eran delgadísimas y ellos fibrados, ahora hay más variedad y normalidad en los cuerpos.

Y en cuanto al trabajo con Raúl, un placer, como siempre, ganas de hacer, de crear, de aprender, de cambiar, de aportar, de recibir, de dar y eso para un actor siempre es un lujo. De hecho fui cansado y con ganas de acabar temprano, pero de pronto me vi  dando indicaciones y pidiendo repetir todo una y otra vez, o sea, con muchas ganas de perfeccionar y trabajar y con cero ganas de irme.

Trabajamos dos escenas; la 5 que repetimos mil veces hasta afianzar bien el texto, luego fuimos incorporando matices, repitiendo dichos matices otras mil veces, a continuación los apuntamos y acabamos afianzándola con otras tantas mil repeticiones. De la 2 hicimos poco, la pasamos unas tres veces y poco más, puesto que esa ya la trabajamos en casa, con Elena, para la función anterior.

Me fui muy contento, con un trabajo bien hecho y con buenos resultados. Ahora a esperar que no se nos olviden los matices.