miércoles, 27 de noviembre de 2019

VERGÜENZA E ILUSIÓN EN LOS FINALES DE "PROYECTO VICTORIA".


El Proyecto Victoria se inició a primeros de octubre, con una programación muy exacta y concreta de qué días se quedaba, a qué hora, dónde y para qué, pues bien esa agenda o ese programa de ensayos, se iba agotando. Los plazos y objetivos se iban cumpliendo e íbamos llegando al final, concretamente a las tres últimas jornadas, dos de ellas celebradas en el barrio de la Victoria, como siempre, y la última en la ESAD de Malaga, de esa ya os hablaré más adelante. Ahora voy a centrarme en las dos que tuvieron lugar en el barrio de “ Chupitira”, y que se pueden definir con estas palabras: Vergüenza e ilusión.


-La de la vergüenza tuvo lugar el lunes 11 de noviembre del 2019.

A las 10:00, como siempre, llegaba al lugar de ensayo, y el director me hacia una propuesta, esta no era más que una petición de mi compañera Arantxa. Ella pedía el día libre, esto no significaba irnos cada uno a su casa, sino que nos dejara el día para ensayar solos, repetir unas cosas, asentar otras, etc.

La idea me pareció perfecta pues hacía días que quería pedirle a ella, el poder quedar solos y ensayar de tranqui, sin la presión del director y si no lo hice fue por falta de tiempo, asi que todo perfecto.

Y ahí empezó la vergüenza. Comenzamos repasando lo último que habíamos marcado, rápido, el último día y que era el final de la pieza. Fue tan mal, que el propio director, que prometió no meterse, se vio obligado a hacerlo, pues aquello era un sin Dios. Pero no solo se metió para volver a marcarnos los movimientos, las intenciones y los gestos, sino que tenía que ir diciéndonos los textos para poder hacerlo, pues ninguno de los dos nos lo sabíamos. Yo debo confesar que como eran frases muy cortas las leí, en casa, el día antes y poco más, por tanto, era verdad que no me las sabia. Así que casi que tuvimos que volver a REMARCAR todo el final de nuevo. Y como él nos decía y con toda razón: “Yo ya he hecho mi trabajo, el problema lo tenéis ustedes pues el viernes viene a veros la productora”.

Tanto tardamos en montar esa parte que no pudimos hacer un pase completo, en condiciones, y lo hicimos un poco de colegueo, para medir el tiempo.

Esto lo escribo una semana después no lo recuerdo todo, pero si recuerdo que fui cargado de vestuario y atrezo, que los usé todos y me vinieron muy bien para hacer el personaje, también que hicimos un pase a medio gas y para recordar, pero donde salieron cosas maravillosas, pero que cortábamos por algo que nos daba inseguridad, casi siempre el texto. Esta última afirmación fue de CHL y tenía toda la razón del mundo. También recuerdo que antes de irme se repasaron cosas sueltas que no teníamos muy claras y que queríamos ver con el director.



-La ilusión. Celebrado el miércoles 13 de noviembre del 2019, este sí fue el último antes de la presentación final a la productora. Fue como, el día de los exámenes parciales, pues hicimos dos.

Uno, que por la presión de demostrar que lo sabíamos todo, que todo estaba claro y que no necesitábamos parar, lo hicimos muy rápido, de hecho llegó un momento que yo mismo me notaba tan acelerado y tan rápido y tan metido en mi y en mis movimientos que me aburría de oírme y cada vez, que me tocaba y me oía decir el texto pensaba :” Otra vez hijo, cállate ya que eres muy aburrido”. Además a mi compañera no la tenía en cuenta para nada, de hecho varias veces le pisé el texto.

Sensación que luego cuando el director nos dio en indicaciones, confirmé que eran ciertas, pues nos dijo que  lo hicimos de carrerilla, sin parar y que lo único que demostramos era que nos sabíamos el texto muy bien y poco más.

Con respecto al pase del día anterior, la pieza había durado 8 minutos menos y eso ya son minutos, imaginad si íbamos corriendo. En mi defensa diré que como CHL siempre nos metía prisa, en los primeros días de ensayos, eso se me quedó ahí y yo no quería parar por nada, pero es cierto que yo mismo me notaba atropellado, pero tras ese pase y las indicaciones, tuvimos otra oportunidad, un segundo pase.

El segundo ya fue mucho mejor. De hecho tanto en la cabeza de mi compañera, Arantxa, como en la mía, estaba la única premisa que nos puso el director : “A divertiros y a pasarlo bien” y creo que una vez más le hicimos caso, bueno o lo intentamos, siempre le hacemos caso, pero algunas veces con más acierto y otras con menos y por eso él cree que a veces no se lo hacemos pero si lo que pasa que a veces no acertamos, bueno que eso hicimos. Esta vez no íbamos acelerados, las cosas sucedían porque sí, no porque estaban marcadas, esta vez el texto fluía sólo y no de memoria, y sobre todo, lo más importante, mi compañera estaba ahí y la tuve en cuenta y la apoyé, me apoyé en ella y juntos hicimos todo.

Yo no las tenía todas conmigo, tuve dudas, cosas que creo que no salieron bien, pero hay que tener en cuenta lo que era, era el final de muchos días de  ensayos a todo meter, solo una visión completa y en bruto de la pieza y salió bastante bien, aún le hace falta un trabajo de pulido, enorme, pero el bruto quedó bien. Al menos yo la disfruté mucho y al acabar, CHL nos felicitó, además de tiempo fue muy bien.

Y ¿por qué fue el día de la ilusión? Pues porque me pareció un momento muy bonito y muy entrañable, cuando antes de irnos, guardamos todo el atrezo y vestuario que el viernes había que trasladar a la Esad de Málaga para presentar el proyecto a la productora. Fue tan bonito todo, pues el vestuario no es el definitivo, ni estaba planchado, ni listo para una actuación, el atrezo era de andar por casa, los tres estamos muy corridos en el mundo teatral, especialmente CHL y Arantxa, pero éramos como tres niños con un juguete nuevo, tratábamos todo con mucho mimo pues era nuestro bebé, estábamos deseosos, nerviosos, ilusionados y con todas las ganas de mundo de mostrar nuestro trabajo. Ya digo esa ilusión infantil, me llego al corazón.








lunes, 18 de noviembre de 2019

VUELVE A LLOVER RECUERDOS FINOS.


Salí del Laberinto pasadas las 14:00 y empecé el otro laberinto, el de las carreteras junto a Javi, al que agradezco que me llevara hasta a casa,  donde entré a las 14:40 y tan literal como lo cuento, me  comí dos brochetas de pescado que había realizado mi padre, buenísimas, recogí las cosas del almuerzo y me acosté una siesta de una hora, para, a las 17:00 horas subir a mi dormitorio, vestirme, prepararme e irme a un nuevo ensayo.

¿Y qué ensayo tengo yo los sábados por la tarde?.

Pues uno nuevo, pero antiguo, y a la vez muy meteorológico el de Lluvia Fina. Con tanto jaleo no os he podido contar pero vuelve Lluvia Fina, concretamente el próximo jueves 21 de noviembre del 2019 en el Teatro del Zaidín de Granada, dos funciones para colegios. De nuevo volveré a hacer ese hippie llamado Simón que despierta las fantasías de la pequeña Sabrina.

Y hablando de Sabrina, como por motivos de estudios, la chica que hacía de Sabrina, Adriana, dejó el proyecto y fue sustituida por Carmen, y esta ahora vive en Madrid, de nuevo nos hemos encontrado sin actriz para hacer de ella, por tanto, en vez de hacer un ensayo de calentamiento días previos la función, hemos tenido que retomar una agenda mini apretada de ensayos para que la nueva chica, Sofía, sepa adaptarse al papel, a nosotros, a los movimientos y a la pieza.

Y ese primer ensayo tuvo lugar el sábado 9 de noviembre del 2019 a las 18:00 en La Caverna  de calle amores. 

Íbamos a marcar los movimientos con ella, para que los conociera y le quedarán claro. Yo tengo 4 escenas, una en la que a penas Sabrina hace nada y es el inicio de la pieza, otra donde si hay más movimientos y unión entre ambos, pero ella es un complemento o apoyo a lo que yo digo, la tercera que no dura ni 20 segundos y la última que es coral y yo soy un simple apoyo a todo.

Empezamos con la primera, pensé que íbamos solo a marcar, pero se dijo de hacerla a tiempo real y la hice, pero eso sí súper rápido. Me noté, acelerado, atropellado y mono entonado, pero claro como ella casi me ignora y está inmóvil toda la escena no quería hacer perder el tiempo, ni marcar nada, que para eso estaba ya Fernando, así que puse el piloto automático y a correr.

La segunda escena fue un poco más de lo mismo, pero al acabar esta si le marqué algunas cosas que eran necesarias para mí y para que no estuviera todo muy sucio.
La tercera pues sin importancia y en la cuarta lo pasé muy bien, como siempre, pero no lo di todo para no molestar.

Se marcaron todas las escenas donde sale la chica nueva, tanto las mías como las que hay en medio donde yo no salgo, tiempo que aproveché para estar con el movil.

Al acabar ese pase hicimos otro, de nuevo solo realizamos las escenas donde sale el personaje de Sabrina y por orden cronológico. Esta vez Sofía, la nueva actriz, ya sabía más o menos que tenía que hacer y hubo un poco más de conexión entre ambos. Esta vez para ayudarla un poco, fui más despacito, más entonado, con más pausas etc.

El primer pase fue una aproximación y este una realización de verdad. La primera escena con ella fue bien, y la segunda la llenó de movimientos nuevos e interactuaciones, me gustó su creatividad pero me descolocó un poco.  Y tras mi segunda escena nos dieron las 20:00 y el tiempo de uso de la Caverna caducó y tuvimos que marcharnos.

Por cierto, en cuanto entré a la Caverna mi mente se llenó de imágenes, de sonidos, de recuerdos, de frases, de escenas de ese magnífico verano del 2015. Verano que me pasé encerrado en dicho lugar con los dos grandes monstruos llamados Steven Lance y Nora Aguirre, montando la grandísima A saco con la psico. Yo pensé que tras esa obra todo cambiaría, a nivel ritmo o cantidad de trabajo. No fue así, pero como bien creía esa pieza y esas personas iban a significar algo en mi vida y así fue pues marcaron un punto de inflexión en mi carrera y en mi vida personal. Ellos hicieron que yo me sintiera actor de verdad, un actor profesional, me abrieron a conocer a otras personas y lo más importante me quitaron todo posible complejo de inferioridad como actor, así que fue muy bonito volver allí y recordar a esos grandes compañeros pero sobre todo ahora amigos, aunque nos veamos muy poco.

Y los recuerdos siguieron pues fue mi reencuentro con Fernando, siempre tan atento y tan buen actor y con Pepa, nuestra madre de Lluvia Fina, que nada más llegar me dijo que estaba muy delgado, cosa que repitió a lo largo de la tarde y claro yo… encantado. Un placer estar con ellos pues cuando trabajamos juntos te hacen formar parte de su familia.

En cuanto a Sofía, pues me aparece una gran profesional ya que, como íbamos justos de tiempo, fue llegar y ponerse a ensayar, sin presentarnos y rápidamente se unió a mí, hubo conexión, se dejó llevar. Vamos una maravilla. Hace una Sabrina menos infantil y más fuerte pero creo que va a quedar muy bien.





domingo, 17 de noviembre de 2019

PASEANDO POR LA PRIMERA HABITACIÓN DE NUESTRO "LABERINTO".


Hoy, sábado 9 de noviembre de 2019, debo contaros que empecé el día con una maldad.

Veréis, estaba en la cama, ya estaba despierto, pero con mucho sueño, noté que vibraba mi móvil y pedí que fuera algunos de mis compañeros informando que por un asunto de fuerza mayor, pero carente de importancia, que digo yo…  pues un resfriado, un compromiso de ultima hora, un asunto familiar como una visita inesperada o algo así, le impedía ir al ensayo y este o se aplazaba o se suspendía.

Pues os juro que me quedé a cuadros cuando después de un rato, pues no quería ni moverme, cogí el móvil y vi que era mi compañero Javi, informándonos que estaba afectado por un virus y nos pedía cambiar el ensayo.

¡¡¡Ay Dios!!! Mi deseo se cumplió, pero también es verdad que debí formularlo mal, puesto que ante la imposibilidad, tanto por mi parte como por la de Paco de aplazar el ensayo, Javi se comportó como un jabato, prometió ir al mismo y darlo todo, Paco prometió hacer un ensayo más ligero y yo no prometí nada, simplemente fui a darlo todo, así que ocurrió lo que yo pedí pero no me libré del ensayo.

Cada vez me gusta más esa pieza, estoy más contento y más dentro del personaje, pero también es cierto que llego a los sábados tan agotado que me cuesta arrancar.

Pues a pesar de  los pesares, a las 11:00 me recogía Javi por el Continente Rosaleda y nos íbamos a Torremolinos.

Nuestros desplazamientos a Torremolinos suelen ser divertidos y muy charlatanes pero esta vez tenía calor e iba incómodo y con esa incomodidad llegué al ensayo.

Entramos en la Casa de la Cultura y la incomodidad se me fue pues el ambiente en su interior era muy tranquilo.

Paco fue muy bueno, puesto sabiendo que mi compañero no iba muy bien de salud, empezó la jornada muy relajadito. Con mucha tranquilidad hablamos de otros temas y sobre todo del estreno de nuestra obra, ya tiene fecha y varias posibilidades de lugar de estreno, creo que puede ser espectacular, pero creo que no puedo decir nada, bueno solo que nos queda 5 meses para que vea la luz.

Como ya sabréis, si estoy hablando de Torremolinos, de Javi, de Paco y demás os estoy hablando de nuestro Laberinto particular.

Paco con gran acierto nos comentó que este Laberinto se puede dividir en 4 salas y hoy nos dedicaríamos a visitar, ahondar e indagar en la primera.

Cómo ya estaban todos los movimientos de la pieza marcados, y el texto de esa primera parte, se suponía que, estudiado, empezamos desde el primer momento a hacer pases y pases de ese trozo.

Cinco repeticiones hicimos y la verdad es que la última se me hizo un pelín cuesta arriba, pero por ello creo que fue la mejor, puesto que me dije a mi mismo que al ser la última y hacerla con pocas ganas había que darlo todo.

Para trabajar con más realidad  me llevé un atrezo similar al que usaremos en la pieza; que si una camisa, un libro, una toalla, un móvil et. Son tonterías pero a mi el hacer las acciones de verdad y no mimando  me ayuda muchísimo.

Empezamos y no recordaba muy bien los movimientos y  en cuanto al texto, lo estudié en verano y desde entonces lo había tocado poco, pero empecé muy seguro. Como dije, en el ensayo de la semana anterior, ya le he cogido el punto del teatro que quiere Paco y creo que cada vez vamos a mejor porque sé cómo hacerlo, sé como dárselo y sé que ofrecerle.

El primer pase salió muy bien, pero claro con la inseguridad del texto y del movimiento. Al querer demostrar que me sabía el texto, lo dije muy rápido con muy poca entonación, pero casi al final de la escena dije una frase mucho más pausada, más entonada y  Paco me dijo algo parecido a, ahora sí, asi sí, con pausa y entonación y no como un papagayo, dando a entender que todo lo anterior lo hice de corrido y sin sentido.

A partir de ahí lo hice más despacito y relajado, haciendo pausas y cambios de entonaciones y por lo visto le ha gustado pues a lo largo del ensayo me ha dicho “olé” como tres veces y una de ellas mirándome a la cara con un simple gesto así que varias veces le he llevado.

Al último pase llegué, como dije antes, cansado, pero antes de empezar Paco le ha dado una indicación nueva a Javi donde le ha inyectado una gran energía y fuerza juvenil que me ha encantado y ha llenado la escena de vida y alegría. Creo que si esa energía se mantiene en la escena le va venir muy bien a la misma, a Javi y a mi.

Ha sido un poco pesado el repetir tanto, pero ha venido muy bien, de hecho esa primera parte que parecía larga se ha quedado en 15 minutos.

Hoy he estado muy contento, sobre ese escenario, con Javi y con mi personaje, cada vez me gusta más y si esto sigue creciendo va a quedar algo muy bonito.











jueves, 14 de noviembre de 2019

"PROYECTO VICTORIA" : ¡¡¡YA LO TENEMOS MONTADO!!!.



El viernes, 8 de noviembre del 2019, fue un gran día para los miembros de Proyecto Victoria, ya que después de 5 semanas, 12 reuniones y 36 horas de montaje y repeticiones, la pieza quedó totalmente montada.

Acabábamos el montaje, y la semana, bueno, la semana laboral habitual, vamos la de una persona normal, porque para mí las semanas duran de domingo a domingo.

Pues bien, esa última jornada laboral, estuvo bien colapsada, rellena de cosas y repletas de tareas que hacer. De hecho terminamos  más tarde de lo que inicialmente planteamos, pero como somos unos grandes trabajadores, nos dio tiempo a hacerlo todo, aunque lo último, se hizo excesivamente rápido.

Este era el día previsto para montar el final, o sea, las últimas 4 páginas que nos quedaban, pero como el director es muy serio y trabajador dividió el ensayo en tres partes, pues quiso hacer más cosas. 

Lo primero, y antes de acabar el montaje, tuvimos que repasar el trabajo del miércoles, se repitió unas cuatro o cinco veces. La primera para recordar, la segunda, para calentar, la tercera, tras recibir las  indicaciones del director, la cuarta, para confirmar y la última para concluir, fueron cinco veces pero todas tenían sus por qués y sus parones.

En segundo lugar, se mejoró y se amplió la parte más física y  vocal de la pieza. Esta estaba muy bien, pero no cerraba bien y  entre Arantxa y el director decidieron hacerle un final mejor y en eso trabajamos también.

Esta parte fue un poco difícil, la verdad, pues los tres tuvimos que sacar a la luz nuestra creatividad y hacer un trabajo en equipo.

Tanto mi compañera como yo estábamos demasiado cansados y está parte, nada complicada, nos costó mucho tiempo y esfuerzo, cuando otros días que hemos trabajado cosas similares no nos costó tanto esfuerzo. Creo que en nuestros cerebros no nos cabía más información.

Mi compañera, al principio, se atrancó en una parte física de donde no podía salir y yo, al final, ya no daba más de mí y los movimientos no me salían de ninguna forma. De hecho a veces mi compi me movía para haceme recordar.

Y por último, lo más importante, montar el  final de la pieza. No nos sabíamos el texto, de nuevo por petición del director, y como no lo sabíamos y tampoco había mucho tiempo lo montamos con excesiva rapidez.

Tras hacer ese montaje, lo volvimos a repetir y apuntamos los movimientos, pero yo debo confesar que ya era tarde, se hizo rápido y no lo entendí muy bien, así que los apunté de “aquella manera”, pero pese a eso, Proyecto Victoria ya estaba montado.

Ahora quedaba repasarlo, pues el viernes lo verá nuestra productora y de ahí a que nos lo venda.


PD: Debido a la confidencialidad que nos pide la productora, las fotos de estas entradas están tan recortadas y retocadas.








LA NAVIDAD Y EL CAOS EN "PROYECTO VICTORIA".


Lo primero, primerísimo, que tengo que destacar y dejar constancia, incluso en los titulares, fue que el miercoles 6 de noviembre del 2019, cuando llegué al lugar de ensayo de Proyecto Victoria, vi un lazo rojo, muy pequeño, atado a la puerta blanca de nuestra sala de ensayo. Me pareció raro pero pensé que siempre estuvo ahí pero  no me había fijado, hasta que a continuación vi un Nacimiento, unas panderetas y mi cabeza empezó a dar vueltas y ver adornos navideños, luces, un árbol, ositos y muñecos de nieve. ¡¡¡La Navidad había llegado al lugar de ensayo de Proyecto Victoria,!!!  Y mucho antes que a El Corte Inglés o a la calle Larios y esto no es una crítica, al contrario, pues yo soy un amante y el fans número uno de la Navidad, pero me sorprendió gratamente que mis compis también lo fueran. Me gustó ensayar desde entonces en ese ambiente tan guay.

Pero vamos a entrar en materia. El plan para ese día era: Montar los moviemtos de las frases que llenamos de intención en el ensayo anterior y posteriormente pasar toda la pieza. 

Quiero que conste en acta y es totalmente cierto que esa parte del texto  solo la componen unas 34 frases muy cortas y  muy fáciles y juro ante todo lo que me digáis que el martes, desde las 20:00  las estuve repasando, pero las repetí como una media de 10 veces. Me las sabía perfectamente y las repetía una y otra vez. Pues fue entrar en el lugar de ensayo, empezamos a repasar lo del día anterior, o sea, decirnos las frases con intención pero sin movimientos, esto lo hicimos para ver si manteníamos las intenciones marcadas en la frase y crearse el caos.

Pero antes de hablar de lo que pasó quiero poneros en antedecentes, por si sirve para aclarar algo. El martes 5 de noviembre del 2019, a parte de estudiarme mil y una vez las 34 frases cortas y repasarlas otras tantas hasta dejarlas perfectas, pasé una noche relajada viendo en televisión la película El pico, después me fui a la cama y dormí como un lirón.

Me desperté directamente al sonar el despertador y por ello me tuve que levantar rápido y no me dio tiempo a esos minutillos para reposar en la cama, ha sido directamente de la cama, a vestirme y a la calle a ensayar el de Proyecto Victoria, donde he llegado súper puntual, pero eso sí, debo admitir que iba como un zombie por la calle y que entré al lugar de ensayo aún con el chip de estar en la cama y ha sido duro volver al mundo real.

Una vez que hemos llegado lo primero ha sido repasar de forma rapida y antes de montar movimientos, las 34 frases que me estudié a la perfección.

Esas frases como bien nos dijo CHL, hay que decirlas literal, tal cual vienen en el texto, para mí eso no era ningún problema pues así me las había estudiado.

Nos pusimos Arantxa y yo frente a frente y empezamos. Dije solo mi primera frase y ya estaba mal, CHL me la corrigió, lo hice, dije la segunda e igual y así en casi todas.

Empecé a liarme y a complicarse todo en mi cabeza, no daba pie con bolo en ningún momento, cada vez que empezábamos era una tensión enorme, pues, sabía que no me las sabía, me las había estudiado pero no estaban a bien y claro ya a última hora no podía aprenderlas.

Parábamos cada dos por tres por mi culpa, se perdía el ritmo, CHL, no podía seguir porque yo no le daba nada. Llegó un momento que me pudo la presión y hasta pensé en parar, suspender el ensayo o pedir que me dejarán ir para darme un paseo y volver, pues mi cabeza se colapsó. Miraba a Arantxa a los ojos pero estaba agobiandome por momentos, quería salir de allí como fuera.

Además había una frase maldita que no me salía y el director me dio permiso para modificarla, cosa que hicimos entre todos.

Qué vergüenza pasé, menos mal que CHL y Arantxa sin unos encantos, que si no, estaba en un modo Marilyn Monroe insoportable. Eso me pasa el primer día y una de dos o no vuelvo más o me echan a patadas.

Habeis empezado de tal manera que no sabía qué hacer hoy con vosotros, pero habéis acabado muy bien”. Esas fueron las palabras con las que concluyó CHL el ensayo.

Ensayo en el que por cierto, pudimos montar lo nuevo que se quería montar, pero fuimos tan lentos por nuestro texto cogido con alfileres y nuestras excesivas repeticiones que no pudimos llegar hasta donde queríamos.

Y era cierto, íbamos muy lento, pero tras el bache del texto, comencemos a llenar de movimientos esas 34 frases y la cosa remontó. Fue un montaje muy físico, muy marcado, muy detallado, muy puntilloso, donde repetimos muchas veces y donde tuvimos que parar para buscar por Internet, información e inspiración.

Al final lo pasé muy bien, todo se pudo montar y repasar, salió todo adelante pero mi inseguridad en el texto, se notaba, era patente y la mayoría de las veces no nos llevaba al nivel exigido por CHL o nos hacía repetir y siempre o casi siempre por mi culpa.







miércoles, 13 de noviembre de 2019

"PROYECTO VICTORIA" MONTANDO O SENTANDO.


Como era lunes, CHL, director de Proyecto Victoria fue, como dijo Arantxa, muy bueno con nosotros y nos hizo  trabajar sentaditos. Las 3 horas de trabajo, de 10:00 a 13:00 horas, las hicimos sentados pero eso sí al final tuvimos que correr porque se los comió el tiempo, tanto relaj nos apampló y nos faltaban cosas por hacer.

Se lo agradecí, pero otro días se lo hubiese agradecido más, pues el lunes, 4 de noviembre del 2019, iba con todas las ganas del mundo a trabajar. El domingo tuve el gran privilegio de descansarlo entero, cosa que no tenía lugar desde hacía un mes, y eso, unido a la resaca fantástica de Las cenas con el Tenorio, que me encantó, me hicieron ir a ese ensayo con cero ganas de descansar y el director nos deja sentados… Vaya.

Esto último es broma, pues si nos tuvo sentados, no fue para descansar, tenía su objetivo y aquí se ve la diferencia entre trabajar con un director profesional y otro que no lo es, pues él no vio necesario ensayar por ensayar o repetir por repetir, sino que pasar un día sentados, a estas  alturas del montaje también era útil.

A la pieza le queda muy poquito por montar, por tanto, a partir de ahora solo será repetir y repetir, por ello llegamos al lugar de ensayo y nos hizo sentar, porque ese día íbamos  a leer la obra.

Habéis oído bien, en ese ensayo volvimos a leer la pieza entera y vosotros pensaréis y a estas altura del proceso hace un trabajo de mesa ¿para qué?, pues yo os lo digo, para tener  asentadas las cosas.

Quería que fuéramos conscientes de las diferencias que existían entre lo que decíamos y lo que pone realmente en el texto y así saber si lo habíamos viciado sin querer, si ese cambio era a postas porque nos viene mejor o si era un descuido. El objetivo era ver si no somos consciente del cambio y si esos cambios se van a mantener o a dejar el texto original. Eso sí, nos advirtió que no le importaba cambiar nada pero que lo que se cambiará ya se quedaba para siempre.

Fue un trabajo muy útil, pues me di cuenta de expresiones que no decía y debía decir o de algunas que había cambiado, pero funcionaban mejor en el texto original.

Después y sin sabernos el texto, por petición del director, empezamos a montar una parte muy emotiva, se inició sentados, pues el texto daba para ello, antes de movernos había que conocer qué se decía y cómo y luego ya ponerlo en marcha.

Pues empezamos sentados, pero la cosa fluía mal y nos puso de pie, pero no fue mejor y nos volvió a sentar, el final de la jornada fue un poco la canción de Teresa Rabal, Me pongo de pie me vuelvo a sentar más  un diluvio de indicaciones.

Lo que era el sentido del texto, parece que quedó claro y la forma de decirlo también,  para el siguiente ensayo había que llenarlo de movimientos y había que traerlo estudiado.

Fue un ensayo relajado pero lleno de sentido y de intención aunque hasta días después no fui consciente de la importancia real y efectiva como actor, del mismo.





VIAJANDO A MONTURQUE RODEADO DE TULES.


Ibamos a hacer teatro clásico y Edu ni en el viaje quería salirse de lo clásico pues a la hora de repartir los coches parece que pensó en esa frase antigua de:" Los niños con los niños y las niñas con las niñas".

La distribución inicial de los coches era: En el coche de Javi, íbamos José y yo y en el de Ángeles, Eva y Olga y por supuesto la virginal doña Inés con los jefes.

Pues bien, el propio sábado 2 de noviembre del 2019, por la mañana, se produjo el gran cambio, Javi iba con su madre y una amiga y José llevaba a su pareja, con lo cual el coche se quedó pequeño y me trasladaron al de las chicas, que por cierto luego caí en la cuenta, que también era el de las bailarinas, de ahí lo del tul. 

Pasé un día tranquilo, fui al gym, después de tiempo sin hacerlo, almorcé en casa y en vez de actualizar el blog, decidí pasar los momentos previos a salir, con mi madre y mi sobrina, eso sí, ella se pasó toda la tarde cantando pero yo no, pues después de la afonia de Halloween quería proteger mi voz.

Con tiempo más que suficiente, lo preparé todo, me duché, me despedí de la familia y salí caminando a la sede del Diario Sur, donde a las 18:00 era nuestra cita. 

Llegué a las 18:02, allí estaban todos y en sus  coche. Tras hablar con Ángeles y Edu, me fui a saludar a los otros coches por indicación de este, yo no suelo ser tan social. Llegaron Olga y Eva, nos montamos en los coches e iniciamos el viaje.

El coche de Ángeles es un coche palacio, así que fui más cómodo y más tumbadito que nada, eso sí, es tan grande que se hicieron como dos micro ambientes, el de las chicas que fueron todo el camino hablando de sus cosas, y el de Ángeles y yo que tuvimos una interesantisima conversación sobre el pasado de bailarina de ella. Me pareció fascinante, me contó sus inicios, sus giras de niña, los bailes con el famoseo, los tablados, etc. Yo iba con la boca abierta.

Si debo puntualizar que esos dos micro ambientes, en el viaje de vuelta fue solo uno y muy divertido.



lunes, 11 de noviembre de 2019

PREVIO A CENAR, DON LUIS DE MONTÓ EN UNA MONTAÑA RUSA.


Esta entrada empieza mal, pues lo hago de una forma que no es políticamente correcta. Solo espero que no hayan muchos “indignados", ya que os voy a confesar algo muy fuerte y ahora mismo: No me gusta mucho viajar.

Ya lo he dicho. En la sociedad actual el único placer que existe parece ser que es el viajar y pienso que está un poco sobre valorado, pues creo que hay otras cosas. Os aclararé que me gusta hacerlo, pero vamos, que no muero por ello y puedo pasar perfectamente sin irme por ahí. Cada vez, más gente a mi alrededor, se muere  y presume cuando lo hace, pero concretamente en mi caso, por placer me da igual y si es por trabajo ya...

Pero por otro lado soy tan curioso que  cuando viajo, soy como un ratoncito y me gusta investigarlo todo, fijarme en cada cosa, hablar con la gente, preguntar y no dejar un detalle por ver o un plato típico por probar. Los viajes por trabajo suelen darme una pereza enorme pero luego cuando ya estoy en ello, mi curiosidad es superior a mi pereza, esto me hace ver y  descubrir cosas nuevas que me enriquece un montón.

También el hecho de actuar en lugares nuevos es muy interesante, pues llegas a sitios donde nunca has estado, a veces son sitios inverosímiles y  tienes que modificar tu actuación a ese lugar, probando tu capacidad de adaptación y otras llegas a sitios impresionantes donde quieres conocer cada rincón y empezar a ensayar  en dicho lugar, pues deseas verte ¡¡ya!! actuando ahí. Ese momento de entrar a un nuevo teatro es como la emoción de un niño pequeño cuando abre un regalo de cumpleaños, pero por otro lado todo lo nuevo es salir de tu zona de confort y eso  provoca un poco de inseguridad, de miedo y de descontrol o al menos a mí.

Por todo ello veréis ahora, como el previo del pasado sábado 2 de noviembre del 2019, antes de Las cenas con el Tenorio en Monturque, Córdoba, fue una montaña rusa.

Lo mejor fue el horario, a Eduardo Nieto no se le fue la olla, como le suele pasar  a los directores  cuando salen fuera, y  llegamos a Monturque a las 19:15 aproximadamente. Por lo que se ve Edu no veía necesario irse 4 o 5 horas antes a Córdoba, y la verdad que yo tampoco.

Llegamos a Monturque y buscamos aparcamiento, lo encontramos rápido, para los tres coches que íbamos y muy cerca de la plaza del Ayuntamiento. Lo malo fue que no lo estaba de la Casa de la Juventud, que era donde actuabamos y tuvimos que andar unos  8 minutos. La verdad, que no estaba tan lejos pero si no conoces el lugar, las distancias se multiplican. Lo mejor fue cuando llegamos a la sala, y la chica del ayuntamiento, encargada de recibirnos, nos comentó que justo en frente de la Casa de la Juventud, había tres aparcamientos reservados para nuestros coches. ¡¡¡Olé!!!.

Pues a lo largo de ese mini trayecto, fue donde mi pereza murió y salió mi vena ratontico curioso, pues mientras mis compis caminaban, yo me iba fijando en todo, que si una curiosa cafetería donde las mesas eran de camillas redondas, para que los parroquianos pasarán las tardes de invierno de tertulia pero calentitos,  un garaje que por dentro estaba decorado de mil cosas curiosas y unos escaparates con vestidos de señoras de los años ochenta. Eso sí ese trayecto se hizo entre bromas, chistes y comentarios. Íbamos bajando una cuesta enorme casi a oscuras, cargados, cada uno a su ritmo, pero haciéndonos bromas a voces. Eso reflejaba el buen ambiente que había entre todos.

Y por fin llegamos al momento de abrir el regalo de cumple, o sea, entrar al lugar donde íbamos a actuar. Lo que más me sorprendió, nada más entrar, fue que había una fuente para beber, me pareció muy curiosa allí en la entrada  y también me pareció muy curioso, otra cosa que descubrí más tarde, que no había en toda la Casa de la Juventud un espejo, pero ni uno. Menos mal que las bailarinas llevaban y me prestaron que si no...

En cuanto entré a la sala de actuación, esta me resultó más pequeña que en las fotos que nos mandó Edu, pero desde el primer momento me gustó, me pareció muy acojedora, el escenario molaba, las mesas tenían muy buena disposición, distinta a como se  nos plantearon en un principio, pero mucho mejor y la decoración de estas era muy chula. Ahí fue donde establecí mi primera "amistad", y fue con una camarera con la que hablé de dicha decoración.

Existen dos tipos de actores, los muy "respetuosos" que son un poco más de la vieja escuela, pues entran de tapadillo a los sitios y siempre esperando órdenes y  los "activos". Yo soy más de los últimos. Los "activos", somos los que cuando entramos a una sala nueva nos vamos directos al escenario y comenzamos a probar la voz, a observar, a marcar movimientos, a comprobar que estas cómodo en el sitio etc y el sábado creo que fuimos activos casi todos, como bien refleja la primera foto de esta entrada, pues fue llegar, soltar las bolsas de vestuario en el suelo y comenzar, Olga y Eva a bailar para ver su colocación, José a probar la voz y por último Javi y yo a ensayar y adaptar al sitio la lucha de espadas.

Eran las 19:33 en dos horas actuábamos y había que vestirse y demás, así que yo por si acaso repasé lo que llevaba peor, que era la lucha de espadas. Marcamos posiciones, salidas y la hicimos unas tres veces. Después me puse a ensayar mi monólogo para afianzarlo, crear posiciones según la colocación de las mesas y proyectar la voz. Pero fue en entonces cuando nos dijeron de subir a la primera planta, donde dos salas blancas, completamente vacías, bueno  con algunas sillas grises, otras con palas y no sé por qué unas cuantas pelotas, fueron nuestros camerinos.

Nada más subir, en un rinconcito y junto a un enfuche, puse dos sillas, en una coloqué mis cosas; mochila, maquillaje, agua, móvil etc y en otra todo el vestuario de don Luis, como se puede ver en la foto, con ello creé mi propio espacio, mi lugar, donde intento perder ese descontrol o esa inseguridad que comentaba que tengo cuando actúo fuera, pues ya tengo mi lugar.

Ahora empezaba un tiempo muerto, breve, pero muerto, así que, como al último ensayo, ensayo extraordinario que no estaba programado inicicalmente, no fui, nunca había dicho el texto con Javi, sin que llevara el guión en la mano y para acostumbrarnos el uno al otro,  empezamos a repasar texto y fue ahí donde me puse muy nervioso, pero mucho. Estábamos solos en esa sala blanca y me puse muy nervioso pero tanto, que el texto empezó a fallarme, a bailarme y me lié un montón.

Acabado eso, bajamos, esto lo escribo muchos días después, así que no recuerdo si lo hicimos porque nos lo pidieron o lo decidimos nosotros solos, pero la cuestión es que nos fuimos a la sala. Allí estaban ensayando Ángeles con José y Olga con Eva y ahí que nos metimos también nosotros a ensayar los nuestro. Hicimos un pase completo de todo y al acabar, pero justo al acabar, Edu nos informó que se iniciaba un pase completo de la pieza.

Y ahí que volvimos a repetir la primera escena, que por cierto la acabábamos de terminar. Viendo que era tarde, me subí al camerino con las chicas. Ellas habían terminado de ensayar pero a mí aún me quedaba una escena, pero eran las 20:33 y decidí adelantar y empezarme a maquillar. Estábamos cada uno a lo suyo hasta que Eva pidió consejo a Olga sobre el tono de su maquillaje y ya no pude parar de reír más, que tía más graciosa, más artista, más interesante y sobre todo con una familia muy apasionante.

El tiempo seguía pasando, todos seguían ensayando, nadie me llamaba para mi segunda escena, quedaban 25 minutos para abrir las puertas y fue en ese instante cuando nos anuncian que se suspende el ensayo y que a vestirnos.

Y ya todo fue coser y cantar, vestirnos, ayudarnos unos a otros, Ángeles nos supervisó estrictamente el vestuario a todos, nos hicimos fotos, nos contamos nuestras impresiones antes de salir, nos hicimos más fotos, nos presentaron a la alcaldesa, vestí dos veces a doña Inés, algo que me encantó y ahí entre una cosa y otra, ya no tenía pereza, ni nervios, ni curiosidad de nada, ya estaba enfundado en el traje de don Luis y ya estaba empoderado por él y me comía el mundo y en esa estábamos  cuando con 10 minutos de retraso comenzaron Las cenas con el Tenorio. 






domingo, 10 de noviembre de 2019

DON LUIS CENÓ EN MONTURQUE CON EL TENORIO.


“¡¡Ay qué bien me lo he pasado‼. Gracias don Luis Mejía por darme, después de casi 5 años, la  oportunidad una vez más, de meterme en tu cuerpo”. 


Esto era lo que escribí el pasado sábado, 2 de noviembre del 2019, tumbado entre dos sillas de la primera planta de la Casa de la Juventud de Monturque, Córdoba. Acababa de terminar mi primera escena en Las cenas con el Tenorio, la de la apuesta entre don Juan y don Luis, una vez que la acababé, me subí a esa habitación, completamente blanca y vacía, que fue nuestro "camerino" . Llegué, me tumbé, saqué mi móvil y me puse a escribir lo que había sentido. Esa fue la primera sensación que me vino a la mente  y de la que quise dejar constancia.

Aunque ahora que pienso, esa reflexión no es muy correcta, pues no me metí en el cuerpo de don Luis, sino en las páginas del texto escrito por José Zorrilla. Últimamente me meto en pieles de personas reales que existieron y eso conlleva una documentación previa y la responsabilidad de honrar a dicha persona, pero esta vez fue un personaje puro y duro.

Nada tenía que ver ni con la realidad, ni con un monólogo que últimamente es lo único que hago. Además era un personaje típico y archiconocido del teatro clásico español y no sé por qué pero mi sensación fue como, de estar haciendo "teatro de verdad" pues era una vuelta a los orígenes de este arte.


A ese personaje lo amo con locura, él me acompañó durante un curso en "Técnica Vocal II" en segundo de la ESAD, fue casi el protagonista de mi TFG, de hecho rodé una secuencia sobre él, con él me subí, por primera vez, a las tablas de la sala grande del desaparecido Teatro Alameda, también enfundado en dicho caballero celebré mis primeras cenas teatralizadas e incluso, cuando viajé a Mérida con Diego, en plan amigos y haciendo el tonto, interpreté su monólogo en el teatro romano de dicha ciudad y recuerdo que los turistas, como yo, que andaban por allí de viaje, comenzaron a aplaudír. Creo que entendéis ahora por qué fue tan entrañable, volver a decir esos versos que comienzan con un :" Buscando yo como vos.."

Además el teatro en verso nunca lo entendí, me parecía carente de sentido, eran como  palabras sin lógica, escritas  para sonar bonito. Hasta que en primero de la ESAD, comencé a trabajarlo con la gran profesora Blanca Nicolás y ella me enseñó a amarlo. Desde entonces el teatro clásico me apasiona y el verso aun más.

Comprendí que los versos estaban llenos de sentido, de emociones, de aventuras y de chistes. Lo importante era saberlo decir bien para que llegara al público de una forma clara y entendíble. El intentar decir el verso como si fuera prosa, darle sentido, aunque a primera vista es complicado de decir y de entender y  luchar para que le llegue el mensaje al público, para mí siempre ha sido un reto y un lujo, además, esto te permite hacerlo de una forma más grandilocuente y eso me gusta. Todo ello también me ayudó a tener tantas ganas de don Luis.


Estaba cansado de tanto realismo y de tanto  Halloween, por tanto mi mejor recompensa fue acabar  la fiestas de todos los Santos, como bien manda nuestras tradiciones, con el clásico Tenorio. 

Por todo lo dicho salí a actuar con muchas ganas. Si se supone que el mundo es un 71 % agua y un 29% tierra, mi cuerpo en ese momento era 50% nervios y 50 % ganas. Estaba deseando salir, meterme en don Luis, pregonar con prepotencia sus hazañas, pero a la vez estaba muy nervioso, pues en los ensayos anteriores nunca lo di todo y en los previos de hoy, no estuve muy lúcido y si a esto le sumamos que el tener tantas ganas de salir tampoco es bueno, pues puedes salir como un caballo desbocado, con energía de más, sin la concentración necesaria y que se te vaya el texto o lo que es más común en mi caso, la dicción.

Tras una presentación de Cuitti y un baile, la primera escena como tal era la mía con Javi. Ambos estábamos en la puerta de la sala, pidiendo silencio a los camareros, que se hicieron una foto con nosotros,estos eran  súper amables y encantadores. Pues muy atentos para poder oír nuestro pie que desde fuera no se oía mucho esperábamos mi compi y yo.


Y llegó el momento, salimos, entramos en la sala y fue todo tan rápido que no fui consciente que entraba a  escena, hasta que lo estuve dentro, pero no me puse nervioso al contrario pensé, : “Lolo por fin estás aquí”. 

Lo primero es un monólogo de Don Juan, donde pude disfrutar del arte de Javi de primera mano, fue un lujazo ver su presencia y su saber estar.

Lo he visto actuar antes, pero su presencia como don Juan y sobre todo cuando se presentaba abriendo la capa fue impresionante. Yo, mientras él hablaba, actuaba pero a medio gas para no quitarle foco y entonces terminó y  empezó mi monólogo, no sé como estuvo, lo mismo fue exagerado, gritado, sobre actuado, no lo sé, pero yo y según mi crónica escrita post-pase lo viví así


“Cada vez me sentía más dentro del personaje, pues me movía a mis anchas y lo pasaba genial. Creo que me he lucido, me he gustado y me he oído a mi mismo, eso no es bueno, pero en un personaje tan egocéntrico como este es un punto a su favor, y sobre todo me he dejado llevar, pues hice cosas que no estaban ni planteadas. Lo he entonado como nunca, con pausas, con descansos, dándome tiempo, mirando a la gente, hablándoles a la cara, en una palabra disfrutando. 

El momento ha sido muy bonito de verdad, la actuación no lo sé porque no me he visto, pero lo he gozado de verdad, cero nervios  y cero inseguridad pues el texto salía solo, las entonaciones solas y todo lleno de vida.

Una vez juntos en el escenario lo he disfrutado como jamás lo había hecho en los ensayos, también es verdad, que ha sido la primera vez que se ha  hecho con el reparto entero y actuando. Me ha parecido que ha estado lleno de vida. Yo lo he pasado bien y lo he disfrutado mucho. Ha sido una fiesta.” 


Al salir de escena, no ha habido ni un aplauso, cosa que con el resto de escenas sí, pero creo que ha sido porque nos hemos ido de forma escalonada y el público no sabía que era ya el final.

Tras mi escena, vinieron casi cuatro platos del menú con su consecuente tiempo de espera para que el público comiera, más los tiempo de servir y recoger los platos, más por supuesto cinco escenas más. Eso en minutos fueron casi hora y media de espera.

Tiempo que se me hizo en algunos momentos eternos.

Pude: Cenar un bocadillo de queso de untar y jamón cocido que me hizo mi madre, escribir para el blog, descansar tumbado, relajarme, aburrirme, cansarme, hablar,  estar con todos los compañeros, estar solo con Javi, solo con Cristina, solo con las bailarinas, que por cierto, fueron el gran descubrimiento de la noche, porque no pude reírme más con ellas, de probar el requesón con queso junto a Edu, de hablar un poco con los camareros, de sentarme solo en la escalera, de hacerme fotos, de trastear Instagram y después de todo eso, por fin llegó la segunda escena.


Esta fue la crónica que escribí:

Ahora si ha habido aplausos y muchos, quizá la lucha ha sido lo más espectacular, aunque creo que ha estado sucia, pero si en la sala no había ningún experto en lucha escenica o esgrima ha salido bien. Me ha encantado el porte que Javi al coger la espada.

Este texto siempre me dio miedo y la  verdad es que me he trabado, pero como el personaje estaba triste lo he justificado y creo que no se ha notado. 

Es una escena muy corta y como tal se me ha pasado. De nuevo lo he disfrutado, ahora era un personaje cabizbajo y lo he intentado hacer. 

Hay una frase lapidaria de mi personaje donde me encanta oír mi voz y en esa sala ha sonado genial o al menos yo lo he sentido así. Creo que de nuevo he hecho matices, pero en mi momento más dramático he dado un golpe a una mesa y la gente se ha puesto a reír y comentar. Creo que no debí hacerlo. 




También creo que  es casi el final y el público ya está más animado o más cansado puesto que en mi escena lo han ido comentando todo, creo que ha ido muy bien y para muestra el gran aplauso. "
Y una vez terminada la escena mi participación, en Las cenas con el Tenorio acabó.

En cuanto a la retroalimentación debo deciros que no tuve una directa, a nivel de enhorabuenas o críticas por parte del público, también es verdad, que como siempre, no las busqué pues en cuanto terminé de actuar me quité de enmedio.

Hasta que no viví la obra en su totalidad, no fui consciente de lo poco que particaba mi personaje y después de escenas fuertes, pensé que don Luis quedó un poco en el olvido, pero cual fue mi sorpresa que al saludar,  por cierto, lo hice solo, cosa que en principio no era así, pero que me gustó pues me ayuda a evaluar mi trabajo.

De pronto Edu me llamó y al cruzar la sala para subir al escenario, oí un pequeño "bravo" y tras este fueron muchos más. De hecho al pasar por la mesa donde estaban miembros del ayuntamiento, creo que fue un muchacho de esa mesa me dijo un bravo, muy bajito, que me lleno de orgullo. Así que por lo visto Luis Mejía caló en Monturque.


Después nos pasó algo que jamás me había ocurrido y que para mí ha sido inolvidable y fue el momento de cruzar de nuevo la sala desde el escenario a la puerta de salida, al otro extremo de la sala, pues no había otra forma de salir.

En ese momento el público ya estaba en pie, poniéndose las chaquetas, hablando con los amigos, los camareros recogiendo y  nosotros empezamos a caminar, cada uno a su ritmo, yo iba el primero y de pronto, sin esperarlo, de forma totalmente expontanea, y saliendo del corazón parte del público se volvía y nos aplaudía, nos daba la enhorabuena, nos felicitaban, nos sonreían.

Fue precioso, ya había acabado todo, ya no era hora de aplaudir, pero ellos lo hacían de corazón como agradecimiento por nuestro trabajo y eso fue muy bonito, especialmente para mí que fui el primero en salir de la sala y el que me pilló esa reacción totalmente de imprevisto. INOLVIDABLE ESE MOMENTO.

Gracias Monturque pues sois un público maravilloso, a Edu por estos momentos y al Restsraurante Los Faroles por esas riquísimas gachas.





jueves, 7 de noviembre de 2019

DON LUIS Y DON JUAN EN INSTAGRAM.


Sé que las fotos no son muy  buenas, se ven mal, están borrosas, no se me ve mucho, pero da igual, porque lo que yo quería con esto, era dejaros constancia, en mi blog, de que un video de la lucha de espadas entre don Juan y don Luis, o entre Javi Domínguez y un servidor, celebrada el pasado sábado 2 de noviembre, en Monturque, dentro de Las cenas con el Tenorio, en la edición de Mundamortis 2019, ha sido elegido para ser colgado en el perfil oficial de Instagram del Ayuntamiento de  Monturque. 

Ya sé que no es mucho rato, ya sé que no es Telecinco en horario de máxima audiencia, ya sé que no es Nueva York, pero que de la gran cantidad de actos que han habido en Monturque con la celebración de Mundamortis y  las numerosas escenas que se representaron durante la cena, entre ellas la archi conocida del diván, la  nuestra haya sido la elegida, para mí es un gran honor y un enorme placer.

Quiero dar las gracias al ayuntamiento por ese honor, quiero compartirlo en este foro, donde suelo contar mis cosas y por ende con todos vosotros.














¿EN COCHE O EN AVION AL BOTÁNICO?.


Pues si existe el Black Friday, por cierto otra  americanada, traducido como el viernes negro, mi día negro y no porque estuviera de rebajas, fue el pasado miércoles día 30, pues después de trabajar duro una obra con mis niños, tuve quejas.

Pero todo eso quedó compensado al día siguiente,  jueves 31 de octubre del 2019, puesto que conseguí hacer todo lo que quería realizar antes de irme a mis coles, posteriormente las clases en el cole más maravilloso del mundo y con los mejores alumnos del mundo quedaron preciosas y como remate, celebré un Halloween en otro cole, donde todo marchó a la perfección, pude preparar  una obra y los niños fueron muy felices.

Así que a las 17:00  salí eufórico de mi segundo  colegio del día, pero además la sensación de euforia fue intensificada pues hacía un tiempo primaveral de los que a mí me gustan, con lo cual me llené de energía de los pies a la cabeza, y a la puerta de mi colegio, me esperaban mis padres, con su coche, para ir… ¿A dónde?...

Pues al Jardín Botánico de Málaga, para que realizara ocho pases del espectáculo de Halloween.

Nos dijeron que teníamos que estar allí una hora antes de comenzar el espectáculo, o sea, a las 18:30 pero yo como no quería llegar tarde, ni perder tiempo, les dije a mis papás si podrían acercarme al jardín, ellos aceptaron, gracias, y el trayecto lo aproveché para vestirme, como mi segundo personaje, y para maquillarme, como el primero.

Después creen que el mundo de los actores es todo brillo y glamour.

Pero no solo me vestí y me maquillé dentro del coche, sino que también hablé con mis padres, que eso siempre es maravilloso
, y preparé dos mochilas, la de las cosas que dejaría en el coche y la de las que me llevaría al jardín, igualmente descubrí una suculenta tableta de turrón de chocolate que mi madre me había comprado y que por supuesto fue devorada por todos mis compañeros cuando acabamos de actuar.

Mi padre que es muy fans de hacer recorridos largos y no suele correr con el coche, está vez como era Halloween, parecía que lo ha había poseído el espíritu de un taxista, pues a las 17:24 ya estaba en el jardín, así que o dicho taxista se metió en su interior o en vez de ir en coche habíamos ido en avión, que pronto estaba allí.

Con 1 hora y 6 minutos de adelanto a la cita prevista, llegaba al jardín. La suerte fue que a la misma vez que yo, llegaba mi compañero de actuación, con lo cual teníamos una hora completa para ensayar. ¡¡Bien!!.



miércoles, 6 de noviembre de 2019

EL PREVIO TAMBIÉN FUE UN POCO LECTURA DE "FOTOGRAMAS".


Antes de que leáis el previo y la crónica de mi actuación de Halloween en el Jardín Botanico de Málaga, el pasado jueves 31 de octubre del 2019, debo contaros un poco que fue lo que hice exactamente en dicha actuación.

Este año hice dos personajes: Matías y el enfermo 520.

El primero que recibía al público era David en el museo Loringiano, cuando iba por el paseo de la palmera, se encontraba con Matías que llevaba un mono de trabajo, tras una pequeña escena, el grupo continuaba y yo me tenía que quitar el mono, bajo este llevaba un chándal con capucha y bufanda que tapaba casi todo mi rostro y debía correr a mi posición dos, allí ya era el enfermo 520, fotofobico, tras una pequeña actuación con David, corría a la posición tres, donde sólo me sentaba en el suelo, junto al público. Cuando este se iba, corría a mi cuarta aparición, donde me quitaba la capucha y bufanda y volvía a ponerme el mono de trabajo para ser Matías.

Mi aportación o esfuerzo interpretativo era poco o nulo, pero físicamente exigía mucho y aún no sabía seguro si me daría tiempo a llegar y cambiarme de vestuario.

Pues debo de confesaron que el previo fue más parecido al ensayo general que a un previo de Halloween en sí, pues de nuevo hice poco.

No os preocupeis que no voy a hacer otra relación de películas sobre el previo, pero os prometo que el previo fue tan útil como el día de la lectura de la revista Fotograma, pues no hice nada.

Desde mi punto de vista, faltaron y sobraron muchas cosas. Faltó unión, compañerismo, trabajo en equipo y sobraron horas, grados y tiempo muerto.

Recuerdo esos Halloween donde todo el equipo llegaba pronto y todos estábamos en todo y con todos, haciendo cosas en conjunto y tal, pero esta vez mi única relación fue con mi pareja de trabajo, David. Pues a Juampe casi no lo vi, a Ursula sin casi, no la vi directamente, a Samu solamente un poco cuando lo llamé para que nos pusiera un foco, a Álvaro unos tres minutos mientras le ayudé a poner unos focos y poco más. A los otros tres si los vi más.

Nos citaron en el jardín a las 18:30 para empezar a las 19:30, pero yo pacté con mi compañero, llegar lo antes posible, para así ensayar y probar todo a tiempo real, cosa que en el general no se pudo hacer. Coincidimos en llegar a la vez y muy pronto.

En cuanto llegué, cogí todo mi atrezo y vestuario para irme con mi compi a ensayar, pero este tenía muchas cosas que  cojer, así que, aproveché en la casa de los administrativos para retocarme e intensificar mi maquillaje que no era muy fuerte y que nunca lo fue.

Al acabar le ayudé a subir sus cosas al museo loringiano, lugar donde él empezaba. Me dijo que tenía que preparar técnicamente si actuación, vestirse y demás que al acabar me avisaría. Como veía que eso iba para largo y en la puerta del jardin estaban esas joyas llamadas Ana y Dani me fui con ellos a charlar, reír y mínimamente ayudar a decorar el jardín. Por cierto, hacía tiempo de primavera y mi cuerpo estaba como tal, pues en vez de Halloween parecía que me iba a ir de procesiones y estaba súper animado y feliz.

Cuando me pareció, volví a ir con mi compi este me dijo que íbamos a realizar el pase, pero nada más lejo de la realidad, pues me tuvo como diez minutos esperando y no aparecía, tiempo que aproveché para charlar con la otra joya del jardín, Celia y a hacerme fotos.

Únicamente di un paseo con mi compi, donde me quiso cambiar a última hora dos posiciones, algo que me negué en rotundo, pues no era lo pactado y me volví al museo.

Y allí haciéndome fotos, cenando y colgando fotos en Instagram, pasé el tiempo.

Llegó la hora de actuar, me fui a mi primera posición, estaba a punto de empezar pero seguía con mis mismas dudas de siempre pues al final no había ensayado a tiempo real ni una vez.






SOLO CON MATÍAS Y CON 520, PERO SIN RAFAEL.


Bueno ya estoy solo, es jueves 31 de octubre del 2019, son las 19:20 de la tarde, pero es completamente de noche y espero a que empiece el primer pase de Halloween en el jardín botánico de Málaga.

Es curioso porque estoy sentado justo en el mismo bordillo de cemento, donde solía esperar para realizar las fantásticas visitas teatralizadas de hace dos veranos, en las que  prestaba mi cuerpo a don Rafael Echevarria y digo prestar mi cuerpo, porque a veces el personaje estaba tan vivo que tenía expresiones, movimientos y  acciones tan suyas, tan improvisadas, tan espontáneas que parecía que yo no actuaba, sino que Rafael estaba vivo, pero bueno eso es el pasado y ahora estamos en el presente que es pasar miedo. ¡¡Ofú‼.

Ya os contaré, en las crónicas post_pase como va evolucionando esto, pero por ahora estoy raro porque en este lugar siempre he estado tan señorito vestido, tan elegante y con tantas ganas de salir. He sido tan feliz porque sabía que iba a pasarlo realmente bien, ya que  Rafael era un éxito seguro  y ahora estoy aquí en chándal, con una calor horrible, de hecho estoy  sudando mucho más que en verano, pues no hace nada de frio y llevo una bufanda.

Al hacer de dos personajes debo ir revestido con las ropas de ambos. Ahora estoy vestido de 520 y en un rato me pondré el mono de trabajo de Matías que es con el que empiezo.

No sé como irán mis compis porque han llegado muy justos de tiempo, pero yo ya estoy listo, listísimo.

Aunque Halloween a mí  no me gusta nada, es el primero en el que soy feliz, porque no debo hablar con el público. Solo haré diferentes apariciones durante la actuación de David, dando miedo a los visitantes y eso mola pues es lo que ellos buscan. Este año no voy a calentarles la cabeza, sino que voy a asustarlos y siempre me gustó hacer esa función que hacían otros compañeros, pero eso sí, debo correr mucho y eso ahora mismo es mi reto.

Mis personajes son totalmente físicos y  llevo dos semanas sin hacer nada de deporte y con mucho trabajo, por lo cual, estoy muy cansado, a ver como reacciona mi cuerpecito. También me preocupa el correr a oscuras por aquí, sin gafas y sin haberlo ensayado bien….

Hace fresco, parece que el calor horrible se está marchando, quedan cinco minutos, voy a dejar el móvil, a ponerme el mono, apretarme  bien los tenis y a prepararme.

Ya os contaré pues son ocho pases.

Económicamente vienen muy bien, pero físicamente no lo sé. Ya lo veremos.