miércoles, 21 de octubre de 2020

PREVIO EN MÁLAGA CON DULCE Y CON ASISTENTE.


Bueno asistente, asistente, como tal solo tuve una vez, y fue durante el rodaje de la serie La Peste  y me resultó un poco agobiante pues tenía a una chica pegada todo el tiempo a mí. Una persona totalmente desconocida que me seguía hasta cuando iba al baño.

 
Esto último es literal pues, la chica, cuando fui al servicio me esperó en la puerta del mismo. Llegó un momento en el que me dijo, que no podía moverme sin que ella lo supiera. 

Por tanto creo que el título de la entrada no es real, pues debería haber usado, "...con dulce y con compañía" o "...con dulce y con representante" o "...con dulce y con amigo" no sé. Como soy un actor pobre, aún no estoy familiarizado con toda esta terminología, pero lo que quiero contaros aquí y dejar muy claro es que el previo al estreno de la visita teatralizada La Málaga dulce fue de todo, menos agobiante, pues estuve asesorado, acompañado, apoyado y mimado en todo momento por un compañero al que adoro y que pasó todo el previo junto a mí. 

Este compi me hizo reír, me ayudó a decorar la escenografía, a vestirme, a relajarme, a darme seguridad, a hacerme fotos y sobre todo me hizo reír y me dio conversación, con todo ello generó muy buen rollo en mí y me quitó los posibles nervios previos a un estreno.  

Y este no es ni más ni menos que mi querido amigo y compañero Javi Zumaquero. 

Tengo que confesar que la sensación fue muy chula, me sentía muy arropado y como en casa.

Hace poco oí decir a la humorista Paz Padilla que la primera vez que viajó sola a Madrid procedente de Cádiz casi se muere, pues sentía, que tan sola, la ciudad se la iba a comer, no entendía nada y estaba muy asustada, pero que ahora todo es distinto pues su representante va con ella y es como ir con su hermano, se siente acompañada y apoyada en todo momento. 

Igualmente Kiko Rivera decía el otro día algo similar, pues su representante lo acompañaba en las tristes noche de hotel, donde estaba solo, hasta que se dormía. 

Sinceramente las pocas veces que he viajado sin compañía, para trabajar, os puedo confesar que es algo muy feo, pues te sientes muy solo o al menos yo. Eso pasa también, cuando estas en grupos donde no conoces mucho a los compis. Esto de viajar y estar solo, sé que hay a muchas personas que les encanta, pero para mí es una de las cosas que menos me gustan de mi profesión, por tanto, tener a tu lado en todo momento, a alguien de confianza donde agarrarte y donde apoyarte, debe ser muy chulo y yo el sábado 22 de agosto del 2020, viví un simulacro de como debe ser eso y la verdad que mola. 

Con las nuevas normas que rigen nuestras vidas y especialmente las actuaciones en el Cementerio de San Miguel , las citaciaones  suelen ser muy cercanas al inicio de la actuación. Antes se quedaba como 2 o 2 horas y media previas a la actuación, por tanto, te daba tiempo a hacer de todo. 

Además allí estábamos el ciento y la madre, que si los actores, las anfitriona, las maquilladoras, las peluqueras, los de producción, el músico, los jefes, el personal del cementerio y muchos familiares, amigos y allegados que también se unian, por tanto, eso era un jubileo y casi un acto social, pero ahora como se restringe la entrada al recinto sólo estamos, los jefes, los actores y algún que otro de producción, o sea, unos 8 o 9 y claro es todo más soso. 

Llegué puntual al cementerio, pero no me quedaba otra pues no citan con tan poca antelación que si llegas muy tarde, llegas con la pieza a punto de empezar. 

Esta vez ni me maquillé en casa, porque al llevar mascarilla de qué me iba a servir. 

Bueno a lo que iba, entré en el cementerio, y me fui directo a la puerta de la capilla, donde estaban mis compañeros. El día anterior Edu pidió a los actores que llegáramos pronto para que cada uno montara su escenografía y yo le pedí que como en el día del ensayo  general lo hicieran las personas de producción, entre los que estaban Javi.  Y así lo hicieron. 

Por todo ello en cuanto llegué, Javi me invitó a ver mi escenografía, juntos nos fuimos para mi lugar de actuación y ya pasamos el resto del previo allí, por cierto, al principio también nos acompañó la rebelde, mi María José, puesto que una bombonera preciosa que decoraba mi escenografía era de su proiedad. Gracias. 

Y listo, una vez allí, Javi ya no se separó de mí y me ayudó a todo.

A ver sinceramente, ni estaba nervioso, ni me sentía solo, ni necesitaba compañía, pero el que estuviera ahí conmigo me hizo ver como debe sentirse un actor cuando viaja o trabaja con un representante o manager o como se llame, que le acompañe y debe ser chulisimo. 

Si alguna vez necesitara uno, Dios quiera, se lo ofrecería a él, pues hacemos un buen tanden, es resolutivo, alegre, formal y mola. 

Ya cuando me dejó solo, recuerdo que intercambié audios con mis compis del botánico, pues esa noche actuaban pero yo ya no estaba con ellos y quería darles mi apoyo. Que buenos compañeros son. 








1 comentario:

  1. La soledad esta sobrevalorada, un ratito de esparcimiento con uno mismo siempre viene bien.

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