Al capellán se lo comían los demonios cuando cruzó el umbral de la puerta trasera del jardín botánico de Málaga. Entró por atrás y de strangi.
Si él quería purificar y sacar el mal a todos, esta vez el mal estaba en su interior.Como dije en la entrada anterior el vigilante no pudo ser más desagradable por teléfono, por tanto, aunque estaba feliz porque había llegado a tiempo, el párroco entró al jardín como si se tratará de una gran diva del pop, directo, rápido y sin mirar a nadie.
Por supuesto se cuidó la garganta porque ni un hola, ni un gracias salieron de la boca del sacerdote rarito. Anda ya.
Se preguntaba una y otra vez:" ¿ Por qué las personas tienen que ser tan desagradable?".
Al no saludar, el capellán, también se arriesgó a tirar por el camino más largo para llegar a la Casa Palacio, pero le dio igual, lo hizo y eso que el tiempo era justo, quedaba escasos 20 minutos para comenzar la visita.
Aunque tuvo que volver sobre sus pasos, pues se lio, llegó a tiempo. Qué pena ir tan rápido y no disfrutar de ese entorno.
En el trayecto se encontró con una monja, una compañera, que junto a Marta, la nueva jefa, estaban organizando un nuevo recorrido. Las lluvias torrenciales caidas días antes habían imposibilitado el paso por unos caminos y estaban organizando una visita alternativa.Se saludaron brevemente pues ellas querían aprender el camino y el capellán llegar a su capilla.
Si, si, si hablo en tercera persona, como si estuviera loco, pero debido a mí premura de tiempo, iba completamente vestido de capellán, así que el que entró en el jardín fue él y no Lolo. Para no perder ni un segundo llegaba ya el sombrero y hasta el rosario en la mano.
Llegué a la casa palacio y ya todo se relajó. Ya estaba allí, tarde, muy tarde quedaban unos 6 o 7 minutos para empezar el pase.
Había mucho que hacer aún, soltar mis cosas, ordenarlas, hacerme con el espacio, un pequeño ensayo, retocar el maquillaje y vestuario etc.
Pero ya todo eso era secundario. Yo ya estaba allí y si había que empezar, en un segundo, y no tenía todo eso hecho, daba igual porque estaba capacitado para ello.Así que en soledad, miré mi capilla. Dani me la había decorado a la perfección, con sus luces rojas, sus cruces, la cabeza, el mantel. Precioso la verdad.
Tras la mesa de altar, solté, ordenados, mis efectos personales, entre ellos, mi bocata, mi móvil cargando y mi camisa,muy bien colocada, porque luego me iba de fiesta.
Y como estábamos en Halloween en ese mini previo me llevé 2 sustos.
Uno con Dani que había desaparecido. Yo estaba deseando llegar para estar con él, pero no había forma de verlo y de pronto ¡¡PUM!! apareció. Qué susto me pegó, je, je,je.
Y el segundo, fue de órdago. Faltando como 2 minutos para empezar, me fui al baño para retocarme todo un poco y veo que estaban allí todos mis compañeros.
¡¡ Pero aún están aquí!! Yo nervioso porque iba tarde y ellos aún ahí dándose los últimos retoques de tranquileo. No entendí.
Todo listo me fui a mí capilla a esperar. Esta vez no hubo soledad, porque como una chica nueva, muy silenciosa, Lorena, Dani y yo actuábamos muy cerca, pasamos el previo, hasta el último segundo y algunos descansos entre los pases, juntos de charla.
Málaga, jueves 31 de octubre de 2024.
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