domingo, 5 de octubre de 2014

ADIOS A CARLOS.


Eso fue lo que pensé anoche, sábado 4 de octubre de 2014, cuando llegué a casa.
Subí  a mi dormitorio, con mi mochila y mi porta traje, para guardarlo todo y pensé: " Adiós Carlos, ya se ha acabado, otra cosa más que ha pasado".
¿Como fue la actuación de ayer? pues fue una prueba de fuego, me encantó era un prueba de supervivencia en escena.
Todo lo que nos rodeaba estaba en nuestra contra, actuamos en medio de un patio, con  luz  natural, con lo cual tenias al publico muy cercano a ti, lo veías perfectamente, pero además había muchos niños y estos no pararon de moverse, hablar, reír o cruzar la escena, con sus caras pintadas y sus espadas de globos, mientras actuábamos.
De hecho en una de las escenas más importante de mi personaje  se sentó un niño con nosotros en el sofá.
Pero bueno, que para mi fue el mejor ejercicio de concentración que he hecho en toda mi vida.
Ni masajes, ni relajaciones, ni juegos ni nada, esto era o me meto en mi papel y en mi texto y en lo que estoy o me quedo en "paños menores" delante de todo el publico, porque me perdería totalmente.
Cosa que ocurrió a muchos compañeros y que Vicente destacaba de que a Belén y a mi no nos pasaba.
Pero creo que salí victorioso, estaba muy contento, para nada nervioso, al contrario feliz y contento.
Estaba deseando, en todo momento, que me tocara el momento de salir a escena.
El tiempo que estaba en bambalinas, esperando, se me hizo largo y al final incluso me aburría, pero cuando salía me encantaba, lo dicho es que deseaba que llegara mis escenas.
Me lié en una frase, pero el resto muy bien, de hecho mi escena con Vicente fue aplaudida al acabar y en la escena junto a Belén , en la que nos besamos, tuvimos a todo el publico comentando y metido en lo que ocurría.
Como decía Belén al menos nuestra parte de la historia se ha entendido bien.
La escena con Manolita, la criada, fue genial, es una actriz que te da mucho , se adapta y tiene una viveza en los ojos que te lo dice todo con ellos.
Yo abro la obra y en un principio vi muy inseguros a mis compañeros esto  me dio un poco miedo, pensar como podría acabar todo, pero al final me lo pase genial y ya digo era un reto, un aprendizaje, fue una manera de hacer tablas y de hacer otra forma diferente de teatro.
Me lo pasé muy bien y lo mejor  era
que entre escena y escena me hartaba de dulces.




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