viernes, 27 de mayo de 2022

" SUEÑO DE UNA TARDE DE TEATRO". CRÓNICA DE LA ACTUACIÓN.


"Ahora mismo me está entrando hambre, ya se está haciendo de noche y voy camino a casa viendo el mar. Qué satisfecho voy por haber trabajado hoy, viernes 27 de mayo del 2022, con Anai. ¡¡¡ Qué bien se está cuando se está bien con alguien. !!!

La recepción creada en el último minuto, fue muy bien. Ahora que lo pienso creo que me llevé la mejor parte, pues mientras yo recibía a las personas en la puerta del ascensor y las conducía hasta la sala, recorriendo unos escasos 5 metros, Anai se quedaba con ellos dentro, entreteniéndolos, la pobre, aunque también hay que decir que muchas veces los dejaba solos, pues salía a donde yo estaba para comentar cuantos asistentes faltaban por llegar. 

Lo mío también tenia lo suyo, pues a veces salían chavales jóvenes del ascensor, que iban a estudiar a la biblioteca, y me miraban con cara de :" Este loco, ¿ Qué hace?".

Cuando estábamos a punto de empezar llegó la última persona que esperábamos y comenzamos. 

Vinieron unas 9 personas, pocas, pero para la publicidad que tuvo y lo accidentado que ocurrió todo, para mí fue todo un éxito.

La pieza la iniciaba Anai en soledad y desde fuera, su pequeño monólogo trágico, se escuchó genial. 

Mi primera intervención estaba plagada de acciones. Como era la primera vez que lo hacía usando el atrezo, creo que me anticipé en muchas ocasiones. Después casi improvisando el texto, pero ganando con esto mucha naturalidad, empecé mi primer monólogo, el " Ser o no ser", de "Hamlet", texto que iba mezclando con el de "Los táper" de Dani Rovira. 

Me he sentido bien. Me encantaba oír como retumbaba mi voz en el espacio, quizá no le estaba dando mucho sentimiento, estaba sonando más bonito, más posado, más engolado y más teatralizado que sentido, pero como uno de los objetivos de esta pieza era demostrar distintos textos teatrales icónicos y distintas formas de hacerlos, pienso que quedó bien, pues en esa época el teatro era así, muy grandilocuente, pasando el texto por la boca y el cuerpo pero no por el alma y el corazón. 

Con el de Dani Rovira pensé que la gente no  estaba enganchando lo suficiente. Este es un texto de comedia que donde va triunfa, pero como está ya muy repetido, tampoco esperaba que la gente se partiera, pero si esperaba más reacción. Quizá debí imitar más a Rovira, pues a veces me noté exagerado.

Ahí entró Anai, que realizó su monólogo de "La casa de Bernarda Alba" en ese momento no hice nada, solo oírla y disfrutarla. Ese es uno de los placeres de trabajar con Anai que tienes el privilegio de ser la persona que más cerca disfruta de su buen hacer.

Después venía la parte más cómica y actual de la pieza, una escena escrita  por Anai que servía de enlace para el resto de textos y para dar a conocer un poco la situación y la idiosincrasia de los personajes.

A mí, no sé por qué no me cuadraba mucho, pero al final a la gente le ha encantado.

Se oían las risas y las carcajadas de los asistentes. Anai le tenía mucho respeto a esta parte, porque no estaba todo marcado al 100 % y eso la ponía nerviosa. Hemos improvisado, metido morcillas y  ha quedado súper natural y graciosa. 

Por cierto, había un momento donde  tenía que abrir el envoltorio de una mini tortilla de patatas. Se resistió, no se abría y como dice el refrán: "Si no puedes con tu enemigo, únete a él". Exageré al máximo la acción, provocando risas generales. Al final el error se transformó en éxito. 

A partir de ahí vinieron los diálogos de piezas como "Ganas de reñir", se me hizo muy corta, metí morcillas y no paraba de oír al público reír, "El cepillo de dientes" ( Hecho siguiendo la técnica de "La Comedia del Arte") fue súper divertida, la gente también reía  y "Don Juan Tenorio", me enamoré de mí mismo, porque aunque parezca egocéntrico, sonaba que te morías. En todas estas escenas la obra creció, ya no me di cuenta de lo que pasaba, me dejé llevar, ya seguí el ritmo de mi compañera, los textos y los disfruté.

La parte cantada, que homenajeaba el musical, la zarzuela o la revista (con una interpretación muy graciosa de Anai)  no quedó nada mal, es más, todo lo contrario.

El momento más corporal como el del teatro moderno, no se ha entendido nada, y ese era nuestro fin. El mimo, del que yo no estaba nada seguro, ya que la actuación gestual no es lo mío, parece que ha funcionado, pues el público reaccionaba a lo que hacía, por lo visto se entendía y reían. 

Como la pieza no tenía final y para alargarla, propuse improvisar uno. Este sería propuesto por el público y luego iriamos sacando a alguno de ellos en la impro. Enganchamos bien pero Anai los ha sacado muy pronto y aquello ha sido una locura, pero una locura maravillosa y divertida. 

El fin de esta pieza era homenajear al teatro en el día del mismo pero como al final se hizo un mes después, y sin luces, el fin se transformó en pasar un rato agradable y creo que se ha conseguido."

Crónica escrita el mismo día de la actuación de camino a casa. 











1 comentario: