miércoles, 16 de marzo de 2016

UN CABALLERO, A SU MANERA, ESPERANDO UN TRASLADO.



Espero. Jardín de los monos, barrio de la Victoria de Málaga, martes 15 de marzo de 2016, llevo más ropa que un esquimal y hace un calor de narices.

 Por cierto, me ha costado mucho ponerme a escribir esto, meterme a pensar en teatro, porque para ser sincero yo tengo la cabeza, ya, en otra parte.

Mi cabeza ya me pide  eso que se acerca, eso  que se llama la Semana Santa, esto, unido a que un amigo ha sufrido una triste perdida y no se me quita de la cabeza  lo mal que lo debe estar pasando, estoy un poco perdido, pero bueno hay que ser positivo.
 
Pues tengo la cabeza en lo que la tengo, en que pronto saldrá el traslado de la Cofradía del Rocío, que estoy aquí esperando  y que pronto será mi semana mayor. 

 Bueno pues este traslado, que debe salir en cinco minutos, es lo que ocupa mi pensa-
miento. Pero voy a escribiros algo. Esta mañana cuando me  levanté también tenía la cabeza en otra cosa, si incluso había soñado que el sábado llegaba tarde a una cita cofrade.

Hoy se puede decir que ha sido mi último trabajo oficial antes de las vacaciones y yo ya pensaba en ellas, no en esto.

No sé si el sábado llegaré tarde, pero hoy si he llegado tarde a mi cita con Jorge, con lo cual, me ha dicho " los planetas se habrán alineado o algo, porque tu nunca llegas tarde a una cita laboral conmigo,  es más, siempre me echas la bronca".

La verdad no tenía ganas de madrugar, ni de trabajar, mi cabeza estaba en stand by, pensaba en otras cosas y no en el 400 aniversario de la muerte de mi amigo Miguelito, que  por cierto, tanto trabajo, gracias a Dios, me está reportando.

Pues puntuales, pese a mi retraso, vamos, con tiempo para el cafelito de Jorge y todo, llegamos a nuestra cita en Plaza Mayor, allí nos recogió Diego y en el bus camino a Fuengirola.

Durante el trayecto repasamos texto, me vestí y subimos al colegio, por cierto, que de nuevo esas curvas consiguieron marearme.

Pero ¿qué tienen de nuevo los coches en contra mía? Porque de vuelta, ni te cuento, tumbado he tenido que ir, no podía ni criticar a Jorge, con las ganas que tenía.

El pase lo hemos empezado muy tarde, como 40 minutos tarde, primero porque el bus no cabía por las calles que nos llevaban  al colegio y segundo porque al llegar los niños no estaban. 

Después de esta confusión inicial, comenzamos el pase.

Este ha cuadrado en el tiempo, a la perfección, aunque de nuevo hemos suprimido la parte, más seria del final, porque al principio hemos estado interactuando y dando más juego a los niños que es lo que a ellos les gusta.
 
Jorge ha estado hoy perfecto, cada día hay más conexión y filin entre ambos. Me gusta mucho trabajar con él y su monologo de Cervantes ha estado hoy soberbio.

Hemos jugado y reído mucho, ha habido conexión, como digo entre nosotros, pero también con el público.

Los niños, muy charlatanes, pero encantadores. 

Han salido tres a realizar el teatro  del hombre malo, el niño y el cura que se hace pasar por dama en peligro, que eran para comérselos, sobre todo este último con un extraño acento mejicano.

Se ha establecido una conexión de juego personal y de colegueo con los niños que no se da siempre, pero  que cuando ocurre es muy bonito.

Por tanto, operación trilogía cervantina en Fuengirola, concluida y con éxito, gracias Paco, por todo, eres genial.

Oigo la banda os dejo, van tarde tres minutos, muy típico (esta última frase no es cierta porque cuando me  acerqué habían salido a su hora, pero el público no había aplaudido y eso me despistó).

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