sábado, 2 de diciembre de 2017

NUBLADO PERO... ¿ LLOVERÁ O NO?. PREVIO ALHAURIN.


Es curioso, yo no soy de Alhaurin de la Torre, pero si lo es mi familia, tengo amigos allí y por tanto, es un pueblo que conozco bastante bien y también es curioso, como estando tan cerca de Málaga mis compañeros no lo conocían a penas y todo les parecía nuevo, extraño, original y a mí me parecía todo tan familiar.

Tan familiar tampoco, porque cuando indiqué a Fernando la calle para llegar a la casa de la cultura, la cagué un poco. En cambio cuando aparcados, fui yo el que los guié a la misma.

No había mucha gente en las calles, estaba medio nublado y hacía mucho frio. Las calles del pueblo ya estaban adornadas para la próxima Navidad y eso me gustó, no me preguntéis el por qué pero siempre me gustó actuar en estas fechas.

Cargados con seis sillas llegamos a la Casa de la cultura Vicente Alexandre, lugar de la actuación. Estábamos a jueves 30 de noviembre del 2017 y eran las 8:30 de la mañana.

Como yo ya la conocía y la recordaba perfectamente, pese a que habían pasado 4 años desde mi última visita, me fui en ascensor, junto a Pepa y Adri directos al escenario.
 
Cual fue nuestra sorpresa al ver que en el escenario había 5 sillas, un atril, una caja con una tela, una pantalla, un caballete y una mesa enorme. La señora que nos atendió no sabía que eso nos estorbaba, pero en cuanto se lo dijimos se puso manos a la obra y entre ella y nosotros, recogimos todo y dejamos el escenario limpísimo y vacío. La mesa enorme que pesaba como una pluma la llevamos Miguel y yo al camerino.


En cuanto al camerino decir, que faltaban sillas, pero estaba muy bien: dos baños, duchas, espejos enormes, percheros y hasta un sofá muy estampado de los años noventa.

Una vez allí, coloqué mi ropa. Por cierto, debido a la personalidad de mi personaje no me gusta planchar mi vestuario pero ayer estaba... demasiado arrugado.

Una vez colocado el vestuario, coloqué el atrezo y empecé mi investigación por el escenario.

Esta pieza es muy divertida y muy fácil de hacer. Antes me costaba más, porque no tenía pillado el punto cómico al personaje pero ya sí y todo es más sencillo. Además mis compañeros son la caña por tanto, me encanta hacerla, pero tiene algo que odio y es el tener que permanecer en escena, sentado en una silla, toda la pieza, porque mientras actúan los compis se me hace largo estar ahí, ya que, me pone nervioso el no poder moverme y según el tipo de escenario me pongo más.

Por ello, coloqué el atrezo y empecé a investigar el escenario. No lo recordaba así, tenía más mal recuerdo de él. Fue llegar y hubo muy buen rollo entre ambos. Me lo recorrí varias veces, al poco tiempo, se me unió Adri y nos hicimos fotillos y luego Pepa, ambas hicieron pruebas de sonido,yo me bajé al patio de butaca y comprobé que la acústica del teatro era perfecta.

Todo el teatro era perfecto, poca variedad de luces, eso sí, pero un señor escenario, unas tablas en perfecto estado, buen sonido, mejor acústica. Vamos una maravilla.

Eran las 8:40 aproximadamente, como el técnico no llegaba hasta las 9:00 Miguel y Fernando fueron a por un café y a Fernando, desde ese momento, no volvimos a verlo más.

Mención especial para él. El pobre hizo de todo. Hizo la función de coordinador, organizador, manager, relaciones públicas, director de escena, administrador, técnico de luces y actor. Lo mismo lo veías subido a la enorme escalera moviendo un foco, que hablando con la bedel, que buscándonos agua, que cambiándose de ropa para vestirse de Rafael, que dos minutos antes de actuar estaba contando la recaudación con la profesora.


Sé el trabajo y esfuerzo que hizo, no solo físico sino también sentimental. Sé que le costó, pero lo hizo todo con una sonrisa y siempre muy atento a nosotros. GRACIAS.

Gracias también a Pepa por sus locuras y porque me llevó la manzana de media mañana, pero ayer con el frío no nos la comimos. Sorry.

Buenos sobre las 9, empezó Pepa a maquillarse y yo hice lo propio. Nos maquillamos, de pie, frente al gran espejo.

El maquillaje nuevo me vino de maravilla, pero cuando llegó el momento de ponerme el gorro de lana hubo un problema. Lo había lavado y al ser de lana encogió mucho. Menos mal que con la ayuda de Adri, mi pie y un rollo de papel higiénico industrial lo logramos ensanchar y lo pude usar.

Y  poco más, vestidos y maquillados, empezaron las pruebas de luces. Nosotros prácticamente estuvimos sentados en el escenario en silencio, yo haciendo fotos y escribiendo para el blog y redes sociales.

Como digo ese escenario y yo nos llevamos bien desde un principio, pero como temía tanto el momento de espera en la silla no se me quitaba el nervio interior, el nudo en el estómago, las ganas de salir de allí.

Esperando, esperando, dieron las 9:45 y nos dijeron que ya estaban todos los niños abajo haciendo cola, así que, ya empezaba todo, el previo se acababa, empezaba la función.

Deseé suerte a las chicas del grupo. Me fui solo al camerino a esperar mi salida y a hablar con mi amigo Antonio por Whatsapp y me relajé un poco.

Minutos antes de las diez salí del camerino hablé con Fernando y a las diez en punto se apagó el teatro y comenzamos.














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