miércoles, 5 de agosto de 2015

JUDAS DISFRUTANDO EN GIBRALFARO.



Ángel me reclamaba para salir, pero yo  retrasé un poco  mi salida. Cuando lo hice, como no llevaba muy marcado, ni muy claro mi personaje y su  objetivo, salí un  poco perdido, además el público se quedó  un poco pillado, los había que sabían que el espectáculo ya  había comenzado, otros miraban  con vergüenza y otros que me conocían me saludaban…

Pese a todo poco a poco fui haciéndome con la forma de andar del personaje.

El sofoco de la tarde remitió un poco. El cielo tenía  ese color blanquecino,  que anuncia el anochecer del verano,  que tanto le gusta, vi como el público se  iba, en cierta medida,  refugiándoseme de mí y eso me hizo sentirme el dueño  de Gibralfaro y que dominaba toda la representación. Hasta me animé a sentarme con un grupo del público y anunciarles quién era yo. Algo que recibieron con mucha atención.

 No recuerdo bien quien nos avisó y nos dijo que comenzábamos, pero tras  el anuncio de la primera intervención, hicimos  nuestra primera presentación.

 Creo que, para mí, fue la mejor. Sentí que el público se unía a mí, que estaban atento a mi texto  y que sobre todo con , esa intervención, sus pausas y disfrutando mi texto los había conquistado. 

Nuestro primer dialogo lo cerré yo y fue muy aplaudido. Luego estuve sentado en los poyetes, siguiendo con el personaje, preparando otra presentación, analizando lo hecho y en  plan, gurú de la energía, pero consejos, preguntas y comentarios de compañeros, me impidieron disfrutar más de mi personaje.

Después  de la primera, comenzaron las que yo tenía previstas hacer entre el público y jugando con ellos, eran las buenas, las que yo deseaba. Aunque nada más entrar me informaron de que debido a la falta de luz y fallo de los micros, hoy no
se podía actuar entre el público.
Yo le prometí a Edu que mi voz se oiría bien sin micro, hice una prueba junto a Cisco, antes de comenzar y Edu confiando en mi, gracias,  me dio carta blanca. Fue un reto, apoyar la voz y hacer que se me oyera al aire libra sin ninguna ayuda.

Seguí al pie  del escenario. Muy cerquita del público y viéndole sus caras.

En la tercera entré con mi candil entre el público, causando miedo y preguntándoles a ellos directamente. 

Con la cuarta intervención, también, los miré, es más les preguntaba mirándole a los ojos  e incluso esperando sus respuesta. 

Era un texto difícil pero estuvo fluido y controlado en todo momento.
 
 Me sentía  realmente a gusto. El cuerpo, el tipo y  la forma de hablar de Judas me invadió, intentaba llegar  al público y hablarles de tu a tu, eso y el  estar en ese entorno tan mágico y al aire libre, hicieron que todo fuera  un placer, además sentía a los presentes  súper atentos a mí.

 Cuando ya parecía que todo estaba controlado, comencé a descontrolar,  las dos últimas presentaciones fueron sobre el escenario, ahí me sentí más raro. Eran las más dramáticas y no queriéndolas exagerar me sonaron flojas y falsas.

Pese al  miedo inicial, estuve muy a gusto no paraba de idear, de pensar y de repasar todo entre intervención e intervención

No estaba todo muy marcado, por tanto, había que  improvisar y  en  cuanto salía y  abría la boca,  me dejaba llevar. Acabé muy satisfecho, como si jugáramos en casa y con la sensación de un trabajo bien hecho.

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