domingo, 23 de agosto de 2015

VENTIPPO SEGUNDA JORNADA: ¿ HAY ALGUIEN AHÍ?.



Seis y media de la tarde, en una  hora debo de estar en la esquina del Mercadona de mi barrio, para irme destino a Casariche. 
 
Hoy es nuestra tercera y última cita, con las jornadas romanas. Hoy es la más light, pero quizá la que yo  menos disfruto, la de la representación teatral. Es la más sencilla pues solo realizamos la pieza, pero es la que menos disfruto, porque ante esos monstruos de la Comedia del Arte, yo me pierdo.

Hoy domingo 23 de agosto de 2015, voy muy bien de tiempo, o eso creo, ya estoy vestido y con todo listo, solo queda acabar de escribir la crónica del día de ayer.

Pues bien ayer sábado 22 de agosto de 2015, fue un día muy extraño, ni el año pasado con un gran partido de futbol, yo juraría que un Madrid- Barcelona ni  el viernes , con un Málaga- Sevilla he visto tan poco público en Ventippo. Una señora nos informó que podía deberse a que en el pueblo había una boda muy importante.

Los viajes, tanto de ida como de vuelta se me  hicieron muy breves. En  el primero, fuimos charlando, de nuevo Juanma y yo, aunque esta vez se nos unió a nuestra conversación, que no permitían a Pani “resetear”, Coki.  Y el de  vuelta fue un festival de chistes, una hora entera oyendo chistes, por cierto Coki contó alguno que no eran muy buenos pero que los cuenta con un arte, que me hacían reír a carcajadas.

Pues creo que  esas fueron las únicas carcajadas que se oyeron en la jornada de ayer. 

Llegamos sobre las 21horas, los puestos aun  estaban terminando  de montar, pero pese a ello, yo me dediqué a dar un paseo, a ver tranquilamente la artesanía, hacer compras, disfrutar de un relajado, solitario y tranquilo paseo por Ventippo y realizar algunas fotografías.  


En poco tiempo me vestí y me preparé. Ayer me maquillé la barba de blanco, el día anterior no lo hice, porque la pastilla con el maquillaje quedó bajo uno de los asientos del coche de Javi.

Una vez listo, hicimos el primero de los pasacalles, pero Ventippo aun estaba vacío, apenas había nadie, las calles estaban desiertas y solo nos  encontramos a unas dos o tres familias, tal era la falta de público que nos daba vergüenza acercarnos  a la gente porque podíamos hasta molestarlos.

De ayer a penas tengo anécdotas que contar, porque a penas pasó nada.

Poco a poco fue viniendo más público y cuando acabó nuestro horario, el mismo de todos los años, Ventippo era un hervidero de personas. No sé por qué ayer, cuando no hacía tanto calor, las personas del pueblo se animaron a subir tan tarde.

Si debo destacar dos cosas, la profesionalidad de Javier Oliva, que aunque apenas había público, sacaba animación de donde no la había, bien corriendo detrás de un árbol, haciendo juegos de defensa con los pequeñines, realizando brindis, o buscando a la loba capitolina.

Eso si, como había tan poco público íbamos en grupo, algo que no me gusta por eso creo que el viernes estuve tan bien y ayer más flojo. Cuando vamos en grupo, o nos apelotonamos todos para hablar y parece una pelea de gallinas o solo dos o tres actúan y el resto mira, en cambio por separado, vamos a nuestro ritmo divertimos a la gente y tampoco las acosamos en un grupo de seis.

Vamos esto último es mi propia y personal apreciación. Después del primer pase y la cena estaba muerto, pero el camino de vuelta plagado de humor me hizo que no pegara ni una cabezadita.

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