martes, 8 de octubre de 2019

DOS PASEOS POR LA HISTORIA.


El domingo 6 de octubre del 2019, cuando dejé a don Luis Mejía aparcado tras hora y media de ensayo, perdón, de estudio (En la siguiente entrada os aclaro por qué digo esto) me dispuse a dar dos Paseos por la historia.

Sí dos paseos, uno fue literal y el otro emocional. Os cuento por qué:

Fue literal porque los monólogos que hacemos los personajes que amenizamos el paseo, que por el centro histórico de Málaga, darán cinco anfitrionas, junto a casi 200 personas que asistirán a un congreso en nuestra ciudad, el próximo 24 de octubre del 2019, nos hizo viajar desde la Roma clásica a la Málaga musulmana,  pasando por el siglo XVIII, para acabar en el XX. Un paseo corto, divertido y didáctico por la vida de nuestra ciudad.

Pero también lo fue emocional, porque ese ensayo me hizo viajar a los primeros ensayos con Eduardo Nieto, donde no había grupos, ni mucho menos egos, donde nadie quería destacar de nadie, donde los compañeros estabamos única y exclusivamente para apoyarnos, ayudarnos, echarnos piropos y trabajar pasándolo bien, sin tensión, ni presión y sin millones de "críticas entendidas" tras tu ensayo, no éramos compis de trabajo, sino una familia. 

Quitando a María José, todos éramos chicos, el gran sabio, respetuoso, silencioso y actor de extrema naturalidad, llamado Blas, el siempre bromista, jaleoso y toda fuerza en el escenario, Ángel, el sincero, participe de confidencias, generador de buen rollo y solemne actuando Javi Zumaquero, un chico nuevo, que no recuerdo su nombre pero que me pareció ver que tenía madera, además me trasladó a esos actores que empezaban con Edu que se ponían muy nerviosos, puesto  que al ensayar le temblaba una mano, Edu, el director, y yo.

El ensayo, que tuvo lugar en el Centro Ciudadano Antonio Sánchez en Nueva Málaga, fue corto, pero los buenos consejos, las bromas, el buen rollo, el respeto y admiración al otro, fueron la tónica del mismo y la verdad que me sentí tan arropado, tan a gusto y tan en familia como en aquellos inicios o como decía la serie de tv, como en Aquellos maravillosos años. 

Repetimos cada actor, nuestro monólogo, dos veces.

Yo las dos veces me equivoqué en la misma palabra, como haya viciado el texto verás. Aunque a Edu y a mis compis les gustó, tiré de oficio y experiencia, hice lo que se dice, salír del paso de una forma resultona, pero me gustaría darle otro enfoque y preparar más al personaje. Edu me dio permiso para hacerlo muy declamado y exagerado.

Tras una introducción de Edu un poco rara, sobre cómo nos presentará cada anfitriona y sobre la cualidad que representábamos cada uno, esto bastante útil, hicimos los textos dos veces y a casa.

Según María José, yo fui el único actor que hice justo 60 segundos, duración exacta que debe durar nuestras intervenciones,

Aunque lo pasé muy bien sentado al lado de Javi y diciendo tonterías, no tengo fotos por su culpa, pues le pedí  que me las hiciera y como tenía su móvil chungo, le pedí que usara el mío, no quiso y le salieron mal, así que me quedé sin fotos..¡¡¡AY!!!.









1 comentario:

  1. Respeto, admiración y risas, suena raro en este siglo, pero suena bien.

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