miércoles, 16 de octubre de 2019

PROYECTANDO MIS REFLEXIONES, EN VOZ ALTA, DE DOS PROYECTOS.


Qué poco original soy, una vez más comienzo una entrada con una frase hecha o con un refrán o con un dicho o con lo que sea, puesto que nunca sé lo que son estas cosas, pero esta vez la elegida ha sido :” Ten cuidado con lo que sueñas por si se cumple”. Pues eso me ha pasado a mí.

Llevo mucho tiempo pidiendo, pero mucho, volver a los orígenes, a un trabajo donde haya un director que me mande,  que tenga sus ideas claras y que hasta que no las vea materializadas, no nos deje pasar ni una, donde los actores seamos, con nuestro cuerpo y nuestra voz, el medio para hacer llegar su mensaje al público, además pedía tener un compañero que sepa, donde ambos estemos al mismo nivel de conocimiento, para que haya un toma y daca entre iguales.

Sentirme de nuevo como en la ESAD. Ese lugar donde nunca te dejaban estar en tu zona de confort, donde nunca era suficiente, donde siempre había un pero a tu trabajo, y donde te llegaban los palos por todas partes, pero donde al final,  te hacían conocer nuevos registros, nuevas posibilidades, nuevas armas como actor y te hacían llegar a lugares a los que nunca habías llegado, ni sabías que ibas a llegar.

Pues ahora, por fin he cumplido ese sueño, pero va a acabar conmigo. Estoy viviendo esto, por partida doble en mis propias carnes, a un ritmo vertiginoso y muchas veces me siento como un auténtico principiante, siento que todo va demasiado rápido y la información que me llega es excesiva y no la sé procesar.

Dos proyectos son los que están haciendo mi sueño realidad que como sabéis son: Laberinto y  Proyecto Victoria. Durante esta semana he tenido 3 reuniones para trabajar en ellos, 9 horas y medias de trabajo , 570 minutos sin descanso, 28 páginas trabajadas, 48 estudiadas, dos compañeros, Arantxa y  Javi, excepcionales, dos directores, Paco y CHL (Nombre ficticio porque tampoco sé si lo puedo decir) con dos formas de trabajar y entender el teatro muy distintas pero con el mismo nivel de exigencia y rectitud.

De las tres reuniones, dos han sido  de Proyecto Victoria, los días miércoles 9 y viernes 11 de octubre del 2019 y una de Laberinto, el sábado 12 de octubre del 2019. Quise escribir una entrada dedicada a cada uno de estos ensayos, pero como no puedo contar mucho de lo que pasa porque no me dejan,  tampoco he tenido mucho tiempo para escribir y siempre he salido con similares sensaciones, pensé hacer una sola entrada que fuera una reflexión, una declaración en voz alta de lo que ocurre  y me preocupa en estos días.

Sé que esta entrada no va a ser muy "popular", sé que no es  lo que se lleva ahora, en esta sociedad del postureo y puede que me lleve algún tirón de oreja de algunos de mis superiores por ser tan sincero, pero lo siento, no soy de esos actores/actrices que leen las cosas una vez y ya definen un ensayo como perfecto, que se echan flores y flores o que hablan de los magníficos ensayos con resultados brillantes, quizá sea porque soy muy mediocre como actor, muy realista como persona o muy exigente como profesional, pero quiero contaros la verdad, o mi verdad, de como estoy ahora. Mañana podrá ser todo fantástico pero hoy estoy así.

No me siento muy contento, pero debo deciros que tengo la sensación de que vi a uno de los directores, el otro día, como se le saltaban las lágrimas al final de un pase, y cuando hicimos un repaso integro de todo lo que llevamos montado hasta ahora del otro proyecto, con dos amigos como público, vi en el otro director  una sonrisa sincera en su boca. Además uno acaba siempre las sesiones diciendo “Buen trabajo” y el otro diciendo en tono jocoso: “Esto ya está listo, ya mismo estrenamos”.

Por ello siempre me vuelvo a casa muy contento, muy feliz, muy orgulloso y muy satisfecho por el trabajo realizado, pero luego cuando pienso qué escribir en el blog, repaso como han ido las jornadas y dudo que mi trabajo haya estado a un nivel tan alto, como para salir así de los ensayos, porque las indicaciones son constantes y casi nunca recibo un “bien” o un “por ahí vamos”. De hecho uno de ellos dijo el otro día al acabar la jornada: “Os vais ya u os sigo diciendo fallos, pues tengo muchos” y otro me comentó algo como : “Las entonaciones y los matices ya lo veremos porque a eso le queda mucho trabajo”.

Entonces con todo eso, yo que soy inseguro, me lleno de dudas y pienso, que si cuando nos piropean al final de las jornadas, es porque están contentos de verdad, simplemente premian mi esfuerzo, porque eso sí, darlo lo doy todo y soy una esponja intentando que no se me pase el más mínimo detalle de sus indicaciones, pero, ¿Les respondo como esperan.?

De ahí de lo de tener cuidado con lo que sueñas, porque a veces me siento perdido. De hecho el otro día llegó un momento que me sentí como en el segundo curso de la ESAD, donde para intentar aprender lo máximo posible me deshice de todas mis armas típicas como actor que ya tenía muy controladas, para así poder dejarme llevar, virgen y desnudo a las técnicas que me enseñaba un buen profesor, pero a veces, estaba tan desprovisto de recursos, que sentía vértigo, pues no sabía a dónde agarrarme e incluso no sabía reaccionar y el otro día me di cuenta que me estaba pasando igual, puesto que por dejarme  suelto en las manos de esos directores a veces no hacía cosas o lo que es peor las hacía muy corregí bles. De hecho en un ensayo cuando uno de ellos me  corregió, la corrección era igual a lo que yo hubiera hecho si hubiera tirado de mis recursos.  Tonos enfadados o posturas ilógicas que yo ya había reconocido.

Y en cuanto el texto más de lo mismo, si esto lo lee Anai no me va a creer. Soy bueno estudiando y tengo muy buena memoria, pero como los dos directores son autores, quiero respetar tanto sus textos y seguir a pies juntillas la indicación de tener en cuenta los puntos, las comas y no ser mono entonación, que cuando abro la boca me lio lo más grande, o corto al compañero o este acaba y me quedo cazando moscas, o improviso o yo que sé y si a esto le sumamos  los nervios, que me ayudan ha hacerlo aún peor, el resultado es: que parece que no estudio nada, pero no es así.  Además cuando digo el texto, lo oigo que sale de mi boca pero no suena, ni de lejos a como me gustaría.

No es  la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que oigo que alguien me dice que se nota que soy actor, ya que soy muy dramático, pues es cierto, y está entrada es una confirmación de ello.

Es verdad que me siento así, pero no hay que dramatizar, aún no ha llegado la sangre al río. También estoy tan mal acostumbrado que cuando me dicen las cosas claras me lio yo solo. 

Ahora seré más objetivo. De Laberinto  llevamos solo dos ensayos y de Proyecto Victoria 3, 1 de mesa y 2 de montaje.  Es normal que actualmente todo sea un caos, un lío y que no tenga nada afianzado. Pero es que personalmente ambos trabajos son tan importantes, me gustan tanto los textos, como los compañeros, como los directores y como los personajes, que quiero dar la talla. Además, a ambos directores me han vendido muy bien y no quiero defraudarlos.

No quiero dar pena, ni que me acaricien el lomo, pero ahora todo está siendo un poco lío para mí, veo a mis compañeros pillar todo mejor que yo, tener sus personajes más pillado y todo eso me agobia. Además me agobia el hecho de que yo soy muy de trabajar en casa y como no tengo ni un segundo libre, no puedo hacerlo, no puedo llevar todo amarrado y eso también me pone nervioso y así andamos. 

Y nada más que este blog lo inicié para contar mis sensaciones sobre la actuación y este vertigo o inseguridad de ahora, también forma parte de ella y quería cortarla.


FIN.



1 comentario:

  1. Preciosa y magnifica entrada.
    Si en el mundo hubiera mas personas como tu, esto seria una gozada.
    Animos y adelante.

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