lunes, 30 de diciembre de 2019

EL TRABAJO DE LAS EMOCIONES, PERO EN CASA.


La segunda vez que actuamos en el Hotel Urban Dreams con Las cenas de las emociones, yo fui el primero que entré en recepción, lo hice muy humildemente, y nada más entrar el chaval de la recepción me reconoció y  me dijo: “¡¡Tu eres el chico del teatro el que hace de jefe!! “.  El sábado 23 de noviembre del 2019, fui también el primero en entrar, y recordando la vez anterior hice una entrada triunfal. Me puse frente al mostrador de recepción y dije : “Hola ya estamos aquí” y la muchacha no tenia ni idea quien era yo. ¡¡¡QUE CORTE!!!. Menos mal que al darle  unas pistas la chica ya sabía quien era. Yo soy muy malo para las caras, pero aunque es la recepcionista que menos nos a atendido, su cara me sonaba y sabía quién era pero por visto ella no. Después, la muchacha con una gran simpatía y diplomacia me dijo que las culpables de no reconocerme eran mis gafas de sol que eran muy grandes, ya jugamos y bromeamos con el tema de que las llevaba para evitar a los admiradores.

Debo confesaros que entré el primero en el hotel desobedeciendo las ordenes de Raúl y atendiendo las de Elena. Cuando llegamos, en la puerta del hotel había dos coches, y nos fue imposible aparcar a nosotros, así que dejaron los coches “de aquella manera”, Raúl se bajó del mismo para preguntar al conductor del otro vehículo si tardaría mucho en irse, yo le dije a este que entraría ya al hotel, pero Raúl muy protocolario él, me dijo que no que él debía entrar el primero y presentarnos y tal, entonces como deseaba hacer algo y no esperar me fui al coche de las chicas, que acababan de llegar, las saludé, me harté de reír con Elena y esta me dijo : “Entra al hotel y di que ya hemos llegado” y eso hice.

Pues bien tras el episodio de recepción me fui directo al salón comedor donde actuamos y allí me encontré a la mejor del hotel, mira que son todos buenos, simpáticos, cariñosos y agradables con nosotros, pero Emi la chica de la limpieza es lo más, fue verla y abrazarme, besarme, ponernos a charlar. Sé que lo que voy a decir es una frase hecha, pero el Urban es nuestra casa y nos tratan como auténtica familia y a mi que no me gusta viajar porque me siento un poco fuera de lugar, es entrar en el Urban y sentirme relajadísimo porque ya estoy en casa.

Como en el salón comedor donde actuábamos había un almuerzo, no pudimos descargar, así que nos fuimos a recepción, chequeamos, recogimos nuestros efectos personales, vestuario y nos fuimos a las habitaciones.

De nuevo una primera planta, gracias Raúl por el detalle y  la gestión y gracias al Urban por darme dicha habitación por cierto, la 111 con su patio y todo. ¡¡¡ME ENCANTA!!.

Soltamos las cosas, coloqué el maquillaje y el vestuario y pasó algo inexplicable, pegaron a nuestra puerta, esta vez yo dormía con Raúl, eran las chicas ya estaban listas y nos decían de bajar.

Bajamos, fuimos a los coches y comenzó la tarea de descargar  todo el atrezo y escenografía del coche al salón comedor-escenario.

Eran las 17:00 horas, la función comenzaba a las 21:00 horas, por tanto, teníamos 4 horas para prepararlo todo, es decir 240 minutos, tiempo más que suficiente para montar y preparar todo, al menos eso pensaba yo, porque una vez más, llegamos justos, justos, pero justos, también creo  que eso se debe a la falta de delegación y a que todo el trabajo se concentre, lo quiera realizar y supervisar una sola persona.

Una vez que descargamos y movimos todo de sitio porque Emi tenía que limpiar y no la dejábamos a la pobre, las niñas se fueron a descansar y repasar el texto, me pidieron si quería irme con ellas o irme a mi habitación a descansar mientras Raúl lo ultimaba todo, pero como me aburre estar solo en la habitación, además de que me agobia, decidí quedarme con él y ayudarlo.

Al poco de estar allí llegó Antonio, no sé su cargo exacto, pero es la persona que lleva todo en el comedor, otra persona muy agradable, que nos trata siempre con un extremo cariño y atención, a partir de ese momento se inició un momento de negociaciones, pruebas, puesta en práctica y cambios para la nueva ubicación de las mesas que Raúl y yo habíamos ideado durante el viaje. En esa tarea se fue la mayor parte del tiempo, pues la verdad que para que todo resultara un éxito fue un trabajo complicado y ahí estuve poniendo mi granito de arena, no decidiendo, ni aportando ideas, sino con trabajo físico de colocación.

Una vez acabada la comida familiar y el salón limpio, este estaba listo para que pudiéramos montar. Entre Raúl y yo montamos toda la escenografía, coloqué el atrezo etc, por cierto, con nosotros estuvo en todo momento el chico del sonido, que era muy amable y que nos ayudó a colocar toda las telas de la escenografía. De nuevo y por segunda vez en ese día, me salté las normativas de Raúl, pues viendo que el tiempo avanzaba y solo estábamos él y yo, comencé a decorar y montar  dicha escenografía. Debo confesar que me harté de trabajar pero que fue un momento muy agradable pues me  reí mucho con Emi y con Oscar. Oscar es un camarero del hotel al que Emi invitó a que se hiciera una foto con nosotros cuando ambos posábamos para una, desde ese momento el buen rollo, las bromas, los comentarios, las charlas cortas y la ironía entre él y yo fue constante y me lo pasé muy bien. Estaba muy relajado y muy feliz de estar ahí.

Cuando llegaron las chicas, Elena, una vez más me dio dispensa para hacer lo que quisiera y que decorara la escenografía como yo deseara y eso hice, ya digo, la pieza escenográfica más grande de la obra la decoré yo solito y creo que no quedó nada mal. Muy orgulloso estaba de eso.

El tiempo iba avanzando y decidimos ocuparnos un poco de nuestra labor como actores, había dos personas nuevas, Lorena la actriz y el chico del sonido y para que una refrescara la pieza y el otro supiera dónde y cuándo poner la música hicimos un repaso rápido de texto.

Lo que hasta ahora había sido un remanso de paz y una tarea casi spa, se convirtió en un caos, el repaso no fue muy provechoso.

Empezamos tarde,  mientras repasábamos el texto, Raúl seguía con algunas labores de organización y el pobre hombre no daba para más, se hizo adaptaciones de la musica de ultima hora, debido a eso paramos mucho y se tomaban decisiones rápidas, por ello, todo empezó a liarse un poco.

Pues pese a qué tuve la grandiosa visita de David y que en mitad del ensayo nos pusimos a cantar y bailar, empecé a ponerme muy nervioso pero tanto, que ese texto que controlo a las mil maravillas se me empezó a liar, a fallar, los nervios pudieron tanto conmigo que hasta Elena me pidió que cogiera el libreto. 

Los nervios iban en aumento y los minutos también, eran cerca de las 20:30 y quedaba media hora para empezar, así que aunque los ensayos aún no habían acabado pedimos marcharnos y así lo hicimos.

Yo me subí como un rayo a la habitación, preparé la ropa, me duché, a las 20:40 me estaba maquillando, sin respirar me vestí y a las 20:47 volvía a ocurrirse el milagro, pegaban a nuestra puerta y eran las chicas que venían listas para actuar.

Nos hicimos fotos y me quedé solo, en 10 minutos empezábamos. Mi soledad fue breve y relajada esto ya estaba muy controlado, me dediqué a hacerme fotos, hablar por WhatsApp con Sarita y reírme con Emi.
















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