jueves, 17 de septiembre de 2015

MUCHOS SENTIMIENTOS EN ESA SALA ESPECIAL.



Esta entrada debería haberla escrito ayer, porque hoy las sensaciones ya son distintas, acabo de lavar, a mano, parte de mi vestuario para mañana y ahora me he  sentado  a escribiros cositas de lo que ocurrió  ayer, miércoles 16 de septiembre de 2015, durante el ensayo en el Teatro Alameda.

Fueron muchas las sensaciones y sentimientos que viví, lo primero que quiero contaros es que a las dos de la madrugada estaba en la cama oyendo a Nacho Cano, concretamente,  De las ruinas al dolor y no me podía, ni me quería, dormir porque estaba a mil, pese a que tenía que madrugar, no quería perder esa euforia.

Pero como os digo fueron muchos sentimientos, no os voy a hacer una cronología de hechos, sino un paso por todos mis estados de ánimo.

Al salir del Teatro, mientras esperábamos a Nora que andaba liada al teléfono, estaba satisfecho, pero sentía ese nudo en el estomago, esa sensación de cuando algo te preocupa, que estás bien, pero siempre tienes esa cosilla ahí que te tiene alerta y pensé: “ Que chulo es la sensación  previa a un estreno.”  

El momento de cargar la escenografía en el coche, desde  La Caverna al teatro, fue como una fiesta, estaba como un niño que va al parque de atracciones y estas deseando llegar, pues así estaba, deseando cargar y llegar ya al teatro, de hecho no paraba de hablar, pobre Steven.
Pena, fue lo que sentí cuando entré, solo, a la Caverna, para soltar mi viejo pantalón de ensayo. Estaba a oscuras  y comencé a mirar cada rincón a decirle adiós, y se me venían flash de los ensayos y todo lo vivido allí.

Como Steven tuvo que dar dos viajes para trasladar la escenografía y Nora estaba trabajando, tuve un momento de soledad, yo y la sala. Como si de un ritual se tratara fui montando toda la escenografía, con mucho detalle, emoción y ya digo ritualidad.
Ya todos juntos, estuvimos colocando luces, Nora de nuevo me regañó, por mis trabajos manuales. Je,je,je. Nora sabías que iba a ponerlo.

Orgullo sentí cuando vi toda la escenografía montada, que bonito estaba todo, que ganas de que el público lo vea.

Después hicimos un pase, fue a medio gas, era como un ensayo / calentamiento. Fue muy especial, porque de nuevo improvisamos,  Steven y yo incluso bromeamos, así se vio claramente la gran química que hay entre ambos, en un momento me lie con el texto y sobre todo sentía miedo,  ¿le gustará a la gente?, ¿después de dos días descansando el personaje, lo pillaré bien? ¿Y si no se ríen? ¿Y si la gente se aburre?

Como veis fue una montaña rusa de sentimiento, pero si me encantó un detalle, normalmente somos dos actores y una directora, a la que debemos demostrar nuestro trabajo y seguir sus indicaciones, pero ayer éramos tres, tres personillas que se enfrentaban a un público. Es nuestro niño el que va a nacer y sentí como Nora era parte de nosotros, estábamos los tres unidos, incluso la noté nerviosa porque no paraba de bromear durante el ensayo.

Bueno cinco horas de ensayos, de cómo dijo Nora .” Del último ensayo”.

1 comentario:

  1. Cuando puedas pon la hora de las actuaciones, que seguro a alguien le puede venir bien ese dato.

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