miércoles, 8 de junio de 2022

NO SE JUEGA CON LA COMIDA PERO SI CON VÍCTOR.

 

Y llegamos a otro miércoles de junio del 2022, concretamente al miércoles 8, y de nuevo en Beworking a las 17:00h. nos reunimos el elenco de Las Cenas de las emociones, para ensayar, o cocinar.

Recuerdo de ese día pues que hizo una calor exagerada, casi inhumana, con deciros que la última hora de clase que impartí esa mañana, la tuve que concluir como unos 10 minutos antes porque los chavales estaban literalmente desfalleciendo, que debido a una película de Karina, que estaban echando en televisión mientras almorzaba y que estuvimos viendo mi madre y yo, hice todo el trayecto de casa al ensayo oyendo Las flechas del amor y que cuando llegué me encontré a Lila que había sido la primera en llegar, sentada en el escalón del bloque esperando al resto, me senté con ella y como tardaban nos pusimos a repasar el texto de la escena 9.

Tampoco se me puede olvidar el momento cumbre de la llegada a la sala. Ese día nos dieron una nueva y la búsqueda fue como una película de terror, pues no dábamos con ella e íbamos uno tras otro agrupados, entrando con mucho miedo por esos pasillos, abriendo puertas, hasta que por fin dimos con la sala.

Entramos y empezamos a ensayar.

Los ensayos anteriores, fueron tan significativos y tan destacados, que los recuerdo perfectamente, pero este la verdad que ya no tanto.

Los primeros fueron de toma de contacto, fue la novedad y me calaron, ahora lo que hacíamos era repetir las escenas para darle ritmo, afianzarlas, coger seguridad en ellas, en los compañeros y sobre todo y más importante empezar a disfrutarlas.

Ya digo no me acuerdo de mucho, pero creo que como yo me iba antes y Dipi llegó más tarde por tema laboral, no se pudo cumplir el deseo de Elena de pasar la pieza cronólogicamente, sino que la fuimos haciendo según disponibilidad, primero 1, 7, 9 y 10 las que estoy con las chicas, luego mis pequeñas partes, 3 y 6 y por último las de Dipi, 2 y 5, que fue llegar del curro y actuar. Pobre

Aunque parecía que todo estaba ya hecho y solo había que afianzar, para nada.  

Yo quería hacer un Víctor más real, menos gritón , que no estuviera instalado en un constante estrés,  así que aprovechando la naturalidad de Lila, la capacidad de adaptación de Chiara y el nuevo enfoque de Dipi, no me dediqué a repetir sino a jugar al personaje. Sacando matices nuevos, creando expresiones, gestos o palabras que antes no había.

Y así hasta las 18:30 que de nuevo me fui y los chicos siguieron con el ensayo. Gracias Elena.


 


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