jueves, 3 de diciembre de 2015

OVERBOOKING, EN EL ESTRENO DE "NEGOCIOS SUCIOS".



Pues sí hubo overbooking, o sea, que la sala estuvo llena a rebosar y en cada uno de los cuatro pases. Para ser más exactos, a medida que avanzaba la noche la sala se llenaba más y más. Llegó un momento en el que no cabíamos ni Lorena ni yo, pero no fueron personas los que llenaron la sala 2 de Microteatro, anoche 2 de diciembre de 2015, sino virus.

Si en los ensayos era yo el que cargaba  con un resfriado a cuestas, ahora era mi pobre compañera Lorena la que llevaba sobre sus hombros y en cada rincón de su cuerpo, una fuerte y  malvada gripe, cada minuto que pasaba iba a peor, más dolores, más malestar, más problemas de voz y más ganas de estar tumbada en su cama.

Y yo que no andaba muy allá,  a medida que pasaban las horas iba empeorándome, sentía frio, escalofríos, dolores de garganta, mal cuerpo y eso unido a mi recién adquirida y bienvenida conjuntivitis, hacía que ambos estuviéramos cada vez peor.

Es más yo podría haber hecho mejor  de yonqui o de fantasma con mi precioso ojo ensangrentado.

No hubo suerte. Parece que  me lo tomo a broma, pero realmente creo, que a medida que pasaban las horas, el ambiente se iba cargando y nos sentíamos cada vez peor. 

Pero es verdad, que anoche,  no hubo suerte, no hubo mucho público, prácticamente solo realizamos un pase, el resto no pudimos hacerlo. 

Una pena, pero cuando salí de trabajar, me fui con Alba a cenar y la mayoría de los bares estaban cerrados, por lo cual, creo que los miércoles no son buenos días para actuar. 

Prometo dos cosas, la primera es: Hacer una fuerte promoción e intentar llenar la sala la semana que viene.

La otra cosa que prometo la diré más adelante. Como siempre digo hay que ser positivo  y de esto he sacado algo muy bueno. 

Durante el día estuve muy ilusionado con el estreno, después de los ensayos sabía que iba a ir bien y mucho mejor que en los ensayos, porque nos divertiríamos mucho.

 De hecho estuve todo el día muy feliz y muy seguro, demasiado.

Aunque mientras volvía del trabajo, mi ilusión se transformó en preocupación por mi conjuntivitis, intenté estar el máximo de tiempo con los ojos cerrados.

Tan seguro, tan confiado y tan ilusionado iba, que no repasé el texto, ni movimientos, ni nada de camino al micro iba ilusionado y seguro de que iba a triunfar y pensando en otras cosas.
Nada más llegar hicimos un repaso de texto, pero me perdí varias veces, por tanto, cuando hicimos el primer pase… No las tenía todas conmigo y eso unido a que notaba  que mi compañera estaba un pelín insegura como yo y que hubo problemas de textos, o sea, partes saltadas y demás, la pieza se fue haciendo lenta.

De hecho, Carlos, al acabar, muy sonriente y diplomático, nos dijo que era el peor pase que había visto hasta ahora, incluso peor que le primer ensayo y no puedo decir nada, nada más que es verdad.

Por tanto, lo siguiente  que prometo es: No confiarme en nada, concentrarme y prepararme siempre para todo trabajo, aunque crea que las tengo toda a mi favor.

El resto de la noche, como anulamos pases,  vimos  a los otros compañeros, pero yo me sentía muy mal, por todo,  por la falta de público, por el resfriado, por la conjuntivitis y sobre todo porque no le dimos a Carlos lo que merecía,
Así que la próxima semana, estaré sano y con respeto a lo que voy a hacer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario