domingo, 1 de octubre de 2017

"HOY HA ESTADO FABULOSO". RESUMÉN DE SAN MIGUEL.


La compañera rebelde, doña María José, ayer, viernes 29 de septiembre del 2017, dijo esa frase de: " Hoy ha estado fabuloso".

Como me pasa siempre, no escribo justo en el momento y las frases, magistrales, es decir, esas frases significativas que siempre quiero recordar, se me olvidan, por ello, no sé si la frase que dijo la rebelde, fue exactamente esa o no, pero fue parecida.

Yo estaba saludando a dos compañeras, Raquel y Manoli. Cuando alguien tocó mi espalda, me volví y era ella, que me cogió del hombro  y me dijo esa frase o algo parecido. La verdad me que llenó de satisfacción, la miré y la vi, sonriente y feliz, al igual que estaba yo.

Esa frase, la continuó con otra como: " Ayer estuvo también muy bien, ehm, pero hoy ha estado genial". Esa frase, ya, fue para arreglar lo del "hoy", pero vamos que la mujer tenía toda la razón del mundo.  El jueves estuvo muy regular, pero ayer, cuando acabé el pase me sentí muy satisfecho. Mientras lo acababa, me dije: "Hoy sí, hoy si está esto decente, ahora ha salido bien" por tanto, cuando la rebelde llegó y me dijo esa frase, me di cuenta de que ambos coincidíamos en dicha apreciación y visión del pase.

Esto es, lo que decía ayer, que tú lo ves de una forma pero también hay que oír al público.

Pero fue cierto, el segundo pase lo empecé dormido, cansado, con hambre, con ganas de hacer pipí y desganado.

Los pases se alargaron y la espera, hasta que nos tocó, se hizo eterna. Ya no sabía dónde ir, ni dónde ponerme, ni que hacer. Estuve tumbado en un banco de la capilla, hablé, sentado en un escalón de la puerta, con Toni, estuve viendo como Graciela y María vigilaban, junto con Lidia, a Luna, la perrita,  hablé un rato largo con Lulú sobre su trabajo de diseñadora de moda (esa charla me encantó, cierto es que estaba tan cansado que nada me animaba, pero la conversación me encantó, tanto que cuando llegué a mi casa le conté a mi madre los entresijos de ese mundo), momento cumbre fue oír tocar a Mario, la marcha Caridad del Guadalquivir con el violín, qué recuerdos y qué ganas de que llegue la primavera. Le pedí al muchacho, en el previo del primer pase, que me la tocara y no se animaba, porque no estaba dentro del repertorio del espectáculo, pero al final se animó, GRACIAS TIO ME ENCANTÓ.

La compañía de Raquel y sus divertidas anécdotas también fueron un plato fuerte de la noche, pero yo estaba muy cansado... Javi también me alegraba cuando venía, pero el capullo venía poco, además ayer tenía un nivel de sinceridad y bordaría que estaba sembrado.

Pues con todo eso, me senté en la silla, junto a Paula, para empezar el segundo pase y le dije:" Yo ahora estoy para irme a la cama".

Pero empezaron a llegar los grupos y eran más numerosos que en el pase anterior, mucho más, aquello se llenó de gente. Había, como en el verano anterior, personas de pie y en sillas extras y ya eso me animó.

Luego empezó el pase y mi primera frase, mirando al cielo y al pico del panteón que había a mi izquierda, me hizo oír retumbar mi voz y darle a la frase una nueva y natural entonación que me animó en un segundo. Mientras Paula bailaba yo bailaba en mi silla casi a su ritmo, aproveché para mirar en los bolsillos de mi chaqueta, mientras entraba y hablaba Toni, de modo que cuando me percaté de su presencia, ya estaban bailando y ya salté a por él. Algo mucho más natural que la otra vez, que los veía juntos y esperaba que me tocara (algo totalmente antinatural) tan buen rollo se había creado entre los tres, que cuando me levanté, grité y empujé a Toni, quedó muy natural para todos, incluso el público se asustó y una señora gritó.

El tiro fue tan irreal como siempre, pero yo le eché cara y no me avergoncé como la otra vez.

Después cuando salgo de ciego, por primera vez, lo teatralicé y creo que gustó. Luego salió Raquel mucho más natural, eso me dio mucho y apareció una verdadera relación entre ambos. Creamos una atmosfera, muy buena, de pareja y una complicidad que la notamos nosotros y llegó al público.

Veréis, en el ensayo general todos los movimientos eran forzados y Raquel pese a ser mi esposa y a que el texto decía que vivíamos el uno para el otro, ella quedaba, en escena, como una especie de azafata o mujer florero. Yo le hubiera metido texto o compartido el que había, como hacía con Luisa el verano pasado, pero este verano como yo no dirigía, no quise aportar esa idea. Pero tras el ensayo general, algo de eso hablamos entre Raquel y yo y el viernes 29,  por la mañana, fue la propia Raquel, quien modificó el texto y se metió mucho más texto para ella, muchas conversaciones en común y mucha más presencia. Yo lo acepté encantado y lo pusimos en práctica, ya que, tras vestirnos nos fuimos a ensayar todo lo nuevo.

En el primer pase de la noche, Raquel no pudo poner en práctica, nada de lo nuevo que habíamos metido, porque, la persona que avisaba, al niño que hacía de ciego y a las niñas que llevaban a Luna, la perra, tras el niño, adelantó el movimiento. Mientras yo hacía mi monologo, empezaron a salir, tanto el niño, como el perro y sus acompañantes. Como yo tenía los ojos cerrados, no sabía que pasaba a mi alrededor, pero por lo visto, mientras yo hablaba, la pobre Raquel, tuvo que ordenar ese estropicio. Tuvo que retener al niño, sacar a la perra, volverla a meter, volverla a sacar, todo eso mientras yo hablaba y la pobre intentando que yo no notara nada. Eso hizo, que ella no hablara nada y no metiéramos el texto que habíamos preparado y no hiciéramos ninguno de los movientos previsto. Yo solo noté que Raquel no hablaba e hice el texto íntegro yo solo. También noté que nunca estaba cuando yo la necesitaba, que aparecía antes de tiempo, que había momentos de silencio, que improvisé texto nuevo, que ella contestaba texto nuevo etc.Pero no sabía el por qué.

Yo no supe nunca que pasaba, solo que me habían dejado solo, pero después me enteré que todo se desordenó y Raquel, la pobre, lo estuvo solucionando todo.

Pero, en el segundo pase, todo salió tal cual habíamos planteado y fue precioso, yo me sentí muy bien. Hubo conexión y complicidad con Raquel, el texto fue mucho más fluido, más real, más natural, yo iba más organizado y los movimientos eran, también, más reales, todos entraron en su tiempo y me sentí, ya digo, orgulloso y contento de ese pase.

Incluso entre pase y pase, Ángeles me  hizo algunas indicaciones que luego, intenté poner en práctica, en el segundo pase y quedó mucho mejor todo. Además me dejé manejar mucho más por Raquel y no anticipé movimientos.

Por ello, después de un previo muy corto, que consistió solo en llegar, maquillarme, vestirme, hacerme sesión de fotos y esperar, después de esas casi dos horas de espera eternas, después de un primer pase muy anárquico, nos despedimos con un suculento broche de oro y con un pase casi perfecto, que con unos cuatro o cinco ensayos más, hubiera quedado de lujo, pero creo que no defraudamos.

Por cierto, conocí a un sobrino nieto, de mi personaje, que me explicó cosas muy interesantes sobre él y me dijo que me parecía, mucho, físicamente.



1 comentario:

  1. Me ha gustado esta entrada.
    Me ha gustado lo del violin y que te dejaran solo tambien y que te tumbaras no nostalgico en el banco ni te cuento.
    Viva tu!!!

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