domingo, 10 de diciembre de 2023

DOMINGO COMPLETO II.



"¡¡ Otro domingo más de ensayo !!, ¡¡ Ensayo encima por la tarde!!, ¡¡ Podría estar celebrando la Navidad en la calle como todo el mundo o en casa con la familia!!, ¡¡ Todos los días tienes cosas que hacer, descansa alguna vez!!, ¡¡ Si yo controlo perfectamente este personaje y el lugar y todo, podría haber faltado!!, ¡¡ Ayer boda estoy cansado y hoy ensayo, mañana, tarde y noche!! ¡¡ Llegaré a tiempo al último ensayo del día!!.

Esa era mi cabeza desde que salimos de la plaza de la Marina, donde nos reunimos todo el elenco de Los Cuentos de Andersen, así pensaba hasta que llegué a la calle Cortina del Muelle y oí a la dulce voz de mi rebelde María José. Ella empezó su texto,  mi interior hizo un click y me vino a la mente ese concepto de "aprovecha el momento".

Me dije:" A ver hijo mío, todo va bien, todos están en casa  bien, tu estás bien, tienes tiempo más que suficiente para llegar al otro ensayo, estás cumpliendo tu sueño de hacer teatro, estás con un elenco de buena gente que todos te caen bien, hay buen ambiente, estás paseando por Málaga rodeado de gente guay, tú amigo José te diría, hijo vive un poco y apaga la cabeza" y eso hice. 

Empecé a disfrutar mi ciudad, observando cada detalle y cada luz de Navidad como si fuera un visitante, seguí las elocuciones de María José con toda intención como si de un niño pequeño me tratara, fui comentando con los compis, como Julio, riendo y diciendo tonterías, me senté en primera fila y estuve muy atento al cuento de El soldadito de plomo, con un Pachi dignísimo de destacar.

Después seguimos paseando, con modificaciones de recorrido incluidas, propuestas por mí... ¡ Qué entremetido soy!!.

Si es cierto que en el cuento de Las gafas mágicas,  estuve menos atento, pues debido a una sustitución, la cosa se alargaba y se acercaba la hora de mi siguiente cita. 

Llegó mi turno, dejé a mis compañeros decidiendo las paradas previas a mí aparición, en las cuales irían contando mi cuento, me fui a tomar posición de mi lugar de espera para la actuación y repasar un poco.

Me anunciaron, salí, usé el pañuelo del cuello como capa y realicé mi monólogo. 

Poco que destacar, se hizo in situ, salió bien y poco más que decir. Lo tenía más que controlado y organizado, marcado todo, tono, gestos, movimientos, todo. Lo hice tal cual y listo. 

Esta vez miré un poco más a los compañeros, los hice más participes, usé la voz del personaje aunque no la proyecté mucho y lo dejé pasar.

Podría haberlo disfrutado más, hacerlo más sentido, pero no, solo lo hice. Era un ensayo y lo controlaba, no necesitaba más. 

Le pedí a Edu si me podía ir y me lo autorizó. Casi ni me despedí de los compañeros, me quité el pañuelo de los hombros, me lo lie al cuello, dije un adiós generalizado y para la siguiente parada. 

No iba tarde, pero si me entretenía más llegaría mal, según Google eran 20 minutos caminando, pero en menos de 11 lo tenía listo. Hablando por teléfono con mi madre y oyendo música, llegué a mi destino.



Málaga, domingo 10 de diciembre de 2023.





1 comentario:

  1. Dice mucho de ti eso de saber pararte, mirar y parar la cabeza. Que grande eres.

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