lunes, 3 de agosto de 2020

EL TERRAL MAÑANA, TARDE, NOCHE Y MADRUGADA. II.


El ensayo de El Terral, del viernes 31 de julio del 2020, es el ensayo de Javi Rey. Él fue el que me dio ánimo y el que me hizo pasar de ser un irresponsable a un actor muy profesional. Ya os contaré el por qué más adelante. Ahora volvamos al soneto de amor, escrito por Rafael de Leon  y adaptado al grupo de teatro El Terral y a mis ensayos con ellos.

Si mi adaptación para esta semana decía aquello de “En El Terral hay que estar siempre presente, mañana, tarde, noche y madrugada”, el ensayo del viernes 31 de julio del 2020 fue el de la tarde, pero vamos el de toda la tarde, en él podimos ver la evolución del sol y como afecta al ser humano, porque empezó, bueno nos citamos a las 15:00 y acabamos a las 20:00.



Viernes 31 de julio del 2020:



No me preguntéis el por qué, pero yo tenía muy claro que habíamos quedado a las 15:00 en la casa de una compañera, en el Rincón de la Victoria, pero tampoco me preguntéis por qué no dije nada.

De nuevo nos fuimos en el coche de una compañera y esta que es super puntual nos citó a las 14:50, a mí me pareció tarde, pero no dije nada.  De hecho, cuando llegué al lugar de la recogida, dos de mis compañeros, la chica que conduce y otro más, estaban en una terraza, sentados tranquilamente, tomando café. No entendía nada, pero me senté con ellos, mochila en la espalda, mascarilla en la boca, camisa de Rafael Echevarría, pues esa noche actuaba en el Botánico, en una mano y abanico a máxima velocidad en otra. De alguna manera tenía que recuperar el aire perdido en la subida de la Calzada de la Trinidad, a las 14:50 de la tarde, bajo un sol de justicia y en pleno verano. Cuando llegó el compañero que faltaba, nos subimos en el coche y emprendimos el camino.

Pero la parsimonia seguía siendo el eje principal del viaje, es más, fuimos a una gasolinera a comprar para merendar, a echar gasolina etc. Seguía sin entender nada.

En esa gasolinera mis dudas se despejaron, puesto que la compañera de la casa, preguntó preocupada qué dónde estábamos, pues eran más de las 15:00 y  no aparecía nadie y allí fue donde se resolvió mi enigma, pues los compañeros pensaron que habíamos quedado a las 15:30.

Pues bien, sobre las 15:30 llegamos y faltaban más compañeros. Mientras estos llegaban y como somos muy responsables hicimos un repaso completo, a la italiana, de las piezas cortas.

Yo iba muy tranquilo pues repasaríamos la obra larga, pieza que controlo, donde salgo poco y con un personaje más bien estático, por tanto, pasaría la tarde sentando, en la entrada del local, al fresquito y con mi texto en el mano pendiente a cuando debía salir y poco más, pero mis compañeros pensaron que lo mejor era ensayar completa la pieza gestual.

Después de hablar un poco de la organización de esta, los cambios de vestuarios, necesidades y demás. Imaginaos sentados en ese lugar cálido, con toda la morriña del post almuerzo y de pronto nos dicen, venga ahora a actuar.

Una pieza de 1 hora y pico, que con parones y repeticiones duró casi dos, en ese garaje, a las 16:00 de la tarde, con un sol de justicia y saltando, corriendo, etc. Me sacaron toda mi energía como si me la ordeñaran.

Si os digo que mi primera aparición en la pieza es corriendo, pero vamos no llega ni a un minuto, pues cuando lo pasamos, lo hicimos a un 50% de energía y tras ese minuto yo sudaba más que cuando corro los 50 diarios.

Es cierto que estaba alerta y sabía siempre cuando salía y para qué, pero en las partes coreografiadas y sincronizadas fui un pato, gracias a mí, se repitieron todas. La obra seguía y hubo un momento que ya no sabía ni donde estaba, era como un zombi.

Pues bien, acabada la pieza, pensé: “Bueno a las 20:00 nos vamos y ya casi es la hora” pero mi gozo en un pozo, no eran ni las 18:00 y yo ya estaba para el arrastre. Unos minutitos, pocos, de descanso y a pasar la pieza larga.

Salí con ganas, pero me hice un lio en el texto y desde ahí fui desvariando, pero vamos el nivel de desconcentración fue generalizado. Había un rayo de sol que entraba por la puerta y que cada vez que actuaba me achicharraba la espalda, pero yo creo que además de eso, ese sol era un ladrón de energía, pues nos tenía muertos.

Ya no podía más y eran las 19:50, o sea, aun no habíamos acabado y en una hora y media tenía que estar dándolo todo en el Botánico, con un personaje jovial, alegre y cargado de energía, fue entonces cuando pensé que era un irresponsable, puesto que había personas que pagaban por verme y yo en vez de descansar estaba allí derrochando energía, y en ese momento vino mi mente Javi Rey.

Cuando yo fui a rodar a Velvet, compartí escena con él. Cuando acabamos los de producción vinieron a buscarme y me dijeron que aligerara que el coche de producción debía salir pues Javi debía irse ya. Ya en el trayecto de vuelta, Javi que es super simpático, me estuvo preguntando por mi carrera y tal y él me comentó que debía llegar a casa cuando antes, porque debía prepararse un poco, ya que esa noche tenía función de teatro. Venía de estar toda la mañana rodando y ya eran cerca de las 20:00.

Por tanto, me dije:" Si Javi Rey pasa la mañana y parte de la tarde rodando y por la noche actúa en el teatro y es un profesional como la copa de un pino y sabe desconectar y darlo todo, yo también, o sea, no soy un irresponsable sino un actor todoterreno. Estas teniendo vida de actor profesional como él".

Pues pese a que ese pensamiento me cargó de ánimo, el ensayo acabo pasadas las 20:00 y mientras recogimos y demás mi compi Celia y yo nos fuimos juntos al jardín y por cierto, muy tarde…

 

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