viernes, 30 de julio de 2021

HAN VENIDO TODOS AL PREVIO MENOS DON MANUEL.


Hoy, lunes 12 de julio del 2021, el previo de El paseo por la Málaga industrial: Huelin y sus personajes, ha sido el más largo de la historia, pues ha empezado a la hora del almuerzo. Es broma, no ha sido tan largo, pero si fue durante el almuerzo cuando mi madre me informó que entre mi padre y ella habían decidido que como hacía mucho calor me llevarían de nuevo, en coche a la actuación. 

Yo no quise, me negué, debido a dicho calor, pero insistieron y como a nadie le amarga un dulce, me gusta que tengan iniciativa  y tampoco les viene mal salir, acepté. 

Todo esto hizo que el previo fuera distinto a los anteriores pero muy similar al del último día. 

Tras una merienda y un poco de tele con mi madre, subí al cuarto de baño, donde me maquillé tranquilamente, hice un repaso completo del texto, arreglé mi mochila, me vestí íntegramente, lo preparé todo y bajé.

Mis padres ya listos me esperaban en el coche. Como siempre digo todo iba ocurriendo como si de un ritual se tratara. Ya en el coche emprendimos nuestro camino al paseo marítimo de Huelin.

De nuevo llegamos pronto a la cita y nos fuimos con el coche hasta final de Sacaba, por cierto, en el trayecto de vuelta, mi madre urdió un plan para poder recogerme, pero estaba tan cogido en alfileres, que amablemente lo rechacé. Pero cada vez hacía nuevos planes improvisados, que hicieron que me bajara del coche riendo y con ganas de empezar. Eso sí, tras un malentendido sobre donde debían dejarme.

Siguiendo el ritual, dejaría mi mochila a Mariángeles con el tiempo justo, de hacerme una sesión de fotos, repasar 2 veces el texto, concentrarme y empezar. 

Pero donde realmente acabé fue sentado en un banco del paseo marítimo. Y ahí me ves, con un calor y un terral horrible, vestido de Manuel Agustín Heredia, con pañuelo al cuello y abrigo incluido y mi mochila gris en el regazo. 

Me sentía un poco fuera de lugar, no me daba vergüenza, pero es que no pintaba nada ahí. Cuando estoy de pie y ensayando, la gente puede deducir que voy a actuar o algo parecido, pero allí solo, sentado y con dos ancianos en el banco más cercano. Parecía que acababa de salir del manicomio, pensaba: "O se para la policía  y me pide los papeles o alguien me da una moneda." 

Evidentemente mi mente estaba en todo, menos en el personaje y así hasta que vi aparecer a mi salvadora, la compi. Le di mi mochila y la empecé a preparar a Manuel.

Pero el destino me guardaba una húmeda sorpresa. De pronto habían aparecido 4 aspersores donde yo suelo actuar, y como siempre pasa, no solo regaban la tierra, sino todo lo que había a su alrededor, es decir, el lugar donde se sienta el público, el suelo y hasta a mí me caía agua. Hacía un calor horrible, pero no era plan de que el público estuviera con los pies mojados o se mojaran el culete.

Rápidamente busqué un plan B y llamé a la coordinadora para que lo viera y se lo dijera al guía. Informé para que no hubiera lio, pero lo que desplacé mi actuación fueron 3 metros, justo a donde está el busto de Antonio Molina. 

La coordinadora se acercó, minutos después a dicho sitio, ambos dimos el visto bueno y empecé la sesión de fotos y el repaso. 

Repaso que no me sirvió para nada.

Repasé dos veces el texto, pero sin mucho ahínco, no conseguí ni el cuerpo, ni la voz, ni la presencia del personaje, porque estaba pendiente a todo menos a la actuación. 

El viento soplaba de una forma totalmente desagradable, además, había tanta gente pasando a mi alrededor, que parecía que ensayaba en mitad de un pasillo de El Corte Ingles, el lugar que elegí coincidía con la salida y entrada a la playa. 

Al rato se me acercó un chaval joven, muy simpático, por cierto, para informarse de donde había sacado mi vestuario, luego llegó una muchacha, con dudosa higiene  que se sentó justo en el poyete donde yo pensé que podía ponerse el público, a cambiarse de ropa y sin mascarilla, a reglón seguido, llegó una pareja, también sin mascarilla con un perro bastante grande y sin amarrar. Todo apuntaba que cuando empezara la actuación, esa muchacha empezaría a protestar o el perro se vendría hacia mi y por supuesto esa pareja no lo pararía porque yo querría coartar su libertad.

Con todo eso, de nuevo decidí cambiar otra vez el lugar de actuación, y volver a mi sitio habitual, ya nos defenderíamos de los aspersores como fuera.

Fue entonces cuando vi de lejos que el público venía hacía mí. Yo no estaba preparado para eso, estaba haciendo de todo, menos prepararme para la actuación. A ver este personaje no es Hamlet, pero al ser tan serio y riguroso, necesita  una solemnidad y concentración que yo no tenía.  

Rápidamente me quité la mascarilla y me puse a mirar al mar, pero tampoco me pude concentrar, pues el tiempo que dedico a esperar al público y estar en el personaje, lo utilicé para aprovechar cuando Edu se acercara e informarle que había cambiado otra vez de sitio y que tuvieran cuidado con los aspersores.

Vamos un caos.



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