viernes, 31 de diciembre de 2021

SANTA ELENA Y YO A POR TODAS.

 

Orgulloso, seguro, con el trabajo hecho o como se dice ahora, empoderado. 

Bueno llamadlo como queráis pero el domingo 29 de agosto del 2021 crucé la berja del Cementerio de San Miguel, para ensayar El Auto de Santa Elena, diciendo:" Aquí estoy yo y hoy el que tenga narices que me estropee el ensayo".

Y eso que lo intentaron pues el compañero/ cómico/ bromista / director/ asesor, siguió en su rol de tomarse el ensayo como una feria y no respetar el trabajo de los demás. Su comportamiento en las escenas grupales ese domingo fue épico. No hablaba, no interrumpía la escenas con sus chistes,  pero se dedicaba a deambular, a dar vueltas por el escenario, pero sin lógica. Iba y venía. Yo estaba haciendo el monólogo y él iba dando vueltas de un lado a otro. Ya digo inaudito, pues no venía a cuento lo que hacía. 

Como solo eran 2, de las 15 escenas donde yo salía donde estaba este hombre dando vueltas, me dio igual pues las que más me preocupaban, porque eran las más importantes, las más numerosas y un auténtico sin sentido eran las que tenía con mi María José.

Pero gracias al ensayo que ambos realizamos días antes, nuestras escenas habían quedado mucho más completas. Estaba deseando mostrarlas, pues ya tenían un sentido, un orden, unos movimientos y posiciones marcadas. Con eso ya nadie me iba a hundir y menos el humorista.

María José y yo éramos un equipo, ya nada, ni nadie iba a poder con nosotros. Ahora tenía la seguridad del muro de un castillo y ya pudieran estar a nuestro lado cantando una jota que yo iba a lo mío y sin peligro de salirme.

Previamente le comentamos a Edu que habíamos ensayado y marcado cosas, que lo haríamos y luego nos diera su visto bueno o no. Nos vio y le encantó.  

Aunque disfruté cada escena con ella, pues ya había algo que ofrecer, es cierto que estuve toda la jornada como nervioso, por recordar, porque todo saliera bien, porque gustara. Se me notaba que era algo que estaba ofreciendo a un público por primera vez. 

En cambio esa tarde, mi María José estuvo soberbia, parecía que llevaba meses ensayando todo eso. Me dejó fascinado, ya digo, a veces más que Judá, me sentía un espectador admirado por verla tan cerquita. 

Las escenas con Juanjo muy bien y eso que al pobre le metimos movimientos nuevos, con Inma perfecto, aunque yo en su parte no hacía nada era un mero observador, y en las escenas de movimiento, donde todos opinaban yo me callaba y me dejaba hacer.

Al acabar el primer pase Edu decidió hacer otro para afianzar y había compañeros que no  entendían esa decisión, yo lo que no entendía era la reacción estos. ¡¡¡ No querer repetir a 2 ensayos del estreno !!!

En el segundo pase me sentí mucho mejor, más tranquilo, por cierto, que mi monólogo en solitario también lo llené de gestos y de movimientos, y ya me sabía el del final.





2 comentarios:

  1. Magnífica tarde la de este ensayo.
    Si es verdad que nos sumergimos en nuestros personajes olvidando todo lo que teníamos alrededor.
    Todo salió muy bien Lolo y siempre siempre gracias a ti. 😘😘🌺

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  2. Anda que no, hicimos equipazooo, un placer trabajar así. Te quiero

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