jueves, 12 de septiembre de 2019

LUNES FESTIVO PERO TRABAJOSO PARA MI ( 3ª PARTE).


Y siguieron pasando las horas de la trabajosa tarde del lunes 9 de septiembre del 2019. La ultima fase empezó sobre las 19:20 y fue la más larga. Tuvo lugar en el Cementerio de San Miguel, ya que asistí al  primer ensayo de La 4ª noche de verano en San Miguel. 

Aunque todo apuntaba a que el ensayo no iba a servirme para mucho, ya que no iba a conseguir el más mínimo fruto, salí del cementerio, sobre las 21:30, o sea, mucho más tarde de lo previsto inicialmente, pero bastante satisfecho, puesto que había tenido un gran resultado, había asentado una buena base para el trabajo futuro, ya sabía por donde tirar y había tenido una buena retroalimentación.  Por tanto fue breve aunque  muy provechoso, pero sobre todo, cruzaba esa puerta de hierro del cementerio, que tanto nos costó abrir, súper relajado y feliz. Había tenido una maravillosa sesión de risoterapia de la mano de Caro y Javi Zumaquero o como bien dijo su hija : “Lolo se estaba partiendo el culo durante toda la tarde”.

Yo llevaba el texto aprendido, los puntos de emoción marcados, sabía como quería hacer las entonaciones, incluso los movimientos los había pensado, pero todo en mi cabeza, ya que en ningún momento lo había llevado a la práctica en casa. Tenía pensado hacerlo por primera vez en la soledad de mi rincón del cementerio.

Un texto de 3 minutos y un ensayo previsto de media hora (20:00 a 20:30), que en mi caso podía ser más, porque llegué casi media hora antes del inicio del ensayo, me hacía posible repetirlo casi 20 veces.

Le propuse a Eduardo que mi personaje hiciera su texto tumbado. Como era el primer ensayo, sabía que Eduardo no tendría nada previsto para tumbarme y como no quería hacerlo en el suelo, sobre las piedras o ensayar de pie que no me serviría para nada, decidí llevarme una toalla de playa y tumbarme en el lugar de actuación.

Me hice unas fotos y empecé el ensayo, pero no pillaba la posición, ni la emoción y el texto se me liaba. No era una posición cómoda, en algún momento pensé hacerlo de pie, repasé el texto varias veces e intenté marcar nuevos movimientos, pero aquel tranquilo rincón era un vagón de metro en hora punta. No hubo ni una persona que ensayara esa tarde en el cementerio que no pasara por allí. En pocos minutos oí todos los consejos, bromas, chistes, ayudas, saludas  y preguntas posibles que un ser humano puede recibir a lo largo de su vida. Yo intentando entrar en la emoción y de pronto oía un chiste,  un comentario...

Pero entre el ir y venir de compañeros, el responder preguntas, reir bromas y entregar besos y saludos tuve un hueco libre para poder hacer mi texto. Lo hice; una sola vez casi entero y otra solo el principio y eso que dura menos de 3 minutos. Me grabé y pude más o menos verme como iba y me gustó.

Además entre los cambio de posturas elegí una para estar tumbado, asi de forma fetal, que me ayudó mucho, pues pude entrar en la emoción que quería y pude dar el nivel de tensión que quería dar al personaje.

De pronto llegó Eduardo con dos chicas, eran nuevas, me las presentó y se fue, al rato volvió para ver mi trabajo, volvía con dichas chicas.

Me hizo hacerlo, previamente le dije, y él me expresó su conocimiento, de que era el primer día y me dijo que no esperaba nada que solo quería ver como iba.

Yo con la tranquilidad de que iba a parar el texto cuando quisiera y que al no conocer a las chicas, su opinión no me ponía nervioso pero me servirían como conejillos de India, empecé. Lo inicié desde la posición fetal y la emoción que me había planteado, me dejé llevar, hice lo que más o menos había pensado pero también improvisé.

Al acabar, Edu me abrazó y las dos chicas se quedaron con la boca abierta y me felicitaron en repetidas ocasiones. Noté como de nuevo se había hecho el silencio y la emoción lo cubrió todo,o sea, buena retroalimentación.

Falta mucho por trabajar, pero ese punto de partida fue excepcional, me sirvió para mucho, por eso, creo que el ensayo fue muy provechoso, puesto que ya lo tengo todo. Ahora solo queda asentarlo, fijarlo, repetirlo mucho y dejarlo vivir por si salen cosas chulas.

Y acabado el ensayo fui en busca de Javi Zumaquero pero por el camino me raptaron Caro y Ana. Nos hicimos una foto y Caro “me obligó” a hacer una visita privada por el cementerio donde ella sería mi guía y a la mediación se nos unió Javi.

Aprendí mucho con ella, como por ejemplo que con el paso del tiempo, el sol, el aire y el agua, las piedras de los panteones se erosionan y se cambian las letras de los mismos, que los pinos de allí son ejemplos de como guardar los de Navidad y un largo etcétera y todo contado a un nivel que yo lo entendiera. A pesar que la dejé ciega mirando al sol, me ofreció todo eso.

Caro que tienes mucho arte, me lo pasé muy bien. Me alegraste la tarde y pasé un momento inolvidable. Me alegro mucho de reencontrarme contigo, Javi, artista, te quiero y a Anita mucho, mucho, mucho.






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