lunes, 30 de septiembre de 2019

UNA NOCHE DE DUO EN SAN MIGUEL.


Cuando el publico empezó a llegar, nos dijeron que nos fueramos a nuestro lugar de actuación y como si fueramos dos vagones, Javi y yo, nos unimos, hicimos un tren y nos metimos en nuestra propia vía. Esa vía que creamos el día anterior, y que nos hizo viajar en linea recta, sin subidas, ni bajadas, sin sobresaltos, ni variaciones. Siempre a nuestro ritmo, a nuestra velocidad y parando en las estaciones necesarias, o sea, cuando había que  reír, reíamos, cuando había que guardar silencio, se guardaba, cuando había que trabajar, se trabajaba, cuando había que relajar, se relajaba y cuando había que estar callado para concentrarme, el silencio era total.

En el ensayo general habíamos creado un modo de trabajo magnífico que durante el día de la actuación, sábado 28 de agosto del 2019, volvimos a repetir. Esto me hizo que trabajar, gracias al apoyo de Javi, fuera fácil, sencillo y correcto.

Es la segunda vez que, en Eventos con historia, hago las esquinas. Normalmente trabajo en el espacio central, frente a la capilla de los Heredia, y está vez pues ha sido una experiencia casi nueva. Es cierto, que se trabaja más, pero es más vivo y más relajado, puesto que haces ocho repeticiones de tu escena y eso te da la oportunidad de probar en cada repetición y como no te la juegas solo a dos, sales más relajado y encima si lo haces bien acompañado, pues eso que te llevas.

Lo malo es que estas ahí, en medio de las calles del cementerio, y debes estar toda la noche escondiendote, menos mal, que Javi ve bien, porque yo sin mis gafas y mi miopía, no veía tres en un burro y si no llega a estar él, me hubieran pillado de marrón todas las anfitrionas con todos sus grupos. Sí nos quedábamos en el lugar de actuación, nos veían, si nos quedábamos en el lugar por donde abandonábamos la escena, nos pillaban, pero si nos salíamos del escondite también. Éramos como los vaqueros de las pelis, nos llegaban los tiros por todas partes y nos pasamos la noche intentando esquivarlos. Al principio tenían su gracia pero luego ya cansaba.

Y nuestros momentos de volver a la capilla de los Heredia para descansar, tras cada función, sin que nos vieran, fue de película. Intentábamos ir disimuladamente, pero las dos veces acabamos, literalmente, corriendo por medio del cementerio. Tras la primera función, Edu nos pilló de pleno y nos miró con cara de matarnos y en la segunda nos cruzamos con dos grupos de público. ¡¡ Qué mal.!!

A eso hay que sumarle que esperábamos, el primer pase, sentados, los dos en un banquito de mármol blanco de muy reducidas dimensiones. Había que vernos, yo con mi mala cara y él con su traje de legionario. Allí estábamos los dos haciendo el payaso cuando empezaron a llegar personas del público que iban al baño. Este estaba justo al lado de nuestro lugar de actuación y de nuevo tuvimos que echar a correr y esconderno.

Otra vez lo digo: “ Ha sido un enorme placer trabajar contigo, Javi”, porque vuelvo a repetir, este me lo hizo todo muy fácil, pues me arregló los tirantes a la perfección y se pasó toda la noche preocupado por ponérmelos bien, cosa que tras cada pase, estaba fatal, se preocupaba por guardar mi móvil, porque bebiera agua tras cada pase o por hacerme mil millones de fotos para el blog, qué paciencia me tiene, bueno no tanta que también nos hicimos muchas porque él quería hacer el tonto.

Y poco más, gracias Javi por todo, por estar ahí y por tus abrazos, tras los pases que eran buenos y los dos besos tras el pase donde nos gritaron bravo.

Pues nada por más trabajos juntos.















1 comentario:

  1. Hermano lolo, quiero que sepas que el placer ha sido mío y lo sabes. Ojalá vengan muchas noches como esta. 😘

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